LecciónEspañol · Octavo

Competencia lectora con textos literarios

Valores que la obra promueve y cuestiona

Al terminar vas a poder distinguir un valor que aparece de uno que la obra defiende, encontrar los dos valores que entran en conflicto en un relato, y sostener cada afirmación con una marca del texto en lugar de una opinión.

Ya lo sé: ir al ejercicio ↓
Portada de las Fábulas en verso castellano de Félix María Samaniego, impresas en Valencia en 1781; en ese libro está La Cigarra y la Hormiga. La propia portada dice para quién se escribieron: para estudiantes, y de ahí que cada fábula reparta premio y castigo. Imagen de Wikimedia Commons, dominio público.
Portada de las Fábulas en verso castellano de Félix María Samaniego, impresas en Valencia en 1781; en ese libro está La Cigarra y la Hormiga. La propia portada dice para quién se escribieron: para estudiantes, y de ahí que cada fábula reparta premio y castigo. Imagen de Wikimedia Commons, dominio público.

Entender

Un valor es lo que en ese mundo vale la pena

Un valor es una idea de lo que es bueno y digno de buscarse: la honradez, la solidaridad, la libertad, el trabajo, la lealtad, la justicia. Su contrario no es «lo malo» en general, sino un antivalor concreto: la traición, el egoísmo, el abuso, la corrupción.

Toda obra literaria pone valores en juego aunque nunca los nombre, porque cuenta cómo vive la gente, y vivir es elegir entre cosas que valen distinto.

La pregunta del examen no es «¿qué valores hay?». Es «¿cuáles defiende la obra y cuáles pone en duda?». Aparecer y ser defendido son cosas distintas.

Los valores no vienen solos: vienen en conflicto

Un relato existe porque algo choca. Casi siempre lo que choca son dos valores, los dos respetables:

  • La lealtad a un amigo contra la honestidad.
  • La obediencia a la familia contra la libertad de elegir.
  • El trabajo seguro contra el sueño propio.
  • El silencio que protege contra la verdad que daña.

Por eso la respuesta buena empieza identificando el par en conflicto y termina diciendo cómo lo resuelve el texto. Esa resolución es la posición de la obra, aunque nadie la enuncie.

Dibujo de ExamenesCR.
Dibujo de ExamenesCR.

Cuatro marcas para leer la posición del texto

Los personajes opinan. El texto dispone. Estas son las marcas donde se lee lo que dispone:

1. El desenlace. ¿A quién le va bien, a quién le va mal, y por qué? Si el generoso termina acompañado y el ambicioso termina solo, la obra opinó sin decir una palabra.

2. Los adjetivos del narrador. Si a un personaje lo llama cansado y honrado y a otro altivo y engominado, la simpatía ya quedó repartida antes de que pase nada. Esos adjetivos son la voz de la obra, no la de los personajes.

3. Quién tiene voz. ¿A quién se le deja explicarse y a quién se le corta? Una obra que le da razones al patrón y silencio al peón tomó partido por omisión.

4. La ironía. Cuando el texto afirma una cosa y muestra la contraria, está cuestionando. Un personaje que se declara honrado mientras altera la balanza pone en duda su honradez, no la honradez.

MarcaValor promovidoValor cuestionado
desenlacequien lo practica termina bienquien lo practica paga un precio
adjetivos del narradorcálidos, favorablesburlones, distantes
vozse le deja explicarsese lo silencia o se lo exhibe
ironíaausentese dice una cosa, se muestra otra

La codiciosa Hormiga

Respondió con denuedo,

Ocultando a la espalda

Las llaves del granero:

—¡Yo prestar lo que gano

Con un trabajo inmenso!

— Félix María Samaniego, «La Cigarra y la Hormiga», 1781

El desenlace le da la razón a la hormiga, pero mirá el adjetivo con que el texto la nombra y el gesto de esconder las llaves: «codiciosa» no es palabra de quien la está premiando. La obra defiende la previsión y al mismo tiempo le pasa la cuenta, y eso se lee en una palabra, no en quién gana.

