LecciónEspañol · Noveno

Competencia escrita

Las falacias en los textos argumentativos

Al terminar vas a poder separar el ataque a la persona del ataque al argumento, reconocer cinco falacias por la pieza que le falta al razonamiento, y explicar por qué una falacia puede convencer aunque el razonamiento esté roto.

Ya lo sé: ir al ejercicio ↓
Grabado de Gustave Doré: el aspa del molino levanta a don Quijote con caballo y todo. Sancho había dado una razón sobre los molinos y don Quijote le contestó hablando de Sancho, que era novato y que tenía miedo: esa es la forma exacta del ad hominem. Imagen de Wikimedia Commons, dominio público.
Grabado de Gustave Doré: el aspa del molino levanta a don Quijote con caballo y todo. Sancho había dado una razón sobre los molinos y don Quijote le contestó hablando de Sancho, que era novato y que tenía miedo: esa es la forma exacta del ad hominem. Imagen de Wikimedia Commons, dominio público.

Entender

Una falacia es un argumento que parece válido y no lo es

Un argumento tiene dos partes: una tesis (lo que se sostiene) y razones que la apoyan. El argumento funciona cuando las razones, si son ciertas, obligan a aceptar la tesis o al menos la vuelven más probable.

Una falacia es un razonamiento donde esa obligación no existe, pero parece que sí. No es lo mismo que una mentira: en una mentira los datos son falsos; en una falacia los datos pueden ser ciertos y aun así no probar nada.

Por eso convencen: se apoyan en emociones, en prestigio o en descuidos de lógica que el lector no alcanza a ver mientras lee rápido.

La pregunta que detecta cualquier falacia

Frente a cualquier argumento, preguntate: si todo lo que dice fuera cierto, ¿estaría obligado a aceptar la conclusión?

Si la respuesta es no, hay algo roto, y el paso siguiente es nombrar qué pieza falta. Ese es el orden: primero se detecta el hueco, después se le pone el nombre.

Dibujo de ExamenesCR.
Dibujo de ExamenesCR.

Las falacias que se preguntan, agrupadas por lo que les falta

Grupo 1: cambian de tema en vez de responder

Ad hominem (contra la persona). Se ataca a quien argumenta en lugar de atacar su argumento. No le hagás caso al diputado: ni siquiera terminó el cole. Qué falta: una razón sobre el contenido. Que alguien no haya estudiado no vuelve falsa su propuesta.

El límite: no toda mención de la persona es falacia. Señalar que un estudio sobre refrescos lo pagó una empresa de refrescos sí es pertinente. La falacia aparece cuando el rasgo personal no tiene relación con lo discutido.

Hombre de paja. Se deforma la posición del otro para tumbarla más fácil. Dice que hay que revisar el examen de admisión, o sea que quiere que entre cualquiera sin estudiar. Qué falta: responder a lo que el otro dijo de verdad. Se refuta una versión exagerada.

Grupo 2: apelan a algo que no es razón

Apelación a la autoridad mal usada. Es cierto porque lo dijo un famoso. Qué falta: que la autoridad sea experta en ese tema. Citar a un médico sobre medicina es válido; citarlo sobre economía, no.

Apelación a las masas. Todo el mundo lo hace, entonces está bien. Qué falta: una razón propia. La cantidad de gente que cree algo no lo vuelve verdadero.

Apelación a la emoción. Aprobame el examen porque mi mamá está enferma. Qué falta: una razón ligada a lo que se decide. La emoción es real, pero no prueba que la respuesta esté correcta.

Grupo 3: fallan en la lógica del salto

Generalización apresurada. Se concluye sobre todos a partir de muy pocos casos. Conocí dos taxistas groseros: los taxistas son groseros. Qué falta: una muestra suficiente y variada.

Falsa causa. Se toma la sucesión por causa. Desde que pusieron el semáforo hay más choques; el semáforo los causa. Qué falta: descartar otras explicaciones. Que dos cosas ocurran seguidas no prueba que una produzca la otra.

