LecciónEspañol · Noveno

Competencia escrita

Verbos de conjugación especial

Al terminar vas a poder predecir dónde va a aparecer la irregularidad de un verbo antes de conjugarlo, distinguir un cambio ortográfico de una irregularidad verdadera, y corregir formas como haiga, dijieron o andé explicando de dónde sale el error.

Ya lo sé: ir al ejercicio ↓
Vitrina de una librería de noche, con un rótulo de neón que dice ABIERTO. Esa palabra es el participio del verbo abrir, y es uno de los irregulares: no se dice abrido sino abierto, igual que escrito, puesto o vuelto. Imagen de flickr — Valeria Hull, licencia CC0.
Imagen de flickr — Valeria Hull, licencia CC0

Entender

Las irregularidades no son caprichos sueltos: son grupos

Un verbo regular conjuga siempre con la misma raíz y las mismas terminaciones de su modelo: cantar → canto, cantaba, canté, cantaré. Un verbo de conjugación especial cambia algo, pero casi nunca cambia solo: el mismo cambio lo comparten decenas de verbos.

Por eso este tema no se resuelve con una lista larga. Se resuelve sabiendo cuáles son los cinco cambios que existen y dónde se producen. Si sabés que pensar hace pienso, ya sabés que cerrar hace cierro y empezar hace empiezo, porque los tres pertenecen al mismo grupo.

Toda irregularidad tiene un lugar fijo. Cambia la raíz, cambia la terminación, o cambian las dos. Saber dónde mirar es la mitad del trabajo.

Irregularidad 1: la raíz se abre (diptongación)

Las vocales e y o de la raíz se convierten en ie y ue cuando llevan la fuerza de la voz.

  • pensar → pienso, piensa, piensan — pero pensamos, sin cambio.
  • poder → puedo, puede, pueden — pero podemos.

La razón: cuando la vocal es tónica se «abre»; cuando la fuerza se va a la terminación, la raíz se queda quieta. Por eso el cambio nunca aparece en nosotros ni en las formas de vos: vos pensás, vos podés, vos querés. Esa es una ventaja del voseo en el examen: la mayoría de los verbos que parecen irregulares se conjugan regulares con vos.

Grupo e → ie: pensar, cerrar, empezar, entender, querer, sentir, perder. Grupo o → ue: poder, contar, volver, dormir, mover, encontrar.

Dibujo de ExamenesCR.
Dibujo de ExamenesCR.

Irregularidad 2: la raíz se cierra (e → i)

Ocurre solo en verbos en -ir: pedir → pido, pide, piden; servir → sirvo; seguir → sigo; repetir → repito; vestir → visto.

Aquí también hay lógica: en los verbos en -ir, la vocal tónica no se abre, se cierra. Y este grupo sí afecta al pretérito en tercera persona: pidió, pidieron; sirvió, sirvieron.

Irregularidad 3: aparece una consonante en la primera persona

Muchos verbos meten una consonante solo en yo, presente de indicativo, y de ahí la arrastran a todo el subjuntivo:

Se agregaVerbosForma
-g-tener, poner, salir, valer, venirtengo, pongo, salgo, valgo, vengo
-g- (con cambio)hacer, decir, oír, caer, traerhago, digo, oigo, caigo, traigo
-zc-verbos en -acer, -ecer, -ocer, -ucirnazco, agradezco, conozco, conduzco

El grupo del -zc- es el más rentable: toda la terminación -ecer funciona igual. Si aparece obedecer, merecer, ofrecer, parecer, ya sabés que hacen obedezco, merezco, ofrezco, parezco. Y lo que pasa en yo pasa en todo el subjuntivo: que yo conozca, que vos conozcás.

Irregularidad 4: los pretéritos fuertes

Es el grupo que más errores produce. Un conjunto de verbos cambia toda la raíz en el pretérito y, como compensación, toma terminaciones sin tilde:

tener → tuve, tuviste, tuvo · estar → estuve · andar → anduve · poder → pude · poner → puse · saber → supe · querer → quise · hacer → hice · venir → vine · decir → dije · traer → traje · conducir → conduje.

