LecciónEspañol · Noveno

Competencia lectora con textos no literarios

Semántica y pragmática: el sentido según el contexto

Al terminar vas a poder distinguir lo que un enunciado afirma de lo que da por supuesto, deducir lo que el hablante quiere decir cuando dice otra cosa, y explicar por qué una pregunta puede ser en realidad una orden.

Ya lo sé: ir al ejercicio ↓
Parte de abajo de un rótulo con las reglas y el horario de un parque, que cierra con la línea Gracias por su cooperación. Esa línea no informa nada: agradece de antemano algo que el visitante todavía no ha hecho, y al agradecerlo, ordena. Imagen de Wikimedia Commons, LadyGrace05, CC BY-SA 4.0.
Parte de abajo de un rótulo con las reglas y el horario de un parque, que cierra con la línea Gracias por su cooperación. Esa línea no informa nada: agradece de antemano algo que el visitante todavía no ha hecho, y al agradecerlo, ordena. Imagen de Wikimedia Commons, LadyGrace05, CC BY-SA 4.0.

Entender

Lo dicho, lo supuesto y lo insinuado

Todo enunciado transporta tres capas de información, y solo la primera está en las palabras.

  1. Lo dicho: el contenido literal, el que se puede buscar en el diccionario y en la gramática. De esto se ocupa la semántica.
  2. Lo supuesto: lo que el enunciado da por cierto de antemano para poder decirse. Se llama presuposición.
  3. Lo insinuado: lo que el oyente deduce a partir de la situación. Se llama implicatura.

Un solo ejemplo separa las tres. ¿Ya dejaste de llegar tarde?

  • Dice: una pregunta sobre si cesó una conducta.
  • Presupone: que antes llegabas tarde. Eso no se preguntó: se dio por hecho.
  • Insinúa, según quién lo diga y cuándo: un reproche.

La presuposición entra sin pedir permiso: al responder la pregunta, ya aceptaste lo que daba por cierto. Por eso es un recurso tan usado en publicidad y en política.

Dibujo de ExamenesCR.
Dibujo de ExamenesCR.

La presuposición: cómo se detecta y cómo se desactiva

La prueba es sencilla: negá el enunciado y fijate qué sigue en pie.

  • Juan dejó de fumar. → Juan no dejó de fumar. En las dos versiones queda en pie que fumaba. Eso es la presuposición.

Hay palabras que la disparan siempre: dejar de, seguir, otra vez, ya, todavía, saber que, darse cuenta de que, y todos los posesivos (su hermano presupone que tiene hermano).

Para desactivarla no se responde la pregunta: se rechaza lo supuesto. A ¿Ya dejaste de llegar tarde? se contesta nunca llegué tarde, no sí ni no. Reconocer esto vale puntos porque es la trampa favorita de los textos de examen.

La implicatura: se calcula, no se lee

Cuando alguien dice algo que parece no venir al caso, el oyente supone que sí viene al caso y busca la conexión. Esa búsqueda produce la implicatura.

  • —¿Vas a la fiesta? —Mañana tengo examen.

La respuesta no contesta la pregunta. Como se supone que el otro está cooperando, se deduce: no va.

La implicatura funciona porque los hablantes damos por hecho que el otro dice lo necesario, lo relevante y lo que cree verdadero. Cuando alguien se aparta de eso de manera visible, no lo leemos como incoherencia: lo leemos como señal de que quiso decir otra cosa.

De ahí sale la ironía, que es el caso extremo: el hablante dice algo que la situación desmiente, y confía en que el oyente calcule lo contrario. Qué puntual llegaste dicho a alguien que llegó una hora tarde funciona porque los dos ven el reloj.

Y de ahí sale también el eufemismo: se dice menos de lo que se quiere decir para suavizar. Se quedó sin trabajo en lugar de lo despidieron.

Los actos de habla: decir es hacer

Hablar no es solo transmitir información: es realizar acciones. Prometer, pedir, ordenar, advertir, felicitar, disculparse. A eso se le llama acto de habla.

