LecciónMatemática · Cuarto grado

Relaciones y Álgebra

Las propiedades de las operaciones: permiso para reacomodar la cuenta

Al terminar vas a poder reconocer cuál propiedad te da permiso para reacomodar una cuenta, calcular multiplicaciones grandes partiéndolas en pedazos con la distributiva, y explicar por qué la resta y la división no se pueden reacomodar como la suma y la multiplicación.

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Piso de baldosas cuadradas puestas en filas y columnas. Contar las baldosas por filas o por columnas da el mismo total, y partir el piso en dos pedazos y sumarlos también: eso es la propiedad distributiva. Foto: Fravert, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.
Piso de baldosas cuadradas puestas en filas y columnas. Contar las baldosas por filas o por columnas da el mismo total, y partir el piso en dos pedazos y sumarlos también: eso es la propiedad distributiva. Foto: Fravert, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.

Entender

Una propiedad no es un nombre: es un permiso

«Propiedad conmutativa» suena a palabra de examen. No lo es. Una propiedad es un permiso para mover la cuenta sin que el resultado cambie.

Si tenés que calcular 4 × 25 × 7, nadie te obliga a empezar por la izquierda. Las propiedades te dicen hasta dónde podés reacomodar sin equivocarte. Por eso importan: te ahorran trabajo.

La pregunta útil no es «¿cómo se llama esta propiedad?», sino «¿esto me deja mover la cuenta o no?».

Dibujo de ExamenesCR.
Dibujo de ExamenesCR.

Conmutativa: el orden no cambia el resultado

En la suma y la multiplicación, el orden de los números no cambia la respuesta.

8 + 5 = 13 y 5 + 8 = 13; 6 × 4 = 24 y 4 × 6 = 24.

¿Por qué funciona? Porque sumar es juntar: si ponés 8 mangos y luego 5, o 5 y luego 8, al final hay 13 mangos. Y multiplicar es contar un arreglo: 6 filas de 4 asientos tienen los mismos asientos que 4 filas de 6, solo que el bus se ve girado.

Asociativa: vos elegís qué par juntar primero

En la suma y la multiplicación, podés cambiar el agrupamiento.

(17 + 3) + 48 = 17 + (3 + 48). Las dos dan 68, pero la primera es más fácil, porque 17 + 3 = 20.

En multiplicación vale lo mismo: en 4 × 25 × 7, si agrupás (4 × 25) × 7, te queda 100 × 7 = 700.

Conmutativa y asociativa se usan juntas: primero movés el orden, después elegís qué par juntar. Eso hace un pulpero cuando suma 250 + 375 + 750 de cabeza: junta 250 + 750 = 1000 y le agrega 375.

El neutro: el número que no mueve nada

Cada operación tiene un número que la deja igual.

  • En la suma, el neutro es 0: 54 + 0 = 54. Si no agregás nada, nada cambia.
  • En la multiplicación, el neutro es 1: 54 × 1 = 54. Un solo grupo de 54 es 54.

No son intercambiables, y la razón es la operación misma: sumar 1 sí cambia el número (54 + 1 = 55), y multiplicar por 0 también lo cambia, y mucho.

El cero en la multiplicación: el que borra

54 × 0 = 0. Siempre. La razón: multiplicar por 0 es tener cero grupos, y cero cajas de 54 huevos son cero huevos, por grande que sea el otro número.

Sirve en cuentas largas: si en 8 × 7 × 0 × 25 ves un 0, ya sabés que da 0.

Distributiva: partir para multiplicar más fácil

Esta ya la usás, aunque no le digás así. Para calcular 6 × 23, casi nadie busca la tabla del 23: lo que se hace es partir el 23 en 20 + 3.

6 × 23 = 6 × 20 + 6 × 3 = 120 + 18 = 138

Eso es la propiedad distributiva de la multiplicación respecto de la suma: multiplicar por una suma es lo mismo que multiplicar por cada parte y después sumar.

¿Por qué funciona? Porque 6 × 23 son 6 filas de 23. Si partís cada fila en un pedazo de 20 y otro de 3, tenés dos rectángulos: uno de 6 × 20 y otro de 6 × 3. Juntos son el mismo rectángulo de antes. No estás inventando nada: estás cortando el mismo rectángulo en dos. Es también lo que hace la multiplicación en columna, que multiplica primero por las unidades y después por las decenas.

Lo que no se puede: la resta y la división

Acá está el error más caro del tema. La resta y la división NO son conmutativas ni asociativas.

