Qué puede hacer la comunidad ante sismos y erupciones

Al terminar vas a poder explicar por qué la comunidad puede reducir el riesgo aunque no pueda evitar el sismo, distinguir las acciones de antes, durante y después de un evento, y decidir qué medidas le corresponden a tu barrio y cuáles a las instituciones.

La idea que hace posible todo lo demás

Un sismo no se puede evitar, y una erupción tampoco: son procesos internos del planeta.

Y sin embargo hay países donde un sismo fuerte deja pocas víctimas y otros donde uno más débil deja una catástrofe. La diferencia está en una fórmula que conviene tener clara:

Riesgo = amenaza × vulnerabilidad × exposición. La amenaza es el sismo o la erupción. La exposición es qué y quiénes están en el lugar afectado. La vulnerabilidad es qué tan mal preparados están para resistirlo.

Como la amenaza no se puede bajar, toda la acción posible está en la vulnerabilidad y en la exposición, que sí dependen de decisiones humanas: dónde se construye, con qué, qué sabe la gente y cómo se organiza. Por eso la sociedad civil no es espectadora: es la que puede mover las dos variables que sí se mueven.

Antes: la etapa donde se gana casi todo

Saber qué amenaza tiene tu lugar. No es lo mismo vivir cerca de un volcán activo que en una zona con fallas locales o en una costa expuesta a tsunami. La Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias (CNE) elabora mapas de amenaza que las municipalidades usan para ordenar el territorio.

No construir donde no se debe. Es la medida más efectiva y la más ignorada. Laderas inestables, márgenes de quebradas, rellenos mal compactados y suelos blandos amplifican el daño: construir ahí aumenta la exposición y la vulnerabilidad a la vez.

Construir bien. Costa Rica tiene un Código Sísmico que establece cómo deben diseñarse las edificaciones. Una vivienda que respeta esas reglas es una decisión de prevención tomada años antes del evento.

Organizarse. Existen los comités comunales de emergencia, integrados por vecinos y coordinados con la CNE y la municipalidad. Identifican riesgos del barrio, definen rutas de evacuación, ubican albergues y saben quiénes necesitarán ayuda para salir: adultos mayores, personas con discapacidad, personas enfermas.

Preparar la casa. Plan familiar con punto de encuentro, muebles altos anclados a la pared, botiquín, linterna, radio de pilas, agua y alimentos no perecederos, copia de documentos.

Practicar. Los simulacros sirven porque en una emergencia la gente no improvisa: hace lo que ya ensayó.

Informarse por las fuentes correctas. El monitoreo sísmico y volcánico lo hacen instituciones científicas como la Red Sismológica Nacional y el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica, y la información oficial de emergencia la emite la CNE. Saber a quién creerle es parte de la preparación.

Durante: lo que la comunidad puede hacer en el momento

En un sismo: agacharse, cubrirse la cabeza y el cuello y sostenerse de algo firme; alejarse de ventanas y objetos que puedan caer; no correr hacia las salidas durante el movimiento, porque la mayoría de las lesiones ocurre por caídas y objetos que se desprenden. Al terminar, evacuar con calma y revisar fugas de gas o cables caídos. Si estás en la costa y el sismo fue fuerte o largo, alejarte hacia terreno alto sin esperar ningún aviso: el temblor es la alerta.

En una erupción con caída de ceniza: la ceniza es vidrio pulverizado y roca, no humo. Irrita ojos y vías respiratorias y daña motores. Hay que permanecer bajo techo con puertas y ventanas cerradas, usar mascarilla si se sale, cubrir los tanques y fuentes de agua, proteger a los animales y retirar la ceniza de los techos, porque con lluvia se vuelve pesada y puede colapsarlos.

Si hay amenaza de flujos: evacuar cuando la autoridad lo indique y alejarse de los cauces de ríos y quebradas, que son las rutas por donde bajan los materiales.

Después: la etapa que más se olvida

Atender a las personas: albergues, agua potable, alimentos, salud, apoyo psicológico. Las comunidades organizadas se activan antes que cualquier institución, porque ya están ahí.