Lo importante para el examen es que la forma gramatical no determina el acto:

Forma gramaticalEnunciadoActo que realiza
interrogativa¿Podés cerrar la puerta?pedido
declarativaHace frío acá.pedido
imperativaPasá adelante.invitación
declarativaTe aviso que mañana reviso cuadernos.advertencia

Cuando la forma no coincide con el acto, se habla de acto de habla indirecto. ¿Por qué existen? Porque suavizan. Pedir con una pregunta deja al otro la salida de decir que no, y eso protege la relación. Cuanta más distancia o jerarquía hay, más indirectos se vuelven los pedidos: por eso a un desconocido se le dice disculpe, ¿tendrá hora? y a un hermano, dame la hora.

Cómo se responde una pregunta de contexto

  1. Fijá el significado con el cotexto. Las palabras vecinas descartan las acepciones que no caben.
  2. Preguntate qué se da por supuesto. Negá el enunciado y mirá qué sobrevive.
  3. Preguntate qué acto realiza. ¿Pide, ordena, advierte, se burla?
  4. Verificá con la situación. Quién habla, a quién, con cuánta jerarquía. Si tu interpretación no explica por qué eligió esas palabras, todavía no es la correcta.

Ver

Ejemplos resueltos

1. «¿Otra vez llegaste sin el cuaderno?» ¿Qué presupone? Que ya había llegado sin el cuaderno antes. La dispara otra vez. Al responder sí o no, el estudiante acepta lo supuesto; para rechazarlo tendría que decir nunca he llegado sin cuaderno.

2. —¿Te gustó el trabajo que entregué? —La letra se entiende muy bien. Implicatura negativa. La respuesta elogia algo periférico y calla lo central. Como se supone que el hablante diría lo importante si fuera favorable, el oyente deduce que el contenido no le gustó.

3. Un profesor dice a la clase: «Alguien dejó la ventana abierta». ¿Qué acto realiza? Es declarativo en la forma, pero funciona como pedido indirecto: que la cierren. La forma impersonal además evita señalar a nadie, lo que suaviza todavía más.

4. «Me alegra que hayas venido» y «Vos viniste»: ¿qué cambia? El primero presupone que viniste: eso ya no está en discusión, lo que se afirma es la alegría. El segundo lo afirma. Por eso a me alegra que hayas venido no se puede responder no vine sin que suene absurdo.

5. «Su hermano llamó.» ¿Qué se da por supuesto? Que la persona tiene un hermano. El posesivo lo presupone. Si no lo tuviera, el enunciado no sería falso: sería inapropiado, que es exactamente cómo se comporta una presuposición fallida.

Probar3 preguntas con respuesta y explicación

Preguntas de práctica del tema

Tres preguntas de Español del tema Competencia lectora con textos no literarios, para repasar después de «Semántica y pragmática: el sentido según el contexto», con las cuatro opciones, la respuesta correcta y la explicación. Probá contestarlas antes de abrir la respuesta.

PREGUNTA 1

USO RESPONSABLE DE LA RED DEL COLEGIO

La red es para trabajo académico. Descargar películas o juegos satura el ancho de banda de todos.

La clave es personal e intransferible. Prestarla equivale a responder por lo que otro haga.

Prohibido: instalar programas en las máquinas del laboratorio.

Reporte cualquier falla en la bitácora. No intente reconfigurar el equipo.

Reglamento ficticio elaborado para práctica.

Lea el afiche anterior. La prohibición de instalar programas se relaciona con

  • A. Ahorrar espacio en los discos duros.
  • B. Mantener las máquinas en estado conocido.
  • C. Evitar el uso de la red para descargas.
  • D. Reducir el consumo eléctrico del aula.
Ver la respuesta y la explicación

Respuesta correcta: la opción B.

Quien responde ahorrar espacio en los discos duros piensa en capacidad, y el reglamento cuida la estabilidad: si cada quien instala lo suyo, nadie sabe con qué se va a encontrar el siguiente.

