LecciónEspañol · Sétimo

Competencia escrita

Sujeto, núcleo y predicado en la oración

Al terminar vas a poder encontrar el sujeto de cualquier oración sin adivinar, identificar el núcleo del sujeto y el del predicado, y explicar por qué hay oraciones donde el sujeto no está escrito y sin embargo existe.

Ya lo sé: ir al ejercicio ↓
Detalle del manuscrito del Libro de la vida, escrito de su puño por Teresa de Jesús. De esta mano es el «Vivo sin vivir en mí», con tres verbos en primera persona y la palabra yo sin aparecer una sola vez. El sujeto no hace falta escribirlo cuando la terminación del verbo ya lo lleva puesto. Imagen de Wikimedia Commons, CC0.
Detalle del manuscrito del Libro de la vida, escrito de su puño por Teresa de Jesús. De esta mano es el «Vivo sin vivir en mí», con tres verbos en primera persona y la palabra yo sin aparecer una sola vez. El sujeto no hace falta escribirlo cuando la terminación del verbo ya lo lleva puesto. Imagen de Wikimedia Commons, CC0.

Entender

La oración se parte en dos, y la partición no es por la mitad

Una oración es una unidad que tiene sentido completo y al menos un verbo conjugado. Ese verbo es el centro de todo: sin él no hay oración, solo una frase suelta.

Toda oración se divide en dos partes:

  • Sujeto: de quién o de qué se dice algo.
  • Predicado: lo que se dice de él.

La división no se hace contando palabras. Se hace preguntando quién hace o de quién se habla. En Los estudiantes de sétimo entregaron el trabajo ayer, el sujeto es los estudiantes de sétimo (cinco palabras) y el predicado es entregaron el trabajo ayer (cuatro). No importa el tamaño.

El verbo no es una parte más: es el eje. El sujeto se define por su relación con él, y el predicado lo tiene adentro.

El núcleo: la palabra que manda en cada parte

Cada parte tiene una palabra imprescindible, que es la que sostiene a todas las demás. Esa palabra se llama núcleo.

  • El núcleo del sujeto es un sustantivo (o un pronombre que lo reemplace).
  • El núcleo del predicado es el verbo conjugado.

En Los estudiantes de sétimo entregaron el trabajo:

  • Núcleo del sujeto: estudiantes. Los y de sétimo lo acompañan pero se pueden quitar: Estudiantes entregaron el trabajo sigue siendo oración.
  • Núcleo del predicado: entregaron.

La prueba del núcleo es exactamente esa: quitá palabras hasta que la oración se rompa. Lo último que queda es el núcleo.

Cómo se encuentra el sujeto sin adivinar: la prueba de la concordancia

El truco que enseñan a veces —«preguntale quién al verbo»— falla con frecuencia. Hay una prueba segura, porque se apoya en una ley del español: el sujeto y el verbo concuerdan en número y persona.

El método: cambiá el verbo de singular a plural (o al revés) y mirá qué palabra se ve obligada a cambiar con él. Esa palabra es el núcleo del sujeto.

  • Al niño le gustan los confites.

Cambio gustan a gusta: Al niño le gusta el confite. Lo que cambió fue los confites. Entonces el sujeto es los confites, no el niño.

Esta prueba resuelve los casos que más se equivocan, porque no depende del orden de las palabras ni de quién parece protagonista.

Dibujo de ExamenesCR.
Dibujo de ExamenesCR.

El sujeto puede no estar escrito, pero está

Muchas oraciones no llevan sujeto escrito: Llegamos tarde. Eso no significa que no tengan sujeto. La terminación del verbo ya indica la persona: -mos señala nosotros.

A eso se le llama sujeto tácito (o implícito). Se recupera preguntando quién, y la respuesta la da el propio verbo:

OraciónSujeto tácitoMarca en el verbo
Vení temprano.vos-í del imperativo
Estudiamos toda la noche.nosotros-mos
Trajeron el material.ellos-ron

Distinto es el caso de oraciones que de verdad no tienen sujeto, llamadas impersonales. Ocurren sobre todo con verbos de fenómenos naturales (Llueve en Cartago, Amaneció nublado) y con hay (Hay dos exámenes). Ahí no se puede preguntar quién llueve: no hay nadie. En Hay dos exámenes, dos exámenes no es sujeto, porque si lo pluralizás el verbo no cambia: sigue siendo hay. Esa es justamente la prueba de la concordancia funcionando al revés.

Vivo sin vivir en mí,

y de tal manera espero,

que muero porque no muero.

— Santa Teresa de Jesús, «Vivo sin vivir en mí», siglo XVI

Tres verbos conjugados —vivo, espero, muero— y ningún sujeto escrito en los tres versos. Probalo con la concordancia: los tres están en primera persona del singular, así que el sujeto es yo, aunque la palabra no aparezca. Eso es un sujeto tácito, y quien lo delata es la terminación del verbo.

