LecciónFormación Ciudadana · Noveno

3. Trabajemos por fortalecer la democracia representativa y participativa

La democracia griega y el discurso de Pericles

Al terminar vas a poder explicar qué significaba «ciudadano» en Atenas y a quiénes dejaba afuera, deducir por qué los atenienses sorteaban cargos en vez de elegirlos todos, y comparar aquella democracia con la costarricense señalando dos diferencias de fondo.

Ya lo sé: ir al ejercicio ↓
La Pnix de Atenas, con la tribuna labrada en la roca y la explanada en pendiente donde se colocaban los ciudadanos. Aquí se reunía la Asamblea, y así se entiende que fuera directa: no hacía falta edificio ni curules. Imagen de Wikimedia Commons, GeorgeKokkos, CC BY-SA 4.0.
La Pnix de Atenas, con la tribuna labrada en la roca y la explanada en pendiente donde se colocaban los ciudadanos. Aquí se reunía la Asamblea, y así se entiende que fuera directa: no hacía falta edificio ni curules. Imagen de Wikimedia Commons, GeorgeKokkos, CC BY-SA 4.0.

Entender

Democracia: una palabra con dueño histórico

La palabra viene del griego: demos, pueblo, y kratos, poder. Significa, literalmente, el poder del pueblo. Se acuñó en Atenas en el siglo V antes de nuestra era para nombrar algo que hasta entonces no existía: un sistema donde las decisiones de la ciudad las tomaban los ciudadanos reunidos, y no un rey ni un grupo de familias.

Aquella democracia era directa: no elegía representantes que decidieran por la gente, sino que la gente decidía. Esa es la primera diferencia con la nuestra, y de ella se deducen casi todas las demás.

Cómo funcionaba

Las instituciones atenienses se entienden como respuestas a un problema: cómo evitar que unos pocos se queden con el poder.

  • La Asamblea (ekklesía): reunión abierta a todos los ciudadanos varones, donde se discutían y votaban las decisiones de la ciudad —guerra, paz, leyes, gastos—. Cualquiera podía tomar la palabra.
  • El Consejo: un cuerpo que preparaba los asuntos que la Asamblea iba a tratar. Sus miembros se sorteaban entre los ciudadanos y rotaban cada año.
  • Los tribunales populares: jurados numerosos de ciudadanos sorteados, sin jueces profesionales.
  • Los cargos por sorteo: la mayoría de las magistraturas se asignaba por azar, no por elección, y duraban poco tiempo.

El sorteo es el rasgo que más llama la atención, y tiene una razón que se puede reconstruir: si los cargos se eligen, tienden a ganarlos los más conocidos, los mejores oradores y los más ricos, y el poder se concentra. Si se sortean, cualquiera puede ocuparlos y nadie puede construir una carrera de poder. La elección quedaba reservada a los cargos que exigían pericia técnica, como el mando militar.

Dibujo de ExamenesCR.
Dibujo de ExamenesCR.

El discurso fúnebre de Pericles

En el año 431 a.C., al comenzar la guerra del Peloponeso, Atenas honró a sus primeros caídos con una ceremonia pública. Pericles, el político más influyente de la ciudad, pronunció el discurso, que llegó hasta nosotros a través del relato del historiador Tucídides.

El discurso no describe una batalla: describe un modo de vida, y por eso se estudia. Sus ideas principales, en paráfrasis:

  • El régimen se llama democracia porque el gobierno no está en manos de unos pocos, sino de la mayoría.
  • Ante la ley, todos son iguales en sus diferencias privadas.
  • Para los cargos públicos cuenta el mérito y no la clase social; la pobreza no impide servir a la ciudad.
  • La libertad en la vida privada convive con la obediencia a la ley en la vida pública.
  • Quien no participa en los asuntos comunes no es un hombre reservado: es un ciudadano inútil para la ciudad.

