El ser humano y el cambio climático

Al terminar vas a poder distinguir el cambio climático natural del provocado por el ser humano, explicar el efecto invernadero, ubicar quién emite más y describir los efectos que ya se sienten en Costa Rica.

En la prueba, este tema trae 114 preguntas. El eje del tema es una sola distinción, y casi todas las preguntas la usan: el clima siempre cambió; lo nuevo es la velocidad y la causa.

Cómo te lo va a preguntar el examen

Con un texto corto y una pregunta de causa o consecuencia, casi siempre pidiendo separar lo natural de lo humano o relacionar una emisión con un efecto.

Tres conceptos que no son lo mismo

Y una cuarta, que el examen separa a propósito:

Que el clima cambió antes no es un argumento

El planeta tuvo glaciaciones y periodos cálidos por causas naturales: cambios en la órbita, actividad volcánica, variaciones solares. La diferencia está en la velocidad: esos cambios tomaban miles de años, y el actual ocurre en décadas. Un ecosistema que tiene milenios para migrar se adapta; uno que tiene cincuenta años, no.

De dónde salen los gases

Quién emite: el patrón espacial

Esta es la parte que más se pregunta, y va en tres capas:

Costa Rica emite muy poco en el total mundial, y su matriz eléctrica es mayoritariamente renovable. Su punto débil es el transporte, que depende de combustibles fósiles.

La implicación ética que el examen pregunta: los países que menos emitieron suelen ser los más vulnerables a los efectos. Quien causa y quien paga no son los mismos.

Qué efectos se esperan y cuáles ya se sienten

Los eventos extremos

Sequías, inundaciones, huracanes y tormentas no son causados uno por uno por el cambio climático: lo que cambia es la probabilidad y la intensidad. Es un cambio de las apuestas, no de un resultado.

En Costa Rica esto se ve como inundaciones en la vertiente caribe y en las zonas bajas, deslizamientos en laderas deforestadas después de lluvias intensas, y sequía prolongada en Guanacaste que golpea a la ganadería y a los acueductos rurales.

Y el impacto no es parejo: las mismas lluvias afectan mucho más a quien vive en una vivienda precaria a la orilla de un río. Otra vez, la vulnerabilidad es la que decide el daño.

Para repasar