Dos clases de predicado

El predicado no siempre se comporta igual, y depende del verbo:

  • Predicado verbal: el verbo tiene significado propio y dice una acción o proceso. Mi hermana corrió la carrera. El núcleo es ese verbo.
  • Predicado nominal: el verbo es ser, estar o parecer, que casi no significan nada por sí solos y solo sirven para unir el sujeto con lo que se dice de él. Mi hermana es enfermera. Lo que realmente informa es enfermera, que se llama atributo.

La prueba del atributo: se puede reemplazar por lo. Mi hermana es enfermera → Mi hermana lo es. Con un predicado verbal no funciona: Mi hermana corrió la carrera → Mi hermana lo es no tiene sentido.

Ver

Ejemplos resueltos

1. Separá sujeto y predicado en «Ayer llegaron las notas del trimestre». Prueba de concordancia: llegaron → llegó obliga a la nota. Sujeto: las notas del trimestre, núcleo notas. Predicado: Ayer llegaron, núcleo llegaron. Fijate que el sujeto está después del verbo: el orden no manda.

2. ¿Cuál es el sujeto de «A mi mamá le duelen los pies»? Duelen en singular pide duele el pie. Lo que cambia es los pies: ese es el sujeto, núcleo pies. A mi mamá no lo es, aunque sea de quien parece hablarse.

3. ¿«Hay muchos carros en la fila» tiene sujeto? No. Es impersonal. Si ponés muchos carros en singular, el verbo no se mueve: hay un carro. Sin concordancia no hay sujeto.

4. Identificá los núcleos en «El profesor de matemática parece cansado». Núcleo del sujeto: profesor (de matemática solo lo acompaña). El verbo es parece: predicado nominal, y cansado es el atributo. Prueba: El profesor lo parece.

5. ¿Cuál es el sujeto de «Cerrá la puerta, por favor»? Tácito: vos. El imperativo cerrá lleva la marca de segunda persona. El sujeto no está escrito porque la terminación del verbo ya lo indica.

Probar3 preguntas con respuesta y explicación

Preguntas de práctica del tema

Tres preguntas de Español del tema Competencia escrita, para repasar después de «Sujeto, núcleo y predicado en la oración», con las cuatro opciones, la respuesta correcta y la explicación. Probá contestarlas antes de abrir la respuesta.

PREGUNTA 1

Lea el siguiente enunciado. «Ayer llegaron temprano al colegio.» El sujeto de esta oración es

  • A. expreso
  • B. compuesto
  • C. inexistente
  • D. desinencial
Ver la respuesta y la explicación

Respuesta correcta: la opción D.

Cuando el sujeto no aparece escrito, la terminación del verbo lo señala; se llama sujeto desinencial o tácito.

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PREGUNTA 2

¿En cuál de las siguientes opciones el grupo nominal concuerda correctamente?

  • A. las agua fría
  • B. el agua fría
  • C. el agua frío
  • D. las agua frías
Ver la respuesta y la explicación

Respuesta correcta: la opción B.

Aunque «agua» lleva el artículo masculino por comenzar con a tónica, el adjetivo concuerda en femenino.

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PREGUNTA 3

Lea el siguiente enunciado. «Los estudiantes de sétimo entregaron el proyecto.» El sujeto de la oración es

  • A. los estudiantes de sétimo
  • B. entregaron el proyecto
  • C. de sétimo entregaron
  • D. los estudiantes entregaron
Ver la respuesta y la explicación

Respuesta correcta: la opción A.

El sujeto es el grupo de palabras del que se dice algo y que concuerda en número con el verbo.

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Los errores que más se cobran

  1. Tomar la primera palabra de la oración como sujeto. El español permite el sujeto después del verbo (Llegaron las notas) o en el medio. La posición no es criterio; la concordancia sí.
  2. Confundir el sujeto con «de quien se habla» en sentido general. En A mi mamá le duelen los pies se habla de la mamá, pero el sujeto gramatical es los pies. La gramática se decide con el verbo, no con el tema.
  3. Creer que sin sujeto escrito no hay sujeto. La terminación verbal carga la persona. Por eso el sujeto tácito se recupera del verbo y no es lo mismo que una oración impersonal.
  4. Marcar como núcleo del sujeto un adjetivo o una preposición. El núcleo tiene que ser sustantivo o pronombre: es lo único que puede concordar con el verbo en número.
  5. Incluir el verbo en el sujeto. El verbo conjugado pertenece siempre al predicado, porque es su núcleo. Si lo metés en el sujeto, la oración queda sin predicado.
  6. Tratar ser y estar como verbos de acción. En el predicado nominal esos verbos solo enlazan; lo que informa es el atributo. Analizarlos como predicado verbal hace perder el atributo entero.

