Los pueblos originarios en la identidad costarricense
Al terminar vas a poder nombrar los pueblos originarios de Costa Rica y dónde viven, explicar qué es un territorio indígena y con qué ley existe, reconocer aportes suyos que usás todos los días, y decir qué cambió en la Constitución en 2015 y por qué importa.
Qué dice hoy la Constitución, y desde cuándo
El artículo 1 de la Constitución Política dice que Costa Rica es una República democrática, libre, independiente, multiétnica y pluricultural. Esas dos últimas palabras entraron por la Ley N° 9305, del 24 de agosto de 2015: antes no estaban.
El cambio no es de adorno. Multiétnica significa que en el país conviven varios pueblos con orígenes distintos; pluricultural, que conviven varias culturas con el mismo valor. El país dejó de describirse como una sola cultura.
Ocho pueblos, veinticuatro territorios
En Costa Rica viven ocho pueblos originarios:
| pueblo | dónde está sobre todo |
|---|---|
| bribri y cabécar | Talamanca y la vertiente Caribe y sur |
| ngäbe (guaymí) y bröran (térraba) | zona sur, cerca de la frontera con Panamá |
| brunca (boruca) | cantón de Buenos Aires, Puntarenas |
| maleku | Guatuso, región Huetar Norte |
| huetar | Quitirrisí y Zapatón, provincia de San José |
| chorotega | Matambú, en Guanacaste |
El censo de 2011 registró 104.143 personas que se identificaron como indígenas o descendientes, algo más del 2 % de la población del país.
El territorio indígena es la figura clave. La Ley Indígena, N° 6172, de 1977, creó 24 territorios y estableció que esas tierras son propiedad de las comunidades indígenas, y que son inalienables, imprescriptibles e intransferibles: no se pueden vender, ni perder por el paso del tiempo, ni traspasar a personas no indígenas.
La razón de esa regla es concreta: antes de la ley, la tierra se les compraba barata o simplemente se les ocupaba, y una comunidad sin tierra pierde su lengua y su forma de vivir. Costa Rica además ratificó en 1992 el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que obliga a consultar a los pueblos indígenas las decisiones que los afectan.

Las lenguas, y por qué son el dato más frágil
De las lenguas originarias del país siguen vivas cinco: bribri, cabécar, maleku, ngäbere y buglere. El huetar y el chorotega ya no se hablan; esos pueblos conservan territorio, organización y prácticas, pero perdieron la lengua.
Esa pérdida explica por qué la Constitución habla de país plurilingüe y por qué el Estado financia enseñanza en lengua indígena: una lengua que deja de enseñarse desaparece en dos generaciones.
Lo que usás sin saber que viene de ahí
- La comida. Maíz, frijol, ayote, chayote, yuca, tiquizque, cacao y aguacate son cultivos originarios de América. El tamal, la tortilla y la chicha vienen de esa base.
- Los nombres de los lugares. Nicoya, Talamanca, Curridabat, Aserrí, Tucurrique, Orosi, Barva, Turrialba: son topónimos indígenas. El mapa del país está escrito en esas lenguas.
- Las manos que siguen trabajando. La cerámica chorotega de Guaitil y San Vicente, en Santa Cruz, se hace con las técnicas y las figuras de ese pueblo. Las máscaras de balsa y los tejidos borucas se venden y se usan en el Juego de los Diablitos, entre el 30 de diciembre y el 2 de enero.
- El patrimonio de piedra. Las esferas del Diquís, hechas por pueblos precolombinos del sur, fueron declaradas Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2014.
Ejemplos resueltos
1. Un señor quiere comprar un lote dentro de un territorio indígena. ¿Puede? No. La Ley Indígena de 1977 declara esas tierras inalienables e intransferibles: pertenecen a la comunidad, no a personas particulares, y no se venden.
2. ¿Cuál pueblo originario vive en Guanacaste? El chorotega, en el territorio de Matambú. Es el único de la provincia, y de ahí viene la cerámica de Guaitil.
3. Un texto dice que Costa Rica es «multiétnica y pluricultural». ¿De dónde sale esa frase y desde cuándo? Del artículo 1 de la Constitución, reformado por la Ley 9305 en 2015. Antes de esa fecha el artículo no incluía esas palabras.
4. ¿Por qué se dice que el país es plurilingüe si casi todos hablamos español? Porque aún se hablan cinco lenguas indígenas —bribri, cabécar, maleku, ngäbere y buglere— además del español y del inglés criollo limonense. Plurilingüe describe al país, no a cada persona.
5. En una feria venden una máscara de balsa tallada en Boruca. ¿Qué representa para el examen? Un aporte cultural vivo de un pueblo originario a la identidad nacional: no es una pieza de museo, es una práctica que continúa.
Los errores que más se cobran
- Hablar de «los indígenas» como un solo grupo. Son ocho pueblos con lenguas, territorios e historias distintas. El ítem suele pedir uno en concreto.
- Creer que viven todos en Talamanca. Talamanca concentra bribris y cabécares, pero hay territorios en Guanacaste, San José, Alajuela y el sur.
- Suponer que la lengua se conserva siempre. El huetar y el chorotega ya no se hablan. Que un pueblo exista no garantiza que su lengua siga viva.
- Pensar que el territorio indígena es una reserva del Estado. La tierra es de las comunidades; el Estado la protege, no la posee.
- Fechar la reforma del artículo 1 en la Constitución de 1949. Es de 2015. Durante 66 años el artículo no decía «multiétnica y pluricultural».
- Confundir aporte cultural con folclor de venta. El aporte es la técnica, la lengua, el cultivo o el nombre del lugar; que además se venda una artesanía no lo convierte en espectáculo.
Clave de análisis
Todo esto se reconstruye con dos preguntas. La primera es «¿qué necesita un pueblo para seguir existiendo?»: tierra, lengua y organización propia. De ahí se entiende por qué la Ley Indígena protege la tierra con tres candados, por qué el Convenio 169 exige consulta, y por qué la pérdida de una lengua es irreversible.
La segunda es «¿dónde está lo indígena en mi vida diaria?». Está en lo que se come, en el nombre del pueblo donde uno vive y en la forma de una vasija. Con esas dos preguntas no hace falta una lista: si te preguntan un aporte, buscá algo concreto y todavía en uso; y si te preguntan por derechos, buscá la tierra y la consulta, que son los dos puntos donde la ley se juega de verdad.