Competencia, mutualismo, comensalismo, parasitismo y depredación

Al terminar vas a poder distinguir una relación entre individuos de la misma especie de una entre especies distintas, decidir el tipo contando quién gana y quién pierde, y explicar por qué esas relaciones sostienen el equilibrio de un ecosistema.

Dos preguntas y las relaciones quedan clasificadas

Las relaciones entre seres vivos se llaman de interdependencia porque unos dependen de otros. Para clasificarlas bastan dos preguntas.

Primera: ¿son de la misma especie o de especies distintas?

Segunda: ¿quién sale ganando y quién perdiendo?

Esa pregunta reparte los nombres, y tiene tres respuestas por participante: gana, pierde o le da igual.

No hay que aprender cinco definiciones. Hay que contar dos resultados. Con «gana–gana», «gana–indiferente» y «gana–pierde» cubrís casi todas las relaciones entre especies distintas.

Las relaciones dentro de una misma especie

Entre individuos de la misma especie lo más frecuente es la competencia, porque necesitan exactamente lo mismo.

Compiten por alimento, por territorio y por pareja. Dos venados machos en celo compiten por reproducción; dos árboles del mismo tipo que crecen pegados compiten por luz y agua.

También hay cooperación: las hormigas de un hormiguero y las abejas de una colmena reparten tareas.

Por qué la competencia intraespecífica es la más dura: dos individuos de la misma especie tienen las mismas necesidades exactas. Entre especies distintas, al menos parte de lo que buscan es diferente.

Las relaciones entre especies distintas

Relación Quién gana, quién pierde Ejemplo
Mutualismo Los dos ganan La abeja toma néctar y de paso poliniza la flor
Comensalismo Uno gana, al otro le da igual Una planta que crece sobre la rama de un árbol
Parasitismo Uno gana, el otro pierde y sigue vivo La garrapata sobre el ganado
Depredación Uno gana, el otro muere El gavilán que caza un ratón
Competencia Los dos pierden algo Dos especies de aves que buscan la misma fruta

La diferencia entre parasitismo y depredación es la que más se pregunta, y es clara: el depredador mata para comer, y el parásito necesita que el otro siga vivo, porque vive de él durante un tiempo largo.

La diferencia entre mutualismo y comensalismo también tiene truco. En el comensalismo hay que revisar bien si al otro de verdad no le pasa nada; si lo perjudica aunque sea poco, ya es parasitismo.

Una abeja tomando néctar de una flor. Es mutualismo: la abeja gana alimento y la flor gana que su polen viaje a otra flor. Las dos especies salen ganando, que es justo lo que separa el mutualismo de la depredación o el parasitismo. Fotografía de Flickr, tombayly13, licencia BY-SA.
Una abeja tomando néctar de una flor. Es mutualismo: la abeja gana alimento y la flor gana que su polen viaje a otra flor. Las dos especies salen ganando, que es justo lo que separa el mutualismo de la depredación o el parasitismo. Fotografía de Flickr, tombayly13, licencia BY-SA.

Por qué esto sostiene el equilibrio

Un ecosistema está en equilibrio cuando las poblaciones se mantienen dentro de un rango, sin dispararse ni desaparecer.

La depredación es el mecanismo más claro. Si aumentan los ratones, los gavilanes encuentran más comida y aumentan; con más gavilanes, los ratones bajan; con menos ratones, los gavilanes bajan también. La relación funciona como un freno de ida y vuelta.

La competencia hace algo parecido con los recursos: impide que una sola especie se quede con todo.

Y el mutualismo sostiene procesos completos. Sin polinizadores no habría fruta en buena parte de los cultivos, incluido el café.

Ejemplos resueltos

1. Dos pumas macho se enfrentan por el mismo territorio. ¿Qué relación es? Competencia intraespecífica. Son de la misma especie, y el recurso en disputa es el territorio.

2. Una garrapata se alimenta de la sangre de una vaca. ¿Parasitismo o depredación? Parasitismo. La garrapata se beneficia y la vaca se perjudica, pero sigue viva: el parásito depende de que su huésped no muera.

3. Una orquídea crece sobre la rama de un árbol sin quitarle nutrientes. ¿Qué relación es? Comensalismo. La orquídea gana altura y luz; al árbol no le aporta ni le quita nada. Si le robara agua o nutrientes, sería parasitismo.

4. En una finca de café se colocan colmenas. Aumenta la cosecha y las abejas consiguen alimento. ¿Qué relación se produjo? Mutualismo. Los dos ganan: la abeja obtiene néctar y la planta obtiene el transporte de polen que necesita para producir fruto.

5. En una isla se elimina al único depredador de una especie de herbívoro. ¿Qué se espera? Que el herbívoro aumente sin freno y agote la vegetación. Al perderse el alimento, después caen también sus propias poblaciones: el equilibrio se rompe en los dos sentidos.

Los errores que más se cobran

  1. Confundir parasitismo con depredación. El criterio es si el perjudicado muere en el acto. El parásito vive del otro un tiempo largo y necesita que siga vivo.
  2. Llamar mutualismo a cualquier convivencia. Hay que verificar que los dos ganen algo concreto; si uno solo gana, es comensalismo o parasitismo.
  3. Creer que la competencia solo ocurre entre especies distintas. La más intensa es la intraespecífica, justamente porque las necesidades son idénticas.
  4. Pensar que el depredador es dañino para el ecosistema. Es un regulador: sin él, la población de presas crece hasta agotar su propio alimento.
  5. Ver el comensalismo como una relación sin importancia. Le resuelve al beneficiado un problema real —soporte, transporte o refugio— aunque el otro no note nada.
  6. Olvidar la reproducción como recurso en disputa. La competencia intraespecífica también se da por pareja, no solo por comida y territorio.

Clave de análisis

Todo el tema se reduce a dos preguntas en orden. Primero: ¿misma especie o especies distintas? Eso decide entre intraespecífica e interespecífica, y ya descarta la mitad de las opciones.

Segundo: ¿quién gana y quién pierde? Anotá el resultado de cada participante y el nombre aparece solo. Gana–gana es mutualismo. Gana–nada es comensalismo. Gana–pierde con el perjudicado vivo es parasitismo; con el perjudicado muerto, depredación. Pierde–pierde es competencia.

Y llevate la razón por la que esto se estudia: ninguna especie vive suelta. Cada una está sostenida y a la vez limitada por las demás, y por eso quitar o meter una especie en un ecosistema tiene efectos que se propagan mucho más allá de ella.

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