Qué quiso decir el que habló
Al terminar vas a poder escuchar un discurso y decir cuál es su intención, qué función del lenguaje domina, cuáles son sus ideas principales y en qué momento cambia de tema, además de leer los códigos no verbales del que habla.
Escuchar es interpretar
Entre lo que alguien dice y lo que vos entendés hay un trabajo, y ese trabajo se puede hacer bien o mal. Escuchar bien significa reconstruir cuatro cosas: qué dijo, para qué lo dijo, cómo lo organizó y qué mostró sin decirlo.
La intención, el tono y el propósito
- Intención: qué busca lograr quien habla.
- Tono: con qué actitud lo dice. Serio, irónico, alarmista, cercano, solemne, burlón.
- Propósito comunicativo: el efecto que busca en vos.
El tono es el que más trabaja y el que menos se nota. La misma información dicha en tono alarmista y en tono neutro produce dos reacciones distintas. Las señales del tono son la velocidad, el volumen, las palabras que valoran (caos, tragedia, milagro, escandaloso) y la música de fondo, si hay.
La ironía merece su propio renglón: es decir lo contrario de lo que se piensa, esperando que el otro lo note. «Qué puntual llegaste» a alguien que llegó una hora tarde. Lo que la delata es el contraste entre lo dicho y la situación, más la entonación.
Las funciones del lenguaje
Según para qué se usa el lenguaje en cada mensaje:
| Función | Se centra en | Cómo suena | Ejemplo |
|---|---|---|---|
| Referencial | el hecho | tercera persona, datos, fuentes | El sismo fue de 5,2 grados. |
| Apelativa | el receptor | imperativos, preguntas, vocativos | Llamá ahora. |
| Expresiva | el emisor | primera persona, exclamaciones | ¡No lo puedo creer! |
| Poética | el mensaje mismo | rima, repetición, juegos de palabras | Del tingo al tango. |
| Fática | el canal | comprobaciones | ¿Aló? ¿Me escuchan? |
| Metalingüística | el código | se habla del idioma | «Haber» y «a ver» no son lo mismo. |
Casi ningún mensaje tiene una sola función. Lo que se pide es reconocer cuál domina y cuáles la acompañan. En un anuncio con musiquita, testimonios y un «llamá ya», domina la apelativa y las otras dos están a su servicio.

Las ideas principales y las accesorias
En un discurso oral, lo principal no viene subrayado. Hay que reconstruirlo mientras se escucha.
Señales que marcan lo principal:
- Anuncios: «lo más importante es…», «en resumen…», «hay tres razones…».
- Repetición: lo que se repite dos o tres veces, importa.
- Énfasis de voz: más volumen, pausa antes, velocidad más lenta.
- Posición: lo que abre y lo que cierra.
Señales de lo accesorio: los ejemplos, las anécdotas, las cifras de apoyo y los chistes. Ayudan a entender y a mantener la atención, pero si se quitan, el discurso sigue en pie.
Los cambios de tema
Un discurso largo pasa por varios temas, y reconocer el momento del cambio es lo que permite tomar apuntes ordenados.
Las marcas del cambio son de tres tipos:
| Tipo de marca | Ejemplos |
|---|---|
| Verbal | «pasemos ahora a…», «otro asunto es…», «por otra parte», «dejando eso de lado» |
| De voz | una pausa más larga, un cambio de tono, bajar y volver a subir |
| Corporal | cambiar de posición, dar un paso, cambiar la diapositiva |
Quien no reconoce el cambio termina con apuntes donde todo parece del mismo tema, y después no puede reconstruir nada.
La estructura y la organización del discurso
Un discurso bien armado se deja seguir. Lo que hay que reconstruir al escuchar es:
- La apertura: ¿anunció de qué iba a hablar?
- El cuerpo: ¿cuántas partes tuvo y cuáles?
- Los enlaces: ¿cómo pasó de una parte a otra?
- El cierre: ¿recapituló? ¿qué pidió o propuso al final?
