Separar lo relevante de lo irrelevante y sintetizar

Al terminar vas a poder decidir qué información de un texto es relevante y cuál no, sintetizar un texto informativo en una sola oración, y explicar por qué un dato llamativo puede ser perfectamente inútil.

Relevante no quiere decir interesante

Un dato es relevante cuando el texto se entiende peor sin él. Es irrelevante cuando lo quitás y no cambia nada de lo que el texto vino a decir.

Fijate que la definición no dice «interesante», «curioso» ni «nuevo». La relevancia no se mide contra vos: se mide contra el propósito del texto.

Por eso el mismo dato puede ser relevante en un texto e irrelevante en otro. «El bus salió a las cinco» es clave en un texto sobre horarios y sobra en uno sobre el precio del pasaje.

Preguntá siempre «¿relevante para qué?». Sin un para qué, la palabra no significa nada.

Sintetizar es decidir qué se va

Sintetizar no es acortar. Acortar es escribir lo mismo con menos palabras; sintetizar es quedarse con lo que sostiene el sentido y soltar el resto.

Se hace en tres movimientos:

  1. Marcá el propósito. Para qué se escribió ese texto.
  2. Pasá dato por dato. Preguntá si el propósito sobrevive sin él.
  3. Escribí una oración con lo que quedó, en tus palabras.

El tercer paso es el que más cuesta y el que más rinde. Si no podés decirlo con tus palabras, todavía no lo entendiste.

Pilló el Cuervo dormida a la Serpiente, Y al quererse cebar en ella hambriento, Le mordió venenosa. Sepa el cuento Quien sigue a su apetito incautamente.

— Félix María Samaniego, «El Cuervo y la Serpiente», 1781

Tres líneas cuentan el caso completo y la cuarta lo sintetiza sin repetir una sola palabra: no dice cuervo, ni serpiente, ni mordida. Ahí se ve que sintetizar no es acortar, sino quedarse con lo que sostiene el sentido y decirlo con palabras propias.

Pliego con treinta fábulas de Esopo, impreso en Madrid en 1861. Cada recuadro cuenta el caso completo en tres renglones y lo cierra con un cuarto, en letra inclinada, que dice lo mismo sin repetir ni una palabra del cuento: ni el animal, ni el lugar, ni lo que pasó. Esa cuarta línea es la síntesis, y muestra que sintetizar no es acortar sino quedarse con lo que sostiene el sentido. Imagen del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, dominio público.
Pliego con treinta fábulas de Esopo, impreso en Madrid en 1861. Cada recuadro cuenta el caso completo en tres renglones y lo cierra con un cuarto, en letra inclinada, que dice lo mismo sin repetir ni una palabra del cuento: ni el animal, ni el lugar, ni lo que pasó. Esa cuarta línea es la síntesis, y muestra que sintetizar no es acortar sino quedarse con lo que sostiene el sentido. Imagen del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, dominio público.

El procedimiento sobre un texto

Lea el siguiente texto:

«El agua del acueducto comunal se corta los jueves de ocho a doce. El corte permite limpiar el tanque de captación, que está a dos kilómetros arriba del pueblo. La administradora, doña Marta, lleva quince años en el cargo y vive en la casa celeste de la entrada. Las familias que no almacenan agua la noche anterior se quedan sin servicio toda la mañana. Por eso se recomienda llenar recipientes el miércoles por la noche.»

Dato por dato:

Dato ¿Aporta al propósito? Decisión
Corte de ocho a doce los jueves es el hecho central relevante
El tanque está dos kilómetros arriba no cambia qué hacer irrelevante
Doña Marta y su casa celeste no toca el corte irrelevante
Hay que llenar el miércoles es la recomendación relevante

Síntesis: el agua se corta los jueves en la mañana para limpiar el tanque, así que conviene almacenar la noche anterior.

Quince palabras que reemplazan cinco oraciones. Nada esencial se perdió.

Ejemplos resueltos

1. Según el texto anterior, ¿cuál información es irrelevante? Que doña Marta vive en la casa celeste de la entrada. Es el dato más vívido y el más inútil: no explica el corte, ni la limpieza, ni la recomendación. Los otros tres datos sí sostienen algo.

2. ¿Por qué la distancia del tanque es irrelevante acá y podría no serlo en otro texto? Porque en este texto el propósito es avisar del corte. En un texto sobre el costo del mantenimiento, esos dos kilómetros serían el dato clave. La relevancia se decide contra el propósito, nunca sola.

3. Una opción sintetiza así: «Doña Marta administra el acueducto desde hace quince años.» ¿Sirve? No. Es cierta y está en el texto, pero resume un detalle, no el conjunto. Una síntesis tiene que dejar entender de qué trataba todo el texto.

4. Otra opción dice: «El acueducto comunal presenta problemas de mantenimiento.» ¿Sirve? Tampoco. Va más allá de lo que el texto dice: el texto describe un mantenimiento programado, no un problema. Eso es opinar, no sintetizar.

Los errores que más se cobran

  1. Confundir llamativo con relevante. Un nombre propio, un color o una cifra redonda se quedan pegados en la memoria. La memoria no es criterio: el criterio es si el texto se entiende peor sin ese dato.
  2. Sintetizar copiando la primera y la última oración. Sale un texto más corto que a veces funciona por casualidad. Sintetizar es decidir qué se va, y eso obliga a mirar todas las oraciones.
  3. Meter en la síntesis lo que uno ya sabía. Si agregás algo que el texto no dice, dejaste de sintetizar y empezaste a escribir otro texto.
  4. Creer que lo relevante siempre es lo que más se repite. La repetición a veces es solo estilo. Hay datos que aparecen una sola vez y sostienen todo el texto.
  5. Dejar afuera la recomendación o la conclusión. Cuando el texto termina en «por eso» o «se recomienda», ahí está la razón de haberlo escrito. Quitarla vacía la síntesis.
  6. Alargar la síntesis para no equivocarse. Una síntesis de cinco líneas ya no decide nada. La prueba pide elegir, y una opción larga que mete de todo suele ser la trampa.

Clave de análisis

La palabra que ordena esta lección es propósito. Sin propósito no hay relevante ni irrelevante, porque relevante quiere decir «que sirve para esto», y «esto» es el propósito. Por eso el primer movimiento siempre es preguntar para qué se escribió el texto, aunque parezca que estás perdiendo tiempo.

Con el propósito en la mano, la prueba de cada dato es siempre la misma y la podés aplicar de memoria fresca, sin lista que recordar: tapá el dato y volvé a leer. Si el texto sigue sirviendo para lo mismo, ese dato sobraba. Si el texto pierde el cuándo, el porqué o el qué hacer, ese dato era parte del hueso.

Y para la síntesis, acordate de que el trabajo no es de tijera sino de decisión. Lo que queda al final tiene que contestar dos cosas: de qué se trataba y por qué se escribió. Si tu oración contesta las dos, sintetizaste. Si contesta solo la primera, te quedaste con el tema. Si no contesta ninguna, te quedaste con un detalle bonito.

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