Clave de análisis

Si se te olvida todo, quedate con el verbo como eje. Encontrá primero el verbo conjugado: ese es el núcleo del predicado y no hay discusión. Después usá la ley que los une: el sujeto concuerda con el verbo. Cambiá el número del verbo y buscá qué palabra se ve forzada a cambiar con él; esa es el núcleo del sujeto, esté donde esté en la oración. Si ninguna palabra cambia, no hay sujeto: la oración es impersonal.

La segunda idea con la que se rearma todo es la del núcleo como lo insustituible. Cada parte tiene palabras que acompañan —artículos, adjetivos, complementos con preposición— y una que no se puede quitar. Quitá acompañantes hasta que la oración se rompa, y lo último que quede es el núcleo. Con eso resolvés sujetos largos como el profesor de matemática de sétimo año, donde hay cuatro sustantivos pero uno solo manda: profesor, porque es el que concuerda con el verbo.

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La oración se parte en dos, y la partición no es por la mitad

Una oración es una unidad que tiene sentido completo y al menos un verbo conjugado. Ese verbo es el centro de todo: sin él no hay oración, solo una frase suelta.

Toda oración se divide en dos partes:

  • Sujeto: de quién o de qué se dice algo.
  • Predicado: lo que se dice de él.

La división no se hace contando palabras. Se hace preguntando quién hace o de quién se habla. En Los estudiantes de sétimo entregaron el trabajo ayer, el sujeto es los estudiantes de sétimo (cinco palabras) y el predicado es entregaron el trabajo ayer (cuatro). No importa el tamaño.

El verbo no es una parte más: es el eje. El sujeto se define por su relación con él, y el predicado lo tiene adentro.

El núcleo: la palabra que manda en cada parte

Cada parte tiene una palabra imprescindible, que es la que sostiene a todas las demás. Esa palabra se llama núcleo.

  • El núcleo del sujeto es un sustantivo (o un pronombre que lo reemplace).
  • El núcleo del predicado es el verbo conjugado.

En Los estudiantes de sétimo entregaron el trabajo:

  • Núcleo del sujeto: estudiantes. Los y de sétimo lo acompañan pero se pueden quitar: Estudiantes entregaron el trabajo sigue siendo oración.
  • Núcleo del predicado: entregaron.

La prueba del núcleo es exactamente esa: quitá palabras hasta que la oración se rompa. Lo último que queda es el núcleo.

Cómo se encuentra el sujeto sin adivinar: la prueba de la concordancia

El truco que enseñan a veces —«preguntale quién al verbo»— falla con frecuencia. Hay una prueba segura, porque se apoya en una ley del español: el sujeto y el verbo concuerdan en número y persona.

El método: cambiá el verbo de singular a plural (o al revés) y mirá qué palabra se ve obligada a cambiar con él. Esa palabra es el núcleo del sujeto.

  • Al niño le gustan los confites.

Cambio gustan a gusta: Al niño le gusta el confite. Lo que cambió fue los confites. Entonces el sujeto es los confites, no el niño.

Esta prueba resuelve los casos que más se equivocan, porque no depende del orden de las palabras ni de quién parece protagonista.

Dibujo de ExamenesCR.
Dibujo de ExamenesCR.

El sujeto puede no estar escrito, pero está

Muchas oraciones no llevan sujeto escrito: Llegamos tarde. Eso no significa que no tengan sujeto. La terminación del verbo ya indica la persona: -mos señala nosotros.

A eso se le llama sujeto tácito (o implícito). Se recupera preguntando quién, y la respuesta la da el propio verbo:

OraciónSujeto tácitoMarca en el verbo
Vení temprano.vos-í del imperativo
Estudiamos toda la noche.nosotros-mos
Trajeron el material.ellos-ron

Distinto es el caso de oraciones que de verdad no tienen sujeto, llamadas impersonales. Ocurren sobre todo con verbos de fenómenos naturales (Llueve en Cartago, Amaneció nublado) y con hay (Hay dos exámenes). Ahí no se puede preguntar quién llueve: no hay nadie. En Hay dos exámenes, dos exámenes no es sujeto, porque si lo pluralizás el verbo no cambia: sigue siendo hay. Esa es justamente la prueba de la concordancia funcionando al revés.

Vivo sin vivir en mí,

y de tal manera espero,

que muero porque no muero.

— Santa Teresa de Jesús, «Vivo sin vivir en mí», siglo XVI

Tres verbos conjugados —vivo, espero, muero— y ningún sujeto escrito en los tres versos. Probalo con la concordancia: los tres están en primera persona del singular, así que el sujeto es yo, aunque la palabra no aparezca. Eso es un sujeto tácito, y quien lo delata es la terminación del verbo.