Falso dilema. Se presentan dos salidas como si fueran las únicas. O aceptamos el proyecto o el pueblo se queda sin futuro. Qué falta: las demás opciones, escondidas.

Pendiente resbaladiza. Se encadenan consecuencias cada vez más graves sin probar ningún eslabón. Si permitimos el celular en clase, nadie va a estudiar y el país se hunde. Qué falta: demostrar que cada paso lleva al siguiente.

Círculo vicioso. La razón repite la tesis con otras palabras. Es el mejor profesor porque ninguno es mejor que él. Qué falta: una razón independiente de la conclusión.

FalaciaPieza que faltaSeñal en el texto
ad hominemrazón sobre el contenidose habla de quién, no de qué
hombre de pajala posición real del otro«o sea que usted quiere…»
autoridad mal usadaexperticia en ese tema«lo dijo…» sin campo
apelación a las masasrazón propia«todo el mundo», «siempre se ha hecho»
generalización apresuradamuestra suficientede dos casos a «todos»
falsa causadescarte de otras causas«desde que… entonces»
falso dilemalas otras opciones«o esto o lo otro»
pendiente resbaladizaprueba de cada eslabóncadena de consecuencias
círculo viciosorazón independientela conclusión repetida

— Mire vuestra merced —respondió Sancho— que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento…

— Bien parece —respondió don Quijote— que no estás cursado en esto de las aventuras: ellos son gigantes; y si tienes miedo, quítate de ahí…

— Miguel de Cervantes, «Don Quijote de la Mancha», primera parte, capítulo VIII, 1605

Sancho dio una razón sobre los molinos; don Quijote contesta hablando de Sancho, que es novato y que tiene miedo. Aplicale la pregunta que detecta cualquier falacia: aunque las dos cosas fueran ciertas, ¿quedarían convertidos en gigantes los molinos? No. La respuesta cambió de objeto, y eso es un ad hominem.

Ver

Ejemplos resueltos

1. «La propuesta de la regidora no sirve: esa señora ni vive en el cantón.» Ad hominem. Se discute a la persona, no la propuesta. Ojo: si la propuesta tratara justamente de un beneficio para residentes, el dato podría volverse pertinente. Lo que decide es si el rasgo tiene relación con lo discutido.

2. «Nueve de cada diez estudiantes prefieren esta marca de cuadernos, así que es la mejor.» Apelación a las masas. La preferencia mide popularidad, no calidad. Para sostener «la mejor» harían falta razones sobre el producto: papel, precio, duración.

3. «O prohibimos los celulares o aceptamos que nadie aprenda nada.» Falso dilema. Hay opciones intermedias evidentes: usarlos con reglas, permitirlos en ciertas clases, guardarlos durante exámenes. El argumento gana fuerza solo porque esconde las alternativas.

4. «Desde que abrieron el parque, bajaron los robos. El parque acabó con la delincuencia.» Falsa causa. La coincidencia temporal no prueba causa: pudo bajar por más patrullaje o por casualidad. Faltó descartar esas explicaciones.

5. «Usted dice que hay que enseñar educación vial, o sea que quiere quitar horas de matemática.» Hombre de paja. Se le atribuye algo que no dijo —quitar horas— y se refuta esa versión inventada.

Probar3 preguntas con respuesta y explicación

Preguntas de práctica del tema

Tres preguntas de Español del tema Competencia escrita, para repasar después de «Las falacias en los textos argumentativos», con las cuatro opciones, la respuesta correcta y la explicación. Probá contestarlas antes de abrir la respuesta.

PREGUNTA 1

«Se vende cama para señora de madera maciza.»

En la información anterior sobre un anuncio de venta de una cama, ¿cuál tipo de falacia está presente?

  • A. De anfibología
  • B. De composición
  • C. Apelación a la multitud
  • D. De causa falsa
Ver la respuesta y la explicación

Respuesta correcta: la opción A.

El enunciado admite dos lecturas distintas por su construcción ambigua.

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PREGUNTA 2

«Cambié de champú y esa semana saqué buenas notas. El champú me ayudó a concentrarme.»

En la información anterior sobre un champú y las notas, ¿cuál tipo de falacia está presente?

