Conflicto interno y conflicto externo

Al terminar vas a poder decidir si el obstáculo de un personaje está adentro o afuera de él, aplicar una prueba que separa los dos casos en un segundo, y reconocer cuándo un mismo pasaje trae los dos a la vez.

Dónde vive el obstáculo

Ya sabés que un conflicto es un deseo con un obstáculo. Lo que cambia ahora es una sola pregunta: ¿dónde está ese obstáculo?

Lo externo se lo pusieron. Lo interno se lo puso él.

La prueba que decide

Hay una prueba corta y no falla: imaginá que el personaje cambia de idea.

Si con solo cambiar de idea el problema se termina, el obstáculo era interno. Si cambia de idea y el problema sigue ahí igual, era externo.

Caso Si cambia de idea… Tipo
No tiene con qué pagar sigue sin dinero externo
No se atreve a pedir ayuda ya podría pedirla interno
El río le cortó el paso el río sigue crecido externo
Le da vergüenza volver podría volver hoy interno

Fijate que la prueba no pregunta si el personaje sufre mucho. Un conflicto externo duele igual. Pregunta de dónde viene el freno.

Con este pensamiento Enajenada brinca de manera, Que a su salto violento El cántaro cayó. ¡Pobre Lechera!

— Félix María Samaniego, «La Lechera», 1781

Aplicale la prueba: si la lechera deja de imaginar la vaca y el ternero, el cántaro no se cae. Nadie le puso el freno de afuera —no hubo hueco en el camino ni empujón—, se lo puso su propia cabeza, y por eso el conflicto es interno.

Una quebrada crecida pasando por encima de un camino de lastre, en Costa Rica. Es el modelo del obstáculo externo: el que quiere cruzar puede cambiar de idea todas las veces que quiera y el agua sigue ahí igual. Imagen de flickr — DoNotLick, licencia BY.
Una quebrada crecida pasando por encima de un camino de lastre, en Costa Rica. Es el modelo del obstáculo externo: el que quiere cruzar puede cambiar de idea todas las veces que quiera y el agua sigue ahí igual. Imagen de flickr — DoNotLick, licencia BY.

El procedimiento sobre un texto

Lea el siguiente texto:

«A Kimberly le ofrecieron la plaza en Limón un lunes. Era más salario y un contrato fijo, lo que llevaba tres años buscando. Su mamá vivía sola desde febrero y no podía subir sola la cuesta del mercado. Kimberly dijo que lo iba a pensar y guardó la oferta en la gaveta de la cocina. En la noche la sacó, la volvió a leer y la guardó otra vez.»

Dos pasos:

  1. Nombrá el obstáculo. No es la distancia ni el trabajo: es que irse deja sola a la mamá.
  2. Aplicá la prueba. Si Kimberly decidiera que su mamá se las arregla, el problema se le acabaría hoy mismo. Es un conflicto interno.

Ahora fijate en el detalle de la gaveta. Sacar la oferta y volverla a guardar es la escena del conflicto interno puesta en un gesto: nadie la está frenando desde afuera.

Y conviene ver el otro lado: la cuesta del mercado y la distancia a Limón sí son externas. Están ahí y no se mueven. Lo que hace interno al conflicto es que la decisión está en sus manos.

Ejemplos resueltos

1. En el texto anterior, ¿qué elemento interno afecta a Kimberly? La culpa de dejar sola a su mamá. Nadie se lo prohíbe y nada se lo impide materialmente. «El traslado a Limón» y «la cuesta del mercado» son elementos externos del mismo relato.

2. ¿Por qué el salario más alto no es el conflicto? Porque está del lado del deseo, no del obstáculo. El conflicto necesita algo que frene, y el salario empuja hacia el otro lado.

3. Lea: «Quería entrar, pero el portón tenía candado y el vigilante se había ido con la llave.» ¿Interno o externo? Externo, sin discusión. Cambie de idea o no, el candado sigue cerrado. El obstáculo es un objeto y una persona ausente.

4. Lea: «Tenía la carta lista y el sello puesto. Cada vez que llegaba al buzón se devolvía.» ¿Interno o externo? Interno. Todo lo material está resuelto: carta, sello, buzón. Lo único que falta es una decisión suya, y eso es exactamente lo que la prueba detecta.

Los errores que más se cobran

  1. Decidir por el tamaño del sufrimiento. El estudiante supone que si duele mucho es interno. El dolor no dice dónde está el obstáculo; la prueba de cambiar de idea sí.
  2. Confundir la causa externa con el conflicto interno que produce. Que la mamá viva sola es un hecho externo. La culpa de dejarla es interna. En un mismo pasaje pueden convivir.
  3. Tomar toda emoción por conflicto interno. Un personaje puede estar triste por algo que no puede cambiar. Sin dos fuerzas peleando dentro de él, hay emoción y no conflicto interno.
  4. Creer que solo puede haber uno. Los textos literarios suelen traer los dos, y el enunciado dice cuál te pide. Leé si pregunta por «elementos internos» o por «externos».
  5. Meter el ambiente en la casilla interna. La lluvia, la distancia, el horario y el dinero son externos siempre, por mucho que le pesen al personaje.
  6. Responder con lo que uno decidiría. El examen no pregunta qué haría usted con la oferta. Pregunta dónde ubicó el texto el freno.

Clave de análisis

La lección entera cabe en una pregunta: si el personaje cambiara de idea, ¿se le acaba el problema? Un sí señala adentro; un no señala afuera. No hace falta recordar listas de tipos de conflicto, porque esa pregunta las reconstruye todas.

La segunda idea que conviene guardar es que los dos tipos casi siempre aparecen juntos, y no se contradicen. La circunstancia de afuera es la que crea la situación; la pelea de adentro es la que decide qué hace el personaje con ella. Por eso un mismo pasaje puede contestar bien las dos preguntas, y por eso hay que leer con cuidado cuál de las dos te están haciendo.

Y para no perderte entre las opciones, acordate de mirar dónde está el freno, no dónde está el dolor. El dolor está siempre en el personaje, en los dos casos, y por eso no sirve para clasificar. El freno, en cambio, está en un objeto, una persona o una regla, o está en una idea suya. Esa ubicación es lo único que separa un conflicto externo de uno interno.

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