LecciónEspañol · Primaria por Madurez

Comprensión lectora

Deducir lo que piensa un personaje por los indicios

Al terminar vas a poder deducir lo que piensa un personaje a partir de lo que hace, separar tu opinión de lo que el texto sostiene, y explicar por qué un pensamiento nunca viene escrito con todas las letras.

Ya lo sé: ir al ejercicio ↓
Ilustración de la fábula de la zorra y las uvas, dibujada por Kurt Wiese. El dibujante tampoco puede pintar lo que ella piensa, así que lo muestra con el cuerpo, igual que el texto lo muestra con lo que el personaje hace. Imagen de Wikimedia Commons, dominio público.
Ilustración de la fábula de la zorra y las uvas, dibujada por Kurt Wiese. El dibujante tampoco puede pintar lo que ella piensa, así que lo muestra con el cuerpo, igual que el texto lo muestra con lo que el personaje hace. Imagen de Wikimedia Commons, dominio público.

Entender

Lo que se ve y lo que se piensa

Un texto literario te muestra acciones, gestos, objetos y palabras dichas. El pensamiento del personaje queda debajo de todo eso.

Un pensamiento es lo que el personaje cree, teme, espera o calcula por dentro. No se ve. Se deduce.

Lo que sí se ve se llama indicio: la marca que el pensamiento deja afuera. Cuatro indicios son los que más rinden.

IndicioQué delataEjemplo
Un gesto repetidoinquietud o dudase seca las manos tres veces
Una acción sin explicaruna intenciónguarda el recibo en el bolsillo
Un silenciodesacuerdo o vergüenzano contesta la pregunta
Un detalle que miralo que le importano le quita los ojos al reloj

El personaje no dice lo que piensa. El texto lo muestra haciendo cosas, y esas cosas son la prueba.

Miró, saltó, y anduvo en probaduras;

Pero vio el imposible ya de fijo.

Entonces fue cuando la Zorra dijo:

«No las quiero comer; no están maduras».

— Félix María Samaniego, «La Zorra y las Uvas», 1781

Lo que la zorra dice y lo que el texto muestra no coinciden: miró, saltó y probó, y ahí tenés tres indicios de que sí las quería. Deducí siempre por lo que el personaje hizo, nunca por lo que declaró.

El paso que más cuesta: sacar tu opinión

Frente a un personaje, cualquier lector opina. Esa opinión se mete en la respuesta sin que uno se dé cuenta.

La regla es corta: una deducción vale si podés señalar dos indicios del texto que la sostengan. Si solo podés señalar tu experiencia, no es deducción.

Probalo siempre en voz baja: «pienso que él siente esto porque el texto dice esto y esto». Si después del «porque» no hay texto, la opción se descarta.

El procedimiento sobre un texto

Lea el siguiente texto:

«Álvaro llegó cuarenta minutos antes y se sentó en la última silla del pasillo. Sacó la carta de la bolsa, la volvió a leer y la guardó doblada por la misma raya de siempre. Cuando la secretaria dijo un nombre que no era el suyo, se enderezó igual. Se limpió las manos en el pantalón y miró la puerta cerrada. Al fondo, dos muchachos conversaban de fútbol en voz alta.»

Tres pasos:

  1. Listá los indicios. Llega muy temprano; relee la carta; la carta está doblada de tanto abrirla; se endereza con cualquier nombre; se limpia las manos; mira la puerta.
  2. Buscá el hilo común. Todos apuntan a la espera y a la tensión del cuerpo.
  3. Formulá el pensamiento. «Esto me importa demasiado y tengo miedo de que no salga.»

El texto no dice «miedo», ni «importa», ni «nervioso». Dice manos, carta, puerta, y con eso alcanza. Los muchachos del fondo son el contraste: existen para que la tensión de Álvaro se note.

Ver

Ejemplos resueltos

1. Según el texto anterior, ¿qué piensa Álvaro mientras espera? Que se juega algo importante y teme perderlo. Lo sostienen el adelanto de cuarenta minutos, la carta releída y el gesto de las manos. «Que la secretaria es lenta» no tiene ni un indicio. «Que el fútbol no le interesa» agranda un detalle de fondo.

2. ¿Por qué la raya de la carta doblada es un indicio y no un adorno? Porque muestra el tiempo: esa carta se abrió muchas veces antes de hoy. Un objeto gastado cuenta una conducta repetida, y la conducta repetida delata lo que el personaje viene pensando.

3. Una opción dice: «Álvaro es una persona insegura.» ¿Sirve como pensamiento? No. Eso es un rasgo del carácter, no un pensamiento. El pensamiento es lo que le pasa por la cabeza en esta escena, no una etiqueta que le pongas para siempre.