Esa última idea es la más fuerte y la que conecta con el programa de noveno: para los atenienses, la participación no era un derecho opcional, sino la condición de ser ciudadano. Lo privado no era el refugio legítimo de nadie.

A quiénes dejaba afuera

Aquella democracia era muy participativa y muy excluyente al mismo tiempo, y las dos cosas hay que decirlas juntas.

Grupo¿Era ciudadano?
varones atenienses adultos, hijos de padres ateniensessí
mujeresno
personas esclavizadasno
extranjeros residentes (metecos)no, aunque vivieran allí toda la vida

Es decir: la minoría de la población decidía por el conjunto. Eso no anula el valor del experimento, pero obliga a leerlo con precisión: Atenas inventó el procedimiento, no la universalidad.

Comparación con la democracia costarricense

RasgoAtenas, siglo V a.C.Costa Rica hoy
formadirecta: decide la Asamblearepresentativa, con mecanismos de participación
quién es ciudadanovarones atenienses adultostoda persona mayor de edad, sin distinción de sexo
acceso a los cargosmayormente por sorteopor elección y por concurso
escalauna ciudadun país entero
protección de derechosdecisión de la AsambleaConstitución y control constitucional

La última fila marca una diferencia decisiva: en Atenas la Asamblea podía decidir casi cualquier cosa, incluso condenar a alguien. En una democracia constitucional hay derechos que ninguna mayoría puede quitar, y órganos encargados de impedirlo.

Ver

Ejemplos resueltos

1. ¿Por qué los atenienses sorteaban los cargos? Para impedir que el poder se concentrara. La elección favorece a los conocidos, los buenos oradores y los ricos; el sorteo hace que cualquiera pueda ocupar el cargo y que nadie construya una carrera política.

2. «En Atenas todos participaban.» ¿Es correcto? No. Participaban todos los ciudadanos, y ciudadano era solo el varón ateniense adulto. Mujeres, personas esclavizadas y extranjeros residentes quedaban fuera, aunque fueran la mayoría de la población.

3. ¿Qué quiso decir Pericles al llamar inútil a quien no participa? Que para los atenienses la ciudad se sostenía en la participación de sus ciudadanos. Apartarse de lo público no era una opción respetable sino un abandono del deber cívico. Hoy la participación se entiende como derecho, no como obligación exigible.

4. ¿Podría Costa Rica funcionar como Atenas? No con ese diseño. La escala lo impide: millones de habitantes y asuntos técnicos permanentes no caben en una asamblea. Por eso la representación, complementada con mecanismos como el referendo y el plebiscito.

5. ¿Qué diferencia hay entre la Asamblea ateniense y la Asamblea Legislativa costarricense? La ateniense reunía a los ciudadanos mismos; la costarricense reúne a 57 personas elegidas para decidir en nombre de la ciudadanía. Una es democracia directa; la otra, representativa.

Probar3 preguntas con respuesta y explicación

Preguntas de práctica del tema

Tres preguntas de Formación Ciudadana del tema 3. Trabajemos por fortalecer la democracia representativa y participativa, para repasar después de «La democracia griega y el discurso de Pericles», con las cuatro opciones, la respuesta correcta y la explicación. Probá contestarlas antes de abrir la respuesta.

PREGUNTA 1

Comparar la democracia ateniense con la actual permite concluir que la idea de ciudadanía

  • A. se ha mantenido idéntica desde el siglo V a.C.
  • B. se ha reducido a quienes poseen propiedades.
  • C. se ha limitado a las personas nacidas en la ciudad capital.
  • D. se ha ampliado hasta incluir a toda la población adulta.
Ver la respuesta y la explicación

Respuesta correcta: la opción D.

Con el tiempo la ciudadanía dejó de ser un privilegio de pocos y hoy comprende a toda la población adulta. No se ha mantenido igual, ni se ha restringido por propiedad ni por lugar de nacimiento dentro del país.