La sociedad de la obra y la posición de la obra

Son dos niveles distintos y se confunden todo el tiempo.

Una novela puede mostrar un mundo donde la mujer no estudia y estar en contra de ese mundo: basta con que la protagonista sufra por eso, o que quien lo impone quede mal parado, o que el texto se detenga en lo que ella pierde.

Y al revés: una obra puede mostrar una injusticia sin cuestionarla, cuando la presenta como parte del paisaje, sin costo visible y sin que nadie la note. Esa también es una respuesta válida, y se sostiene señalando justamente la ausencia de marcas.

Por eso conviene contestar en dos pasos: qué valores rigen en ese mundo y qué hace la obra con ellos.

Ver

Ejemplos resueltos

1. Un personaje traiciona a un amigo para proteger a su hermana, y el texto no lo castiga. ¿Qué sistema de valores hay? Conflicto entre lealtad de amistad y lealtad familiar. La obra no elimina el valor perdedor: muestra que elegir cuesta. Que no lo castigue respalda la prioridad del vínculo familiar sin negar el daño.

2. Un personaje repite que hay que ser honrado y el texto lo muestra alterando la balanza en su pulpería. ¿Qué hace la obra? Cuestiona por ironía. Lo que se pone en duda no es la honradez, sino la hipocresía: se dice una cosa por boca del personaje y se muestra la contraria con los hechos.

3. «La obra promueve la violencia porque hay una pelea.» ¿Es correcto? No. Aparecer no es promover. Habría que ver cómo termina el que pelea, cómo lo describe el narrador y si alguien paga las consecuencias. Si la pelea deja dolor y el texto se detiene ahí, la está cuestionando.

4. Dos peones trabajan igual; a uno lo ascienden por ser pariente del jefe. El narrador no comenta nada, pero cierra el capítulo con el otro mirando el camino a su casa. ¿Qué valor se cuestiona? La justicia: el mérito no vale. Aunque el narrador calle, dónde decide terminar el capítulo pone la mirada en quien pierde. La elección del cierre también es una marca.

5. En un texto la única mujer que aparece no tiene nombre y solo se la menciona sirviendo. ¿Qué se puede decir? Que el mundo mostrado le asigna un lugar subordinado. Si nadie lo nota y el narrador no lo comenta, la obra acompaña ese orden en vez de discutirlo. Decirlo así es una respuesta completa.

Probar3 preguntas con respuesta y explicación

Preguntas de práctica del tema

Tres preguntas de Español del tema Competencia lectora con textos literarios, para repasar después de «Valores que la obra promueve y cuestiona», con las cuatro opciones, la respuesta correcta y la explicación. Probá contestarlas antes de abrir la respuesta.

PREGUNTA 1

Mi hermano se fue al norte un martes.

Dejó la bicicleta contra la pared

y dijo que la cuidara

como si volviera el jueves.

Han pasado seis años.

La bicicleta tiene el aire de siempre

porque yo se lo pongo cada mes.

Lea el poema anterior. El texto permite reflexionar sobre lo que ocurre en las familias

  • A. Que reciben visitas de parientes cada verano.
  • B. Que atraviesan la migración de uno de sus miembros.
  • C. Que se mudan juntas hacia otra ciudad del país.
  • D. Que heredan objetos de generaciones anteriores.
Ver la respuesta y la explicación

Respuesta correcta: la opción B.

Quien responde familias que reciben visitas de parientes cada verano imagina un ir y venir, y acá nadie vuelve: van seis años. Lo que el poema muestra es una espera sostenida a distancia.

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PREGUNTA 2

Al ferretero del barrio lo llamaban Cabeza porque se acordaba de todo sin apuntar nada. Sabía qué tornillo había vendido a quién y para qué obra, y cuando alguien volvía a los meses con un problema, él preguntaba por la pieza exacta antes de que se la describieran.

Su hija le compró una computadora para llevar el inventario. Cabeza la dejó en la caja tres semanas. Al final la instaló, aprendió a usarla y empezó a registrar cada venta.