  • A. De composición
  • B. De anfibología
  • C. De causa falsa
  • D. Personal ofensiva
Ver la respuesta y la explicación

Respuesta correcta: la opción C.

Se atribuye una relación de causa a partir de una simple coincidencia temporal.

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PREGUNTA 3

«Usted apoya esa ley solo porque su empresa saldría beneficiada, así que su opinión no cuenta.»

En la información anterior sobre el apoyo a una ley, ¿cuál tipo de falacia está presente?

  • A. De ignorancia
  • B. De pregunta múltiple
  • C. Et tu quoque
  • D. Personal circunstancial
Ver la respuesta y la explicación

Respuesta correcta: la opción D.

Se descalifica el argumento por la situación personal de quien lo defiende.

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III Ciclo de la Educación Abierta, convocatoria 01-2027. Sin fecha oficial publicada. Estimada para fines de abril o mayo de 2027. En 2025: 27 de abril al 4 de mayo. En 2026: 10 al 17 de mayo. Por confirmar con la DGEC (calendarios de la DGEC).

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Los errores que más se cobran

  1. Llamar falacia a cualquier argumento con el que no se está de acuerdo. Una falacia no es una opinión distinta: es un razonamiento donde las razones no sostienen la conclusión. Se demuestra señalando el hueco, no expresando desacuerdo.
  2. Confundir falacia con mentira. Los datos de una falacia pueden ser todos ciertos. Lo que falla es el salto de los datos a la conclusión.
  3. Marcar ad hominem cada vez que se menciona a la persona. Hay casos en que el conflicto de interés o la falta de competencia sí es pertinente. El criterio es la relación con el tema.
  4. Aprender los nombres sin la prueba. El examen da un texto, no un rótulo. Sin la pregunta «¿estaría obligado a aceptar la conclusión?», los nombres no se pueden aplicar.
  5. Tratar toda apelación a la emoción como falacia. Un texto puede conmover y además dar razones. Es falacia solo cuando la emoción reemplaza a la razón.
  6. Quedarse en nombrar. Una respuesta completa dice además qué le falta al argumento.

Clave de análisis

Si en el examen te dan un texto y no te acordás de ningún nombre, podés resolverlo igual con la pregunta única: si todo lo que dice fuera cierto, ¿tendría que aceptar la conclusión? Cuando la respuesta es no, buscá dónde se rompió el paso, y ahí van a aparecer solos los tres grandes tipos.

Si el texto dejó de hablar del tema —se puso a hablar de quién argumenta, o refutó algo que nadie dijo—, estás en el grupo del cambio de tema. Si puso en lugar de la razón algo que no lo es —fama, cantidad de gente, lástima—, estás en el de las apelaciones. Y si saltó más lejos de lo que sus datos permiten —de dos casos a todos, de la coincidencia a la causa, de dos opciones a que no hay más—, estás en el de los saltos lógicos.

Con esos tres cajones clasificás cualquier falacia nueva, y sobre todo podés hacer lo que más vale: decir qué le falta al argumento. Nombrar es útil; señalar la pieza ausente es lo que prueba que entendiste.

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Al terminar vas a poder separar el ataque a la persona del ataque al argumento, reconocer cinco falacias por la pieza que le falta al razonamiento, y explicar por qué una falacia puede convencer aunque el razonamiento esté roto.

Una falacia es un argumento que parece válido y no lo es

Un argumento tiene dos partes: una tesis (lo que se sostiene) y razones que la apoyan. El argumento funciona cuando las razones, si son ciertas, obligan a aceptar la tesis o al menos la vuelven más probable.

Una falacia es un razonamiento donde esa obligación no existe, pero parece que sí. No es lo mismo que una mentira: en una mentira los datos son falsos; en una falacia los datos pueden ser ciertos y aun así no probar nada.

Por eso convencen: se apoyan en emociones, en prestigio o en descuidos de lógica que el lector no alcanza a ver mientras lee rápido.

La pregunta que detecta cualquier falacia

Frente a cualquier argumento, preguntate: si todo lo que dice fuera cierto, ¿estaría obligado a aceptar la conclusión?