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PREGUNTA 2

«El sonido viaja a unos 340 metros por segundo en el aire y a más de 1400 en el agua. La diferencia se explica por la cercanía entre las moléculas: cuanto más juntas están, más rápido se transmite la vibración. Por eso en el acero, donde las partículas están aún más próximas, el sonido alcanza cerca de 5000 metros por segundo.»

Texto de divulgación elaborado para práctica.

En la lectura anterior, la mención del acero sirve para

  • A. Señalar una excepción a la regla explicada.
  • B. Comparar la dureza de distintos materiales.
  • C. Explicar por qué el metal conduce electricidad.
  • D. Confirmar la relación entre cercanía y velocidad.
Ver la respuesta y la explicación

Respuesta correcta: la opción D.

Quien responde señalar una excepción a la regla explicada pone al acero como caso raro, y es justo lo contrario: sus partículas están aún más juntas y el sonido corre todavía más.

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PREGUNTA 3

«La miel no se echa a perder. Su bajísimo contenido de agua y su acidez impiden que los microorganismos sobrevivan en ella. Se han encontrado vasijas con miel en tumbas egipcias de más de tres mil años y el contenido seguía siendo comestible. Lo que sí ocurre con el tiempo es la cristalización: la miel se endurece, pero eso no indica que se haya dañado.»

Texto de divulgación elaborado para práctica.

Considere el fragmento anterior: la mención de la cristalización sirve para aclarar que ese cambio

  • A. Anuncia el inicio de la descomposición.
  • B. Ocurre solo en las mieles industriales.
  • C. Reduce el dulzor del producto.
  • D. Solo la pone dura, sin echarla a perder.
Ver la respuesta y la explicación

Respuesta correcta: la opción D.

Quien responde que anuncia el inicio de la descomposición toma el endurecimiento por señal de daño, y el texto lo niega en la misma línea: cristaliza, pero sigue buena.

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Los errores que más se cobran

  1. Confundir lo afirmado con lo presupuesto. La prueba de la negación las separa: lo que sobrevive a la negación no se estaba afirmando, se estaba dando por hecho.
  2. Leer las implicaturas como si estuvieran escritas. No lo están: se calculan. Por eso hay que poder explicar qué dato de la situación permitió el cálculo.
  3. Creer que una pregunta siempre pide información. Buena parte de los pedidos cotidianos tienen forma interrogativa justamente para sonar menos impositivos.
  4. Tomar la ironía al pie de la letra. Se invierte el sentido del texto entero. La señal es el choque entre lo dicho y lo que la situación muestra.
  5. Responder con la definición del diccionario cuando piden el sentido contextual. Son preguntas distintas: una busca el significado estable, la otra busca qué hace ese enunciado ahí.
  6. Ignorar la relación entre los hablantes. El mismo enunciado dicho por un igual y por alguien con autoridad realiza actos distintos: uno sugiere y el otro ordena.

Clave de análisis

Si se te mezclan los términos, volvé a la separación de las tres capas. Lo dicho está en las palabras y lo estudia la semántica. Lo supuesto entra por debajo y se detecta negando el enunciado: lo que queda en pie después de la negación es presuposición. Lo insinuado no está en ningún lado del texto: lo calcula el oyente porque supone que el otro está diciendo algo pertinente, y por eso cualquier desvío llamativo —contestar otra cosa, elogiar lo secundario, decir lo que la situación desmiente— se lee como señal.

Para los actos de habla guardá el principio que los ordena: la forma gramatical no manda; manda lo que el hablante busca conseguir. Y guardá la razón de que existan los indirectos, porque explica todos los casos de un golpe: cuanta más distancia o jerarquía hay entre los hablantes, más se disfraza el pedido, porque una forma indirecta le deja al otro la posibilidad de negarse sin conflicto. Con esa idea podés explicar por qué ¿podría cerrar la puerta? y cerrá la puerta hacen lo mismo, y por qué no son intercambiables.

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Lo dicho, lo supuesto y lo insinuado

Todo enunciado transporta tres capas de información, y solo la primera está en las palabras.