Si al terminar no podés contestar esas cuatro, o el discurso estaba mal armado o no lo estabas siguiendo. Las dos cosas se pueden decir, y las dos son información útil.
Los códigos no verbales
Quien habla comunica también sin palabras, y muchas veces esa parte contradice la otra.
| Código | Qué transmite |
|---|---|
| Mirada | seguridad, evasión, a quién se dirige de verdad |
| Gesticulación | énfasis; manos escondidas suelen leerse como inseguridad |
| Postura | apertura o cierre; brazos cruzados marcan distancia |
| Distancia | cercanía o formalidad |
| Silencios | énfasis, duda o incomodidad |
| Apariencia y contexto | el registro que se quiere dar: traje y escritorio dicen formalidad |
Cuando lo verbal y lo no verbal se contradicen, el que escucha suele creerle a lo no verbal. Alguien que dice «estoy muy contento» mirando al piso y con voz plana no convence a nadie, y esa contradicción es información: dice que algo más está pasando.
Ejemplos resueltos
1. Un discurso empieza: «Voy a hablarles de tres cosas: qué está pasando con el agua, por qué está pasando y qué podemos hacer». ¿Qué te dio esa apertura? La estructura completa: tres partes, en orden problema-causa-solución. Con eso podés organizar los apuntes en tres bloques antes de que empiece el desarrollo.
2. «Nuevamente, el caos se apoderó del centro.» ¿Qué hace «caos» y qué función domina? Marca el tono alarmista. El hecho podría darse sin esa palabra. Domina la función expresiva o apelativa más que la referencial, porque la palabra valora en lugar de informar.
3. Alguien dice «qué bien te quedó» mirando de reojo y con media sonrisa, ante un trabajo mal hecho. ¿Qué se interpreta? Ironía: lo dicho contradice la situación, y la entonación y el gesto lo confirman. Interpretarlo literalmente es perder el mensaje entero.
4. En una charla, el expositor dice «por otra parte» y da un paso hacia el otro lado. ¿Qué está señalando? Un cambio de tema, marcado por dos vías a la vez: verbal y corporal. Es el momento de abrir un bloque nuevo en los apuntes.
5. Un mensaje de campaña dice: «Cuidemos el agua. Cerrá la llave. Está en tus manos.» ¿Función dominante? Apelativa: busca que el receptor haga algo. Los imperativos y la apelación directa a vos lo delatan. Hay algo de poética en «está en tus manos», pero está al servicio de la apelación.
6. Al terminar una exposición no podés decir cuántas partes tuvo. ¿Qué concluís? Una de dos: o el discurso no estaba organizado (no hubo apertura ni enlaces) o no lo seguiste. Las dos son observaciones legítimas, y conviene distinguirlas revisando si hubo marcas de cambio de tema.
Los errores que más se cobran
- Tomar el tono por el hecho. Si la voz suena alarmada, se concluye que la situación es grave. El tono lo decide quien habla; el hecho es otra cosa.
- Contestar «apelativa» y cerrar. Casi todo mensaje público tiene algo de apelativo. Lo que muestra comprensión es nombrar la que domina y las que la acompañan.
- Leer la ironía al pie de la letra. Pasa cuando no se atiende al contraste entre lo dicho y la situación. La ironía siempre necesita contexto para reconocerse.
- Anotar todo lo que se oye. Quien escribe sin seleccionar no escucha: transcribe. Los apuntes útiles llevan la idea principal de cada bloque y una marca donde el tema cambió.
- Quedarse con el ejemplo y no con la idea. El ejemplo es lo más concreto y lo más fácil de recordar, y por eso desplaza a la idea que venía a ilustrar.
- Ignorar la contradicción entre palabras y cuerpo. Es justamente donde está lo más interesante de un discurso, y se pasa por alto porque uno se concentra solo en lo que se dice.
Clave de análisis
Mientras escuchás, sostené tres preguntas: ¿qué quiere de mí?, ¿cuántas partes lleva y en cuál va? y ¿lo que hace coincide con lo que dice? Con esas tres, cualquier discurso queda reconstruido.