Si la respuesta es no, hay algo roto, y el paso siguiente es nombrar qué pieza falta. Ese es el orden: primero se detecta el hueco, después se le pone el nombre.

Dibujo de ExamenesCR.
Dibujo de ExamenesCR.

Las falacias que se preguntan, agrupadas por lo que les falta

Grupo 1: cambian de tema en vez de responder

Ad hominem (contra la persona). Se ataca a quien argumenta en lugar de atacar su argumento. No le hagás caso al diputado: ni siquiera terminó el cole. Qué falta: una razón sobre el contenido. Que alguien no haya estudiado no vuelve falsa su propuesta.

El límite: no toda mención de la persona es falacia. Señalar que un estudio sobre refrescos lo pagó una empresa de refrescos sí es pertinente. La falacia aparece cuando el rasgo personal no tiene relación con lo discutido.

Hombre de paja. Se deforma la posición del otro para tumbarla más fácil. Dice que hay que revisar el examen de admisión, o sea que quiere que entre cualquiera sin estudiar. Qué falta: responder a lo que el otro dijo de verdad. Se refuta una versión exagerada.

Grupo 2: apelan a algo que no es razón

Apelación a la autoridad mal usada. Es cierto porque lo dijo un famoso. Qué falta: que la autoridad sea experta en ese tema. Citar a un médico sobre medicina es válido; citarlo sobre economía, no.

Apelación a las masas. Todo el mundo lo hace, entonces está bien. Qué falta: una razón propia. La cantidad de gente que cree algo no lo vuelve verdadero.

Apelación a la emoción. Aprobame el examen porque mi mamá está enferma. Qué falta: una razón ligada a lo que se decide. La emoción es real, pero no prueba que la respuesta esté correcta.

Grupo 3: fallan en la lógica del salto

Generalización apresurada. Se concluye sobre todos a partir de muy pocos casos. Conocí dos taxistas groseros: los taxistas son groseros. Qué falta: una muestra suficiente y variada.

Falsa causa. Se toma la sucesión por causa. Desde que pusieron el semáforo hay más choques; el semáforo los causa. Qué falta: descartar otras explicaciones. Que dos cosas ocurran seguidas no prueba que una produzca la otra.

Falso dilema. Se presentan dos salidas como si fueran las únicas. O aceptamos el proyecto o el pueblo se queda sin futuro. Qué falta: las demás opciones, escondidas.

Pendiente resbaladiza. Se encadenan consecuencias cada vez más graves sin probar ningún eslabón. Si permitimos el celular en clase, nadie va a estudiar y el país se hunde. Qué falta: demostrar que cada paso lleva al siguiente.

Círculo vicioso. La razón repite la tesis con otras palabras. Es el mejor profesor porque ninguno es mejor que él. Qué falta: una razón independiente de la conclusión.

FalaciaPieza que faltaSeñal en el texto
ad hominemrazón sobre el contenidose habla de quién, no de qué
hombre de pajala posición real del otro«o sea que usted quiere…»
autoridad mal usadaexperticia en ese tema«lo dijo…» sin campo
apelación a las masasrazón propia«todo el mundo», «siempre se ha hecho»
generalización apresuradamuestra suficientede dos casos a «todos»
falsa causadescarte de otras causas«desde que… entonces»
falso dilemalas otras opciones«o esto o lo otro»
pendiente resbaladizaprueba de cada eslabóncadena de consecuencias
círculo viciosorazón independientela conclusión repetida

— Mire vuestra merced —respondió Sancho— que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento…

— Bien parece —respondió don Quijote— que no estás cursado en esto de las aventuras: ellos son gigantes; y si tienes miedo, quítate de ahí…

— Miguel de Cervantes, «Don Quijote de la Mancha», primera parte, capítulo VIII, 1605

Sancho dio una razón sobre los molinos; don Quijote contesta hablando de Sancho, que es novato y que tiene miedo. Aplicale la pregunta que detecta cualquier falacia: aunque las dos cosas fueran ciertas, ¿quedarían convertidos en gigantes los molinos? No. La respuesta cambió de objeto, y eso es un ad hominem.