PropiedadSuma y multiplicaciónResta y división
Conmutativa7 + 2 = 2 + 7 ✔7 − 2 = 5, pero 2 − 7 no ✘
Conmutativa6 × 3 = 3 × 6 ✔6 ÷ 3 = 2, pero 3 ÷ 6 no ✘
Asociativa(2+3)+4 = 2+(3+4) ✔(10−3)−2 = 5 y 10−(3−2) = 9 ✘

La razón es simple: restar y dividir no son juntar, son quitar y repartir, y ahí sí importa quién pierde y quién reparte. Si tenés 7 colones y gastás 2, te quedan 5. Al revés no es la misma situación.

Ver

Ejemplos resueltos

1. Calculá 4 × 17 × 25 de la forma más fácil. Conmutativa para acomodar: 4 × 25 × 17. Asociativa para agrupar: (4 × 25) × 17 = 100 × 17 = 1700.

2. Calculá 7 × 34 partiéndolo. 34 = 30 + 4. Entonces 7 × 30 + 7 × 4 = 210 + 28 = 238. Distributiva.

3. ¿Es cierto que (20 − 8) − 5 = 20 − (8 − 5)? No. La izquierda da 12 − 5 = 7; la derecha, 20 − 3 = 17. La resta no es asociativa: al mover el paréntesis cambiás a quién se le quita.

4. Sin multiplicar, decí cuánto da 9 × 6 × 0 × 12. 0. Hay un factor 0, y cero grupos de cualquier cosa son nada.

5. ¿Qué número va en el espacio? 38 × ___ = 38. 1, el neutro de la multiplicación.

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Los errores que más se cobran

  1. Creer que la resta es conmutativa. Pasa porque en la suma sí lo es y se aplica por costumbre. Probalo con números chiquitos: 5 − 3 y 3 − 5 no son lo mismo.
  2. Mover un paréntesis en una resta o una división. Ese paréntesis no es adorno: dice qué se quita de qué. Cambiarlo cambia la situación.
  3. Confundir los neutros. Poner 0 en una multiplicación o 1 en una suma. Se evita pensando qué hace cada operación: sumar 0 no agrega, multiplicar por 1 no repite.
  4. Partir mal en la distributiva. Escribir 6 × 23 = 6 × 20 + 3. Se olvidó multiplicar el pedazo de 3: los dos pedazos se multiplican.
  5. Partir en pedazos que no suman el número. Tomar 23 como 20 + 5. Antes de repartir, revisá que las partes den el número original.
  6. Buscar el nombre y no el permiso. El examen no premia decir «conmutativa»: premia que la cuenta salga más corta y correcta.

Clave de análisis

Si se te olvida la tabla de propiedades, la reconstruís con dos preguntas.

La primera: ¿esta operación es juntar o es quitar? Sumar y multiplicar son juntar, y por eso aguantan que los muevas de orden y los agrupés como querás. Restar y dividir son quitar y repartir, y ahí hay un papel de «el que da» y otro de «el que se lleva» que no se intercambian.

La segunda: ¿qué número deja la operación igual? En la suma, agregar nada es 0. En la multiplicación, un solo grupo es 1. Multiplicar por 0 no deja igual: borra, porque cero grupos no tienen nada adentro.

Con eso te queda la distributiva, que no es una regla aparte sino el permiso de cortar un rectángulo en dos y sumar los pedazos.

Cómo acompañar en casa

Esta parte es para la persona que acompaña. No hace falta saber la materia: las respuestas van al lado.

Al terminar, el estudiante tiene que poder: resolver una multiplicación como 7 × 34 partiéndola en pedazos, y explicar por qué la resta no se puede dar vuelta.

Tres preguntas para hacerle

  1. ¿8 + 6 da lo mismo que 6 + 8? — Sí, 14 las dos; en la suma el orden no cambia nada.
  2. ¿10 − 4 da lo mismo que 4 − 10? — No. La resta no se puede dar vuelta.
  3. ¿Cuánto es 5 × 21 partiendo el 21? — 105, porque 5 × 20 = 100 y 5 × 1 = 5.

Si se traba. El tropiezo más común es aplicarle a la resta lo que vale para la suma. Pídale que lo compruebe con monedas: que ponga 7 y quite 2, y después que intente quitar 7 de un montón de 2. Al ver que no se puede, lo entiende sin explicación.

Cinco minutos en la casa. Agarren un cartón de huevos. Cuenten las filas, después gírenlo y cuéntenlo de nuevo: da lo mismo, y eso es la conmutativa. Luego tapen una parte con la mano, cuenten los dos pedazos por separado y súmenlos: eso es la distributiva.

