Estar bien, cuidarte y pedir ayuda
Al terminar vas a poder reconocer situaciones que te hacen sentir mal, nombrar lo que te protege y saber a quién contarle cuando algo no está bien.
Qué es estar bien
Estás bien cuando te sentís seguro, tranquilo y querido. En la casa, en la escuela y en el barrio.
El bienestar no es solo del cuerpo. También es de lo que sentís por dentro.
Situaciones que afectan el bienestar
Hay cosas de todos los días que te quitan el bienestar:
- Que te griten, te insulten o se burlen de vos.
- Que te peguen, te empujen o te quiten las cosas.
- Que te dejen solo en el recreo a propósito.
- Que alguien te toque las partes íntimas o te pida ver las de él.
- Que en la casa haya pleitos fuertes todo el tiempo.
Todo eso es violencia. La violencia lastima el cuerpo, o lastima por dentro, o las dos cosas.
Nada de eso es culpa tuya. Nunca.
Lo que te protege
- Tu cuerpo es tuyo. Nadie tiene que tocar tus partes íntimas, y vos no tocás las de nadie.
- Si algo te incomoda, decí no y alejate.
- No hay secretos que den miedo. Un secreto que te hace sentir mal se cuenta.
- No te vas con una persona desconocida, aunque te ofrezca dulces o un paseo.
- Si ves que le pegan a un compañero, no te reís ni grabás: buscás a un adulto.

Contarlo es lo que resuelve
Callar no hace que la violencia se acabe. Casi siempre hace que siga.
Por eso hay que contarlo. Contarlo es avisarle a una persona adulta de confianza: tu mamá, tu papá, la maestra, el director, un familiar.
Si la primera persona no te hace caso, buscás otra. Y otra. Hasta que alguien te escuche.
En Costa Rica hay un teléfono para eso: el 911. Cualquier persona puede llamar.
Contar no es acusar ni ser sapo. Es pedir ayuda.
Ejemplos resueltos
1. El apodo. A Luis le dicen un apodo feo todos los días. Él se queda callado para que no le digan más.
El apodo es violencia con palabras. Quedarse callado no lo detiene. Luis se lo cuenta a la maestra ese mismo día.
2. El secreto. Un adulto le pide a Marta que no le cuente a nadie que le tocó las piernas.
Es un secreto que da miedo, así que no se guarda. Marta se lo dice a su mamá. Si su mamá no está, a la maestra.
3. El empujón en el recreo. Karla ve que un compañero grande empuja a uno pequeño contra la pared.
Karla no se mete a pelear, porque saldría lastimada. Va donde la persona adulta que cuida el recreo y le avisa de una vez.
Los errores que más se cobran
- Creer que la violencia es solo pegar. Pasa porque los golpes se ven y las palabras no dejan marca. El insulto y la burla también lastiman.
- Pensar que contarlo es ser sapo. Pasa porque entre compañeros se repite esa frase; pedir ayuda para que algo malo pare no es lo mismo que acusar por gusto.
- Sentirse culpable de lo que le hicieron. Pasa porque quien lastima suele decir «vos te lo buscaste»; la culpa es siempre de quien hace daño.
- Rendirse cuando el primer adulto no hace caso. Pasa porque el niño cree que ya intentó; hay que buscar a otra persona hasta que alguien escuche.
Clave de análisis
¿Algo te lastima el cuerpo o te hace sentir mal por dentro? No se aguanta y no se calla. Te alejás y se lo contás a una persona adulta de confianza.