Reconstruir un cuento y darle sentido

Al terminar vas a poder contar de nuevo un cuento o una leyenda respetando lo que el texto dice, y vas a poder relacionarlo con lo que ya sabías y con lo que vos mismo has vivido, sin inventarle lo que no tiene.

Qué es reconstruir un texto

Reconstruir es volver a armar el relato después de leerlo: quién aparece, qué pasó, en qué orden, dónde, y qué quedó al final. Se puede hacer de forma oral, contándolo, o por escrito.

Reconstruir no es repetir de memoria ni es inventar otra historia. Es la prueba de que entendiste: si lo podés contar y el que escucha entiende lo mismo que estaba en el papel, está bien reconstruido.

Las piezas que hay que rescatar

Pieza Pregunta
Personajes ¿quiénes son? ¿cómo son? ¿qué quieren?
Lugar ¿dónde ocurre?
Tiempo ¿cuándo? ¿en cuánto tiempo pasa todo?
Conflicto ¿cuál es el problema?
Acciones ¿qué hicieron, en qué orden?
Desenlace ¿cómo se resolvió?
Narrador ¿quién cuenta? ¿está adentro de la historia o afuera?

Ese último punto es el que más se pasa por alto. Si el narrador dice yo caminaba, está adentro y solo sabe lo suyo. Si dice Ana caminaba y pensaba que nadie la vería, está afuera y sabe hasta lo que los personajes piensan.

Si podés contestar las cuatro, entendiste el cuento. Si falla una, ahí hay que volver.
Si podés contestar las cuatro, entendiste el cuento. Si falla una, ahí hay que volver.

Los conocimientos previos ayudan, pero no reemplazan

Lo que vos ya sabés te ayuda a entender más rápido. Si leés una leyenda del Cadejos y ya oíste hablar de él, arrancás con ventaja.

El riesgo es el otro lado: completar el cuento con lo que uno ya sabía en vez de con lo que el texto dice. Si en la versión que leíste el Cadejos es blanco y protege al caminante, y vos contás que era negro porque así te lo contaron en la casa, no reconstruiste ese texto: contaste el tuyo.

Regla: todo lo que digás al reconstruir tiene que poder señalarse con el dedo en el texto. Lo que no está, va aparte y se anuncia: «yo me imagino que…».

Relacionar sin salirse

Después de reconstruir sí se puede —y se debe— relacionar. Hay tres maneras y las tres cuentan:

Estas relaciones son las que le dan sentido a la lectura. Pero van después, y se anuncian como lo que son: lo que vos aportás, no lo que el texto dice.

Un ejemplo para trabajar

Este texto no es de ningún libro: está escrito acá para practicar.

El toro de la quebrada

Don Chepe salía todas las madrugadas a ordeñar. Tenía que cruzar la quebrada por un puente de dos tablas, y siempre llevaba el farol encendido.

Una madrugada de octubre el farol se le apagó en el medio del puente. En la oscuridad oyó una respiración grande, muy cerca. Se quedó quieto hasta que aclaró.

Cuando salió el sol vio que del otro lado estaba el toro del vecino, que se había escapado y llevaba toda la noche ahí parado, sin poder pasar el puente.

Desde ese día don Chepe lleva dos faroles.

Reconstrucción: Don Chepe, un ordeñador, cruzaba una quebrada de madrugada por un puente de dos tablas. Una madrugada de octubre se le apagó el farol y oyó una respiración grande en la oscuridad; se quedó quieto hasta que amaneció. Al aclarar descubrió que era el toro escapado del vecino, atrapado del otro lado. Desde entonces lleva dos faroles.

Conflicto: quedarse a oscuras en el puente con algo desconocido cerca. Desenlace: la explicación resultó ser común y corriente, y don Chepe cambió una costumbre. Narrador: está afuera de la historia y cuenta lo que don Chepe hizo.

Ejemplos resueltos

1. Un compañero cuenta que don Chepe se encontró un fantasma. ¿Está bien reconstruido? No. El texto dice que era el toro del vecino. El compañero completó con lo que esperaba de una historia de madrugada. Lo que se cuenta al reconstruir tiene que estar en el texto.

2. ¿Cuál es el conflicto del cuento y en qué párrafo aparece? En el segundo: se apaga el farol y hay una respiración cerca. Antes de eso solo se presentaba la situación normal, que es el inicio.

3. Relacioná el cuento con algo del mundo, y decilo como se debe. «Yo lo relaciono con los puentes de tablas que todavía hay en muchas fincas de Costa Rica, donde la gente cruza con linterna.» Está anunciado como relación propia y no se mezcla con lo que el texto dice.

4. ¿Por qué el último renglón es importante para el desenlace? Porque muestra el efecto que el episodio dejó en el personaje: cambió una costumbre. Un desenlace no es solo que el problema termine; también es lo que queda después.

5. Si te piden reconstruir el cuento en tres oraciones, ¿qué dejás afuera? El detalle de octubre y el de las dos tablas. Son datos que dan ambiente pero no sostienen la historia. Lo que no se puede dejar afuera es el farol apagado, el toro y el cambio del final.

Los errores que más se cobran

  1. Contar el cuento que uno ya conocía. Pasa sobre todo con las leyendas ticas, que tienen muchas versiones. El texto que hay que reconstruir es el que está en la página, no el de la abuela.
  2. Mezclar la opinión con el relato sin avisar. Aparece «y el toro estaba asustado» cuando el texto nunca dijo eso. Si es interpretación, se anuncia: «me parece que…».
  3. Cambiar el orden de los hechos. Se cuenta primero el descubrimiento del toro y después el susto, y así el relato pierde el sentido. El orden es parte de lo que el texto dice.
  4. Reconstruir solo la acción y olvidar el conflicto. Queda una lista de cosas que pasaron sin que se entienda qué estaba en juego. El conflicto es lo que convierte una lista en una historia.
  5. Confundir al narrador con el autor. El que cuenta dentro del texto puede ser un personaje inventado; el autor es la persona que escribió. En este cuento el narrador está afuera y no tiene nombre.

Clave de análisis

Reconstruí con personajes, conflicto, orden y desenlace, y para cada cosa que digás preguntate: ¿puedo señalar dónde lo dice? Lo que no se puede señalar va después, anunciado como lo tuyo.

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