  1. Lo dicho: el contenido literal, el que se puede buscar en el diccionario y en la gramática. De esto se ocupa la semántica.
  2. Lo supuesto: lo que el enunciado da por cierto de antemano para poder decirse. Se llama presuposición.
  3. Lo insinuado: lo que el oyente deduce a partir de la situación. Se llama implicatura.

Un solo ejemplo separa las tres. ¿Ya dejaste de llegar tarde?

  • Dice: una pregunta sobre si cesó una conducta.
  • Presupone: que antes llegabas tarde. Eso no se preguntó: se dio por hecho.
  • Insinúa, según quién lo diga y cuándo: un reproche.

La presuposición entra sin pedir permiso: al responder la pregunta, ya aceptaste lo que daba por cierto. Por eso es un recurso tan usado en publicidad y en política.

Dibujo de ExamenesCR.
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La presuposición: cómo se detecta y cómo se desactiva

La prueba es sencilla: negá el enunciado y fijate qué sigue en pie.

  • Juan dejó de fumar. → Juan no dejó de fumar. En las dos versiones queda en pie que fumaba. Eso es la presuposición.

Hay palabras que la disparan siempre: dejar de, seguir, otra vez, ya, todavía, saber que, darse cuenta de que, y todos los posesivos (su hermano presupone que tiene hermano).

Para desactivarla no se responde la pregunta: se rechaza lo supuesto. A ¿Ya dejaste de llegar tarde? se contesta nunca llegué tarde, no sí ni no. Reconocer esto vale puntos porque es la trampa favorita de los textos de examen.

La implicatura: se calcula, no se lee

Cuando alguien dice algo que parece no venir al caso, el oyente supone que sí viene al caso y busca la conexión. Esa búsqueda produce la implicatura.

  • —¿Vas a la fiesta? —Mañana tengo examen.

La respuesta no contesta la pregunta. Como se supone que el otro está cooperando, se deduce: no va.

La implicatura funciona porque los hablantes damos por hecho que el otro dice lo necesario, lo relevante y lo que cree verdadero. Cuando alguien se aparta de eso de manera visible, no lo leemos como incoherencia: lo leemos como señal de que quiso decir otra cosa.

De ahí sale la ironía, que es el caso extremo: el hablante dice algo que la situación desmiente, y confía en que el oyente calcule lo contrario. Qué puntual llegaste dicho a alguien que llegó una hora tarde funciona porque los dos ven el reloj.

Y de ahí sale también el eufemismo: se dice menos de lo que se quiere decir para suavizar. Se quedó sin trabajo en lugar de lo despidieron.

Los actos de habla: decir es hacer

Hablar no es solo transmitir información: es realizar acciones. Prometer, pedir, ordenar, advertir, felicitar, disculparse. A eso se le llama acto de habla.

Lo importante para el examen es que la forma gramatical no determina el acto:

Forma gramaticalEnunciadoActo que realiza
interrogativa¿Podés cerrar la puerta?pedido
declarativaHace frío acá.pedido
imperativaPasá adelante.invitación
declarativaTe aviso que mañana reviso cuadernos.advertencia

Cuando la forma no coincide con el acto, se habla de acto de habla indirecto. ¿Por qué existen? Porque suavizan. Pedir con una pregunta deja al otro la salida de decir que no, y eso protege la relación. Cuanta más distancia o jerarquía hay, más indirectos se vuelven los pedidos: por eso a un desconocido se le dice disculpe, ¿tendrá hora? y a un hermano, dame la hora.

Parte de abajo de un rótulo con las reglas y el horario de un parque, que cierra con la línea Gracias por su cooperación. Esa línea no informa nada: agradece de antemano algo que el visitante todavía no ha hecho, y al agradecerlo, ordena. Imagen de Wikimedia Commons, LadyGrace05, CC BY-SA 4.0.
Parte de abajo de un rótulo con las reglas y el horario de un parque, que cierra con la línea Gracias por su cooperación. Esa línea no informa nada: agradece de antemano algo que el visitante todavía no ha hecho, y al agradecerlo, ordena. Imagen de Wikimedia Commons, LadyGrace05, CC BY-SA 4.0.