Se llaman fuertes porque la fuerza de la voz cae en la raíz y no en la terminación: se dice tuve, no tuvé. Ese es el detalle que explica por qué no llevan tilde en primera ni en tercera persona, a diferencia de los regulares (canté, cantó).

Y hay una subregla: los que terminan en -j pierden la i del plural. Dijeron, trajeron, condujeron —nunca dijieron—, porque la j ya arrastra ese sonido.

Irregularidad 5: los participios irregulares

Algunos verbos no forman el participio con -ado / -ido: escribir → escrito, decir → dicho, hacer → hecho, ver → visto, poner → puesto, volver → vuelto, romper → roto, abrir → abierto, morir → muerto, cubrir → cubierto.

Y arrastran a sus compuestos: si poner hace puesto, entonces componer hace compuesto, suponer hace supuesto, imponer hace impuesto. Esa herencia resuelve docenas de casos con un solo dato.

Lo que parece irregular y no lo es: los cambios ortográficos

Verbos como buscar → busqué, llegar → llegué, empezar → empecé no son irregulares. Suenan igual; lo que cambia es la letra, para conservar el sonido ante la vocal siguiente: la c de buscar sonaría distinta ante e, así que se escribe qu.

Ver

Ejemplos resueltos

1. ¿«Haiga» o «haya»? Haya. Es el presente de subjuntivo de haber. Haiga se forma por analogía con verbos como caiga y traiga, que sí llevan -ig-; pero haber no pertenece a ese grupo.

2. ¿«Andé» o «anduve»? Anduve. Andar es de pretérito fuerte, como estar (estuve) y tener (tuve). Andé sale de tratarlo como regular en -ar, que es la trampa: el verbo parece común y no lo es.

3. Conjugá «conducir» en pretérito, tercera del plural. Condujeron. Pretérito fuerte con raíz en -j, y por eso pierde la i: nunca condujieron. Lo mismo vale para dijeron, trajeron, tradujeron.

4. «Vos podés» y «tú puedes»: ¿por qué uno diptonga y el otro no? Porque la diptongación solo ocurre cuando la raíz lleva la fuerza. En puedes la fuerza cae en la raíz; en podés cae en la terminación, así que la o se queda quieta. Es la misma regla vista desde los dos lados.

5. ¿Cuál es la primera persona de «agradecer» y por qué? Agradezco. Pertenece al grupo -ecer, que agrega -zc- en la primera persona del presente. De ahí sale todo el subjuntivo: que yo agradezca, que vos agradezcás.

Probar3 preguntas con respuesta y explicación

Preguntas de práctica del tema

Tres preguntas de Español del tema Competencia escrita, para repasar después de «Verbos de conjugación especial», con las cuatro opciones, la respuesta correcta y la explicación. Probá contestarlas antes de abrir la respuesta.

PREGUNTA 1

1. La respuesta ________ todas nuestras dudas.

2. Nadie ________ un aguacero tan fuerte.

De acuerdo con las normas de la conjugación verbal, ¿cuál de las siguientes opciones contiene los verbos que completan correctamente las oraciones anteriores?

  • A. 1 satisfació 2 previó
  • B. 1 satisfizo 2 preveyó
  • C. 1 satisfizo 2 previó
  • D. 1 satisfació 2 preveyó
Ver la respuesta y la explicación

Respuesta correcta: la opción C.

Satisfacer se conjuga como hacer, de ahí «satisfizo»; prever se conjuga como ver, de ahí «previó».

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PREGUNTA 2

1. Desde acá ________ el café recién hecho.

2. El agua ________ a los cien grados.

De acuerdo con las normas de la conjugación verbal, ¿cuál de las siguientes opciones contiene los verbos que completan correctamente las oraciones anteriores?

  • A. 1 ole 2 herve
  • B. 1 huele 2 hierve
  • C. 1 huele 2 herve
  • D. 1 ole 2 hierve
Ver la respuesta y la explicación

Respuesta correcta: la opción B.

