Narración, descripción, argumentación y explicación
Al terminar vas a poder reconocer el modo discursivo de un fragmento con una sola pregunta, distinguir la explicación de la argumentación aunque las dos «hablen de ideas», y decidir cuál es el modo dominante cuando un texto mezcla varios.
Un modo discursivo es la forma que toma el texto según lo que quiere hacer
Un texto no se organiza igual si quiere contar que si quiere pintar, convencer o hacer entender. Esas cuatro intenciones producen cuatro formas de organizar las oraciones, y a esas formas se les llama modos discursivos.
No son tipos de texto: son maneras de decir que aparecen adentro de los textos. Una misma noticia puede narrar en un párrafo, describir en otro y argumentar al final.
El modo no depende del tema. Depende de qué le está haciendo el texto al tema: contarlo, pintarlo, defender una posición o hacerlo comprensible.
Las cuatro intenciones, y la pregunta que las separa
| Modo | Intención | Pregunta que responde | Se organiza por |
|---|---|---|---|
| Narración | contar hechos | ¿Qué pasó? ¿Y después? | el tiempo |
| Descripción | mostrar cómo es algo | ¿Cómo es? | el espacio o las partes |
| Argumentación | convencer | ¿Por qué tengo razón? | razones que apoyan una tesis |
| Explicación | hacer entender | ¿Por qué ocurre? ¿Qué es? | causas y definiciones |
Fijate que las dos primeras trabajan con cosas y sucesos, y las dos últimas con ideas. Ahí está la primera división gruesa que podés hacer de un vistazo.
Narración: hay tiempo que corre
Narrar es contar hechos que se suceden. Su columna vertebral es el tiempo, y por eso sus marcas son temporales.
Marcas que la delatan: - Verbos de acción en pretérito: llegó, salió, dijo, cayó. - Conectores de tiempo: después, entonces, al rato, al día siguiente, finalmente. - Personajes que hacen cosas y un orden de sucesos.
Si podés preguntar ¿y después qué pasó? y el texto responde, estás en narración.
Descripción: el tiempo se detiene
Describir es decir cómo es algo o alguien. Aquí el tiempo no avanza: el texto se queda quieto y recorre partes.
Marcas que la delatan: - Abundancia de adjetivos y de sustantivos. - Verbos de estado: es, está, tiene, parece, se ve, casi siempre en presente o en pretérito imperfecto (era, tenía). - Conectores de lugar: al fondo, a la derecha, encima, alrededor.
La prueba: si preguntás ¿y después qué pasó? y el texto no responde nada, porque solo sigue detallando, es descripción.
Argumentación: hay alguien defendiendo una posición
Argumentar es sostener una opinión con razones para que el lector la acepte. Lo esencial es que existe una tesis discutible: alguien podría pensar lo contrario.
Marcas que la delatan: - Verbos de opinión y valoración: considero, creo, es necesario, resulta inaceptable. - Conectores de causa y oposición: porque, por lo tanto, sin embargo, en cambio, no obstante. - Adjetivos que juzgan: grave, injusto, excelente, peligroso.
Explicación: hay alguien que sabe y enseña
Explicar es hacer comprensible algo que el lector no entiende. Se parece a la argumentación porque también usa porque y por lo tanto, y ahí está la trampa del examen.
La diferencia es esta: la explicación parte de un hecho aceptado; la argumentación parte de una opinión discutible.
- El agua hierve a menor temperatura en la montaña porque la presión atmosférica es más baja. Nadie discute eso: se está explicando.
- El colegio debería empezar más tarde porque los adolescentes duermen poco. Esto sí se discute: se está argumentando.
Marcas de la explicación: - Definiciones: se llama…, consiste en…, es decir. - Tono neutro, sin adjetivos que juzguen. - Ejemplos y reformulaciones: por ejemplo, o sea, en otras palabras.
La prueba definitiva: ¿alguien razonable podría estar en desacuerdo? Si sí, es argumentación. Si no, es explicación.
