Que todo lo que está sirva para lo que se busca

Al terminar vas a poder identificar el tema y los subtemas de un escrito, juzgar si cada uno sirve al propósito, y organizar las ideas con claridad, precisión y concisión.

El propósito es la vara

Todo escrito busca algo: informar, explicar, convencer, normar, entretener. Y ese propósito es la vara con la que se mide todo lo que trae adentro.

Un dato correcto puede estar de más. Una anécdota bien contada puede estorbar. Nada se juzga solo: se juzga contra el propósito.

Tema, subtemas y su relación

La prueba de pertinencia, subtema por subtema:

¿Sin esto, el escrito logra menos su propósito? Sí → pertinente. No → sobra, por bueno que sea.

Y la prueba de relación, entre subtemas:

¿Por qué este subtema va después de aquel y no antes? Si no hay respuesta, el orden fue casual y el lector lo va a notar.

Encadenado Cuándo conviene
General → particular el lector no conoce el tema
Problema → causa → consecuencia → solución escritos que piden algo
Cronológico procesos, historia
Comparativo, aspecto por aspecto cuando lo importante es la diferencia
Orden de importancia cuando el lector puede dejar de leer a la mitad
Un texto mejora más quitando que agregando.
Un texto mejora más quitando que agregando.

Las estrategias para fundamentar

Estrategia Qué aporta Cuánto pesa
Dato verificable un número con fuente mucho
Cita de autoridad alguien que sabe de ese tema mucho
Causa y efecto el mecanismo explicado mucho
Ejemplo un caso concreto medio: ilustra, no prueba
Comparación un caso parecido medio
Opinión sin apoyo nada poco

Tres fallas que hay que saber detectar:

Claridad, precisión y concisión

Tres exigencias distintas, y conviene no confundirlas.

Claridad: que se entienda a la primera. Si una oración hay que leerla dos veces, se reescribe. Las oraciones de cinco líneas casi siempre esconden dos oraciones y una coma de más.

Precisión: la palabra exacta y el dato exacto.

Impreciso Preciso
hace mucho desde marzo de 2024
bastante gente unos ciento veinte estudiantes
está mal tiene tres tablas quebradas
algunos dicen el comité de padres informó que
es caro cuesta ochocientos mil colones

Concisión: decir lo mismo con menos.

Largo Conciso
debido al hecho de que porque
en el día de hoy hoy
se procedió a la realización de se hizo
tiene la capacidad de puede
en relación con lo referente a sobre

Las fórmulas largas no hacen el texto más serio: lo hacen más lento, y el lector se cansa antes de llegar a lo importante.

Ejemplos resueltos

1. Una carta al alcalde pidiendo la reparación de un puente incluye un párrafo sobre el campeonato de la escuela. ¿Pertinente? No. Es verdadero y está bien escrito, pero no acerca nada al propósito, que es que reparen el puente. Un párrafo así diluye la petición.

2. ¿Y si la carta fuera para pedir una cancha? Ahí sí sería pertinente: el campeonato mostraría que hay un equipo que necesita dónde entrenar. La pertinencia no está en el párrafo: está en su relación con el propósito.

3. Ordená estos subtemas para pedir un basurero: (a) cuánta basura queda regada, (b) qué se pide, (c) por qué no hay basurero hoy, (d) qué problemas causa. a → d → c → b: el hecho, las consecuencias, la causa de que siga pasando y al final la petición. Es el encadenado problema-consecuencia-causa-solución, y se puede justificar en una frase.

4. «Hay que reciclar porque es importante reciclar.» ¿Qué falla? Es repetición disfrazada de razón: la supuesta causa repite la afirmación. Un argumento trae algo de afuera: un dato, un caso, un mecanismo.

5. Hacé precisa y concisa: «Debido al hecho de que llovió de manera bastante abundante, se procedió a la suspensión de las actividades que estaban programadas». «Como llovió 78 mm en dos horas, se suspendieron las actividades.» De veintitrés palabras a once, con un dato en lugar de un «bastante abundante».

6. Un informe trae cuatro ejemplos y ningún dato. ¿Qué le falta? Peso. Los ejemplos ilustran pero no prueban. Con un dato verificable al lado, los ejemplos pasan de anécdotas a muestras de algo.

Los errores que más se cobran

  1. Juzgar un párrafo por sí solo. Se dice «está bien escrito» sin preguntar para qué está ahí. La pertinencia siempre es relación con el propósito.
  2. Meter todo lo investigado. Cuesta botar lo que costó conseguir. Pero el exceso diluye: el lector deja de saber qué es lo importante.
  3. Ordenar los subtemas como fueron apareciendo. El orden de la investigación no es el orden del escrito. Hay que decidirlo aparte, pensando en qué necesita saber el lector primero.
  4. Escribir impreciso para no comprometerse. «Bastante», «mucho», «algunos» parecen seguros. En realidad debilitan, porque el lector no puede hacer nada con eso.
  5. Confundir largo con serio. Se alargan las fórmulas creyendo que suena más formal. Un texto conciso se lee como un texto seguro.
  6. Aceptar una autoridad por su fama. La pregunta no es si es conocida, sino si sabe de ese tema.

Clave de análisis

Escribí el propósito en una línea antes de revisar nada. Después, subtema por subtema, preguntate: ¿sin esto se logra menos? y ¿por qué va acá y no en otro lugar?

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