4. Lea: «Le preguntaron si estaba de acuerdo. Ella juntó los papeles despacio y dijo que ya era tarde.» ¿Qué se deduce? Que no está de acuerdo y prefiere no discutirlo. No lo dice; lo muestra el desvío de la respuesta. Contestar otra cosa en lugar de la pregunta es uno de los silencios más claros que hay.

Probar3 preguntas con respuesta y explicación

Preguntas de práctica del tema

Tres preguntas de Español del tema Comprensión lectora, para repasar después de «Deducir lo que piensa un personaje por los indicios», con las cuatro opciones, la respuesta correcta y la explicación. Probá contestarlas antes de abrir la respuesta.

PREGUNTA 1

Lea el siguiente texto:

«La casa del frente lleva dos años sola desde que la dueña se fue a vivir donde la hija. El zacate del jardín le llegaba a la rodilla. Sin decirle a nadie, don Marciano empezó a pasarle la guadaña una vez al mes, temprano, antes de que la gente saliera. Cuando un vecino le dijo que para qué, si ahí no vive nadie, él contestó que la máquina ya estaba caliente de cortar el suyo. Ese mismo día barrió también la acera del frente.»

Cuento elaborado para ExamenesCR.

Según el texto anterior, ¿cuál es el pensamiento evidenciado por don Marciano?

  • A. Una casa cuidada sostiene el aspecto de la cuadra.
  • B. El barrio entero debería turnarse ese trabajo.
  • C. La guadaña rinde más cuando el motor está caliente.
  • D. La dueña va a volver del lugar donde está viviendo.
Ver la respuesta y la explicación

Respuesta correcta: la opción A.

La C repite el pretexto con que él sale del paso. La B y la D introducen ideas que el texto no plantea. A explica que corte cada mes una propiedad ajena, que lo haga temprano y que además barra la acera.

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PREGUNTA 2

Lea el siguiente texto:

«Ubaldo salió al patio antes del amanecer, como siempre, y se quedó viendo el horizonte. El mar estaba planchado, sin una arruga, y no soplaba nada. Revisó el motor, contó la carnada y volvió a mirar. Los otros ya empujaban las lanchas. Él desamarró la suya, la volvió a amarrar y se sentó en la proa a esperar que aclarara del todo. Cuando por fin el aire movió las banderas del muelle, Ubaldo se levantó y salió el último.»

Texto elaborado para ExamenesCR.

En el texto anterior, ¿qué piensa Ubaldo frente al mar sin viento?

  • A. Que ese día no vale la pena salir a pescar.
  • B. Que su motor está fallando y debe repararlo primero.
  • C. Que la calma completa no le da buena señal todavía.
  • D. Que los otros pescadores le van a quitar la carnada.
Ver la respuesta y la explicación

Respuesta correcta: la opción C.

Ubaldo posterga la salida hasta que el aire mueve las banderas: desconfía de la calma, no del día ni de su equipo. Las otras opciones chocan con el hecho de que finalmente sale, y con la revisión del motor que resultó normal.

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PREGUNTA 3

Lea el siguiente texto:

«Sabina se matriculó en el programa de alfabetización a los sesenta y tres años. No se lo contó a nadie de la familia. Iba los martes y jueves con un cuaderno dentro de una bolsa de compras, para que nadie preguntara. El día que leyó de corrido el letrero de la farmacia, se detuvo en la acera y lo leyó otra vez, y después una tercera. Esa noche, en la casa, le pidió a su nieta el envase del arroz y leyó en voz alta las instrucciones de cocción.»

Cuento elaborado para ExamenesCR.

Según el texto anterior, ¿cuál es el pensamiento evidenciado por Sabina?

  • A. Aprender a leer es más fácil de lo que se dice.
  • B. Su familia se opondría a que asistiera al programa.
  • C. Solo mostrará lo aprendido cuando esté segura.
  • D. El letrero de la farmacia estaba escrito con letra grande.
Ver la respuesta y la explicación

Respuesta correcta: la opción C.

La A y la D toman detalles y los convierten en creencia, y la B supone una oposición que el texto no menciona. C explica el cuaderno escondido, el silencio de meses y la lectura en voz alta justamente la noche del letrero.

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Los errores que más se cobran

  1. Contestar lo que uno haría en su lugar. Es el error mayor de esta afirmación. El examen pregunta por el personaje, y el personaje solo existe en esas cinco líneas.
  2. Confundir pensamiento con emoción suelta. «Está nervioso» describe un estado. El pensamiento tiene contenido: qué teme, qué espera, qué calcula.
  3. Elegir la opción que repite palabras del texto. En los ítems literarios la clave casi no comparte vocabulario con el pasaje. La opción que copia dos palabras suele ser la trampa.
  4. Deducir con un solo indicio. Un gesto aislado admite muchas lecturas. Dos indicios que apuntan al mismo lado ya arman una deducción defendible.
  5. Tomar por indicio lo que es ambientación. Los muchachos que hablan de fútbol están para hacer contraste. Si los convertís en el centro, leíste la escena al revés.
  6. Pasar de deducir a juzgar. «Debió haber preguntado antes» es un reproche tuyo. El examen pide qué piensa el personaje, no qué debió hacer.

