Punto, coma, dos puntos y comillas

Al terminar vas a poder elegir el signo según cuánto cierra la idea, decidir si una coma marca un inciso o si está separando lo que no se debe separar, y explicar los tres trabajos distintos que hacen las comillas.

Los signos no marcan pausas: marcan estructura

Al leer en voz alta se hacen pausas, sí, pero la pausa es consecuencia de la puntuación, no su causa. Los signos están para mostrar cómo se agrupan las ideas y qué relación hay entre ellas. Por eso el criterio del aire falla: cada persona respira distinto.

Ordenados por cuánto cierran:

Signo Qué hace Lo que sigue
coma separa dentro de la oración la misma oración continúa
punto y coma separa unidades que ya llevan comas parte del mismo bloque
dos puntos detienen y anuncian es lo anunciado
punto cierra la oración otra oración

Para elegir un signo, preguntate primero si la idea terminó. Eso divide el terreno en dos: si terminó, punto o dos puntos; si no terminó, coma.

El punto y los dos puntos

El punto cierra una oración con sentido completo, y después de él siempre va mayúscula. El punto y seguido continúa el mismo asunto; el punto y aparte cambia de aspecto y abre párrafo. También cierra abreviaturas (Sra., etc., pág.).

Los dos puntos siempre anuncian. Sus cuatro usos:

  1. Antes de una enumeración: Traje tres cosas: cuaderno, lápiz y regla.
  2. Antes de una cita textual: El profesor dijo: «Entreguen mañana».
  3. Después del saludo de una carta: Estimada señora:
  4. Entre dos oraciones, cuando la segunda explica, resume o concluye la primera: No pudo entrar: había olvidado el carné.

Ese cuarto uso reemplaza un porque o un por lo tanto sin escribirlos, y es el que más rinde en composición.

Mayúscula después de dos puntos: solo cuando lo que sigue es una cita textual o el cuerpo de una carta. En los demás casos se sigue en minúscula.

La coma: los usos y la prohibición

Enumeración. Separa elementos de una serie, y antes de la y final no va coma: pan, leche, huevos y café.

Vocativo. El nombre de la persona a quien se habla va entre comas, esté donde esté: Marcela, vení / Vení, Marcela / Decime, Marcela, qué pasó. La razón es que el vocativo no es parte de la oración: no es sujeto ni complemento, es un llamado.

Inciso. Lo que se intercala para aclarar va entre dos comas: Mi tío, que vive en Limón, llega el viernes. La prueba es fuerte: si podés sacar lo de adentro y la oración sigue completa, el inciso está bien marcado.

Conector. Las expresiones que ordenan el texto se separan: Sin embargo, no vino. / Por lo tanto, se suspende.

Coma de elipsis. Marca un verbo omitido: Juan estudia medicina; María, derecho.

La prohibición: nunca se separa el sujeto del verbo con una coma, por largo que sea el sujeto. Los estudiantes del turno de la tarde, entregaron el trabajo está mal. Sujeto y verbo son el esqueleto de la oración, y la coma aísla lo que está al margen. La única coma que puede aparecer ahí es la que cierra un inciso, y entonces hay dos, no una.

El punto y coma

Separa unidades que ya llevan comas adentro, para que no se confundan: En la mesa había cuadernos, lápices y reglas; en el estante, libros, mapas y un globo terráqueo. También separa oraciones muy ligadas, cuando el punto cortaría demasiado.

Las comillas: tres trabajos distintos

Las comillas no son adorno ni sirven para «dar énfasis». Hacen tres cosas:

1. Reproducir palabras de otro (cita textual). La directora advirtió: «No se aceptan trabajos después del viernes». Si se cambia una palabra, deja de ser cita textual: pasa a indirecta, sin comillas y con que.

2. Marcar distancia del que escribe. Se encierra una palabra para indicar que no se la usa en su sentido normal: ironía, sentido especial, o palabra de otro. Su «ayuda» consistió en mirar cómo trabajábamos. Acá las comillas son las que producen la ironía.

3. Señalar títulos de partes. El título de un cuento, un artículo o un capítulo dentro de una obra mayor va entre comillas; el de la obra completa va en cursiva.

En español se usan primero las comillas angulares « » y, dentro de ellas, las inglesas " ". Una regla de puntuación: el punto va después de la comilla de cierre.

Ejemplos resueltos

1. «Vení Andrés que te necesito.» ¿Qué falta? Dos comas de vocativo: Vení, Andrés, que te necesito. Andrés no es sujeto ni complemento: solo llama.

2. «No fue a clases, estaba enfermo.» ¿Está bien? No. Son dos oraciones completas y la segunda explica la primera: corresponden dos puntos. No fue a clases: estaba enfermo. También valdría un punto o un porque.

3. «Los libros que compré ayer, están en la mesa.» ¿Correcto? No: esa coma separa sujeto de verbo. Y no hay inciso, porque que compré ayer es necesario para saber de qué libros se habla. Se quita la coma.

4. «Me dijo que "no iba a venir".» ¿Bien usadas las comillas? No. Con que la cita es indirecta, y las comillas solo sirven para reproducir palabras exactas. O se escribe Me dijo que no iba a venir, o se escribe Me dijo: «No voy a venir».

5. ¿Qué cambia entre «Hizo un trabajo excelente» y «Hizo un trabajo "excelente"»? Las comillas marcan distancia: el que escribe no comparte esa valoración. Sin ellas hay elogio; con ellas hay ironía. Es el segundo trabajo de las comillas.

Los errores que más se cobran

  1. Poner coma donde se respira. La puntuación marca estructura, no respiración. Un sujeto largo cansa y aun así no admite coma.
  2. Separar sujeto y verbo. Es el caso más común del error anterior. Se corrige recordando que la coma aísla lo accesorio, y el sujeto nunca lo es.
  3. Unir dos oraciones completas con coma. Quedan pegadas sin marcar la relación. Si cada parte tiene su verbo y su sentido, va punto, punto y coma o dos puntos.
  4. Cerrar el inciso con una sola coma. Se abre y se cierra: son dos. Con una queda la mitad adentro de la oración y la mitad afuera.
  5. Usar comillas para destacar. No es una de sus funciones, y produce el efecto contrario: el lector las lee como ironía o como distancia.
  6. Poner mayúscula después de dos puntos siempre. Solo va cuando lo que sigue es cita textual o cuerpo de carta; en una enumeración se sigue en minúscula.

Clave de análisis

Todo se decide con dos preguntas en orden. La primera: ¿la idea terminó? Si las dos partes tienen sujeto y verbo propios y cada una se sostiene sola, ya saliste del terreno de la coma. Ahí decidís con una segunda pregunta: ¿la parte que sigue explica, resume o enumera lo que la primera anunció? Si sí, dos puntos; si simplemente continúa, punto.

Si la idea no terminó, estás con la coma, y funciona un criterio único para todos sus usos: la coma aísla lo que no forma parte del esqueleto de la oración. El vocativo no lo forma, porque es un llamado. El inciso no lo forma, y por eso se puede quitar sin romper nada. El conector no lo forma, porque ordena el texto desde afuera. De ese mismo criterio sale la prohibición: sujeto y verbo son el esqueleto, y por eso nada se mete entre ellos; si ves una coma ahí, o es un inciso mal cerrado o sobra.

Para las comillas el criterio es más simple: preguntate de quién son las palabras. Si son de otro y están tal cual, es cita textual. Si son tuyas pero no las usás en serio, es distancia. Si nombran una parte de una obra, es título. Si no entra en ninguna de las tres, sobran.

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