LecciónEspañol · Primaria por Madurez

Comprensión lectora

Qué es el tema de un texto literario y cómo se formula

Al terminar vas a poder decir qué es el tema de un texto literario, formularlo con la fórmula que usa el examen, y explicar por qué el tema casi nunca aparece escrito en el texto.

Ya lo sé: ir al ejercicio ↓
Rosas blancas. El argumento del poema de Martí cabe en una línea: alguien cultiva una rosa blanca y se la da igual al amigo sincero y al que le arrancó el corazón. El tema, en cambio, hay que armarlo con la fórmula —la generosidad que no distingue entre el amigo y el enemigo—. Imagen de Flickr, quinet, licencia CC BY-SA.
Imagen de Flickr, quinet, licencia CC BY-SA

Entender

El tema no es lo que pasa

En un cuento pasan cosas: alguien camina, alguien pierde algo, alguien vuelve. Eso es el argumento, y contarlo no es decir el tema.

El tema es el asunto humano del que ese cuento se ocupa. Es lo que quedaría si le quitaras los nombres, el lugar y la anécdota.

NivelQué contestaEjemplo
Argumentoqué pasóuna mujer regala su almuerzo
Asuntode qué hablael hambre, la vecindad
Temaqué dice de esola solidaridad entre pobres

El argumento cambia con cada cuento. El tema se repite en cientos de cuentos distintos, y por eso se puede formular.

El tema no se lee: se deduce. Por eso la respuesta correcta casi nunca comparte palabras con el texto.

Dibujo de ExamenesCR.
Dibujo de ExamenesCR.

La fórmula con que se escribe

En la prueba el tema viene siempre escrito de una forma: un sustantivo abstracto más un complemento. Nada de verbos conjugados ni de nombres propios.

  • Bien formulado: «la soledad de la vejez», «el valor de la palabra dada».
  • Mal formulado: «doña Rita regala pan», «un señor se enoja con su hijo».

Lo segundo es argumento disfrazado. Si en la opción aparece el nombre de un personaje, casi siempre es el distractor.

Cultivo una rosa blanca

En julio como en enero,

Para el amigo sincero

Que me da su mano franca.

Y para el cruel que me arranca

El corazón con que vivo,

Cardo ni oruga cultivo;

Cultivo la rosa blanca.

— José Martí, «Versos sencillos», 1891

El argumento cabe en una línea: alguien cultiva una rosa y se la da igual al amigo y al que le hizo daño. El tema hay que armarlo con la fórmula —«la generosidad que no distingue entre el amigo y el enemigo»—, y fijate que ninguna de esas palabras aparece en el poema.

El procedimiento sobre un texto

Lea el siguiente texto:

«Doña Rita anotaba los fiados en un cuaderno de tapa azul. Ahí estaban el señor de la esquina, la muchacha del bar y tres familias que se habían ido del barrio hacía años. Cada primero de mes pasaba las páginas con el lápiz en la mano y no tachaba nada. Su hija le decía que cobrara. Ella cerraba el cuaderno y contestaba que en algún momento la gente vuelve.»

Tres pasos:

  1. Contá el argumento en una línea. Una mujer lleva un cuaderno de deudas que nunca cobra.
  2. Quitale los nombres y el lugar. Alguien sostiene una confianza que no le rinde nada.
  3. Buscá el sustantivo abstracto. Confianza, paciencia, generosidad. El texto insiste en que no tacha y en que espera.

Tema: la confianza sostenida a pesar de la pérdida. No hay en el texto ni la palabra «confianza» ni la palabra «pérdida», y ese es el modo normal de trabajar del examen.

Ver

Ejemplos resueltos

1. En el texto anterior, ¿cuál es el tema tratado? La confianza en la gente por encima de la conveniencia. «Doña Rita anota los fiados» es el argumento. «La pobreza del barrio» es un asunto que el texto roza sin desarrollar. «El desacuerdo entre madre e hija» toma una sola oración y la agranda.

2. ¿Por qué el cuaderno de tapa azul no entra en el tema? Porque es un objeto, y los objetos pertenecen al argumento. Sirve para mostrar, no para nombrar el asunto. Un tema con un objeto adentro casi siempre está mal formulado.

3. Una opción dice: «La vejez y el olvido.» ¿Sirve? No. Está bien formulada, pero el texto no habla de olvido: doña Rita recuerda a cada deudor. Una opción puede tener la forma correcta y el contenido equivocado.

4. Lea: «El perro esperó en la acera tres días, con la mirada fija en la puerta cerrada.» ¿Qué tema se sostiene? La lealtad más allá de la ausencia. Tres días y la mirada fija son los indicios. «Un perro espera afuera» sería el argumento, no el tema.