Un martes entró un señor con una gotera y Cabeza, por primera vez en cuarenta años, tuvo que consultar la pantalla. Esa noche cerró temprano.

Observe el siguiente fragmento. El relato plantea una tensión entre la herramienta nueva y

  • A. Un saber construido a lo largo de una vida.
  • B. El precio que tuvo que pagar la hija por ella.
  • C. La falta de espacio en el local del barrio.
  • D. Las quejas de los clientes más antiguos.
Ver la respuesta y la explicación

Respuesta correcta: la opción A.

Quien responde el precio que tuvo que pagar la hija por ella mide la tensión en plata, y el relato no dice cuánto costó: lo que se pone en juego es lo que él sabía de memoria.

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PREGUNTA 3

Fragmento de novela. En el barrio se hablaba del terreno baldío como si fuera una herida: ahí habían tumbado la escuela vieja y nunca levantaron nada. Los adultos pasaban de largo. Los muchachos, en cambio, lo llenaron de nombres: el hueco, la cancha, el campito, según lo que estuvieran jugando ese día.

Cuando la municipalidad anunció que construiría una bodega, fueron los muchachos quienes llegaron a la sesión del concejo. Llevaban una lista con doscientas firmas y un plano dibujado a mano.

El regidor les preguntó a qué grupo organizado representaban. El mayor contestó que a los que usaban el terreno todos los días.

Lea el siguiente texto. La respuesta final del muchacho cuestiona la idea de que la voz pública

  • A. Se limite a los grupos formalmente organizados.
  • B. Corresponda solo a quienes tienen edad de votar.
  • C. Deba expresarse siempre por escrito y con firmas.
  • D. Dependa del número de personas que reclaman.
Ver la respuesta y la explicación

Respuesta correcta: la opción A.

Quien responde que corresponda solo a quienes tienen edad de votar mete un requisito de edad que nadie plantea en la sesión: lo que le piden al muchacho es una organización que lo respalde.

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Los errores que más se cobran

  1. Confundir lo que dice un personaje con lo que dice la obra. Los personajes mienten, se equivocan o defienden justamente lo que el texto ataca. La posición se lee en el conjunto.
  2. Listar valores sin decir qué hace la obra con ellos. «Hay amistad, trabajo y violencia» no responde nada: la pregunta pide clasificar y probar.
  3. Suponer que lo que aparece está aprobado. Es el error central. La literatura muestra el mal para que se vea, y mostrarlo suele ser la forma de cuestionarlo.
  4. Responder con la moral propia. Se evalúa qué defiende el texto, no qué te parece a vos. Podés estar en desacuerdo y describir bien su posición.
  5. Buscar una condena explícita. Casi nunca está. Las obras cuestionan exhibiendo el precio, y exigir una declaración hace perder todo el análisis fino.
  6. Afirmar sin prueba. Toda afirmación sobre valores tiene que apoyarse en algo concreto: un adjetivo, un final, un silencio, una escena.

Clave de análisis

Quedate con una distinción y con un procedimiento. La distinción es aparecer no es promover: una obra puede estar llena de abuso y mentira y ser precisamente una obra contra el abuso y la mentira. Lo que hay que averiguar no es qué contiene, sino de qué lado se pone.

El procedimiento tiene dos movimientos. El primero es buscar el par en conflicto: en todo relato hay dos cosas valiosas que no pueden sostenerse juntas, y ver cuál gana es ver qué sostiene el texto. El segundo es revisar cuatro lugares, de lo más visible a lo más fino: a quién le va bien y a quién le va mal, que es la forma más antigua que tiene la literatura de opinar; los adjetivos del narrador, que reparten simpatía antes de que ocurra nada; quién tiene voz, porque callar a alguien es una manera de juzgarlo; y la ironía, que aparece cuando lo afirmado no coincide con lo mostrado.

Con eso reconstruís la respuesta aunque hayas olvidado los detalles de la obra, porque lo que estás buscando no son contenidos sino marcas. Y en la corrección, dos marcas bien señaladas valen más que una lista de diez valores sin prueba.