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Al terminar vas a poder reconocer cuál propiedad te da permiso para reacomodar una cuenta, calcular multiplicaciones grandes partiéndolas en pedazos con la distributiva, y explicar por qué la resta y la división no se pueden reacomodar como la suma y la multiplicación.

Una propiedad no es un nombre: es un permiso

«Propiedad conmutativa» suena a palabra de examen. No lo es. Una propiedad es un permiso para mover la cuenta sin que el resultado cambie.

Si tenés que calcular 4 × 25 × 7, nadie te obliga a empezar por la izquierda. Las propiedades te dicen hasta dónde podés reacomodar sin equivocarte. Por eso importan: te ahorran trabajo.

La pregunta útil no es «¿cómo se llama esta propiedad?», sino «¿esto me deja mover la cuenta o no?».

Dibujo de ExamenesCR.
Dibujo de ExamenesCR.

Conmutativa: el orden no cambia el resultado

En la suma y la multiplicación, el orden de los números no cambia la respuesta.

8 + 5 = 13 y 5 + 8 = 13; 6 × 4 = 24 y 4 × 6 = 24.

¿Por qué funciona? Porque sumar es juntar: si ponés 8 mangos y luego 5, o 5 y luego 8, al final hay 13 mangos. Y multiplicar es contar un arreglo: 6 filas de 4 asientos tienen los mismos asientos que 4 filas de 6, solo que el bus se ve girado.

Asociativa: vos elegís qué par juntar primero

En la suma y la multiplicación, podés cambiar el agrupamiento.

(17 + 3) + 48 = 17 + (3 + 48). Las dos dan 68, pero la primera es más fácil, porque 17 + 3 = 20.

En multiplicación vale lo mismo: en 4 × 25 × 7, si agrupás (4 × 25) × 7, te queda 100 × 7 = 700.

Conmutativa y asociativa se usan juntas: primero movés el orden, después elegís qué par juntar. Eso hace un pulpero cuando suma 250 + 375 + 750 de cabeza: junta 250 + 750 = 1000 y le agrega 375.

El neutro: el número que no mueve nada

Cada operación tiene un número que la deja igual.

  • En la suma, el neutro es 0: 54 + 0 = 54. Si no agregás nada, nada cambia.
  • En la multiplicación, el neutro es 1: 54 × 1 = 54. Un solo grupo de 54 es 54.

No son intercambiables, y la razón es la operación misma: sumar 1 sí cambia el número (54 + 1 = 55), y multiplicar por 0 también lo cambia, y mucho.

El cero en la multiplicación: el que borra

54 × 0 = 0. Siempre. La razón: multiplicar por 0 es tener cero grupos, y cero cajas de 54 huevos son cero huevos, por grande que sea el otro número.

Sirve en cuentas largas: si en 8 × 7 × 0 × 25 ves un 0, ya sabés que da 0.

Distributiva: partir para multiplicar más fácil

Esta ya la usás, aunque no le digás así. Para calcular 6 × 23, casi nadie busca la tabla del 23: lo que se hace es partir el 23 en 20 + 3.

6 × 23 = 6 × 20 + 6 × 3 = 120 + 18 = 138

Eso es la propiedad distributiva de la multiplicación respecto de la suma: multiplicar por una suma es lo mismo que multiplicar por cada parte y después sumar.

¿Por qué funciona? Porque 6 × 23 son 6 filas de 23. Si partís cada fila en un pedazo de 20 y otro de 3, tenés dos rectángulos: uno de 6 × 20 y otro de 6 × 3. Juntos son el mismo rectángulo de antes. No estás inventando nada: estás cortando el mismo rectángulo en dos. Es también lo que hace la multiplicación en columna, que multiplica primero por las unidades y después por las decenas.

Piso de baldosas cuadradas puestas en filas y columnas. Contar las baldosas por filas o por columnas da el mismo total, y partir el piso en dos pedazos y sumarlos también: eso es la propiedad distributiva. Foto: Fravert, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.
Piso de baldosas cuadradas puestas en filas y columnas. Contar las baldosas por filas o por columnas da el mismo total, y partir el piso en dos pedazos y sumarlos también: eso es la propiedad distributiva. Foto: Fravert, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.

Lo que no se puede: la resta y la división

Acá está el error más caro del tema. La resta y la división NO son conmutativas ni asociativas.