Oler y hervir diptongan en presente cuando la sílaba es tónica: «huele» y «hierve».

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PREGUNTA 3

1. Ayer Marcos ________ toda la tarde por el centro.

2. El escritorio ________ justo en ese rincón.

De acuerdo con las normas de la conjugación verbal, ¿cuál de las siguientes opciones contiene los verbos que completan correctamente las oraciones anteriores?

  • A. 1 anduvo 2 cupo
  • B. 1 andó 2 cabió
  • C. 1 anduvo 2 cabió
  • D. 1 andó 2 cupo
Ver la respuesta y la explicación

Respuesta correcta: la opción A.

El pretérito de andar es «anduvo» y el de caber es «cupo»; ambas formas son irregulares.

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Los errores que más se cobran

  1. Ponerle tilde a los pretéritos fuertes. Tuvé, pusé, hicé. El error viene de copiar canté. En los fuertes la fuerza está en la raíz, y por eso la terminación va sin tilde.
  2. Escribir dijieron, trajieron, condujieron. Se agrega una i que la j ya trae. Todos los pretéritos fuertes con raíz en -j pierden esa vocal en la tercera del plural.
  3. Regularizar verbos fuertes en -ar. Andé por anduve es el caso típico. Conviene tener presente que andar, pese a su apariencia, se conjuga como estar.
  4. Decir haiga y vaiga. Nacen de la analogía con caiga y traiga. La analogía es una buena herramienta, pero solo dentro del mismo grupo.
  5. Diptongar donde la fuerza no cae en la raíz. Nosotros piensamos, nosotros puedemos. Si la fuerza se fue a la terminación, la raíz no cambia.
  6. Marcar como irregulares los cambios de letra. Llegué y empecé solo ajustan la escritura para sostener el sonido: la conjugación sigue siendo regular.

Clave de análisis

Si en el examen te aparece un verbo que no reconocés, no busqués la lista: buscá dónde se puede producir el cambio. Solo hay tres lugares posibles. Puede cambiar la vocal de la raíz, y entonces preguntate si la fuerza cae ahí: si cae, esperá ie, ue o i; si se fue a la terminación —como en nosotros y en las formas de vos—, la raíz se queda quieta. Puede aparecer una consonante en la primera persona, y ahí funcionan dos familias enteras: la de -g- (tengo, pongo, salgo, vengo) y la de -zc-, que se activa con cualquier verbo terminado en -acer, -ecer, -ocer o -ucir. Y puede cambiar toda la raíz en el pretérito, y esa es la señal de un pretérito fuerte, que se reconoce porque la fuerza se corre a la raíz y la terminación pierde la tilde.

Con esa segunda idea —la tilde se va cuando la fuerza se muda a la raíz— se resuelven de un golpe tuve, puse, supe, quise, hice y dije. Y con la tercera —los compuestos heredan la irregularidad del verbo base— se resuelven los demás: si poner da puse y puesto, entonces suponer, componer y disponer hacen lo mismo. Estas formas se practican hasta que salgan solas, pero se deducen mucho antes de eso.

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Al terminar vas a poder predecir dónde va a aparecer la irregularidad de un verbo antes de conjugarlo, distinguir un cambio ortográfico de una irregularidad verdadera, y corregir formas como haiga, dijieron o andé explicando de dónde sale el error.

Las irregularidades no son caprichos sueltos: son grupos

Un verbo regular conjuga siempre con la misma raíz y las mismas terminaciones de su modelo: cantar → canto, cantaba, canté, cantaré. Un verbo de conjugación especial cambia algo, pero casi nunca cambia solo: el mismo cambio lo comparten decenas de verbos.

Por eso este tema no se resuelve con una lista larga. Se resuelve sabiendo cuáles son los cinco cambios que existen y dónde se producen. Si sabés que pensar hace pienso, ya sabés que cerrar hace cierro y empezar hace empiezo, porque los tres pertenecen al mismo grupo.

Toda irregularidad tiene un lugar fijo. Cambia la raíz, cambia la terminación, o cambian las dos. Saber dónde mirar es la mitad del trabajo.