Cómo se responde una pregunta de contexto

  1. Fijá el significado con el cotexto. Las palabras vecinas descartan las acepciones que no caben.
  2. Preguntate qué se da por supuesto. Negá el enunciado y mirá qué sobrevive.
  3. Preguntate qué acto realiza. ¿Pide, ordena, advierte, se burla?
  4. Verificá con la situación. Quién habla, a quién, con cuánta jerarquía. Si tu interpretación no explica por qué eligió esas palabras, todavía no es la correcta.

Ejemplos resueltos

1. «¿Otra vez llegaste sin el cuaderno?» ¿Qué presupone? Que ya había llegado sin el cuaderno antes. La dispara otra vez. Al responder sí o no, el estudiante acepta lo supuesto; para rechazarlo tendría que decir nunca he llegado sin cuaderno.

2. —¿Te gustó el trabajo que entregué? —La letra se entiende muy bien. Implicatura negativa. La respuesta elogia algo periférico y calla lo central. Como se supone que el hablante diría lo importante si fuera favorable, el oyente deduce que el contenido no le gustó.

3. Un profesor dice a la clase: «Alguien dejó la ventana abierta». ¿Qué acto realiza? Es declarativo en la forma, pero funciona como pedido indirecto: que la cierren. La forma impersonal además evita señalar a nadie, lo que suaviza todavía más.

4. «Me alegra que hayas venido» y «Vos viniste»: ¿qué cambia? El primero presupone que viniste: eso ya no está en discusión, lo que se afirma es la alegría. El segundo lo afirma. Por eso a me alegra que hayas venido no se puede responder no vine sin que suene absurdo.

5. «Su hermano llamó.» ¿Qué se da por supuesto? Que la persona tiene un hermano. El posesivo lo presupone. Si no lo tuviera, el enunciado no sería falso: sería inapropiado, que es exactamente cómo se comporta una presuposición fallida.

Los errores que más se cobran

  1. Confundir lo afirmado con lo presupuesto. La prueba de la negación las separa: lo que sobrevive a la negación no se estaba afirmando, se estaba dando por hecho.
  2. Leer las implicaturas como si estuvieran escritas. No lo están: se calculan. Por eso hay que poder explicar qué dato de la situación permitió el cálculo.
  3. Creer que una pregunta siempre pide información. Buena parte de los pedidos cotidianos tienen forma interrogativa justamente para sonar menos impositivos.
  4. Tomar la ironía al pie de la letra. Se invierte el sentido del texto entero. La señal es el choque entre lo dicho y lo que la situación muestra.
  5. Responder con la definición del diccionario cuando piden el sentido contextual. Son preguntas distintas: una busca el significado estable, la otra busca qué hace ese enunciado ahí.
  6. Ignorar la relación entre los hablantes. El mismo enunciado dicho por un igual y por alguien con autoridad realiza actos distintos: uno sugiere y el otro ordena.

Clave de análisis

Si se te mezclan los términos, volvé a la separación de las tres capas. Lo dicho está en las palabras y lo estudia la semántica. Lo supuesto entra por debajo y se detecta negando el enunciado: lo que queda en pie después de la negación es presuposición. Lo insinuado no está en ningún lado del texto: lo calcula el oyente porque supone que el otro está diciendo algo pertinente, y por eso cualquier desvío llamativo —contestar otra cosa, elogiar lo secundario, decir lo que la situación desmiente— se lee como señal.

Para los actos de habla guardá el principio que los ordena: la forma gramatical no manda; manda lo que el hablante busca conseguir. Y guardá la razón de que existan los indirectos, porque explica todos los casos de un golpe: cuanta más distancia o jerarquía hay entre los hablantes, más se disfraza el pedido, porque una forma indirecta le deja al otro la posibilidad de negarse sin conflicto. Con esa idea podés explicar por qué ¿podría cerrar la puerta? y cerrá la puerta hacen lo mismo, y por qué no son intercambiables.