De las ideas al tema: seleccionar, relacionar, sintetizar

Al terminar vas a poder listar las ideas de un texto literario, decidir cuáles hacen falta para armar el tema, y explicar por qué dos ideas relacionadas dicen más que tres ideas sueltas.

Del texto al tema hay tres movimientos

Saber qué es un tema no alcanza para encontrarlo. Hace falta un camino, y el camino tiene tres pasos que van en este orden.

  1. Sintetizar: escribir en pocas palabras qué dice cada parte del texto.
  2. Seleccionar: quedarse con las ideas que se sostienen entre sí y soltar las demás.
  3. Relacionar: unir las que quedaron y ver qué asunto aparece entre ellas.

El tercer paso es el que produce el tema. El tema no está en ninguna idea suelta: está en lo que dos o tres ideas dicen juntas.

Una idea sola da un detalle. Dos ideas que se sostienen dan un tema.

Por qué hay que soltar ideas

Un cuento trae más información de la que el tema necesita. Si metés todo, la respuesta se vuelve un resumen.

La pregunta para seleccionar es: ¿esta idea vuelve a aparecer o apunta a lo mismo que otra? Las ideas que se repiten en distinta forma son las que el texto está subrayando.

Las que aparecen una sola vez y no se enlazan con nada suelen ser ambientación. Sirven para que el cuento se vea, no para decir de qué trata.

Y tendrás, sin costarte dos ochavos, Doce perdices como doce pavos. —¡Engañar y vender a tus amigas! ¿Y así crees que me obligas? Respondió el Cazador; pues no, señora: Muere y paga la pena de traidora.

— Félix María Samaniego, «El Cazador y la Perdiz», 1781

«Dos ochavos» y «doce pavos» son ambientación: sirven para que el trato se vea, y se sueltan. Lo que se relaciona son las otras dos ideas —la perdiz ofrece entregar a sus amigas, el cazador la mata por eso mismo—, y el tema sale de ese par, no de ninguna de las dos por separado.

El procedimiento sobre un texto

Lea el siguiente texto:

«Ramiro volvió al lote cuando bajó el agua. La casa seguía en pie, con la marca del río a la altura del pecho. Recogió una silla, la limpió con la manga y la puso donde siempre había estado. Los vecinos le gritaron desde el camino que esa loma se volvía a inundar. Él contestó que sí, que ya lo sabía, y siguió acomodando las cosas en su lugar.»

Paso uno, sintetizar cada parte:

Parte Idea en pocas palabras
Vuelve al lote regresa apenas puede
La marca en la pared el daño fue grande
Limpia la silla y la coloca rehace lo de antes
Los vecinos advierten el peligro va a volver
Él sabe y sigue elige quedarse igual

Paso dos, seleccionar: la primera, la tercera y la quinta apuntan a lo mismo. La segunda y la cuarta son el contrapeso, y también hacen falta.

Paso tres, relacionar: de un lado, un hombre que insiste en su lugar. Del otro, un peligro conocido que no lo mueve.

Tema: el arraigo a la casa propia por encima del riesgo.

Casas con el agua de la creciente arriba de las ventanas, en un barrio de Brisbane, Australia, en el 2011. El texto de Ramiro trabaja con una escena así: de un lado un hombre que vuelve y acomoda sus cosas, del otro un peligro que los vecinos dan por seguro. El tema no está en ninguna de esas dos ideas sola, sino en lo que dicen juntas. Imagen de Flickr, David Jackmanson, licencia CC BY.
Casas con el agua de la creciente arriba de las ventanas, en un barrio de Brisbane, Australia, en el 2011. El texto de Ramiro trabaja con una escena así: de un lado un hombre que vuelve y acomoda sus cosas, del otro un peligro que los vecinos dan por seguro. El tema no está en ninguna de esas dos ideas sola, sino en lo que dicen juntas. Imagen de Flickr, David Jackmanson, licencia CC BY.

Ejemplos resueltos

1. En el texto anterior, ¿cuál es el tema? El apego al lugar propio frente al peligro conocido. Lo sostienen tres ideas enlazadas. «Las consecuencias de una inundación» se queda en el hecho. «La imprudencia de un hombre» juzga al personaje, y el texto no lo juzga.

2. ¿Por qué la silla, que aparece una sola vez, sí entra en la selección? Porque no está suelta: se enlaza con el regreso y con la decisión final. Limpiarla y ponerla donde siempre estuvo es la misma idea de rehacer lo de antes. Lo que decide no es cuántas veces aparece, sino con qué se enlaza.

3. Una opción dice: «Ramiro limpió una silla y la puso en su lugar.» ¿Qué falla? Se quedó en el paso uno. Es una idea sintetizada, no un tema. Le falta seleccionar y relacionar, y le sobra el nombre propio.

4. Otra opción dice: «El abandono del campo costarricense.» ¿Qué falla? Relaciona ideas que el texto no trae. Nadie abandona nada en estas líneas: el personaje se queda. Es un tema grande pegado encima de un texto que dice lo contrario.

Los errores que más se cobran

  1. Saltarse el paso de seleccionar. El estudiante sintetiza y contesta enseguida, y le sale un resumen. Sin descartar no hay tema, porque el tema vive en pocas ideas, no en todas.
  2. Seleccionar solo lo que se repite. El contrapeso casi nunca se repite y casi siempre hace falta. En este texto, la advertencia de los vecinos aparece una vez y sostiene la mitad del tema.
  3. Relacionar por cercanía y no por sentido. Dos ideas seguidas en el renglón pueden no tener nada que ver. Lo que las une es que apunten al mismo asunto.
  4. Quedarse con la idea más emotiva. La marca del agua a la altura del pecho impresiona. Impresionar no es lo mismo que sostener el tema.
  5. Cambiar el tema por un juicio. «Un hombre imprudente» opina sobre el personaje. El tema nombra el asunto sin repartir culpas.
  6. Meter en el tema una idea que el texto no trae. Relacionar es unir lo que está, no agregar lo que falta para que cierre bonito.

Clave de análisis

Los tres pasos no son una receta suelta: están ordenados por lo que cada uno hace con la cantidad de información. Sintetizar reduce, seleccionar descarta, relacionar une. Si recordás esos tres verbos, recuperás el orden aunque se te borre todo lo demás, porque no se puede descartar sin haber reducido ni unir sin haber descartado.

La señal de que llegaste al tema es que tu respuesta necesita por lo menos dos ideas del texto para sostenerse. Probalo al revés: tapá una de las dos y fijate si tu tema se cae. Si se cae, estaba bien armado. Si se sostiene igual con una sola idea, lo más probable es que hayas nombrado un detalle.

Y tené presente el contrapeso. Los textos literarios cortos suelen poner una fuerza y algo que se le opone: alguien que quiere quedarse y un peligro, alguien que espera y un tiempo que pasa. Cuando encontrás las dos fuerzas, el tema es la relación entre ellas, y esa relación es justamente lo que ninguna oración del texto escribió.

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