Irregularidad 1: la raíz se abre (diptongación)

Las vocales e y o de la raíz se convierten en ie y ue cuando llevan la fuerza de la voz.

  • pensar → pienso, piensa, piensan — pero pensamos, sin cambio.
  • poder → puedo, puede, pueden — pero podemos.

La razón: cuando la vocal es tónica se «abre»; cuando la fuerza se va a la terminación, la raíz se queda quieta. Por eso el cambio nunca aparece en nosotros ni en las formas de vos: vos pensás, vos podés, vos querés. Esa es una ventaja del voseo en el examen: la mayoría de los verbos que parecen irregulares se conjugan regulares con vos.

Grupo e → ie: pensar, cerrar, empezar, entender, querer, sentir, perder. Grupo o → ue: poder, contar, volver, dormir, mover, encontrar.

Dibujo de ExamenesCR.
Dibujo de ExamenesCR.

Irregularidad 2: la raíz se cierra (e → i)

Ocurre solo en verbos en -ir: pedir → pido, pide, piden; servir → sirvo; seguir → sigo; repetir → repito; vestir → visto.

Aquí también hay lógica: en los verbos en -ir, la vocal tónica no se abre, se cierra. Y este grupo sí afecta al pretérito en tercera persona: pidió, pidieron; sirvió, sirvieron.

Irregularidad 3: aparece una consonante en la primera persona

Muchos verbos meten una consonante solo en yo, presente de indicativo, y de ahí la arrastran a todo el subjuntivo:

Se agregaVerbosForma
-g-tener, poner, salir, valer, venirtengo, pongo, salgo, valgo, vengo
-g- (con cambio)hacer, decir, oír, caer, traerhago, digo, oigo, caigo, traigo
-zc-verbos en -acer, -ecer, -ocer, -ucirnazco, agradezco, conozco, conduzco

El grupo del -zc- es el más rentable: toda la terminación -ecer funciona igual. Si aparece obedecer, merecer, ofrecer, parecer, ya sabés que hacen obedezco, merezco, ofrezco, parezco. Y lo que pasa en yo pasa en todo el subjuntivo: que yo conozca, que vos conozcás.

Irregularidad 4: los pretéritos fuertes

Es el grupo que más errores produce. Un conjunto de verbos cambia toda la raíz en el pretérito y, como compensación, toma terminaciones sin tilde:

tener → tuve, tuviste, tuvo · estar → estuve · andar → anduve · poder → pude · poner → puse · saber → supe · querer → quise · hacer → hice · venir → vine · decir → dije · traer → traje · conducir → conduje.

Se llaman fuertes porque la fuerza de la voz cae en la raíz y no en la terminación: se dice tuve, no tuvé. Ese es el detalle que explica por qué no llevan tilde en primera ni en tercera persona, a diferencia de los regulares (canté, cantó).

Y hay una subregla: los que terminan en -j pierden la i del plural. Dijeron, trajeron, condujeron —nunca dijieron—, porque la j ya arrastra ese sonido.

Irregularidad 5: los participios irregulares

Algunos verbos no forman el participio con -ado / -ido: escribir → escrito, decir → dicho, hacer → hecho, ver → visto, poner → puesto, volver → vuelto, romper → roto, abrir → abierto, morir → muerto, cubrir → cubierto.

Y arrastran a sus compuestos: si poner hace puesto, entonces componer hace compuesto, suponer hace supuesto, imponer hace impuesto. Esa herencia resuelve docenas de casos con un solo dato.

Vitrina de una librería de noche, con un rótulo de neón que dice ABIERTO. Esa palabra es el participio del verbo abrir, y es uno de los irregulares: no se dice abrido sino abierto, igual que escrito, puesto o vuelto. Imagen de flickr — Valeria Hull, licencia CC0.
Vitrina de una librería de noche, con un rótulo de neón que dice ABIERTO. Esa palabra es el participio del verbo abrir, y es uno de los irregulares: no se dice abrido sino abierto, igual que escrito, puesto o vuelto. Imagen de flickr — Valeria Hull, licencia CC0.

