¿Todo lo que está sirve para lo que se quiere?
Al terminar vas a poder decir cuál es el propósito de un escrito, revisar si cada subtema que trae de verdad sirve para lograrlo, y juzgar si las razones que da alcanzan para sostener lo que afirma.
El propósito manda sobre todo lo demás
Todo escrito tiene un propósito: informar, explicar, convencer, dar instrucciones, entretener. Y ese propósito es la vara con la que se mide todo lo que hay adentro.
Un dato correcto puede estar de más. Una anécdota bonita puede estorbar. Nada se juzga solo: se juzga contra el propósito.
Escrito: una carta al alcalde pidiendo que arreglen el puente de la escuela.
Propósito: que arreglen el puente.
Un párrafo sobre los resultados del equipo de fútbol de la escuela: correcto, verdadero y fuera de lugar, porque no acerca nada al propósito.
Tema, subtemas y pertinencia
- Tema: el asunto general del escrito. El puente de la escuela.
- Subtemas: las partes en que se divide. En qué estado está. Cuántos estudiantes lo cruzan. Qué pasó el año pasado. Qué se pide.
- Pertinencia: si cada subtema aporta al propósito.
La prueba es una sola pregunta, por subtema:
¿Sin esto, el escrito logra menos su propósito?
Si la respuesta es sí, es pertinente. Si es no, sobra.
| Subtema de la carta | ¿Aporta al propósito? |
| Estado actual del puente (tablas podridas) | sí: muestra el problema |
| Cuántos estudiantes lo cruzan a diario | sí: muestra el tamaño del problema |
| El susto de noviembre pasado | sí: muestra la urgencia |
| El campeonato del equipo de fútbol | no |
| Cuánto costaría repararlo, según un albañil | sí: facilita la decisión |
La relación entre los subtemas
No basta que cada subtema sirva por separado: tienen que encadenarse. Un escrito donde cada párrafo es bueno pero no se conecta con el siguiente deja al lector armando el rompecabezas.
Tres formas de encadenar que funcionan casi siempre:
| Encadenado | Cómo va |
| De lo general a lo particular | primero el panorama, después los casos |
| Problema, causa, consecuencia, solución | el más usado en escritos que piden algo |
| Cronológico | por orden de tiempo |

Las estrategias para fundamentar
Cuando un escrito afirma algo, tiene que sostenerlo. Estas son las maneras y no todas pesan igual:
| Estrategia | Qué hace | Cuánto pesa |
| Dato o cifra | pone un número verificable | mucho, si la fuente se puede comprobar |
| Ejemplo | muestra un caso concreto | medio: ilustra, no prueba |
| Cita de autoridad | trae a alguien que sabe | mucho, si es de verdad experto en eso |
| Comparación | pone al lado un caso parecido | medio |
| Causa y efecto | explica el mecanismo | mucho, si la cadena se sostiene |
| Opinión sola | afirma sin apoyo | poco |
Dos fallas típicas que hay que saber detectar:
- La autoridad prestada. Un futbolista famoso recomendando una pasta de dientes no es autoridad en dientes.
- El ejemplo único que se hace regla. «A mi primo le fue bien sin estudiar, entonces estudiar no sirve.» Un caso no sostiene una afirmación general.
Organización, claridad y precisión
Tres exigencias que se revisan en cualquier escrito:
- Organización de las ideas: una idea por párrafo, y en un orden que el lector pueda seguir.
- Claridad: si una oración hay que leerla dos veces, hay que reescribirla. Las oraciones de cinco líneas casi siempre esconden dos oraciones.
- Precisión: la palabra exacta. «El puente está feo» no dice nada; «al puente le faltan tres tablas y las que quedan están podridas» sí.
La precisión es la que más rinde y la que menos se trabaja. Comparalo:
| Impreciso | Preciso |
| hace mucho | desde marzo de 2024 |
| bastante gente | unos ciento veinte estudiantes |
| está mal | tiene tres tablas quebradas |
| algunos dicen | el comité de padres informó que |
Ejemplos resueltos
1. Un informe sobre la contaminación de un río incluye un párrafo sobre la historia del nombre del río. ¿Es pertinente? Depende del propósito. Si el informe busca que la municipalidad actúe, sobra. Si busca dar a conocer el río en un trabajo de Estudios Sociales, aporta. La pertinencia no está en el párrafo: está en la relación entre el párrafo y el propósito.
2. «Hay que reciclar porque la profesora lo dijo.» ¿Qué estrategia usa y cuánto pesa? Cita de autoridad, y pesa poco en este caso: la profesora es autoridad para el aula, no necesariamente en manejo de residuos. Pesaría más un dato: cuántas toneladas se entierran al año en el cantón.
3. Ordená estos subtemas para pedir un basurero en el patio: (a) cuánta basura queda regada, (b) qué se pide, (c) por qué no hay basurero hoy, (d) qué problemas causa la basura regada. a → d → c → b: primero el hecho, después las consecuencias, después la causa de que siga pasando y al final la petición. Ese es el encadenado problema-consecuencia-causa-solución.
4. Hacé preciso: «El recreo es muy corto y casi nadie alcanza a comer». «El recreo dura quince minutos, y en la última medición del comité de comedor, treinta de los cincuenta estudiantes de sexto no alcanzaron a terminar el almuerzo.» Se cambiaron dos vaguedades por dos datos.
5. Un texto que quiere convencer trae cuatro ejemplos y ningún dato. ¿Qué le falta? Le falta peso. Los ejemplos ilustran bien, pero cuatro casos no prueban una regla general. Con un dato verificable al lado, los ejemplos pasan de ser anécdotas a ser muestras.
Los errores que más se cobran
- Juzgar un párrafo por sí solo. Se dice «está bien escrito» sin preguntarse para qué está ahí. La pertinencia siempre es relación con el propósito, nunca cualidad del párrafo.
- Meter todo lo que se investigó. Cuesta botar lo que costó encontrar. Pero un escrito con material de sobra pierde fuerza: el lector no sabe qué es lo importante.
- Confundir opinión con fundamento. Se repite la afirmación con otras palabras y se cree que se sostuvo. Fundamentar es traer algo de afuera: un dato, un caso, una fuente.
- Aceptar la autoridad por la fama. Pasa con la publicidad y con las redes. La pregunta correcta no es si la persona es conocida, sino si sabe de ese tema.
- Escribir impreciso para no equivocarse. «Bastante», «mucho», «algunos» parecen seguros porque no comprometen. En realidad debilitan: quien lee no puede hacer nada con eso.
- Ordenar los subtemas como fueron apareciendo. El orden de la investigación no es el orden del escrito. Hay que decidirlo aparte, según lo que el lector necesita saber primero.
Cómo acompañar en casa
Esta parte es para la persona que acompaña. No hace falta saber la materia: las respuestas van al lado.
Al terminar, el estudiante tiene que poder: decir el propósito de un escrito y revisar si todo sirve a ese propósito.
Tres preguntas para hacerle
- ¿Un párrafo se juzga solo? → No: se juzga por si sirve al propósito del texto
- ¿Cuál es el propósito de este texto? → Informar, convencer, explicar o narrar
- ¿Qué se hace con un párrafo que no sirve al propósito? → Se quita o se reescribe
Si se traba. Si juzga el párrafo por sí solo, pregúntele para qué está ahí.
Cinco minutos en la casa. Que revise un texto suyo y señale un párrafo que no aporte al propósito.
Clave de análisis
Escribí el propósito en una línea antes de revisar nada. Después, subtema por subtema, preguntate: ¿sin esto se logra menos el propósito? Y cada vez que afirmes algo, revisá con qué lo estás sosteniendo.