La Declaración de 1789 y la Revolución Francesa

Al terminar vas a poder explicar qué problema concreto venía a resolver la Declaración de 1789, deducir su contenido a partir de lo que la sociedad francesa tenía antes, y reconocer sus límites sin quitarle importancia.

Para entender la Declaración hay que ver contra qué se escribió

Un documento de derechos no se entiende leyéndolo solo: se entiende viendo qué venía a corregir. La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano se aprobó en Francia el 26 de agosto de 1789 y funcionó luego como prefacio de la Constitución francesa de 1791. Lo que corregía era el orden llamado Antiguo Régimen.

En ese orden:

Si mirás cada artículo de la Declaración como la respuesta a uno de esos problemas, no hace falta ninguna lista: el contenido se deduce.

Qué pasó en 1789

La crisis financiera de la monarquía obligó al rey a convocar los Estados Generales, asamblea de los tres estados que llevaba más de siglo y medio sin reunirse. El conflicto estalló por la forma de votar: si se votaba por estado, el tercero —la mayoría de la población— siempre quedaba en minoría.

Ante el bloqueo, los representantes del tercer estado se proclamaron Asamblea Nacional y se comprometieron a no disolverse hasta dar una constitución al reino. La tensión se desbordó en las calles, y el 14 de julio de 1789 la multitud parisina tomó la Bastilla, prisión que funcionaba como símbolo del poder arbitrario del rey.

Poco después, la Asamblea abolió los privilegios feudales y el 26 de agosto aprobó la Declaración.

Las cuatro ideas que la sostienen

1. Los derechos son naturales, no concedidos. El texto afirma que los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos. La consecuencia es fuerte: si los derechos vienen con el nacimiento, ningún rey los otorga y por lo tanto ninguno los puede quitar. Eso demolía el fundamento del absolutismo.

2. La soberanía reside en la nación. El poder ya no baja de Dios al rey: sube del conjunto de los ciudadanos hacia quienes gobiernan. Ninguna persona ni grupo puede ejercer autoridad que no venga de ahí.

3. La ley es expresión de la voluntad general y es igual para todos. De ahí sale la igualdad ante la ley y el acceso a los cargos según capacidad y no según nacimiento. Es la respuesta directa al privilegio hereditario.

4. Sin garantía de derechos ni separación de poderes no hay Constitución. El texto lo afirma expresamente, y con eso la Declaración fija un criterio para juzgar a cualquier Estado, no solo al francés.

A eso se suman garantías que siguen vigentes: la libertad definida como poder hacer todo lo que no perjudique a otro, la legalidad, la presunción de inocencia y la libertad de opinión y de expresión.

Los límites, que también son parte del análisis

La Declaración proclamó la igualdad y, al mismo tiempo, no la aplicó a todos.

Reconocer esto no le resta valor al documento: lo explica. La Declaración enunció un principio más ancho que la práctica de su época, y ese principio fue después la herramienta con la que los grupos excluidos reclamaron su inclusión. Los derechos humanos se han ampliado usando el argumento que la Declaración dejó escrito.

Ejemplos resueltos

1. ¿Por qué es tan importante que los derechos se declaren «naturales»? Porque si vienen con el nacimiento, no son un regalo del gobernante. Un derecho concedido se puede revocar; uno reconocido, no. Esa es la diferencia que desmonta el absolutismo.

2. ¿Qué problema del Antiguo Régimen resuelve el acceso a los cargos según capacidad? El privilegio hereditario. Antes los cargos se reservaban a la nobleza por nacimiento; el principio de capacidad los abre al mérito. Es la respuesta directa a un problema concreto.

3. ¿Por qué la toma de la Bastilla se volvió un símbolo? Porque la Bastilla representaba el poder de encarcelar sin juicio, por orden del rey. Tomarla fue atacar el símbolo de la arbitrariedad, más allá del número de presos que hubiera adentro.

4. Si la Declaración excluyó a las mujeres, ¿se puede decir que es un texto de derechos humanos? Sí, con la precisión histórica. Formuló principios universales que su propia época no aplicó por completo, y esos principios fueron después el argumento de quienes reclamaron ser incluidos, como Olympe de Gouges en 1791.

5. ¿Qué relación tiene el texto de 1789 con la Constitución costarricense? Comparte su núcleo: igualdad ante la ley, legalidad, libertad de expresión, presunción de inocencia y separación de poderes. La Declaración no es la fuente directa, pero sí uno de los documentos que fijaron el modelo del Estado constitucional que Costa Rica adoptó.

Los errores que más se cobran

  1. Estudiar el documento sin el Antiguo Régimen. Cada principio responde a un abuso concreto; sin el problema, la lista de derechos parece arbitraria.
  2. Confundir la Declaración con la Constitución. La Declaración enuncia principios; una constitución organiza el poder. La de 1789 funcionó como prefacio de la Constitución francesa de 1791.
  3. Creer que declarar es garantizar. Entre el principio y su cumplimiento median leyes, instituciones y conflictos. La propia historia francesa lo muestra.
  4. Ignorar las exclusiones. Dejar afuera la exclusión de las mujeres y la esclavitud produce una lectura ingenua y, además, se pierde lo más interesante: cómo el propio texto sirvió después para reclamar la inclusión.
  5. Atribuirle a la Declaración la invención de los derechos. Recogió y ordenó ideas que venían discutiéndose; su fuerza está en haberlas puesto como fundamento de un Estado.
  6. Reducir la Revolución a la toma de la Bastilla. Fue un proceso de años con etapas y conflictos; el 14 de julio es su episodio más recordado, no la revolución entera.

Clave de análisis

Si te preguntan por el contenido de la Declaración y no lo recordás, deducilo del problema. Poné de un lado los rasgos del Antiguo Régimen —privilegio heredado, poder del rey sin control, desigualdad ante la ley, detención arbitraria— y del otro va a aparecer, uno por uno, el principio que lo corrige: igualdad ante la ley, soberanía de la nación, acceso a los cargos por capacidad, legalidad y presunción de inocencia. Un documento de derechos es el negativo de los abusos de su tiempo, y por eso se puede reconstruir.

Guardá además la idea que le da valor duradero: la Declaración cambió el origen del poder. Antes bajaba de lo alto hacia el rey; desde ahí sube de los ciudadanos hacia quienes gobiernan. Todo lo demás —la ley como voluntad general, la separación de poderes, la exigencia de garantizar derechos— se sigue de ese giro.

Y cerrá con la tensión entre lo proclamado y lo aplicado, que es la lección más útil del tema: un principio puede ser más ancho que la sociedad que lo escribe, y entonces queda disponible para que los excluidos lo reclamen después. Esa es la historia de la ampliación de los derechos humanos en los dos siglos siguientes.

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