La Junta Fundadora de la Segunda República
Al terminar vas a poder explicar qué fue la Junta Fundadora de la Segunda República, qué medidas tomó y qué legado dejó.
¿Qué fue la Junta Fundadora?
Tras el triunfo en la Guerra Civil de 1948, José Figueres Ferrer encabezó la Junta Fundadora de la Segunda República, un gobierno transitorio que gobernó Costa Rica durante 18 meses (1948-1949).
Composición y poder
- Liderada por Figueres, con un consejo de ministros.
- Gobernó con amplios poderes, incluso por decreto.
- Entregó el poder al presidente electo Otilio Ulate Blanco en 1949.
Obras y medidas de la Junta
Políticas
- Abolición del Ejército (1 de diciembre de 1948).
- Convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, que redactó la Constitución de 1949.
- Restablecimiento de las garantías democráticas y entrega pacífica del poder.
Económicas y sociales
- Nacionalización bancaria: el Estado asumió el control de la banca privada (depósitos y emisión).
- Creación del impuesto al capital: gravamen sobre el capital para financiar al Estado.
- Disolución de algunas instituciones y reorganización administrativa.
- Medidas de conciliación con sectores calderonistas (aunque también hubo persecución y exilio de líderes derrotados).
Controversias
- Persecución política: líderes calderonistas y comunistas fueron perseguidos, exiliados o encarcelados.
- Disolución del Vanguardia Popular (partido comunista).
- La Junta combinó reformas progresistas con medidas autoritarias.
Legado
- Segunda República: la Junta inauguró un período histórico llamado "Segunda República", marcado por la Constitución de 1949, la abolición del ejército y la estabilidad democrática.
- Figueres: llegó a ser presidente electo en tres ocasiones (1953, 1970) y es una figura central de la historia costarricense.
Clave de análisis
La Junta Fundadora es paradójica: nació de un golpe armado pero instituyó reformas democráticas y sociales. Analizá esa dualidad: medidas autoritarias (persecución) junto con avances como la abolición del ejército y la nacionalización bancaria. Esa tensión define el debate sobre el legado de Figueres y de 1948.