Amenazas, vulnerabilidad y riesgo en la comunidad
Al terminar vas a poder separar una amenaza de una vulnerabilidad sin confundirlas, explicar por qué el mismo temblor causa daños distintos en dos barrios vecinos, y decidir sobre qué parte del riesgo se puede actuar en tu comunidad.
La fórmula que ordena todo el tema
Estas tres palabras se usan como si fueran sinónimos y no lo son. La diferencia se entiende con una relación sencilla:
Riesgo = amenaza × vulnerabilidad. Si cualquiera de los dos factores es cero, no hay riesgo.
La amenaza es el fenómeno que puede ocurrir: un sismo, una inundación, un deslizamiento, una erupción, un incendio, una fuga química. Existe independientemente de si hay gente cerca.
La vulnerabilidad es la condición que hace que ese fenómeno cause daño: dónde y cómo está construida la casa, en qué estado, quién la habita, si la comunidad está organizada, si hay ruta de evacuación.
El riesgo es la probabilidad de que ocurran daños. Aparece solo cuando la amenaza se encuentra con una población vulnerable.
Y de ahí sale la consecuencia práctica más importante de la lección: la amenaza casi nunca se puede reducir, la vulnerabilidad casi siempre sí. Nadie evita que tiemble; sí se puede decidir dónde y cómo se construye, cómo se organiza la comunidad y qué se hace cuando suena la alerta.
Tipos de amenaza
| Tipo | Origen | Ejemplos |
|---|---|---|
| Natural | Procesos del planeta | Sismos, erupciones, huracanes, sequías |
| Antrópica | Actividad humana | Incendios, derrames, fugas químicas, accidentes |
| Socionatural | Fenómeno natural agravado por acción humana | Inundación por cauce obstruido con basura; deslizamiento por ladera deforestada |
La tercera categoría es la que más se pregunta y la más reveladora. Una inundación parece un hecho de la naturaleza, pero si el agua se desbordó porque la alcantarilla estaba tapada de basura y porque se construyó sobre la zona por donde el río corría, la mano humana está adentro del fenómeno. En Costa Rica, por su posición geográfica y su geología, conviven amenazas sísmicas, volcánicas, hidrometeorológicas y de deslizamiento.
Los tipos de vulnerabilidad
Aquí está lo que realmente decide el daño, y conviene verlo por partes porque cada parte se trabaja distinto.
Física. Dónde está construida la vivienda —en ladera inestable, en cauce, en relleno— y con qué calidad. Una casa mal anclada en pendiente concentra todo el riesgo aunque la comunidad haga todo bien.
Social. Si hay organización, si la gente se conoce, si existe un comité de emergencias, si se sabe a quién avisar. Una comunidad organizada evacúa en minutos; una desorganizada pierde horas decidiendo.
Económica. Los recursos para prevenir y para recuperarse. Una familia sin ahorros ni seguro puede quedar sin nada con un solo evento.
Educativa. Saber qué hacer: reconocer las señales, conocer la ruta de evacuación, haber practicado el simulacro.
Institucional. Si existen normas de construcción y si se aplican, si hay planes y si hay presupuesto.
Ambiental. El estado del entorno: una ladera con cobertura boscosa retiene el suelo; una deforestada se desliza. Un manglar amortigua el oleaje; sin él, la costa queda expuesta.
Esa lista explica por qué dos barrios vecinos sufren el mismo sismo de forma distinta: la amenaza fue idéntica, la vulnerabilidad no.
Cómo se analiza el riesgo de un lugar
El procedimiento sirve para cualquier comunidad, y es el mismo que usan los comités locales.
Primero, identificar las amenazas del lugar: qué puede pasar aquí y no en otro sitio. Segundo, hacer el mapa: dónde queda el río, dónde la ladera, dónde las casas más expuestas, dónde la escuela y el salón comunal. Tercero, identificar las vulnerabilidades: quiénes viven en la zona expuesta, qué personas requieren ayuda para moverse, qué construcciones están en peor estado. Cuarto, definir qué se puede reducir: limpiar cauces, no tirar basura en las alcantarillas, sembrar en laderas, reforzar viviendas, señalizar rutas, hacer simulacros. Y quinto, organizarse: saber quién avisa, quién ayuda a quién, dónde está el punto de reunión.
