Las teorías del origen del Sistema Solar y del universo

Al terminar vas a poder explicar qué hace que una idea sea una teoría científica y no una opinión, contar cómo se formó el Sistema Solar según la explicación aceptada, decir en qué evidencias se apoya la teoría del Big Bang, y reconocer que la ciencia del cielo se construyó entre científicos de muchos países.

Qué es una teoría científica

En la calle «teoría» suele significar una corazonada. En ciencia significa lo contrario.

Una teoría científica es una explicación que da cuenta de evidencias observadas, permite hacer predicciones y se corrige si aparecen datos que no le calzan. No se sostiene por quién la dijo, sino por lo que logra explicar.

Eso marca el orden en que conviene estudiar cada teoría: primero qué observó alguien, después qué explicación se propuso y al final qué nombre le pusieron. Con el nombre sin la observación, el tema se cae apenas la pregunta cambie de forma.

Cómo se formó el Sistema Solar

La explicación aceptada se conoce como la teoría nebular, y arranca de una nebulosa: una nube inmensa de gas y polvo en el espacio.

Por su propia gravedad, la nube se fue juntando hacia el centro y empezó a girar. En el centro se concentró casi todo el material, se calentó muchísimo y se encendió como estrella: ese es el Sol. Lo que quedó alrededor formó un disco giratorio, y ahí el polvo se fue pegando en cuerpos cada vez más grandes hasta formar los planetas.

¿Por qué se acepta esa explicación y no otra? Porque hay dos hechos observables que encajan con ella:

La idea fue propuesta en el siglo dieciocho por el alemán Immanuel Kant y desarrollada por el francés Pierre-Simon Laplace. Dos países, una explicación construida por partes.

La nebulosa de la Laguna, una nube de gas y polvo, fotografiada por el telescopio espacial Hubble. Así era la nube de la que, según la teoría nebular, se formaron el Sol y los planetas: la gravedad junta el material hasta que se enciende como estrella. Imagen de la NASA, dominio público.
La nebulosa de la Laguna, una nube de gas y polvo, fotografiada por el telescopio espacial Hubble. Así era la nube de la que, según la teoría nebular, se formaron el Sol y los planetas: la gravedad junta el material hasta que se enciende como estrella. Imagen de la NASA, dominio público.

Cómo empezó el universo

Para el universo entero, la explicación más aceptada es la del Big Bang, que en español se llama también la gran explosión o el gran estallido. Sostiene que todo el universo estuvo alguna vez extremadamente concentrado y caliente, y que desde entonces se viene expandiendo. Se calcula que eso ocurrió hace unos 13.800 millones de años.

De nuevo, lo importante no es el nombre sino en qué se apoya:

evidencia qué se observó qué implica
Las galaxias se alejan la luz de las galaxias lejanas llega corrida hacia el rojo el universo se está expandiendo
Radiación de fondo hay un resto de calor repartido por todo el espacio quedó de una etapa mucho más caliente

Si el universo se está expandiendo hoy, entonces ayer estaba más junto, y hacia atrás en el tiempo tuvo que estar concentrado. Esa es la cadena de razonamiento completa, y es lo que la teoría pone por escrito.

La idea de un comienzo concentrado la propuso el belga Georges Lemaître, y la expansión de las galaxias fue observada por el estadounidense Edwin Hubble.

Ejemplos resueltos

1. «El Big Bang es solo una teoría, o sea, una suposición.» ¿Es correcto decirlo así? No. En ciencia, teoría significa explicación sostenida por evidencias: el corrimiento de la luz de las galaxias y la radiación de fondo. Una suposición sin evidencia se llama de otra manera.

2. ¿Qué hecho observable apoya que los planetas se formaron de un disco giratorio? Que todos giran en el mismo sentido y casi en el mismo plano. Si se hubieran formado por separado, no habría razón para que coincidieran.

3. Según la teoría nebular, ¿qué se formó primero, el Sol o los planetas? El Sol: el material se concentró primero en el centro. Los planetas se armaron después, con lo que quedó girando alrededor.

4. Si mañana apareciera una observación que la teoría nebular no puede explicar, ¿qué debería pasar? La teoría tendría que corregirse o reemplazarse. Esa es justamente la característica que la vuelve científica: no se defiende contra la evidencia.

5. ¿Por qué se nombra a científicos de tantos países distintos al hablar de estos temas? Porque ninguna de las dos explicaciones la construyó una sola persona. Kant y Laplace, Lemaître y Hubble aportaron piezas distintas, desde Alemania, Francia, Bélgica y Estados Unidos.

Los errores que más se cobran

  1. Usar «teoría» como sinónimo de conjetura. En ciencia es una explicación con respaldo. La pregunta que mide esto aparece seguido.
  2. Imaginar el Big Bang como una explosión dentro del espacio. Lo que se expande es el espacio mismo, y no hubo un punto en un lugar concreto al que se pueda apuntar.
  3. Confundir el origen del Sistema Solar con el del universo. Son dos preguntas de escalas muy distintas y con dos explicaciones distintas.
  4. Aprender el nombre de la teoría sin la evidencia. El nombre solo no sirve: lo que se pregunta suele ser en qué se apoya.
  5. Creer que una teoría aceptada ya no se toca. Se sostiene mientras explique lo observado, y se ajusta cuando aparece algo nuevo.
  6. Atribuirle todo a un solo científico. Estas explicaciones se armaron por aportes sucesivos y de varios países.

Clave de análisis

Lo que hay que llevarse por encima de todo es el orden: primero la observación, después la explicación. Si alguien pregunta por el Sistema Solar, lo primero que conviene recordar no es la palabra «nebular», sino el hecho de que los planetas giran todos en el mismo sentido y casi en el mismo plano. De ese hecho se deduce la nube que giraba, y del centro de la nube sale el Sol.

Con el universo pasa igual: lo primero es que las galaxias se alejan unas de otras. Si se alejan hoy, antes estaban más juntas, y mucho antes tuvieron que estar concentradas en un estado caliente y denso. Ese razonamiento hacia atrás es el Big Bang, y la radiación de fondo es el resto que quedó de aquella etapa.

Y una última idea que ordena la materia entera: una teoría vale por lo que explica, no por quién la firmó. Por eso conviven acá un alemán, un francés, un belga y un estadounidense, y por eso cualquiera de ellos cedería mañana ante una explicación mejor.

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