Lo que parece irregular y no lo es: los cambios ortográficos

Verbos como buscar → busqué, llegar → llegué, empezar → empecé no son irregulares. Suenan igual; lo que cambia es la letra, para conservar el sonido ante la vocal siguiente: la c de buscar sonaría distinta ante e, así que se escribe qu.

Ejemplos resueltos

1. ¿«Haiga» o «haya»? Haya. Es el presente de subjuntivo de haber. Haiga se forma por analogía con verbos como caiga y traiga, que sí llevan -ig-; pero haber no pertenece a ese grupo.

2. ¿«Andé» o «anduve»? Anduve. Andar es de pretérito fuerte, como estar (estuve) y tener (tuve). Andé sale de tratarlo como regular en -ar, que es la trampa: el verbo parece común y no lo es.

3. Conjugá «conducir» en pretérito, tercera del plural. Condujeron. Pretérito fuerte con raíz en -j, y por eso pierde la i: nunca condujieron. Lo mismo vale para dijeron, trajeron, tradujeron.

4. «Vos podés» y «tú puedes»: ¿por qué uno diptonga y el otro no? Porque la diptongación solo ocurre cuando la raíz lleva la fuerza. En puedes la fuerza cae en la raíz; en podés cae en la terminación, así que la o se queda quieta. Es la misma regla vista desde los dos lados.

5. ¿Cuál es la primera persona de «agradecer» y por qué? Agradezco. Pertenece al grupo -ecer, que agrega -zc- en la primera persona del presente. De ahí sale todo el subjuntivo: que yo agradezca, que vos agradezcás.

Los errores que más se cobran

  1. Ponerle tilde a los pretéritos fuertes. Tuvé, pusé, hicé. El error viene de copiar canté. En los fuertes la fuerza está en la raíz, y por eso la terminación va sin tilde.
  2. Escribir dijieron, trajieron, condujieron. Se agrega una i que la j ya trae. Todos los pretéritos fuertes con raíz en -j pierden esa vocal en la tercera del plural.
  3. Regularizar verbos fuertes en -ar. Andé por anduve es el caso típico. Conviene tener presente que andar, pese a su apariencia, se conjuga como estar.
  4. Decir haiga y vaiga. Nacen de la analogía con caiga y traiga. La analogía es una buena herramienta, pero solo dentro del mismo grupo.
  5. Diptongar donde la fuerza no cae en la raíz. Nosotros piensamos, nosotros puedemos. Si la fuerza se fue a la terminación, la raíz no cambia.
  6. Marcar como irregulares los cambios de letra. Llegué y empecé solo ajustan la escritura para sostener el sonido: la conjugación sigue siendo regular.

Clave de análisis

Si en el examen te aparece un verbo que no reconocés, no busqués la lista: buscá dónde se puede producir el cambio. Solo hay tres lugares posibles. Puede cambiar la vocal de la raíz, y entonces preguntate si la fuerza cae ahí: si cae, esperá ie, ue o i; si se fue a la terminación —como en nosotros y en las formas de vos—, la raíz se queda quieta. Puede aparecer una consonante en la primera persona, y ahí funcionan dos familias enteras: la de -g- (tengo, pongo, salgo, vengo) y la de -zc-, que se activa con cualquier verbo terminado en -acer, -ecer, -ocer o -ucir. Y puede cambiar toda la raíz en el pretérito, y esa es la señal de un pretérito fuerte, que se reconoce porque la fuerza se corre a la raíz y la terminación pierde la tilde.

Con esa segunda idea —la tilde se va cuando la fuerza se muda a la raíz— se resuelven de un golpe tuve, puse, supe, quise, hice y dije. Y con la tercera —los compuestos heredan la irregularidad del verbo base— se resuelven los demás: si poner da puse y puesto, entonces suponer, componer y disponer hacen lo mismo. Estas formas se practican hasta que salgan solas, pero se deducen mucho antes de eso.