Probar3 preguntas con respuesta y explicación

Preguntas de práctica del tema

Tres preguntas de Español del tema Comprensión lectora, para repasar después de «Qué es el tema de un texto literario y cómo se formula», con las cuatro opciones, la respuesta correcta y la explicación. Probá contestarlas antes de abrir la respuesta.

PREGUNTA 1

Lea el siguiente texto:

«Al perro le decían Cambute porque llegó arrastrando una pata. Vivía entre la pulpería y la escuela, y cada quien le daba algo. Cuando la maestra propuso llevarlo a la clínica, la asamblea discutió dos horas sobre quién lo llevaba, quién pagaba y de quién era el perro. Al final nadie lo llevó. Lo llevó don Anacleto, que no fue a la asamblea, en la carreta, un miércoles, sin decirle a nadie. Volvió con el perro vendado y dijo que la cuenta se la arreglaran cuando pudieran.»

Cuento elaborado para ExamenesCR.

Según el texto anterior, ¿cuál es el tema tratado?

  • A. El cuidado que reciben los animales sin dueño.
  • B. La discusión que sustituye a la acción.
  • C. La autoridad de la maestra en la comunidad.
  • D. El costo de la atención en la clínica veterinaria.
Ver la respuesta y la explicación

Respuesta correcta: la opción B.

La A es el asunto aparente y la C y la D son detalles. B es lo que el contraste del relato subraya: dos horas de asamblea no movieron al perro y un hombre que no asistió lo resolvió en una mañana.

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PREGUNTA 2

Lea el siguiente texto:

«Ella nunca se enojaba, por supuesto, cuando le hacían el gusto, o no la contradecían; pero si se quedaba sin el capricho, era de irse a los bosques por no oírla. Se estaba callada de la mañana a la noche, preparando el regaño, mientras Loppi andaba afuera con el hacha, corta que corta, buscando el pan: y en cuanto entraba Loppi, no paraba de regañarlo, de la noche a la mañana. Porque estaban muy pobres, y cuando la gente no es buena, la pobreza los pone de mal humor. De veras que era pobre la casa de Loppi: las arañas no hacían telas en sus rincones porque no había allí moscas que coger, y dos ratones que entraron extraviados, se murieron de hambre.»

José Martí, La Edad de Oro (1889).

¿Cuál tema se expone en el texto anterior sobre esa casa?

  • A. La costumbre de callar durante toda la mañana.
  • B. El hambre que sufren los animales de una casa.
  • C. La convivencia áspera dentro de un hogar pobre.
  • D. La dureza del oficio de cortar leña en el monte.
Ver la respuesta y la explicación

Respuesta correcta: la opción C.

El fragmento une dos hechos: la falta de dinero y el trato áspero entre los esposos, y el narrador los explica juntos. Las otras opciones repiten palabras del texto —callar, hambre, hacha— pero ninguna abarca lo que el fragmento entero está diciendo.

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PREGUNTA 3

Lea el siguiente texto:

«Cuentan en Ujarrás que la campana de la ermita vieja se hundió en el potrero la noche del temblor grande. Los peones cavaron un mes entero y no dieron con ella. El cura dijo que la dejaran, que la campana llamaba igual. Desde entonces, los que pasan de noche por ese potrero aseguran que oyen un repique bajo, como si viniera de abajo de la tierra, y sin pensarlo se quitan el sombrero. Nadie ha vuelto a cavar. Dicen que lo que un pueblo entierra bien no se le pierde.»

Texto elaborado para ExamenesCR.

Según el texto anterior, ¿cuál tema recorre la leyenda contada?

  • A. El temblor grande que hundió la campana de la ermita.
  • B. El trabajo de los peones que cavaron durante un mes.
  • C. La costumbre de quitarse el sombrero al pasar de noche.
  • D. Lo que un pueblo guarda sigue sonando aunque no se vea.
Ver la respuesta y la explicación

Respuesta correcta: la opción D.

La leyenda no cuenta una pérdida sino una permanencia: la campana sigue sonando para quien pasa, y por eso nadie vuelve a buscarla. Las otras opciones toman un hecho del relato —el temblor, la excavación, el gesto del sombrero— sin recoger el sentido que los une.

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Los errores que más se cobran

  1. Contestar el argumento creyendo que es el tema. Pasa porque el argumento sí está escrito y da seguridad. La opción que resume lo que pasó es, en estas preguntas, el distractor más frecuente.
  2. Elegir la opción que repite palabras del texto. En los ítems literarios la respuesta correcta suele no compartir vocabulario con el pasaje. Si una opción copia dos palabras del texto, sospechá.
  3. Agarrar un detalle llamativo. El cuaderno azul, el perro, el bar. Son imágenes fuertes, y por eso mismo el examen las usa para armar distractores.
  4. Formular el tema con un verbo. «Una mujer que no cobra» no es un tema. El tema es nominal porque tiene que poder aplicarse a otros cuentos.
  5. Confundir el tema con la enseñanza. El tema nombra el asunto; la moraleja da un consejo. «Hay que confiar en la gente» es consejo, no tema.
  6. Elegir un tema más grande que el texto. «La injusticia social» cabe en cualquier cuento y por eso no dice nada de este. El tema tiene que ajustarse a lo que estas líneas sostienen.