Fijate en que los pasos cuatro y cinco actúan todos sobre la vulnerabilidad. Ahí está el margen de acción real de una comunidad.
Ejemplos resueltos
1. Un volcán entra en actividad y no hay nadie viviendo en kilómetros a la redonda. ¿Hay riesgo? Hay amenaza, pero prácticamente no hay riesgo, porque no existe población vulnerable expuesta. Sin vulnerabilidad, la fórmula da cero.
2. Dos casas frente a la misma ladera: una de concreto con muro de contención y otra de láminas sobre relleno suelto. ¿Qué cambia? La amenaza es idéntica; cambia la vulnerabilidad física. Por eso el mismo aguacero puede dejar intacta a una y destruir a la otra.
3. Un barrio se inunda cada aguacero porque las alcantarillas están tapadas de basura. ¿Qué tipo de amenaza es? Socionatural: el fenómeno es natural —la lluvia— pero el daño lo produce una condición creada por la actividad humana. Y eso es buena noticia, porque lo que se creó se puede corregir.
4. ¿Por qué una comunidad organizada es menos vulnerable aunque las casas sean iguales? Porque reduce la vulnerabilidad social: sabe a quién avisar, tiene ruta de evacuación practicada, conoce quiénes necesitan ayuda para moverse y actúa en minutos en vez de improvisar.
5. ¿Por qué se dice que reforestar una ladera es gestión del riesgo? Porque reduce la vulnerabilidad ambiental: las raíces sujetan el suelo y la vegetación frena el agua, así que la misma lluvia produce menos deslizamiento. No cambia la amenaza; cambia lo que la amenaza logra hacer.
Los errores que más se cobran
- Usar amenaza y riesgo como sinónimos. La amenaza es el fenómeno; el riesgo es la probabilidad de daño. Sin población vulnerable expuesta, la amenaza no produce riesgo.
- Creer que los desastres son «naturales». El fenómeno puede serlo; el desastre es social. Depende de dónde se construyó, con qué materiales y con qué organización.
- Pensar que no se puede hacer nada. Sobre la amenaza casi nunca se puede actuar, pero sobre la vulnerabilidad casi siempre sí, y ahí está todo el margen de la comunidad.
- Olvidar las amenazas antrópicas. Incendios, derrames y fugas químicas son amenazas reales y se previenen con normas y mantenimiento.
- Reducir la vulnerabilidad a lo físico. También es social, económica, educativa, institucional y ambiental. Una casa firme en una comunidad desorganizada sigue estando expuesta.
- Confundir prevención con atención. Prevenir es actuar antes para que el daño no ocurra; atender es responder después. Las dos hacen falta, pero prevenir cuesta mucho menos.
Clave de análisis
Si te ponen un caso, separalo siempre en dos columnas antes de opinar. En una, qué puede ocurrir: ¿hay río, ladera, falla, volcán, industria, depósito de combustible? Eso es la amenaza, y casi nunca se puede eliminar. En la otra, por qué eso haría daño aquí: dónde están las casas, de qué están hechas, quién vive ahí, si hay organización, si hay ruta de evacuación, cómo está el entorno. Eso es la vulnerabilidad, y casi siempre se puede reducir.
La segunda idea, la que conviene llevarse por encima de todo, es que el desastre no lo produce el fenómeno, lo produce el encuentro entre el fenómeno y una comunidad expuesta. Por eso dos lugares golpeados por el mismo evento terminan tan distintos, y por eso limpiar un cauce, sembrar una ladera, reforzar una casa, señalizar una ruta y practicar un simulacro no son tareas menores: son exactamente las acciones que cambian el resultado de algo que de todos modos va a ocurrir.