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PREGUNTA 2

Pericles sostuvo en su discurso que el gobierno de Atenas se llamaba democracia porque

  • A. el poder se heredaba dentro de familias nobles.
  • B. el poder residía en un consejo de sacerdotes del templo.
  • C. el poder pertenecía a la mayoría y no a unos pocos.
  • D. el poder lo ejercía un solo hombre elegido.
Ver la respuesta y la explicación

Respuesta correcta: la opción C.

Pericles definió la democracia por el gobierno de la mayoría de los ciudadanos. La herencia noble corresponde a la aristocracia, el consejo religioso a la teocracia y el mando de uno solo a la monarquía o la tiranía.

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PREGUNTA 3

Que Pericles considerara inútil al ciudadano que no se ocupaba de los asuntos públicos muestra que en Atenas

  • A. votar era optativo y no traía ninguna consecuencia.
  • B. la política quedaba en manos de expertos.
  • C. la participación era un deber.
  • D. los asuntos públicos no se discutían.
Ver la respuesta y la explicación

Respuesta correcta: la opción C.

Pericles presenta la participación como un deber del ciudadano. Las otras tres opciones contradicen el sentido de su discurso.

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Los errores que más se cobran

  1. Decir que en Atenas participaban todos. La ciudadanía era restringida a un grupo minoritario. Omitirlo produce una imagen falsa del modelo.
  2. Confundir democracia directa con representativa. En una decide la gente reunida; en la otra decide quien fue elegido para eso. La diferencia explica casi todos los demás contrastes.
  3. Tratar el sorteo como una rareza. Era una decisión razonada contra la concentración del poder, y por eso se aplicaba a la mayoría de los cargos y no al mando militar.
  4. Atribuirle a Pericles un texto escrito por él. El discurso llegó a través del relato de Tucídides; conviene decirlo así.
  5. Creer que la mayoría siempre tiene razón. En Atenas la Asamblea podía decidir casi todo. Las democracias actuales limitan a la mayoría con derechos y control constitucional, y esa es una diferencia de fondo.
  6. Comparar sin criterio. Una comparación útil fija los rasgos que se van a contrastar —forma, ciudadanía, acceso a cargos, escala, límites— y no salta de un dato suelto a otro.

Clave de análisis

Si te piden explicar la democracia ateniense, reconstruila desde la escala y el problema. Era una ciudad y no un país, así que la gente podía reunirse: de ahí la democracia directa. Y el problema que temían era la concentración del poder en unos pocos: de ahí el sorteo de cargos, la rotación anual, los jurados numerosos y la posibilidad de que cualquiera hablara en la Asamblea. Dos datos —el tamaño y el miedo a la oligarquía— explican casi todo el diseño.

Para la comparación con Costa Rica, usá tres preguntas que sirven para cualquier sistema: ¿quién es ciudadano?, ¿quién decide? y ¿hay algo que la mayoría no pueda hacer? Las respuestas separan los dos modelos con precisión y evitan caer en el elogio vacío o en la condena fácil.

Y quedate con la idea de Pericles que sigue discutiéndose: una comunidad política se sostiene si sus miembros se ocupan de lo común. Aquella Atenas la aplicaba de manera excluyente y hasta implacable, pero la pregunta que dejó planteada —qué pasa con una democracia donde nadie participa— es exactamente la misma que se hace hoy cuando se discute el abstencionismo.

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Democracia: una palabra con dueño histórico

La palabra viene del griego: demos, pueblo, y kratos, poder. Significa, literalmente, el poder del pueblo. Se acuñó en Atenas en el siglo V antes de nuestra era para nombrar algo que hasta entonces no existía: un sistema donde las decisiones de la ciudad las tomaban los ciudadanos reunidos, y no un rey ni un grupo de familias.

Aquella democracia era directa: no elegía representantes que decidieran por la gente, sino que la gente decidía. Esa es la primera diferencia con la nuestra, y de ella se deducen casi todas las demás.