Grabado de Gustave Doré: el aspa del molino levanta a don Quijote con caballo y todo. Sancho había dado una razón sobre los molinos y don Quijote le contestó hablando de Sancho, que era novato y que tenía miedo: esa es la forma exacta del ad hominem. Imagen de Wikimedia Commons, dominio público.
Grabado de Gustave Doré: el aspa del molino levanta a don Quijote con caballo y todo. Sancho había dado una razón sobre los molinos y don Quijote le contestó hablando de Sancho, que era novato y que tenía miedo: esa es la forma exacta del ad hominem. Imagen de Wikimedia Commons, dominio público.

Ejemplos resueltos

1. «La propuesta de la regidora no sirve: esa señora ni vive en el cantón.» Ad hominem. Se discute a la persona, no la propuesta. Ojo: si la propuesta tratara justamente de un beneficio para residentes, el dato podría volverse pertinente. Lo que decide es si el rasgo tiene relación con lo discutido.

2. «Nueve de cada diez estudiantes prefieren esta marca de cuadernos, así que es la mejor.» Apelación a las masas. La preferencia mide popularidad, no calidad. Para sostener «la mejor» harían falta razones sobre el producto: papel, precio, duración.

3. «O prohibimos los celulares o aceptamos que nadie aprenda nada.» Falso dilema. Hay opciones intermedias evidentes: usarlos con reglas, permitirlos en ciertas clases, guardarlos durante exámenes. El argumento gana fuerza solo porque esconde las alternativas.

4. «Desde que abrieron el parque, bajaron los robos. El parque acabó con la delincuencia.» Falsa causa. La coincidencia temporal no prueba causa: pudo bajar por más patrullaje o por casualidad. Faltó descartar esas explicaciones.

5. «Usted dice que hay que enseñar educación vial, o sea que quiere quitar horas de matemática.» Hombre de paja. Se le atribuye algo que no dijo —quitar horas— y se refuta esa versión inventada.

Los errores que más se cobran

  1. Llamar falacia a cualquier argumento con el que no se está de acuerdo. Una falacia no es una opinión distinta: es un razonamiento donde las razones no sostienen la conclusión. Se demuestra señalando el hueco, no expresando desacuerdo.
  2. Confundir falacia con mentira. Los datos de una falacia pueden ser todos ciertos. Lo que falla es el salto de los datos a la conclusión.
  3. Marcar ad hominem cada vez que se menciona a la persona. Hay casos en que el conflicto de interés o la falta de competencia sí es pertinente. El criterio es la relación con el tema.
  4. Aprender los nombres sin la prueba. El examen da un texto, no un rótulo. Sin la pregunta «¿estaría obligado a aceptar la conclusión?», los nombres no se pueden aplicar.
  5. Tratar toda apelación a la emoción como falacia. Un texto puede conmover y además dar razones. Es falacia solo cuando la emoción reemplaza a la razón.
  6. Quedarse en nombrar. Una respuesta completa dice además qué le falta al argumento.

Clave de análisis

Si en el examen te dan un texto y no te acordás de ningún nombre, podés resolverlo igual con la pregunta única: si todo lo que dice fuera cierto, ¿tendría que aceptar la conclusión? Cuando la respuesta es no, buscá dónde se rompió el paso, y ahí van a aparecer solos los tres grandes tipos.

Si el texto dejó de hablar del tema —se puso a hablar de quién argumenta, o refutó algo que nadie dijo—, estás en el grupo del cambio de tema. Si puso en lugar de la razón algo que no lo es —fama, cantidad de gente, lástima—, estás en el de las apelaciones. Y si saltó más lejos de lo que sus datos permiten —de dos casos a todos, de la coincidencia a la causa, de dos opciones a que no hay más—, estás en el de los saltos lógicos.

Con esos tres cajones clasificás cualquier falacia nueva, y sobre todo podés hacer lo que más vale: decir qué le falta al argumento. Nombrar es útil; señalar la pieza ausente es lo que prueba que entendiste.