Cómo acompañar en casa

Esta parte es para la persona que acompaña. No hace falta saber la materia: las respuestas van al lado.

Al terminar, el estudiante tiene que poder: formular el tema de un texto literario con la fórmula del examen.

Tres preguntas para hacerle

  1. ¿El argumento es el tema? → No: el argumento es lo que pasó
  2. ¿El tema aparece escrito en el texto? → Casi nunca: se deduce
  3. «La vejez y el olvido», ¿sirve como tema? → Sí: nombra de qué trata, sin contar la trama

Si se traba. Si contesta el argumento, pregúntele de qué trata eso que pasó, en dos o tres palabras.

Cinco minutos en la casa. Que le diga el tema de una película que vieron, sin contar la historia.

Clave de análisis

Si se te borra la tabla, la rearmás con tres preguntas en escalera. ¿Qué pasó? te da el argumento. ¿De qué habla esto? te da el asunto. ¿Qué dice el texto sobre ese asunto? te da el tema. La escalera siempre sube de lo concreto a lo abstracto, nunca al revés.

La prueba de control es la de los nombres. Tomá tu respuesta y fijate si adentro quedó un nombre propio, un objeto o un verbo conjugado. Si quedó alguno, todavía estás en el argumento y te falta un escalón.

Y la última señal es la del ajuste. Un tema correcto tiene que cumplir dos cosas al mismo tiempo: que el texto lo sostenga con dos o tres indicios señalables, y que no sea tan amplio que sirva para cualquier cuento. Si no podés señalar los indicios, te pasaste de inferencia. Si tu tema le calza igual a otro texto cualquiera, te quedaste corto.

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El tema no es lo que pasa

En un cuento pasan cosas: alguien camina, alguien pierde algo, alguien vuelve. Eso es el argumento, y contarlo no es decir el tema.

El tema es el asunto humano del que ese cuento se ocupa. Es lo que quedaría si le quitaras los nombres, el lugar y la anécdota.

NivelQué contestaEjemplo
Argumentoqué pasóuna mujer regala su almuerzo
Asuntode qué hablael hambre, la vecindad
Temaqué dice de esola solidaridad entre pobres

El argumento cambia con cada cuento. El tema se repite en cientos de cuentos distintos, y por eso se puede formular.

El tema no se lee: se deduce. Por eso la respuesta correcta casi nunca comparte palabras con el texto.

Dibujo de ExamenesCR.
Dibujo de ExamenesCR.

La fórmula con que se escribe

En la prueba el tema viene siempre escrito de una forma: un sustantivo abstracto más un complemento. Nada de verbos conjugados ni de nombres propios.

  • Bien formulado: «la soledad de la vejez», «el valor de la palabra dada».
  • Mal formulado: «doña Rita regala pan», «un señor se enoja con su hijo».

Lo segundo es argumento disfrazado. Si en la opción aparece el nombre de un personaje, casi siempre es el distractor.

Cultivo una rosa blanca

En julio como en enero,

Para el amigo sincero

Que me da su mano franca.

Y para el cruel que me arranca

El corazón con que vivo,

Cardo ni oruga cultivo;

Cultivo la rosa blanca.

— José Martí, «Versos sencillos», 1891

El argumento cabe en una línea: alguien cultiva una rosa y se la da igual al amigo y al que le hizo daño. El tema hay que armarlo con la fórmula —«la generosidad que no distingue entre el amigo y el enemigo»—, y fijate que ninguna de esas palabras aparece en el poema.

Rosas blancas. El argumento del poema de Martí cabe en una línea: alguien cultiva una rosa blanca y se la da igual al amigo sincero y al que le arrancó el corazón. El tema, en cambio, hay que armarlo con la fórmula —la generosidad que no distingue entre el amigo y el enemigo—. Imagen de Flickr, quinet, licencia CC BY-SA.
Rosas blancas. El argumento del poema de Martí cabe en una línea: alguien cultiva una rosa blanca y se la da igual al amigo sincero y al que le arrancó el corazón. El tema, en cambio, hay que armarlo con la fórmula —la generosidad que no distingue entre el amigo y el enemigo—. Imagen de Flickr, quinet, licencia CC BY-SA.