Cómo acompañar en casa

Esta parte es para la persona que acompaña. No hace falta saber la materia: las respuestas van al lado.

Al terminar, el estudiante tiene que poder: deducir lo que piensa un personaje a partir de lo que hace.

Tres preguntas para hacerle

  1. ¿La pregunta es qué haría usted? → No: pregunta por el personaje
  2. ¿De dónde sale lo que piensa? → De los indicios del texto: gestos, objetos, silencios
  3. «Es una persona insegura», ¿sirve como pensamiento? → No: eso es un rasgo, no un pensamiento

Si se traba. Si contesta lo que él haría en ese lugar, pregúntele cuál línea del texto lo sostiene.

Cinco minutos en la casa. Que le describa a alguien de la casa en tres gestos y usted adivine qué estaba pensando.

Dibujo de ExamenesCR.
Dibujo de ExamenesCR.

Clave de análisis

Para rearmar esto no hace falta la tabla de indicios: hace falta el orden en que se usa. Primero mirá el cuerpo y los objetos, que es donde el texto deja las marcas. Después buscá qué tienen en común. Y solo al final poné el pensamiento en palabras, en primera persona, como si lo dijera el personaje.

La prueba de control es la frase con «porque». Decí tu respuesta y agregale «porque el texto dice…». Si podés completar esa frase con dos pedazos del texto, la deducción se sostiene. Si tenés que completarla con lo que vos sabés de la vida, estás poniendo tu opinión en la boca de otro.

Y guardá la idea que ordena la lección: el texto literario esconde el pensamiento a propósito y deja las huellas a la vista. No es descuido del autor, es su manera de trabajar. Por eso la respuesta correcta suele ser la única que no está escrita.

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Lo que se ve y lo que se piensa

Un texto literario te muestra acciones, gestos, objetos y palabras dichas. El pensamiento del personaje queda debajo de todo eso.

Un pensamiento es lo que el personaje cree, teme, espera o calcula por dentro. No se ve. Se deduce.

Lo que sí se ve se llama indicio: la marca que el pensamiento deja afuera. Cuatro indicios son los que más rinden.

IndicioQué delataEjemplo
Un gesto repetidoinquietud o dudase seca las manos tres veces
Una acción sin explicaruna intenciónguarda el recibo en el bolsillo
Un silenciodesacuerdo o vergüenzano contesta la pregunta
Un detalle que miralo que le importano le quita los ojos al reloj

El personaje no dice lo que piensa. El texto lo muestra haciendo cosas, y esas cosas son la prueba.

Miró, saltó, y anduvo en probaduras;

Pero vio el imposible ya de fijo.

Entonces fue cuando la Zorra dijo:

«No las quiero comer; no están maduras».

— Félix María Samaniego, «La Zorra y las Uvas», 1781

Lo que la zorra dice y lo que el texto muestra no coinciden: miró, saltó y probó, y ahí tenés tres indicios de que sí las quería. Deducí siempre por lo que el personaje hizo, nunca por lo que declaró.

Ilustración de la fábula de la zorra y las uvas, dibujada por Kurt Wiese. El dibujante tampoco puede pintar lo que ella piensa, así que lo muestra con el cuerpo, igual que el texto lo muestra con lo que el personaje hace. Imagen de Wikimedia Commons, dominio público.
Ilustración de la fábula de la zorra y las uvas, dibujada por Kurt Wiese. El dibujante tampoco puede pintar lo que ella piensa, así que lo muestra con el cuerpo, igual que el texto lo muestra con lo que el personaje hace. Imagen de Wikimedia Commons, dominio público.

El paso que más cuesta: sacar tu opinión

Frente a un personaje, cualquier lector opina. Esa opinión se mete en la respuesta sin que uno se dé cuenta.

La regla es corta: una deducción vale si podés señalar dos indicios del texto que la sostengan. Si solo podés señalar tu experiencia, no es deducción.

Probalo siempre en voz baja: «pienso que él siente esto porque el texto dice esto y esto». Si después del «porque» no hay texto, la opción se descarta.

El procedimiento sobre un texto

Lea el siguiente texto:

«Álvaro llegó cuarenta minutos antes y se sentó en la última silla del pasillo. Sacó la carta de la bolsa, la volvió a leer y la guardó doblada por la misma raya de siempre. Cuando la secretaria dijo un nombre que no era el suyo, se enderezó igual. Se limpió las manos en el pantalón y miró la puerta cerrada. Al fondo, dos muchachos conversaban de fútbol en voz alta.»

