Predecir el texto y resolver la palabra que no conocés

Al terminar vas a poder usar los predictores de un texto para formular hipótesis sobre lo que viene, y deducir el significado de una palabra desconocida a partir del contexto, sin tener que parar a buscarla.

Los predictores textuales

Un predictor es cualquier elemento que anuncia lo que viene. Están a la vista antes de leer y también dentro del texto, mientras se lee.

Antes de leer

Predictor Qué anuncia
Título el tema, y muchas veces el tipo de texto
Subtítulo o copete la idea central
Imágenes y pies de foto qué se considera importante
Subtítulos internos la estructura completa
Extensión y formato si es dato rápido o desarrollo
Soporte donde apareció el propósito: informar, explicar, convencer
Autor el punto de vista probable

Un título como «Tres razones por las que el frijol subió de precio» entrega la estructura entera: es explicativo, va a dar tres causas, y va a traer cifras.

Durante la lectura

Predictor Qué anuncia
Conectores sin embargo anuncia un giro; por eso, una consecuencia; en primer lugar, una enumeración
Anuncios explícitos «hay dos explicaciones para esto»
Preguntas retóricas lo que sigue es la respuesta
Cambio de tiempo verbal un salto atrás o un cambio de plano
Marcas temporales tres años antes, aquella mañana

Si un párrafo termina en «pero eso no fue lo peor», el siguiente trae algo peor. El texto lo prometió.

La hipótesis textual

Una hipótesis textual es lo que el lector supone que el texto va a decir, y se confirma o se corrige al seguir leyendo.

El ciclo es este: predictor → hipótesis → lectura → confirmación o corrección, y se repite muchas veces por página sin que uno lo note.

Hacerlo a propósito tiene dos ventajas: se lee más rápido, porque el ojo va buscando algo, y se detecta antes cuando uno se perdió, porque las hipótesis dejan de calzar.

Lo que no hay que hacer: aferrarse a la hipótesis. Si el texto la corrige, se cambia. Un lector que sigue leyendo dentro de su hipótesis inicial entiende lo que esperaba, no lo que dice.

Analogías y contrastes con la experiencia previa

Dos operaciones opuestas y las dos útiles:

El contraste suele enseñar más que la analogía, porque obliga a ver lo que en el propio mundo se da por hecho.

Toda analogía tiene límite, y decirlo es parte de usarla bien: «se parece en el efecto, pero no en la causa».

El significado por contexto

Esta es la herramienta más práctica de toda la lección. Cuando aparece una palabra desconocida, el texto casi siempre trae la respuesta cerca.

Las seis pistas, en orden de utilidad:

Pista Cómo se ve Ejemplo
Definición directa el texto la explica el sotobosque, es decir, la vegetación baja bajo los árboles grandes
Sinónimo cercano se repite la idea con otra palabra un terreno baldío, un lote vacío
Antónimo o contraste se opone a algo conocido no era un terreno fértil sino yermo
Ejemplos se listan casos tubérculos como la papa, el camote y la yuca
Familia de palabras se reconoce la raíz deshidratadohidro, agua
Función en la oración qué papel cumple si va después de un artículo, es sustantivo

El procedimiento:

  1. No pares. Seguí leyendo hasta el final del párrafo.
  2. Preguntate qué clase de palabra es y si es positiva o negativa.
  3. Probá una definición provisional y metela en la oración.
  4. Comprobala en la siguiente aparición de la palabra.
  5. Solo si nada funciona y la palabra es clave, andá al diccionario.
Parar en cada palabra que no conocés rompe la comprensión. Primero se sigue, después se resuelve.
Parar en cada palabra que no conocés rompe la comprensión. Primero se sigue, después se resuelve.

Ejemplos resueltos

1. «El río bajaba exiguo aquel verano; apenas un hilo de agua entre las piedras.» ¿Qué significa «exiguo»? Escaso, muy poco. La pista es el sinónimo cercano: la segunda mitad de la oración lo explica con otras palabras. No hizo falta diccionario.

2. «No era un terreno fértil sino yermo, sin una mata en pie.» ¿Y «yermo»? Estéril, sin vegetación. La pista es el contraste: el sino opone yermo a fértil, y la coma final lo confirma con una imagen.

3. Un párrafo termina: «Lo que nadie sabía era que la carta ya había llegado.» ¿Qué hipótesis hacés? Que el texto va a contar cómo llegó y qué pasó después, y que algún personaje va a actuar sin saberlo. La frase es un predictor explícito: anuncia información que los personajes no tienen y el lector sí.

4. «Sin embargo,» al inicio de un párrafo. ¿Qué anuncia? Un giro: lo que sigue va contra lo que se venía diciendo. Si el párrafo anterior venía sumando razones a favor, ahora viene una en contra o una excepción.

5. Estás leyendo y la palabra «propicio» aparece tres veces. Probaste «favorable» en la primera. ¿Qué hacés? Comprobarla en las otras dos. Si funciona en las tres, la definición provisional era buena. Ese es el paso que casi nadie da y el que convierte la deducción en certeza.

6. Hacé un contraste entre el texto y tu experiencia, bien formulado. «En el relato el personaje camina dos horas para llegar a la escuela. A diferencia de mi caso, donde el bus pasa por la esquina, para él ir a clase es una decisión diaria y no una rutina. Eso explica por qué el texto le da tanto peso a que un día no fuera.»

Los errores que más se cobran

  1. Parar en la primera palabra desconocida. Se corta la lectura cada tres líneas y se pierde el hilo. Casi siempre el párrafo mismo trae la pista, tres renglones más adelante.
  2. Inventar el significado sin comprobarlo. Se elige la primera idea que suena y se sigue. La comprobación es meter la definición provisional en la oración y ver si el texto sigue teniendo sentido.
  3. Aferrarse a la hipótesis inicial. Cuando el texto la corrige, el lector la fuerza para que calce. Así se entiende lo que uno esperaba y no lo que el texto dice.
  4. No leer los conectores como predictores. Se leen como palabras de relleno. Sin embargo, en primer lugar y por eso anuncian lo que viene y permiten anticiparlo.
  5. Hacer analogías sin límite. «Esto es igual que aquello» sin decir hasta dónde llega el parecido. Toda analogía se parece en algo y se diferencia en el resto.
  6. Deducir por la forma sin mirar el contexto. Enervar parece que significa «poner nervioso», y su primer significado es el contrario: debilitar. La familia de palabras orienta, pero el contexto decide.

Clave de análisis

Ante una palabra desconocida: seguí leyendo hasta el punto final, probá una definición provisional y comprobala más adelante. Y leé los conectores como lo que son: anuncios de lo que viene.

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