El procedimiento sobre un texto

Lea el siguiente texto:

«Doña Rita anotaba los fiados en un cuaderno de tapa azul. Ahí estaban el señor de la esquina, la muchacha del bar y tres familias que se habían ido del barrio hacía años. Cada primero de mes pasaba las páginas con el lápiz en la mano y no tachaba nada. Su hija le decía que cobrara. Ella cerraba el cuaderno y contestaba que en algún momento la gente vuelve.»

Tres pasos:

  1. Contá el argumento en una línea. Una mujer lleva un cuaderno de deudas que nunca cobra.
  2. Quitale los nombres y el lugar. Alguien sostiene una confianza que no le rinde nada.
  3. Buscá el sustantivo abstracto. Confianza, paciencia, generosidad. El texto insiste en que no tacha y en que espera.

Tema: la confianza sostenida a pesar de la pérdida. No hay en el texto ni la palabra «confianza» ni la palabra «pérdida», y ese es el modo normal de trabajar del examen.

Ejemplos resueltos

1. En el texto anterior, ¿cuál es el tema tratado? La confianza en la gente por encima de la conveniencia. «Doña Rita anota los fiados» es el argumento. «La pobreza del barrio» es un asunto que el texto roza sin desarrollar. «El desacuerdo entre madre e hija» toma una sola oración y la agranda.

2. ¿Por qué el cuaderno de tapa azul no entra en el tema? Porque es un objeto, y los objetos pertenecen al argumento. Sirve para mostrar, no para nombrar el asunto. Un tema con un objeto adentro casi siempre está mal formulado.

3. Una opción dice: «La vejez y el olvido.» ¿Sirve? No. Está bien formulada, pero el texto no habla de olvido: doña Rita recuerda a cada deudor. Una opción puede tener la forma correcta y el contenido equivocado.

4. Lea: «El perro esperó en la acera tres días, con la mirada fija en la puerta cerrada.» ¿Qué tema se sostiene? La lealtad más allá de la ausencia. Tres días y la mirada fija son los indicios. «Un perro espera afuera» sería el argumento, no el tema.

Los errores que más se cobran

  1. Contestar el argumento creyendo que es el tema. Pasa porque el argumento sí está escrito y da seguridad. La opción que resume lo que pasó es, en estas preguntas, el distractor más frecuente.
  2. Elegir la opción que repite palabras del texto. En los ítems literarios la respuesta correcta suele no compartir vocabulario con el pasaje. Si una opción copia dos palabras del texto, sospechá.
  3. Agarrar un detalle llamativo. El cuaderno azul, el perro, el bar. Son imágenes fuertes, y por eso mismo el examen las usa para armar distractores.
  4. Formular el tema con un verbo. «Una mujer que no cobra» no es un tema. El tema es nominal porque tiene que poder aplicarse a otros cuentos.
  5. Confundir el tema con la enseñanza. El tema nombra el asunto; la moraleja da un consejo. «Hay que confiar en la gente» es consejo, no tema.
  6. Elegir un tema más grande que el texto. «La injusticia social» cabe en cualquier cuento y por eso no dice nada de este. El tema tiene que ajustarse a lo que estas líneas sostienen.

Cómo acompañar en casa

Esta parte es para la persona que acompaña. No hace falta saber la materia: las respuestas van al lado.

Al terminar, el estudiante tiene que poder: formular el tema de un texto literario con la fórmula del examen.

Tres preguntas para hacerle

  1. ¿El argumento es el tema? → No: el argumento es lo que pasó
  2. ¿El tema aparece escrito en el texto? → Casi nunca: se deduce
  3. «La vejez y el olvido», ¿sirve como tema? → Sí: nombra de qué trata, sin contar la trama

Si se traba. Si contesta el argumento, pregúntele de qué trata eso que pasó, en dos o tres palabras.

Cinco minutos en la casa. Que le diga el tema de una película que vieron, sin contar la historia.

Clave de análisis

Si se te borra la tabla, la rearmás con tres preguntas en escalera. ¿Qué pasó? te da el argumento. ¿De qué habla esto? te da el asunto. ¿Qué dice el texto sobre ese asunto? te da el tema. La escalera siempre sube de lo concreto a lo abstracto, nunca al revés.

La prueba de control es la de los nombres. Tomá tu respuesta y fijate si adentro quedó un nombre propio, un objeto o un verbo conjugado. Si quedó alguno, todavía estás en el argumento y te falta un escalón.

Y la última señal es la del ajuste. Un tema correcto tiene que cumplir dos cosas al mismo tiempo: que el texto lo sostenga con dos o tres indicios señalables, y que no sea tan amplio que sirva para cualquier cuento. Si no podés señalar los indicios, te pasaste de inferencia. Si tu tema le calza igual a otro texto cualquiera, te quedaste corto.