Hablar claro y dar instrucciones que se entiendan
Al terminar vas a poder hablar delante de la clase con voz clara y buen ritmo, y vas a poder dar instrucciones que cualquiera pueda seguir.
Cuatro cosas que se cuidan al hablar
| Qué | Qué significa | Si falla |
|---|---|---|
| Pronunciación | decir cada sonido completo | «tá» en vez de está |
| Proyección | que la voz llegue al fondo | los de atrás no oyen |
| Articulación | mover bien la boca | todo suena pegado |
| Ritmo | ni muy rápido ni muy lento | nadie sigue el hilo |

Pronunciación: la palabra entera
Al hablar rápido nos comemos pedazos: «pa» por para, «na» por nada, «toy» por estoy. En el recreo no importa; en una exposición sí, porque si la palabra llega a medias, el mensaje llega a medias.
Proyección: la voz que llega
Proyectar no es gritar. Es empujar la voz desde la barriga.
- Parate derecho, con los pies firmes.
- Tomá aire antes de empezar.
- Mirá a la última fila, no al piso, y hablá para ella.
Articulación y ritmo
Los trabalenguas sirven justo para esto: obligan a mover la boca.
Pablito clavó un clavito en la calva de un calvito.
Decilo tres veces, cada vez más rápido, sin comerse ninguna sílaba.
El ritmo se arregla con las pausas. Se para en cada punto y se respira. El que no para se queda sin aire y termina hablando bajito.
Dar instrucciones
Una instrucción dice cómo se hace algo. Tiene que ser tan clara que alguien que nunca lo hizo pueda hacerlo.
Reglas:
- Un paso por vez, en orden.
- Empezá cada paso con la acción: poné, cortá, echá.
- Decí las cantidades: dos tazas, media hora.
- No te saltés lo obvio: para el que no sabe, nada es obvio.
Cómo hacer agua dulce:
- Poné dos tazas de agua en una olla.
- Echá un pedazo de tapa de dulce.
- Ponela al fuego hasta que hierva.
- Revolvé hasta que la tapa se deshaga.
- Serví caliente.
El cuerpo también habla
Cuando explicás algo, el cuerpo acompaña:
- Las manos muestran tamaños y direcciones: «así de grande», «para allá».
- La cara muestra si es fácil o si hay cuidado.
- La entonación marca lo importante: se dice más fuerte y más despacio lo que no se puede fallar.
Lo que no ayuda: taparse la boca, darle la espalda a la clase, hablarle al papel.
Ejemplos resueltos
1. Los de atrás dicen que no te oyen. ¿Qué hacés? No se trata de gritar. Se para derecho, se toma aire y se habla mirando a la última fila.
2. Decí bien: «Toy listo pa salir». Están comidas dos palabras: estoy y para. Estoy listo para salir.
3. ¿Qué le falta a esta instrucción: Echá el arroz y serví? Falta el agua, falta el fuego y falta el tiempo. Alguien que nunca cocinó no podría seguirla. Poné dos tazas de agua a hervir. Echá una taza de arroz. Tapá y cociná veinte minutos. Serví.
4. Estás explicando el tamaño de un pez. ¿Cómo ayudás con el cuerpo? Se separan las manos mostrando el largo mientras se dice «era así de grande».
Los errores que más se cobran
- Hablar mirando la hoja. La cabeza baja y la voz se va al piso; además se pierde el contacto con quien escucha. El papel va a la altura del pecho.
- Correr para terminar rápido. Estar de pie da nervios y el niño acelera. Pero al correr se traba, y trabarse alarga el momento en vez de acortarlo.
- Dar instrucciones salteándose pasos. El que explica ya sabe hacerlo y da por sabido lo que para el otro no lo es. Hay que contarlo como si el otro nunca lo hubiera visto.
- Decir «un poquito» en una instrucción. No es una cantidad: cada quien entiende otra cosa. Se dice dos tazas o media cucharada.
- Quedarse sin aire en la mitad. Se lee o se habla sin parar en los puntos. La pausa no es pérdida de tiempo: es donde se respira.
Clave de análisis
Para hablar: parate derecho, tomá aire, mirá al fondo y pará en cada punto. Para instruir: un paso por vez, con la acción adelante y la cantidad dicha.