Tres pasos:

  1. Listá los indicios. Llega muy temprano; relee la carta; la carta está doblada de tanto abrirla; se endereza con cualquier nombre; se limpia las manos; mira la puerta.
  2. Buscá el hilo común. Todos apuntan a la espera y a la tensión del cuerpo.
  3. Formulá el pensamiento. «Esto me importa demasiado y tengo miedo de que no salga.»

El texto no dice «miedo», ni «importa», ni «nervioso». Dice manos, carta, puerta, y con eso alcanza. Los muchachos del fondo son el contraste: existen para que la tensión de Álvaro se note.

Ejemplos resueltos

1. Según el texto anterior, ¿qué piensa Álvaro mientras espera? Que se juega algo importante y teme perderlo. Lo sostienen el adelanto de cuarenta minutos, la carta releída y el gesto de las manos. «Que la secretaria es lenta» no tiene ni un indicio. «Que el fútbol no le interesa» agranda un detalle de fondo.

2. ¿Por qué la raya de la carta doblada es un indicio y no un adorno? Porque muestra el tiempo: esa carta se abrió muchas veces antes de hoy. Un objeto gastado cuenta una conducta repetida, y la conducta repetida delata lo que el personaje viene pensando.

3. Una opción dice: «Álvaro es una persona insegura.» ¿Sirve como pensamiento? No. Eso es un rasgo del carácter, no un pensamiento. El pensamiento es lo que le pasa por la cabeza en esta escena, no una etiqueta que le pongas para siempre.

4. Lea: «Le preguntaron si estaba de acuerdo. Ella juntó los papeles despacio y dijo que ya era tarde.» ¿Qué se deduce? Que no está de acuerdo y prefiere no discutirlo. No lo dice; lo muestra el desvío de la respuesta. Contestar otra cosa en lugar de la pregunta es uno de los silencios más claros que hay.

Los errores que más se cobran

  1. Contestar lo que uno haría en su lugar. Es el error mayor de esta afirmación. El examen pregunta por el personaje, y el personaje solo existe en esas cinco líneas.
  2. Confundir pensamiento con emoción suelta. «Está nervioso» describe un estado. El pensamiento tiene contenido: qué teme, qué espera, qué calcula.
  3. Elegir la opción que repite palabras del texto. En los ítems literarios la clave casi no comparte vocabulario con el pasaje. La opción que copia dos palabras suele ser la trampa.
  4. Deducir con un solo indicio. Un gesto aislado admite muchas lecturas. Dos indicios que apuntan al mismo lado ya arman una deducción defendible.
  5. Tomar por indicio lo que es ambientación. Los muchachos que hablan de fútbol están para hacer contraste. Si los convertís en el centro, leíste la escena al revés.
  6. Pasar de deducir a juzgar. «Debió haber preguntado antes» es un reproche tuyo. El examen pide qué piensa el personaje, no qué debió hacer.

Cómo acompañar en casa

Esta parte es para la persona que acompaña. No hace falta saber la materia: las respuestas van al lado.

Al terminar, el estudiante tiene que poder: deducir lo que piensa un personaje a partir de lo que hace.

Tres preguntas para hacerle

  1. ¿La pregunta es qué haría usted? → No: pregunta por el personaje
  2. ¿De dónde sale lo que piensa? → De los indicios del texto: gestos, objetos, silencios
  3. «Es una persona insegura», ¿sirve como pensamiento? → No: eso es un rasgo, no un pensamiento

Si se traba. Si contesta lo que él haría en ese lugar, pregúntele cuál línea del texto lo sostiene.

Cinco minutos en la casa. Que le describa a alguien de la casa en tres gestos y usted adivine qué estaba pensando.

Dibujo de ExamenesCR.
Dibujo de ExamenesCR.

Clave de análisis

Para rearmar esto no hace falta la tabla de indicios: hace falta el orden en que se usa. Primero mirá el cuerpo y los objetos, que es donde el texto deja las marcas. Después buscá qué tienen en común. Y solo al final poné el pensamiento en palabras, en primera persona, como si lo dijera el personaje.

La prueba de control es la frase con «porque». Decí tu respuesta y agregale «porque el texto dice…». Si podés completar esa frase con dos pedazos del texto, la deducción se sostiene. Si tenés que completarla con lo que vos sabés de la vida, estás poniendo tu opinión en la boca de otro.

Y guardá la idea que ordena la lección: el texto literario esconde el pensamiento a propósito y deja las huellas a la vista. No es descuido del autor, es su manera de trabajar. Por eso la respuesta correcta suele ser la única que no está escrita.