Racionalizar denominadores con raíces
Al terminar vas a poder racionalizar un denominador con raíz simple o con binomio, explicar por qué multiplicar por el conjugado hace desaparecer la raíz, y reconocer cuándo racionalizar cambia la forma pero nunca el valor.
Qué significa racionalizar y por qué se hace
Racionalizar el denominador es transformar una expresión para que abajo no quede ninguna raíz, sin cambiar su valor.
Por ejemplo, 1 ÷ √2 se convierte en √2 ÷ 2. Las dos expresiones valen lo mismo —aproximadamente 0,7071—, pero la segunda tiene el denominador racional.
¿Para qué sirve? Por tres motivos concretos.
Para comparar y operar. Si tenés que sumar 1 ÷ √2 con 3 ÷ 2, es mucho más fácil si la primera ya está escrita con denominador 2.
Para calcular a mano. Dividir 1 entre 1,41421… es incómodo; dividir 1,41421… entre 2 es trivial. Antes de las calculadoras esta era la razón principal, y sigue siendo válida para verificar de cabeza.
Porque es la forma convencional de presentar el resultado, y en las pruebas suele exigirse.
Racionalizar no cambia el valor: cambia la forma. Es la misma cantidad escrita de otra manera, igual que 1/2 y 0,5.
El caso simple: una sola raíz abajo
Si el denominador es √a, multiplicás arriba y abajo por √a.
¿Por qué se puede multiplicar arriba y abajo? Porque √a ÷ √a vale 1, y multiplicar por 1 no cambia nada. Ese es el permiso, y es el mismo que se usa para amplificar fracciones numéricas.
¿Y por qué funciona? Porque √a · √a = a. La raíz cuadrada es, por definición, el número que multiplicado por sí mismo da el radicando. Así que la raíz desaparece sola.
5 ÷ √3 = (5 · √3) ÷ (√3 · √3) = 5√3 ÷ 3
Si el denominador tiene un coeficiente, como 2√5, solo se multiplica por la raíz: el 2 no estorba porque ya es racional.
3 ÷ (2√5) = (3√5) ÷ (2 · 5) = 3√5 ÷ 10
El caso del binomio: por qué sirve el conjugado
Ahora el denominador es algo como 3 + √2. Si multiplicás arriba y abajo por √2, abajo queda 3√2 + 2, que sigue teniendo raíz. No sirve.
La solución viene de un producto notable que ya conocés: (a + b)(a − b) = a² − b². Al multiplicar una suma por su diferencia, los términos cruzados se cancelan y quedan solo los cuadrados. Y elevar al cuadrado es exactamente lo que elimina una raíz cuadrada.
Se llama conjugado de a + √b a la expresión a − √b: el mismo binomio con el signo del medio cambiado.
Entonces, para 1 ÷ (3 + √2) multiplicamos arriba y abajo por 3 − √2:
Denominador: (3 + √2)(3 − √2) = 3² − (√2)² = 9 − 2 = 7
Numerador: 1 · (3 − √2) = 3 − √2
Resultado: (3 − √2) ÷ 7
El conjugado funciona porque la suma por la diferencia produce una resta de cuadrados, y el cuadrado de una raíz es el radicando. No hay ningún truco adicional.
Cuando los dos términos tienen raíz, como √7 − √3, el conjugado es √7 + √3 y el producto da 7 − 3 = 4. Mismo argumento.
Un aviso sobre signos
El conjugado cambia el signo del medio, no el de los términos. El conjugado de 5 − √3 es 5 + √3. El de −2 + √6 es −2 − √6.
Y hay que revisar que el denominador no dé cero: (√5 − √5) no sirve como denominador. En la práctica escolar esto casi nunca pasa, pero conviene tenerlo presente.
Ejemplos resueltos
1. Racionalizá 7 ÷ √5. Multiplicamos arriba y abajo por √5: (7 · √5) ÷ (√5 · √5) = 7√5 ÷ 5. Resultado: 7√5 ÷ 5. Comprobación numérica: √5 ≈ 2,2361, así que 7 ÷ 2,2361 ≈ 3,1305, y 7 · 2,2361 ÷ 5 ≈ 3,1305. Coinciden.