PropiedadSuma y multiplicaciónResta y división
Conmutativa7 + 2 = 2 + 7 ✔7 − 2 = 5, pero 2 − 7 no ✘
Conmutativa6 × 3 = 3 × 6 ✔6 ÷ 3 = 2, pero 3 ÷ 6 no ✘
Asociativa(2+3)+4 = 2+(3+4) ✔(10−3)−2 = 5 y 10−(3−2) = 9 ✘

La razón es simple: restar y dividir no son juntar, son quitar y repartir, y ahí sí importa quién pierde y quién reparte. Si tenés 7 colones y gastás 2, te quedan 5. Al revés no es la misma situación.

Ejemplos resueltos

1. Calculá 4 × 17 × 25 de la forma más fácil. Conmutativa para acomodar: 4 × 25 × 17. Asociativa para agrupar: (4 × 25) × 17 = 100 × 17 = 1700.

2. Calculá 7 × 34 partiéndolo. 34 = 30 + 4. Entonces 7 × 30 + 7 × 4 = 210 + 28 = 238. Distributiva.

3. ¿Es cierto que (20 − 8) − 5 = 20 − (8 − 5)? No. La izquierda da 12 − 5 = 7; la derecha, 20 − 3 = 17. La resta no es asociativa: al mover el paréntesis cambiás a quién se le quita.

4. Sin multiplicar, decí cuánto da 9 × 6 × 0 × 12. 0. Hay un factor 0, y cero grupos de cualquier cosa son nada.

5. ¿Qué número va en el espacio? 38 × ___ = 38. 1, el neutro de la multiplicación.

Los errores que más se cobran

  1. Creer que la resta es conmutativa. Pasa porque en la suma sí lo es y se aplica por costumbre. Probalo con números chiquitos: 5 − 3 y 3 − 5 no son lo mismo.
  2. Mover un paréntesis en una resta o una división. Ese paréntesis no es adorno: dice qué se quita de qué. Cambiarlo cambia la situación.
  3. Confundir los neutros. Poner 0 en una multiplicación o 1 en una suma. Se evita pensando qué hace cada operación: sumar 0 no agrega, multiplicar por 1 no repite.
  4. Partir mal en la distributiva. Escribir 6 × 23 = 6 × 20 + 3. Se olvidó multiplicar el pedazo de 3: los dos pedazos se multiplican.
  5. Partir en pedazos que no suman el número. Tomar 23 como 20 + 5. Antes de repartir, revisá que las partes den el número original.
  6. Buscar el nombre y no el permiso. El examen no premia decir «conmutativa»: premia que la cuenta salga más corta y correcta.

Clave de análisis

Si se te olvida la tabla de propiedades, la reconstruís con dos preguntas.

La primera: ¿esta operación es juntar o es quitar? Sumar y multiplicar son juntar, y por eso aguantan que los muevas de orden y los agrupés como querás. Restar y dividir son quitar y repartir, y ahí hay un papel de «el que da» y otro de «el que se lleva» que no se intercambian.

La segunda: ¿qué número deja la operación igual? En la suma, agregar nada es 0. En la multiplicación, un solo grupo es 1. Multiplicar por 0 no deja igual: borra, porque cero grupos no tienen nada adentro.

Con eso te queda la distributiva, que no es una regla aparte sino el permiso de cortar un rectángulo en dos y sumar los pedazos.

Cómo acompañar en casa

Esta parte es para la persona que acompaña. No hace falta saber la materia: las respuestas van al lado.

Al terminar, el estudiante tiene que poder: resolver una multiplicación como 7 × 34 partiéndola en pedazos, y explicar por qué la resta no se puede dar vuelta.

Tres preguntas para hacerle

  1. ¿8 + 6 da lo mismo que 6 + 8? — Sí, 14 las dos; en la suma el orden no cambia nada.
  2. ¿10 − 4 da lo mismo que 4 − 10? — No. La resta no se puede dar vuelta.
  3. ¿Cuánto es 5 × 21 partiendo el 21? — 105, porque 5 × 20 = 100 y 5 × 1 = 5.

Si se traba. El tropiezo más común es aplicarle a la resta lo que vale para la suma. Pídale que lo compruebe con monedas: que ponga 7 y quite 2, y después que intente quitar 7 de un montón de 2. Al ver que no se puede, lo entiende sin explicación.

Cinco minutos en la casa. Agarren un cartón de huevos. Cuenten las filas, después gírenlo y cuéntenlo de nuevo: da lo mismo, y eso es la conmutativa. Luego tapen una parte con la mano, cuenten los dos pedazos por separado y súmenlos: eso es la distributiva.