Exponer bien y desarmar lo que dicen los medios

Al terminar vas a poder preparar y dar una exposición con secuencia lógica y buen manejo de la voz y del cuerpo, y vas a poder decir qué quiere de vos un mensaje de la televisión, la radio o las redes, con qué tono lo dice y para qué.

Una exposición se construye, no se improvisa

Exponer es presentar un tema preparado a un público. Lo que se evalúa no es solo lo que sabés: es si el público lo entendió.

La secuencia lógica es el orden en que van las ideas. Tres armazones sirven para casi todo:

Armazón Cómo avanza Cuándo conviene
De lo general a lo particular primero qué es, después los casos temas nuevos para el público
Cronológico por tiempo, de lo viejo a lo nuevo procesos e historia
Problema y solución qué pasa, por qué, qué se puede hacer temas ambientales o sociales

Y toda exposición lleva tres momentos:

  1. Apertura: de qué vas a hablar y por qué le interesa al que escucha.
  2. Desarrollo: dos o tres ideas, no diez. Cada una con un ejemplo.
  3. Cierre: recapitular en tres frases y cerrar con una idea que quede.

La coherencia es que todo apunte al tema anunciado. Si dijiste que ibas a hablar del reciclaje en la escuela y te pasás tres minutos contando el paseo a la playa, perdiste al público aunque la anécdota sea buena.

La voz y el cuerpo

Los elementos lingüísticos son de la voz; los paralingüísticos, del cuerpo. Los dos se evalúan.

Elemento Qué se revisa Falla típica
Intensidad o volumen que llegue al fondo sin gritar bajar la voz al final de cada oración
Ritmo pausas donde hay punto hablar de corrido por nervios
Vocalización terminar las palabras comerse las eses y las des finales
Tono subir en preguntas, bajar al cerrar hablar todo en la misma nota
Mirada recorrer al público leer el papel o mirar el techo
Gesticulación manos visibles, acompañando manos en las bolsas o agarradas atrás
Postura y movimiento de frente, moverse poco pero moverse darle la espalda al público al señalar
La cuarta pregunta es la que casi nadie hace, y es la que más revela.
La cuarta pregunta es la que casi nadie hace, y es la que más revela.

Las interferencias son lo que estorba: ruido de afuera, un micrófono malo, hablar de espaldas, usar palabras que el público no conoce. La mayoría se previenen ensayando en el mismo lugar donde se va a exponer.

Los medios también tienen intención

Todo mensaje que oís en la radio, veés en televisión o te llega por una red fue hecho por alguien con un propósito. Reconocerlo es lo que te deja decidir si le hacés caso.

Las funciones del lenguaje

Según para qué se usa el lenguaje, el mensaje cambia de función:

Función Para qué Cómo suena
Referencial o informativa dar datos tercera persona, cifras, fuentes: el sismo fue de 5,2
Apelativa o conativa mover al receptor a hacer algo imperativos, «usted», «vos»: llamá ya, no se lo pierda
Expresiva o emotiva manifestar lo que siente el emisor primera persona, exclamaciones: ¡qué alegría!
Poética llamar la atención sobre la forma rima, repetición, juegos de palabras
Fática comprobar que el canal funciona ¿aló?, ¿me escuchan?, ¿sí?
Metalingüística hablar del idioma mismo «haber» no es lo mismo que «a ver»

Casi ningún mensaje tiene una sola. Un anuncio de refresco combina poética (la musiquita), expresiva (la gente feliz) y apelativa (comprá). La que manda es la apelativa, aunque venga escondida.

Intención, tono y propósito

El tono es el que más se pasa por alto y el que más trabaja. Una misma noticia contada en tono alarmante —música de fondo, voz acelerada, palabras como caos y tragedia— produce miedo; contada en tono neutro, informa. Los hechos pueden ser los mismos.

Los códigos no verbales en pantalla

En televisión y en video, la mitad del mensaje no son palabras: la ropa del presentador, el fondo, la música, el tamaño del plano, el color. Un noticiero pone al presentador de traje y con fondo azul para que se lea seriedad. Un anuncio de cerveza pone playa y risas para que se lea alegría. Nada de eso es casual.

Ejemplos resueltos

1. Anuncio de radio: «¡Última oportunidad! Solo por hoy, dos por uno. Corré a tu tienda más cercana.» ¿Función, tono y propósito? Función apelativa, con apoyo de la expresiva. Tono urgente. Propósito: que el oyente vaya hoy a comprar. Las señales son los imperativos (corré), la exclamación y las palabras de escasez (última, solo por hoy).

2. Noticia leída así: «Nuevamente, el caos se apoderó de la ruta 27 esta tarde.» ¿Qué hace la palabra «caos»? Marca el tono alarmista. El dato podría darse sin ella: hubo presa de tres kilómetros en la ruta 27. La palabra valora el hecho, y con eso el mensaje deja de ser puramente informativo.

3. Estás exponiendo sobre el reciclaje y ves que el público se distrae. ¿Qué revisás primero? El volumen y el ritmo, que son los que más rápido se corrigen en el momento. Y después, la estructura: si llevás siete ideas, ninguna se está fijando. Dos o tres bien puestas rinden más.

4. En una exposición, un compañero lee todo el cartel palabra por palabra dándole la espalda al grupo. ¿Cuántos elementos falla? Al menos tres: mirada (no ve al público), postura (da la espalda) y ritmo (leer de corrido borra las pausas). El contenido puede estar perfecto y no llegar.

5. Un video en redes muestra a alguien diciendo «esto me cambió la vida» sobre un producto. ¿Qué función domina? Aunque suene expresiva, la que manda es la apelativa: el testimonio está puesto para que vos compres. La emoción es el envoltorio; el propósito es la venta.

Los errores que más se cobran

  1. Confundir exponer con leer. Se escribe todo y se lee en voz alta porque da seguridad. Pero al leer se pierde la mirada, el ritmo y el contacto, y el público se va. Lo que sirve es una tarjeta con cuatro palabras clave.
  2. Meter demasiadas ideas. Se cree que más contenido es mejor nota. Un público retiene dos o tres ideas por exposición; las demás le pasan por encima.
  3. Tomar el tono por la información. Si la voz suena alarmada, el estudiante concluye que el hecho es grave. El tono es una decisión de quien emite, no un dato del hecho.
  4. Creer que un mensaje tiene una sola función. Se contesta «apelativa» y se cierra. Conviene nombrar la que domina y las que la acompañan, porque ahí se ve cómo está construido el mensaje.
  5. Ignorar lo no verbal del video. Se analiza solo lo que se dice. La música, el plano y el color están comunicando, y muchas veces son ellos los que cargan la intención.
  6. No ensayar en voz alta. Se repasa leyendo en silencio y el día de la exposición aparecen las palabras que no se pueden pronunciar y las oraciones que no terminan. Un solo ensayo en voz alta las saca.

Clave de análisis

Para exponer: tres momentos, dos o tres ideas y una tarjeta, nunca un texto. Para analizar un mensaje de los medios: preguntate qué quiere que yo haga, y después fijate con qué tono te lo está pidiendo.

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