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Un valor es lo que en ese mundo vale la pena

Un valor es una idea de lo que es bueno y digno de buscarse: la honradez, la solidaridad, la libertad, el trabajo, la lealtad, la justicia. Su contrario no es «lo malo» en general, sino un antivalor concreto: la traición, el egoísmo, el abuso, la corrupción.

Toda obra literaria pone valores en juego aunque nunca los nombre, porque cuenta cómo vive la gente, y vivir es elegir entre cosas que valen distinto.

La pregunta del examen no es «¿qué valores hay?». Es «¿cuáles defiende la obra y cuáles pone en duda?». Aparecer y ser defendido son cosas distintas.

Los valores no vienen solos: vienen en conflicto

Un relato existe porque algo choca. Casi siempre lo que choca son dos valores, los dos respetables:

  • La lealtad a un amigo contra la honestidad.
  • La obediencia a la familia contra la libertad de elegir.
  • El trabajo seguro contra el sueño propio.
  • El silencio que protege contra la verdad que daña.

Por eso la respuesta buena empieza identificando el par en conflicto y termina diciendo cómo lo resuelve el texto. Esa resolución es la posición de la obra, aunque nadie la enuncie.

Dibujo de ExamenesCR.
Dibujo de ExamenesCR.

Cuatro marcas para leer la posición del texto

Los personajes opinan. El texto dispone. Estas son las marcas donde se lee lo que dispone:

1. El desenlace. ¿A quién le va bien, a quién le va mal, y por qué? Si el generoso termina acompañado y el ambicioso termina solo, la obra opinó sin decir una palabra.

2. Los adjetivos del narrador. Si a un personaje lo llama cansado y honrado y a otro altivo y engominado, la simpatía ya quedó repartida antes de que pase nada. Esos adjetivos son la voz de la obra, no la de los personajes.

3. Quién tiene voz. ¿A quién se le deja explicarse y a quién se le corta? Una obra que le da razones al patrón y silencio al peón tomó partido por omisión.

4. La ironía. Cuando el texto afirma una cosa y muestra la contraria, está cuestionando. Un personaje que se declara honrado mientras altera la balanza pone en duda su honradez, no la honradez.

MarcaValor promovidoValor cuestionado
desenlacequien lo practica termina bienquien lo practica paga un precio
adjetivos del narradorcálidos, favorablesburlones, distantes
vozse le deja explicarsese lo silencia o se lo exhibe
ironíaausentese dice una cosa, se muestra otra

La codiciosa Hormiga

Respondió con denuedo,

Ocultando a la espalda

Las llaves del granero:

—¡Yo prestar lo que gano

Con un trabajo inmenso!

— Félix María Samaniego, «La Cigarra y la Hormiga», 1781

El desenlace le da la razón a la hormiga, pero mirá el adjetivo con que el texto la nombra y el gesto de esconder las llaves: «codiciosa» no es palabra de quien la está premiando. La obra defiende la previsión y al mismo tiempo le pasa la cuenta, y eso se lee en una palabra, no en quién gana.

Portada de las Fábulas en verso castellano de Félix María Samaniego, impresas en Valencia en 1781; en ese libro está La Cigarra y la Hormiga. La propia portada dice para quién se escribieron: para estudiantes, y de ahí que cada fábula reparta premio y castigo. Imagen de Wikimedia Commons, dominio público.
Portada de las Fábulas en verso castellano de Félix María Samaniego, impresas en Valencia en 1781; en ese libro está La Cigarra y la Hormiga. La propia portada dice para quién se escribieron: para estudiantes, y de ahí que cada fábula reparta premio y castigo. Imagen de Wikimedia Commons, dominio público.

La sociedad de la obra y la posición de la obra

Son dos niveles distintos y se confunden todo el tiempo.

Una novela puede mostrar un mundo donde la mujer no estudia y estar en contra de ese mundo: basta con que la protagonista sufra por eso, o que quien lo impone quede mal parado, o que el texto se detenga en lo que ella pierde.