Cómo funcionaba

Las instituciones atenienses se entienden como respuestas a un problema: cómo evitar que unos pocos se queden con el poder.

  • La Asamblea (ekklesía): reunión abierta a todos los ciudadanos varones, donde se discutían y votaban las decisiones de la ciudad —guerra, paz, leyes, gastos—. Cualquiera podía tomar la palabra.
  • El Consejo: un cuerpo que preparaba los asuntos que la Asamblea iba a tratar. Sus miembros se sorteaban entre los ciudadanos y rotaban cada año.
  • Los tribunales populares: jurados numerosos de ciudadanos sorteados, sin jueces profesionales.
  • Los cargos por sorteo: la mayoría de las magistraturas se asignaba por azar, no por elección, y duraban poco tiempo.

El sorteo es el rasgo que más llama la atención, y tiene una razón que se puede reconstruir: si los cargos se eligen, tienden a ganarlos los más conocidos, los mejores oradores y los más ricos, y el poder se concentra. Si se sortean, cualquiera puede ocuparlos y nadie puede construir una carrera de poder. La elección quedaba reservada a los cargos que exigían pericia técnica, como el mando militar.

Dibujo de ExamenesCR.
Dibujo de ExamenesCR.
La Pnix de Atenas, con la tribuna labrada en la roca y la explanada en pendiente donde se colocaban los ciudadanos. Aquí se reunía la Asamblea, y así se entiende que fuera directa: no hacía falta edificio ni curules. Imagen de Wikimedia Commons, GeorgeKokkos, CC BY-SA 4.0.
La Pnix de Atenas, con la tribuna labrada en la roca y la explanada en pendiente donde se colocaban los ciudadanos. Aquí se reunía la Asamblea, y así se entiende que fuera directa: no hacía falta edificio ni curules. Imagen de Wikimedia Commons, GeorgeKokkos, CC BY-SA 4.0.

El discurso fúnebre de Pericles

En el año 431 a.C., al comenzar la guerra del Peloponeso, Atenas honró a sus primeros caídos con una ceremonia pública. Pericles, el político más influyente de la ciudad, pronunció el discurso, que llegó hasta nosotros a través del relato del historiador Tucídides.

El discurso no describe una batalla: describe un modo de vida, y por eso se estudia. Sus ideas principales, en paráfrasis:

  • El régimen se llama democracia porque el gobierno no está en manos de unos pocos, sino de la mayoría.
  • Ante la ley, todos son iguales en sus diferencias privadas.
  • Para los cargos públicos cuenta el mérito y no la clase social; la pobreza no impide servir a la ciudad.
  • La libertad en la vida privada convive con la obediencia a la ley en la vida pública.
  • Quien no participa en los asuntos comunes no es un hombre reservado: es un ciudadano inútil para la ciudad.

Esa última idea es la más fuerte y la que conecta con el programa de noveno: para los atenienses, la participación no era un derecho opcional, sino la condición de ser ciudadano. Lo privado no era el refugio legítimo de nadie.

A quiénes dejaba afuera

Aquella democracia era muy participativa y muy excluyente al mismo tiempo, y las dos cosas hay que decirlas juntas.

Grupo¿Era ciudadano?
varones atenienses adultos, hijos de padres ateniensessí
mujeresno
personas esclavizadasno
extranjeros residentes (metecos)no, aunque vivieran allí toda la vida

Es decir: la minoría de la población decidía por el conjunto. Eso no anula el valor del experimento, pero obliga a leerlo con precisión: Atenas inventó el procedimiento, no la universalidad.

Comparación con la democracia costarricense

RasgoAtenas, siglo V a.C.Costa Rica hoy
formadirecta: decide la Asamblearepresentativa, con mecanismos de participación
quién es ciudadanovarones atenienses adultostoda persona mayor de edad, sin distinción de sexo
acceso a los cargosmayormente por sorteopor elección y por concurso
escalauna ciudadun país entero
protección de derechosdecisión de la AsambleaConstitución y control constitucional

La última fila marca una diferencia decisiva: en Atenas la Asamblea podía decidir casi cualquier cosa, incluso condenar a alguien. En una democracia constitucional hay derechos que ninguna mayoría puede quitar, y órganos encargados de impedirlo.