Evitar el segundo desastre: agua contaminada, enfermedades gastrointestinales, accidentes al remover escombros.

Revisar antes de volver. Una estructura dañada puede colapsar con una réplica.

Reconstruir mejor, no igual. Si se reconstruye en el mismo sitio inseguro y con la misma técnica, la vulnerabilidad se reconstruye también. Ahí está la diferencia entre recuperarse y repetir.

Qué le toca a cada quien

Nivel Acciones que le corresponden
Persona y familia Plan familiar, punto de encuentro, suministros, saber cómo actuar
Comunidad Comité comunal, rutas y albergues, censo de personas que necesitan apoyo, simulacros
Municipalidad Plan regulador, permisos de construcción, obras de mitigación
Instituciones nacionales Monitoreo, alertas, código sísmico, coordinación

La tabla muestra algo importante: ningún nivel resuelve solo. Una familia preparada en un barrio sobre una ladera inestable sigue en riesgo alto, y un buen plan regulador no sirve si nadie sabe qué hacer cuando tiembla.

Ejemplos resueltos

1. Si el sismo no se puede evitar, ¿qué sentido tiene prepararse? Porque el riesgo tiene tres factores y solo uno es inevitable. La vulnerabilidad y la exposición sí se pueden reducir: construyendo bien, eligiendo dónde construir y sabiendo actuar.

2. ¿Por qué hay que cubrir los tanques de agua ante caída de ceniza? Porque la ceniza es roca y vidrio pulverizado: contamina el agua y la vuelve no apta para consumo. Proteger la fuente evita un problema de salud posterior.

3. Estás en la playa y sentís un sismo fuerte y largo. ¿Qué hacés? Alejarte de inmediato hacia terreno alto, sin esperar una alerta oficial. El sismo mismo es el aviso, porque el tiempo disponible puede ser de pocos minutos.

4. ¿Por qué el simulacro no es una pérdida de tiempo? Porque en una emergencia nadie improvisa bien. La gente repite lo que ya practicó, así que ensayar la ruta y la posición de protección es lo que hace que funcionen.

Los errores que más se cobran

  1. Creer que prevenir es imposible porque el sismo es inevitable. Confunde la amenaza con el riesgo. La amenaza no cambia, pero el riesgo sí, porque depende además de vulnerabilidad y exposición.
  2. Salir corriendo durante el movimiento. Las lesiones más frecuentes son por caídas y objetos que se desprenden. Primero protegerse, y evacuar cuando el movimiento termina.
  3. Tratar la ceniza como humo. Es material sólido pulverizado: daña los pulmones, el agua y los motores, y su peso puede colapsar techos si se acumula y se moja.
  4. Dejar la prevención solo en manos del Estado. El comité comunal conoce el barrio, sabe quién vive solo y quién necesita ayuda para salir: eso ninguna institución lo sabe mejor.
  5. Olvidar a las personas que necesitan apoyo. Un plan que no contempla a adultos mayores, personas con discapacidad o quien vive solo, es un plan incompleto.

Clave de análisis

Si se te olvida la lista de medidas, no la busques: volvé a la fórmula del riesgo. Amenaza por vulnerabilidad por exposición. La amenaza es fija, así que toda acción posible se dirige a las otras dos.

Preguntate entonces dos cosas y las medidas aparecen solas. ¿Cómo reduzco la exposición? Eligiendo dónde se construye: fuera de laderas inestables, márgenes de quebrada y cauces por donde bajan los materiales. ¿Cómo reduzco la vulnerabilidad? Con construcción que cumpla el Código Sísmico, con gente que sepa qué hacer, con comités comunales organizados y con suministros listos.

Y usá el eje del tiempo para ordenar: antes se previene, durante se protege, después se recupera sin repetir el error. Donde se gana casi todo es en la primera etapa, porque las decisiones que salvan vidas se toman años antes de que la tierra se mueva. Ese es el sentido de la gestión del riesgo: convertir un evento natural inevitable en un evento sin víctimas.

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