Y al revés: una obra puede mostrar una injusticia sin cuestionarla, cuando la presenta como parte del paisaje, sin costo visible y sin que nadie la note. Esa también es una respuesta válida, y se sostiene señalando justamente la ausencia de marcas.

Por eso conviene contestar en dos pasos: qué valores rigen en ese mundo y qué hace la obra con ellos.

Ejemplos resueltos

1. Un personaje traiciona a un amigo para proteger a su hermana, y el texto no lo castiga. ¿Qué sistema de valores hay? Conflicto entre lealtad de amistad y lealtad familiar. La obra no elimina el valor perdedor: muestra que elegir cuesta. Que no lo castigue respalda la prioridad del vínculo familiar sin negar el daño.

2. Un personaje repite que hay que ser honrado y el texto lo muestra alterando la balanza en su pulpería. ¿Qué hace la obra? Cuestiona por ironía. Lo que se pone en duda no es la honradez, sino la hipocresía: se dice una cosa por boca del personaje y se muestra la contraria con los hechos.

3. «La obra promueve la violencia porque hay una pelea.» ¿Es correcto? No. Aparecer no es promover. Habría que ver cómo termina el que pelea, cómo lo describe el narrador y si alguien paga las consecuencias. Si la pelea deja dolor y el texto se detiene ahí, la está cuestionando.

4. Dos peones trabajan igual; a uno lo ascienden por ser pariente del jefe. El narrador no comenta nada, pero cierra el capítulo con el otro mirando el camino a su casa. ¿Qué valor se cuestiona? La justicia: el mérito no vale. Aunque el narrador calle, dónde decide terminar el capítulo pone la mirada en quien pierde. La elección del cierre también es una marca.

5. En un texto la única mujer que aparece no tiene nombre y solo se la menciona sirviendo. ¿Qué se puede decir? Que el mundo mostrado le asigna un lugar subordinado. Si nadie lo nota y el narrador no lo comenta, la obra acompaña ese orden en vez de discutirlo. Decirlo así es una respuesta completa.

Los errores que más se cobran

  1. Confundir lo que dice un personaje con lo que dice la obra. Los personajes mienten, se equivocan o defienden justamente lo que el texto ataca. La posición se lee en el conjunto.
  2. Listar valores sin decir qué hace la obra con ellos. «Hay amistad, trabajo y violencia» no responde nada: la pregunta pide clasificar y probar.
  3. Suponer que lo que aparece está aprobado. Es el error central. La literatura muestra el mal para que se vea, y mostrarlo suele ser la forma de cuestionarlo.
  4. Responder con la moral propia. Se evalúa qué defiende el texto, no qué te parece a vos. Podés estar en desacuerdo y describir bien su posición.
  5. Buscar una condena explícita. Casi nunca está. Las obras cuestionan exhibiendo el precio, y exigir una declaración hace perder todo el análisis fino.
  6. Afirmar sin prueba. Toda afirmación sobre valores tiene que apoyarse en algo concreto: un adjetivo, un final, un silencio, una escena.

Clave de análisis

Quedate con una distinción y con un procedimiento. La distinción es aparecer no es promover: una obra puede estar llena de abuso y mentira y ser precisamente una obra contra el abuso y la mentira. Lo que hay que averiguar no es qué contiene, sino de qué lado se pone.

El procedimiento tiene dos movimientos. El primero es buscar el par en conflicto: en todo relato hay dos cosas valiosas que no pueden sostenerse juntas, y ver cuál gana es ver qué sostiene el texto. El segundo es revisar cuatro lugares, de lo más visible a lo más fino: a quién le va bien y a quién le va mal, que es la forma más antigua que tiene la literatura de opinar; los adjetivos del narrador, que reparten simpatía antes de que ocurra nada; quién tiene voz, porque callar a alguien es una manera de juzgarlo; y la ironía, que aparece cuando lo afirmado no coincide con lo mostrado.

Con eso reconstruís la respuesta aunque hayas olvidado los detalles de la obra, porque lo que estás buscando no son contenidos sino marcas. Y en la corrección, dos marcas bien señaladas valen más que una lista de diez valores sin prueba.