Ejemplos resueltos

1. ¿Por qué los atenienses sorteaban los cargos? Para impedir que el poder se concentrara. La elección favorece a los conocidos, los buenos oradores y los ricos; el sorteo hace que cualquiera pueda ocupar el cargo y que nadie construya una carrera política.

2. «En Atenas todos participaban.» ¿Es correcto? No. Participaban todos los ciudadanos, y ciudadano era solo el varón ateniense adulto. Mujeres, personas esclavizadas y extranjeros residentes quedaban fuera, aunque fueran la mayoría de la población.

3. ¿Qué quiso decir Pericles al llamar inútil a quien no participa? Que para los atenienses la ciudad se sostenía en la participación de sus ciudadanos. Apartarse de lo público no era una opción respetable sino un abandono del deber cívico. Hoy la participación se entiende como derecho, no como obligación exigible.

4. ¿Podría Costa Rica funcionar como Atenas? No con ese diseño. La escala lo impide: millones de habitantes y asuntos técnicos permanentes no caben en una asamblea. Por eso la representación, complementada con mecanismos como el referendo y el plebiscito.

5. ¿Qué diferencia hay entre la Asamblea ateniense y la Asamblea Legislativa costarricense? La ateniense reunía a los ciudadanos mismos; la costarricense reúne a 57 personas elegidas para decidir en nombre de la ciudadanía. Una es democracia directa; la otra, representativa.

Los errores que más se cobran

  1. Decir que en Atenas participaban todos. La ciudadanía era restringida a un grupo minoritario. Omitirlo produce una imagen falsa del modelo.
  2. Confundir democracia directa con representativa. En una decide la gente reunida; en la otra decide quien fue elegido para eso. La diferencia explica casi todos los demás contrastes.
  3. Tratar el sorteo como una rareza. Era una decisión razonada contra la concentración del poder, y por eso se aplicaba a la mayoría de los cargos y no al mando militar.
  4. Atribuirle a Pericles un texto escrito por él. El discurso llegó a través del relato de Tucídides; conviene decirlo así.
  5. Creer que la mayoría siempre tiene razón. En Atenas la Asamblea podía decidir casi todo. Las democracias actuales limitan a la mayoría con derechos y control constitucional, y esa es una diferencia de fondo.
  6. Comparar sin criterio. Una comparación útil fija los rasgos que se van a contrastar —forma, ciudadanía, acceso a cargos, escala, límites— y no salta de un dato suelto a otro.

Clave de análisis

Si te piden explicar la democracia ateniense, reconstruila desde la escala y el problema. Era una ciudad y no un país, así que la gente podía reunirse: de ahí la democracia directa. Y el problema que temían era la concentración del poder en unos pocos: de ahí el sorteo de cargos, la rotación anual, los jurados numerosos y la posibilidad de que cualquiera hablara en la Asamblea. Dos datos —el tamaño y el miedo a la oligarquía— explican casi todo el diseño.

Para la comparación con Costa Rica, usá tres preguntas que sirven para cualquier sistema: ¿quién es ciudadano?, ¿quién decide? y ¿hay algo que la mayoría no pueda hacer? Las respuestas separan los dos modelos con precisión y evitan caer en el elogio vacío o en la condena fácil.

Y quedate con la idea de Pericles que sigue discutiéndose: una comunidad política se sostiene si sus miembros se ocupan de lo común. Aquella Atenas la aplicaba de manera excluyente y hasta implacable, pero la pregunta que dejó planteada —qué pasa con una democracia donde nadie participa— es exactamente la misma que se hace hoy cuando se discute el abstencionismo.