Detalle del manuscrito del Libro de la vida, escrito de su puño por Teresa de Jesús. De esta mano es el «Vivo sin vivir en mí», con tres verbos en primera persona y la palabra yo sin aparecer una sola vez. El sujeto no hace falta escribirlo cuando la terminación del verbo ya lo lleva puesto. Imagen de Wikimedia Commons, CC0.
Detalle del manuscrito del Libro de la vida, escrito de su puño por Teresa de Jesús. De esta mano es el «Vivo sin vivir en mí», con tres verbos en primera persona y la palabra yo sin aparecer una sola vez. El sujeto no hace falta escribirlo cuando la terminación del verbo ya lo lleva puesto. Imagen de Wikimedia Commons, CC0.

Dos clases de predicado

El predicado no siempre se comporta igual, y depende del verbo:

  • Predicado verbal: el verbo tiene significado propio y dice una acción o proceso. Mi hermana corrió la carrera. El núcleo es ese verbo.
  • Predicado nominal: el verbo es ser, estar o parecer, que casi no significan nada por sí solos y solo sirven para unir el sujeto con lo que se dice de él. Mi hermana es enfermera. Lo que realmente informa es enfermera, que se llama atributo.

La prueba del atributo: se puede reemplazar por lo. Mi hermana es enfermera → Mi hermana lo es. Con un predicado verbal no funciona: Mi hermana corrió la carrera → Mi hermana lo es no tiene sentido.

Ejemplos resueltos

1. Separá sujeto y predicado en «Ayer llegaron las notas del trimestre». Prueba de concordancia: llegaron → llegó obliga a la nota. Sujeto: las notas del trimestre, núcleo notas. Predicado: Ayer llegaron, núcleo llegaron. Fijate que el sujeto está después del verbo: el orden no manda.

2. ¿Cuál es el sujeto de «A mi mamá le duelen los pies»? Duelen en singular pide duele el pie. Lo que cambia es los pies: ese es el sujeto, núcleo pies. A mi mamá no lo es, aunque sea de quien parece hablarse.

3. ¿«Hay muchos carros en la fila» tiene sujeto? No. Es impersonal. Si ponés muchos carros en singular, el verbo no se mueve: hay un carro. Sin concordancia no hay sujeto.

4. Identificá los núcleos en «El profesor de matemática parece cansado». Núcleo del sujeto: profesor (de matemática solo lo acompaña). El verbo es parece: predicado nominal, y cansado es el atributo. Prueba: El profesor lo parece.

5. ¿Cuál es el sujeto de «Cerrá la puerta, por favor»? Tácito: vos. El imperativo cerrá lleva la marca de segunda persona. El sujeto no está escrito porque la terminación del verbo ya lo indica.

Los errores que más se cobran

  1. Tomar la primera palabra de la oración como sujeto. El español permite el sujeto después del verbo (Llegaron las notas) o en el medio. La posición no es criterio; la concordancia sí.
  2. Confundir el sujeto con «de quien se habla» en sentido general. En A mi mamá le duelen los pies se habla de la mamá, pero el sujeto gramatical es los pies. La gramática se decide con el verbo, no con el tema.
  3. Creer que sin sujeto escrito no hay sujeto. La terminación verbal carga la persona. Por eso el sujeto tácito se recupera del verbo y no es lo mismo que una oración impersonal.
  4. Marcar como núcleo del sujeto un adjetivo o una preposición. El núcleo tiene que ser sustantivo o pronombre: es lo único que puede concordar con el verbo en número.
  5. Incluir el verbo en el sujeto. El verbo conjugado pertenece siempre al predicado, porque es su núcleo. Si lo metés en el sujeto, la oración queda sin predicado.
  6. Tratar ser y estar como verbos de acción. En el predicado nominal esos verbos solo enlazan; lo que informa es el atributo. Analizarlos como predicado verbal hace perder el atributo entero.

Clave de análisis

Si se te olvida todo, quedate con el verbo como eje. Encontrá primero el verbo conjugado: ese es el núcleo del predicado y no hay discusión. Después usá la ley que los une: el sujeto concuerda con el verbo. Cambiá el número del verbo y buscá qué palabra se ve forzada a cambiar con él; esa es el núcleo del sujeto, esté donde esté en la oración. Si ninguna palabra cambia, no hay sujeto: la oración es impersonal.

La segunda idea con la que se rearma todo es la del núcleo como lo insustituible. Cada parte tiene palabras que acompañan —artículos, adjetivos, complementos con preposición— y una que no se puede quitar. Quitá acompañantes hasta que la oración se rompa, y lo último que quede es el núcleo. Con eso resolvés sujetos largos como el profesor de matemática de sétimo año, donde hay cuatro sustantivos pero uno solo manda: profesor, porque es el que concuerda con el verbo.