2. Racionalizá 6 ÷ √12. Conviene simplificar la raíz primero: √12 = √(4 · 3) = 2√3. Entonces 6 ÷ (2√3) = 3 ÷ √3, y multiplicando por √3 arriba y abajo: 3√3 ÷ 3 = √3. Si se racionaliza sin simplificar primero se llega al mismo lugar, pero con números más grandes. Simplificar el radical antes ahorra trabajo.
3. Racionalizá 4 ÷ (5 − √3). Conjugado: 5 + √3. Denominador: (5 − √3)(5 + √3) = 25 − 3 = 22. Numerador: 4(5 + √3) = 20 + 4√3. Resultado: (20 + 4√3) ÷ 22, que se simplifica dividiendo todo entre 2: (10 + 2√3) ÷ 11.
4. Racionalizá (√5 + 1) ÷ (√5 − 1). Conjugado: √5 + 1. Denominador: (√5 − 1)(√5 + 1) = 5 − 1 = 4. Numerador: (√5 + 1)(√5 + 1) = (√5)² + 2√5 + 1 = 5 + 2√5 + 1 = 6 + 2√5. Resultado: (6 + 2√5) ÷ 4 = (3 + √5) ÷ 2. Fijate que el numerador es un binomio al cuadrado y hay que desarrollarlo completo: escribir solo 5 + 1 pierde el término del medio.
5. Un estudiante racionaliza 2 ÷ (1 + √3) multiplicando arriba y abajo por √3. ¿Qué obtiene y por qué no sirve? Obtiene (2√3) ÷ (√3 + 3), que sigue con raíz abajo. El problema es que multiplicar por √3 distribuye sobre los dos términos del binomio y no cancela nada. Lo correcto es el conjugado 1 − √3: Denominador: (1 + √3)(1 − √3) = 1 − 3 = −2. Numerador: 2(1 − √3) = 2 − 2√3. Resultado: (2 − 2√3) ÷ (−2) = −1 + √3, o sea √3 − 1. Ojo con el denominador negativo: hay que repartir el signo, no dejarlo abajo.
Los errores que más se cobran
- Multiplicar solo el denominador. Si multiplicás abajo y no arriba, cambiás el valor de la expresión. El permiso para operar viene de que el factor sobre sí mismo vale 1, y eso exige aplicarlo a los dos lados de la fracción.
- Usar la raíz suelta en vez del conjugado cuando abajo hay un binomio. La raíz se distribuye sobre los dos términos y la raíz sobrevive. Solo la suma por la diferencia cancela los términos cruzados.
- Cambiar mal el signo del conjugado. Se cambia el signo que está entre los dos términos, no el de cada uno. El conjugado de 5 − √3 es 5 + √3.
- No desarrollar el numerador completo. (√5 + 1)² no es 5 + 1: hay un doble producto en el medio. Aplicar el producto notable completo es obligatorio.
- Olvidar simplificar al final. (20 + 4√3) ÷ 22 está correcto pero sin terminar. Hay que dividir entre el factor común, y el 2 divide a los tres números.
- Dejar un denominador negativo. Si queda −2 abajo, se reparte el signo al numerador. Un resultado bien racionalizado se presenta con denominador positivo.
Clave de análisis
Todo se sostiene en dos hechos que ya conocés y en un permiso. El permiso: multiplicar arriba y abajo por la misma expresión no cambia el valor, porque equivale a multiplicar por 1. Los dos hechos: la raíz cuadrada de un número, multiplicada por sí misma, devuelve el número, y una suma multiplicada por su diferencia da la resta de los cuadrados.
Con eso se decide solo el método. Si abajo hay una sola raíz, multiplicás por esa misma raíz y el primer hecho la borra. Si abajo hay un binomio con raíz, multiplicás por el conjugado y el segundo hecho lo convierte en una resta de cuadrados, donde cada raíz al cuadrado se vuelve su radicando. En ambos casos lo que se busca es lo mismo: llevar la raíz a un cuadrado, porque el cuadrado es la única operación que la deshace.
Y para verificar sin dudar, aprovechá que el valor no cambia: calculá con decimales la expresión original y la racionalizada. Si no dan lo mismo, en algún paso se multiplicó de un solo lado o se perdió un término del producto notable.