Buscar información y decir de dónde salió

Al terminar vas a poder escoger la fuente adecuada para lo que necesitás, llegar rápido a la página que te sirve usando el índice, y anotar la bibliografía de lo que consultaste.

Cada pregunta tiene su fuente

No todas las fuentes sirven para todo. Escoger mal es perder la tarde.

Si necesitás… Andá a…
el significado de una palabra el diccionario
un dato general y confiable una enciclopedia o un libro de la biblioteca
algo que pasó esta semana el periódico o el sitio de un medio
la experiencia de alguien una entrevista
ver cómo funciona algo un documental
el teléfono de una institución la guía telefónica o el sitio oficial

En la biblioteca de la escuela hay un fichero (hoy casi siempre en computadora) donde los libros están ordenados por autor, por título y por tema. Buscando por tema aparecen todos los libros que hablan de lo que te interesa, aunque no sepás ningún título.

En internet hay de todo, y ahí está el problema: cualquiera publica. Antes de usar una página, mirá tres cosas:

El índice: la puerta rápida del libro

El índice es la lista de lo que trae el libro con el número de página de cada parte. Hay dos clases:

Copiar un dato sin mirar de dónde salió es la forma más rápida de equivocarse con seguridad.
Copiar un dato sin mirar de dónde salió es la forma más rápida de equivocarse con seguridad.

Cómo se usa. No abrás el libro por el medio a ver qué aparece. Pensá primero la palabra clave de lo que buscás —volcán, Poás, erupción— y buscala en el índice alfabético. Ahí te va a mandar directo a la página.

Un libro también tiene otras partes que ayudan: la portada (título y autor), el prólogo (para qué se escribió), el glosario (los términos difíciles explicados) y la bibliografía.

La bibliografía: decir de dónde salió

La bibliografía es la lista de las fuentes que usaste. Va al final del trabajo y no es un adorno: es la manera de que otra persona pueda ir a comprobar lo que escribiste.

Para un libro se anotan, en este orden:

Apellido, Nombre. Título del libro. Editorial, año.

Ejemplo: Gutiérrez, Ana. Los volcanes de Costa Rica. Editorial Costa Rica, 2018.

Para una página de internet:

Autor o institución. «Título de la página». Dirección. Fecha en que la consultaste.

Ejemplo: Museo Nacional de Costa Rica. «Las esferas de piedra». www.museocostarica.go.cr. Consultado el 3 de mayo de 2026.

Para una entrevista:

Apellido, Nombre. Entrevista realizada el día, mes y año.

Lo que no se hace es copiar y pegar sin decirlo. Si usás las palabras exactas de alguien, van entre comillas y con el nombre del autor. Si las decís con tus palabras, igual se anota la fuente, porque la idea no era tuya. Copiar sin decir de dónde salió se llama plagio, y en la escuela y fuera de ella se castiga.

Ordenar la información que se junta

Cuando ya tenés varias fuentes, ordenalas antes de escribir. Sirve una ficha corta por fuente:

Qué se anota Ejemplo
Fuente Gutiérrez, Ana. Los volcanes de Costa Rica, 2018
Página 45
Idea que saqué El Poás tiene una de las lagunas más ácidas del mundo
¿Es relevante para mi tema?

Esa última fila es la que hace el trabajo: de todo lo que leíste, solo una parte sirve para tu pregunta. Lo demás, aunque esté interesante, se deja afuera.

Ejemplos resueltos

1. Necesitás saber cuántos habitantes tiene Puntarenas hoy. ¿A cuál fuente vas? A una fuente oficial y actualizada: el Instituto Nacional de Estadística y Censos. Un libro de la biblioteca sirve para la historia del puerto, pero para una cifra que cambia cada año hay que ir a quien la mide.

2. Tenés un libro de 300 páginas sobre Costa Rica y querés el dato de las esferas de piedra. ¿Qué hacés? Vas al índice alfabético del final y buscás esferas. Te va a dar una o varias páginas. Hojear el libro al azar puede tomar media hora y el índice toma medio minuto.

3. Escribí la bibliografía de un libro de Marta Rojas llamado «Aves del Valle Central», de Editorial Zurquí, publicado en 2015. Rojas, Marta. Aves del Valle Central. Editorial Zurquí, 2015. El apellido va primero porque las bibliografías se ordenan alfabéticamente por apellido.

4. Encontraste un dato en un blog anónimo y en el sitio del Museo Nacional. Dicen cosas distintas. ¿Cuál usás? El del Museo Nacional, y conviene decir en el trabajo que hay versiones distintas. La institución responde con su nombre por lo que publica; el blog anónimo no responde ante nadie.

5. Copiaste dos líneas exactas de una enciclopedia. ¿Cómo las ponés? Entre comillas, con el nombre de la fuente: «El Poás es uno de los volcanes más visitados del país» (Gutiérrez, 2018, p. 45). Y la ficha completa va en la bibliografía del final.

Los errores que más se cobran

  1. Buscar en el buscador y usar el primer resultado. El primer resultado no es el más confiable, es el más popular. Revisar quién escribe toma diez segundos y evita repetir un dato falso.
  2. Copiar y pegar sin citar. Pasa porque el texto ajeno suena mejor que el propio. Pero un trabajo copiado no prueba nada de lo que el estudiante aprendió, y se nota enseguida por el cambio de estilo.
  3. Hojear el libro en vez de usar el índice. Se pierde tiempo y casi siempre se pasa por alto la página buena. El índice está hecho justamente para eso.
  4. Anotar la bibliografía a medias. Se escribe solo el título, o solo «internet». Sin autor, año y dirección, nadie puede volver a la fuente y la cita no sirve de nada.
  5. Meter en el trabajo todo lo que se encontró. Se confunde cantidad con calidad. La ficha con la pregunta «¿sirve para mi tema?» es la que corta ese impulso.
  6. Usar un dato viejo sin darse cuenta. Población, precios, cantidad de estudiantes: todo eso cambia. Antes de copiar una cifra, hay que ver de qué año es.

Clave de análisis

Antes de buscar, escribí la pregunta exacta que querés contestar y la palabra clave con la que la vas a buscar. Y por cada dato que uses, anotá de una vez de dónde salió: reconstruirlo después es lo que se hace imposible.

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