El modo dominante cuando el texto mezcla
Casi ningún texto real usa un solo modo. Una crónica de partido narra las jugadas, describe el estadio y argumenta sobre el arbitraje. Para decidir el dominante, preguntate para qué se escribió el texto entero: lo demás está al servicio de eso. Si el artículo termina pidiendo que se cambie el reglamento, la narración y la descripción fueron apoyos: el texto es argumentativo.
Ejemplos resueltos
1. «La casa era de madera, con corredor al frente y un palo de mango que daba sombra toda la tarde.» ¿Modo? Descripción. Verbos de estado (era, daba), adjetivos y organización espacial (al frente). El tiempo no avanza: preguntar ¿y después? no da nada.
2. «Salió corriendo, agarró el bus en la esquina y llegó justo cuando cerraban el portón.» ¿Modo? Narración. Tres verbos de acción en pretérito, en orden temporal, con un sujeto que actúa. Se puede seguir preguntando ¿y después?.
3. «Los volcanes se forman cuando el magma asciende por una grieta de la corteza y se acumula en la superficie.» ¿Explicación o argumentación? Explicación. Hay un cuando causal, pero el contenido no se discute: se está haciendo comprensible un proceso. No hay tesis ni adjetivos valorativos.
4. «Es inaceptable que el parque siga sin luz. Vecinos llevan dos años pidiéndolo y nadie responde. Por lo tanto, la municipalidad debe atender la solicitud.» ¿Modo? Argumentación. Hay tesis (es inaceptable), adjetivo que juzga, razón de apoyo y conclusión marcada con por lo tanto. Alguien podría opinar distinto: esa es la marca.
5. Un texto cuenta la historia de un vecino, describe el barrio y cierra diciendo que deben construir la acera. ¿Cuál es el modo dominante? Argumentativo. La narración y la descripción funcionan como pruebas de la tesis final. El dominante se define por el propósito del texto completo, no por la cantidad de líneas.
Los errores que más se cobran
- Decidir por el tema y no por la forma. Se cree que un texto sobre historia narra y uno sobre ciencia explica. Un texto de ciencia puede narrar un experimento paso a paso.
- Confundir explicación con argumentación porque las dos usan porque. El conector no separa nada: los dos lo usan. Lo que separa es si el contenido es discutible.
- Llamar narración a cualquier texto con verbos en pasado. La descripción también los usa (era, tenía, estaba), pero en imperfecto y sin que avance el tiempo. Lo decisivo es si hay sucesión.
- Buscar un solo modo por texto. Los textos reales mezclan. La pregunta correcta es cuál domina, y eso se resuelve mirando el propósito global.
- Creer que la argumentación necesita palabras agresivas. Un texto puede argumentar con tono calmado. Lo que la identifica es la tesis discutible, no la fuerza del lenguaje.
- Tomar la descripción por narración cuando hay personajes. Describir a un personaje —cómo es, qué ropa usa, cómo camina— sigue siendo descripción mientras no ocurra nada.
Clave de análisis
Si se te borra la tabla, rearmala con dos cortes sucesivos. Primer corte: ¿el texto trabaja con hechos y cosas, o con ideas? Si trabaja con hechos y cosas, solo te quedan narración y descripción, y las separa una pregunta: ¿avanza el tiempo? Si avanza, narra; si se queda quieto detallando, describe.
Segundo corte: si trabaja con ideas, ¿lo que dice se puede discutir? Si un lector razonable podría opinar lo contrario, hay una tesis y el texto argumenta. Si lo que dice se acepta y lo que falta es entenderlo, el texto explica.
Con esas dos preguntas —¿avanza el tiempo? y ¿se puede estar en desacuerdo?— reconstruís los cuatro modos sin acordarte de ninguna lista de conectores. Y para el caso mixto, que es el más frecuente, agregá la tercera: ¿para qué se escribió esto? El modo dominante siempre es el que sirve al propósito final; los otros son material de apoyo.