Las relaciones de efecto: qué trajo lo que pasó

Al terminar vas a poder señalar qué quedó después de un hecho en un texto informativo, separar un efecto de un propósito, y seguir una cadena de consecuencias sin quedarte en el primer eslabón.

La pregunta que abre esta lección

Un efecto es lo que queda después de un hecho y por obra de ese hecho. También se le dice consecuencia.

La pregunta con que se busca es: ¿qué quedó después por culpa de esto? Se mira hacia adelante, con el dedo puesto en el hecho.

Es el movimiento contrario al de la causa, y por eso conviene tener las dos preguntas juntas y no confundirlas.

Si el enunciado pide Mirás hacia Preguntás
causa, motivo, razón atrás ¿qué lo hizo pasar?
efecto, consecuencia, resultado adelante ¿qué quedó después?

En una obscura gruta, Entre espesas encinas, Atropelladamente Entró la fugitiva. Mas ¡ay! que un León sañudo, Que allí mismo tenía Su albergue, y era susto De la selva vecina, Cogiendo entre sus garras A la res fugitiva, Dio con cruel fiereza Fin sangriento a su vida.

— Félix María Samaniego, «La Cierva y el León», 1781

Poné el dedo en «entró la fugitiva» y preguntá qué quedó después: meterse a la gruta la salvó del cazador y le costó la vida. Fijate que el efecto no es lo que la cierva buscaba; por eso se mira hacia adelante y no hacia la intención.

Las palabras que anuncian el efecto

El efecto también tiene sus conectores, y son distintos de los de la causa.

Cuidado con «para» y «para que». Eso no es un efecto: es un propósito, y el propósito puede no cumplirse nunca.

El procedimiento sobre un texto

Lea el siguiente texto:

«En noviembre el aguacero de tres días saturó la ladera sobre la carretera vieja. El talud cedió y tapó los dos carriles con lodo y piedra. El tránsito hacia la costa se desvió por el camino de lastre, que no aguantó el peso de las busetas. Los transportistas suspendieron el servicio durante nueve días. Muchos trabajadores de los hoteles perdieron esos días de salario.»

Tres pasos:

  1. Poné el dedo en el hecho. El deslizamiento tapó la carretera.
  2. Mirá adelante y anotá lo que aparece. Desvío por lastre, camino dañado, servicio suspendido, salarios perdidos.
  3. Comprobá el enlace de cada uno. Cada hecho nuevo sale del anterior, y todos salen del deslizamiento.

Eso es una cadena de efectos. El primer eslabón es el desvío; el último, el salario perdido. Los dos son efectos del deslizamiento, y el examen puede preguntar por cualquiera.

Deslizamiento en la zona del río Aranjuez, en Costa Rica, visto desde el aire en 2008: la ladera se desprendió arriba y el material bajó hasta cubrir el fondo del valle. Un hecho así es donde se pone el dedo para buscar el efecto, y todo lo que quede colgado de él, como el cauce tapado y los potreros cubiertos, sigue siendo consecuencia aunque en el texto aparezca varios renglones después. Fotografía de Hiram Montiel Calderón, Wikimedia Commons, licencia Creative Commons BY-SA 3.0.
Deslizamiento en la zona del río Aranjuez, en Costa Rica, visto desde el aire en 2008: la ladera se desprendió arriba y el material bajó hasta cubrir el fondo del valle. Un hecho así es donde se pone el dedo para buscar el efecto, y todo lo que quede colgado de él, como el cauce tapado y los potreros cubiertos, sigue siendo consecuencia aunque en el texto aparezca varios renglones después. Fotografía de Hiram Montiel Calderón, Wikimedia Commons, licencia Creative Commons BY-SA 3.0.

Ejemplos resueltos

1. Según el texto anterior, ¿cuál fue un efecto del deslizamiento? La suspensión del servicio de busetas durante nueve días. Sale directo de la cadena. «El aguacero de tres días» es la causa, no el efecto. «La ladera estaba saturada» es lo que había antes.

2. ¿Por qué la pérdida de salario también es un efecto, si está a cuatro pasos del deslizamiento? Porque el texto arma la cadena completa y no la corta. Un efecto lejano sigue siendo efecto mientras cada eslabón esté escrito. Lo que no vale es saltarse un eslabón que el texto no puso.

3. Lea: «La municipalidad puso barandas para que los peatones no bajaran a la calzada.» ¿Es un efecto? No, es un propósito. «Para que» anuncia una intención. El texto no dice que los peatones hayan dejado de bajar, y sin eso no hay consecuencia.

4. Lea: «El apagón duró seis horas. Dos refrigeradores de la pulpería perdieron el producto.» ¿Cuál es el efecto y cuál la causa? Causa: el apagón. Efecto: la pérdida del producto. No hay conector, pero el orden de los hechos y el sentido común del texto arman el enlace.

5. Una opción dice: «El aguacero fue consecuencia del deslizamiento.» ¿Qué falla? Está la cadena al revés. El aguacero vino antes y produjo la saturación. Poner la causa en el lugar del efecto es el error que más se cobra en estas preguntas.

Los errores que más se cobran

  1. Contestar la causa cuando piden el efecto. Las dos opciones aparecen juntas en el mismo texto, y las dos son ciertas. Lo que decide es el verbo del enunciado: «provocó» pide adelante, «se debió a» pide atrás.
  2. Confundir el propósito con el efecto. «Para», «con el fin de» y «para que» anuncian lo que alguien quería. El efecto es lo que de verdad pasó, y el texto tiene que decirlo.
  3. Quedarse en el primer eslabón. Si el enunciado pregunta por el efecto sobre los trabajadores, el desvío del tránsito no alcanza. Hay que seguir la cadena hasta donde apunta la pregunta.
  4. Inventar un eslabón. Es tentador completar la cadena con lo que uno supone. Si el texto no escribió ese paso, ese paso no existe para la prueba.
  5. Tomar por efecto algo que solo pasó después. Igual que con la causa, compartir el orden no basta. Tiene que haber enlace, no solo sucesión.
  6. Leer «afectó» como si fuera «causó». Un texto puede decir que algo «afectó a la zona» sin decir en qué. Sin el en qué, no hay efecto que señalar.

Clave de análisis

Lo que se lleva de acá es un gesto físico: poné el dedo en el hecho y leé hacia adelante. Todo lo que el texto cuelgue de ese hecho es efecto, y si el texto lo cuelga en cadena, la cadena entera es efecto.

Para no confundirte con la lección de causa, guardá las dos preguntas como un par y usalas siempre juntas. «¿Qué había antes que lo hiciera pasar?» mira atrás y contesta por el motivo. «¿Qué quedó después por culpa de esto?» mira adelante y contesta por la consecuencia. Un mismo texto contesta las dos, y el enunciado es el que decide cuál te toca.

La tercera cosa es la trampa del propósito, que en los textos informativos aparece a cada rato. Cuando leas «para», preguntate si el texto además cuenta que la cosa funcionó. Si lo cuenta, ahí hay un efecto y podés señalarlo. Si solo cuenta la intención, lo que tenés delante es un plan, y un plan no es una consecuencia por mucho que suene razonable.

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