El conflicto del personaje: qué es y de dónde sale
Al terminar vas a poder reconocer el conflicto de un personaje en un texto literario, decir quién lo sufre y por qué, y distinguir el conflicto verdadero de una simple molestia del relato.
Un conflicto necesita dos piezas
Un conflicto es una situación problemática que enfrenta un personaje. No cualquier problema sirve: hacen falta dos piezas juntas.
- Algo que el personaje quiere o necesita.
- Algo que se lo impide.
Si falta el deseo, hay un estorbo sin importancia. Si falta el obstáculo, hay un deseo que se cumple y el cuento no arranca.
Conflicto es deseo con obstáculo. Sacale cualquiera de los dos y lo que queda es ambientación.
Iba el tiempo curando su dolencia,
El hambre al mismo paso le afligía;
Pero, como cazar aun no podía,
Con las hierbas hacía penitencia.
— Félix María Samaniego, «El Lobo y la Oveja», 1781
Las dos piezas están en cuatro versos: el lobo quiere comer —el hambre lo aflige— y algo se lo impide —viene herido y no puede cazar—. Quitale cualquiera de las dos y no queda conflicto: queda un lobo convaleciente, o un lobo con hambre que sale a cazar y come.

Quién lo sufre y de dónde sale
Dos preguntas terminan de armar el análisis, y conviene hacerlas en este orden.
¿Quién lo sufre? No siempre es el que habla más ni el que aparece primero. Lo sufre el personaje que pierde algo si la cosa sale mal.
¿De dónde sale? Esa es la causa del conflicto, y casi siempre está escrita antes en el texto. Buscarla hacia atrás es el mismo movimiento que se usa con las relaciones de causa.
| Pregunta | Qué te da | Dónde se busca |
| ¿Qué quiere? | el deseo | en lo que hace |
| ¿Qué se lo impide? | el obstáculo | en lo que lo frena |
| ¿Quién pierde? | el personaje afectado | en las consecuencias |
El procedimiento sobre un texto
Lea el siguiente texto:
«El carro de Édgar no arrancó el jueves. Era el día del pago del alquiler y también el día de más carreras del mes. Empujó el carro hasta el taller y el mecánico le dijo el precio de la bomba de gasolina. Con ese monto no le alcanzaba para las dos cosas. Se quedó un rato mirando el motor abierto, como si de tanto verlo fuera a decidirse solo.»
Aplicá las tres preguntas:
- ¿Qué quiere? Trabajar ese día y pagar el alquiler. Las dos cosas.
- ¿Qué se lo impide? El carro varado y un dinero que alcanza para una sola.
- ¿Quién lo sufre? Édgar, que pierde el día de trabajo o el techo.
El conflicto es tener que elegir entre reparar la herramienta de trabajo y cumplir con el alquiler. La causa está escrita: el carro se varó justo el día en que las dos obligaciones caían juntas.

Ejemplos resueltos
1. En el texto anterior, ¿cuál es la situación problemática que sufre Édgar? No puede pagar la reparación y el alquiler con el mismo dinero. Es deseo con obstáculo. «El carro no arrancó» es apenas el hecho que lo desata. «El mecánico le dio un precio alto» es una pieza del obstáculo, no el conflicto.
2. ¿Por qué empujar el carro hasta el taller no es el conflicto? Porque es un esfuerzo, no un dilema. Lo hizo y lo resolvió en la misma oración. Un conflicto sigue abierto mientras el personaje no pueda con él.
3. ¿De dónde sale el conflicto, según el texto? De que el jueves cargaba las dos cosas a la vez. El texto lo dice en la segunda oración. Sin esa coincidencia habría una avería molesta y nada más.
4. Lea: «Marta guardó la carta sin abrirla. Su hermana la llamaba todos los días y ella dejaba sonar el teléfono.» ¿Hay conflicto y quién lo sufre? Sí, y lo sufre Marta. Quiere sostener su distancia y algo la empuja a responder. Las dos piezas están: el deseo se ve en lo que evita, el obstáculo en lo que insiste.
Los errores que más se cobran
- Confundir el hecho que desata con el conflicto. El carro varado es el disparador. El conflicto es lo que ese hecho le obliga a decidir, y eso siempre tiene dos lados.
- Nombrar el conflicto sin el obstáculo. «Édgar necesita dinero» no alcanza: falta decir qué se lo impide. Un deseo solo no es una situación problemática.
- Atribuirle el conflicto al personaje equivocado. El mecánico habla, pero no pierde nada. Lo sufre el que queda peor si la cosa sale mal.
- Tomar por conflicto una dificultad ya resuelta. Si el texto cuenta el problema y enseguida cómo se arregló, eso es un episodio. El conflicto está abierto cuando termina el pasaje.
- Agrandar el conflicto hasta volverlo un tema. «La pobreza» no es el conflicto de Édgar: es el asunto del que habla el cuento. El conflicto es concreto y le pasa a una persona.
- Buscar la causa adelante. La causa de un conflicto está antes en el relato, igual que cualquier causa. Si la buscás en el desenlace, vas a encontrar consecuencias.
Cómo acompañar en casa
Esta parte es para la persona que acompaña. No hace falta saber la materia: las respuestas van al lado.
Al terminar, el estudiante tiene que poder: reconocer el conflicto de un personaje y distinguirlo del hecho que lo desata.
Tres preguntas para hacerle
- El carro varado, ¿es el conflicto? → No: es el disparador
- ¿Qué tiene siempre un conflicto? → Dos lados entre los que hay que decidir
- ¿Quién sufre el conflicto? → El personaje, no el lector
Si se traba. Si nombra el hecho, pregúntele qué tiene que decidir el personaje por culpa de ese hecho.
Cinco minutos en la casa. Cuéntele el argumento de una novela y que separe el hecho que desata del conflicto.
Clave de análisis
Todo lo de esta lección se reconstruye con la fórmula de las dos piezas: quiere algo, algo se lo impide. Si podés completar esas dos casillas con palabras del texto, encontraste el conflicto; si una casilla queda vacía, lo que agarraste era un hecho suelto.
La segunda herramienta es la pregunta por la pérdida. ¿Quién sale perdiendo si esto no se resuelve? Esa pregunta identifica al personaje afectado sin que te confundan los que hablan más. En un pasaje corto suele haber uno solo, y todo el texto está escrito desde su lado.
Y la tercera es mirar hacia atrás para la causa. El conflicto no aparece por casualidad: el texto pone antes la circunstancia que lo hace posible, y suele bastar con una oración. Encontrala y vas a poder contestar tanto «cuál es el conflicto» como «por qué se le presentó», que son dos preguntas distintas que el examen hace sobre el mismo pasaje.