Cuando las palabras no se entienden al pie de la letra
Al terminar vas a poder darte cuenta de cuándo las palabras no se entienden al pie de la letra, explicar con tus palabras qué quiso decir la persona y usar comparaciones para escribir más bonito.
Una frase que no se puede creer al pie de la letra
Si alguien dice «mi abuela es un roble», nadie corre a ver si la abuela tiene ramas. Todos entienden otra cosa: que la abuela es fuerte y firme.
Eso pasa muchísimo. Las palabras dicen una cosa y significan otra.
Cuando las palabras no se entienden al pie de la letra, estamos usando lenguaje figurado.

Las dos maneras de decir las cosas
Lenguaje literal es cuando las palabras significan exactamente lo que dicen: «hoy llovió mucho».
Lenguaje figurado es cuando significan otra cosa: «hoy llovió a cántaros».
Las dos están bien dichas. La diferencia es que la segunda hace ver la lluvia en la cabeza de quien escucha.
Cómo te das cuenta
Hay una señal clarísima: si te imaginás la frase al pie de la letra y sale un disparate, es lenguaje figurado.
- «Está lloviendo a cántaros»: ¿caen cántaros del cielo? No. Entonces es figurado.
- «Se comió el mandado»: ¿se comió un papel? No. Es figurado: quiere decir que se creyó el cuento.
- «Hoy comí arroz con pollo»: eso sí puede pasar tal cual. Es literal.
La comparación: la más fácil de usar
La comparación dice que algo se parece a otra cosa, y casi siempre trae la palabra como.
- «Corre como un venado» → corre muy rápido.
- «Tiene las manos frías como el hielo» → están heladas.
- «Ese niño es como una esponja» → aprende todo rapidísimo.
Para armar una, pensá primero qué querés decir y después buscá algo que todos conozcan y que tenga esa misma cualidad. ¿Querés decir que tu hermana es rápida? Buscá algo rápido: un rayo, un venado, una moto.
Cuando se quita el «como»
Si en vez de decir «es como un roble» decimos «es un roble», la frase se vuelve más fuerte todavía. Ahí ya no comparamos: decimos que una cosa ES la otra, aunque sepamos que no lo es de verdad.
- «Mi abuela es un roble.»
- «Ese salón es un horno.»
- «Sos mi sol.»
Nadie se confunde: se entiende enseguida.
Los dichos de todos los días
En Costa Rica usamos lenguaje figurado a cada rato y casi ni lo notamos:
| Lo que se dice | Lo que quiere decir |
| «Se le subieron los humos» | se creyó mucho |
| «Está en la luna» | está distraído |
| «Le tomó el pelo» | lo engañó en broma |
| «Metió la pata» | se equivocó |
| «Tiene un nudo en la garganta» | está a punto de llorar |
Estos se llaman dichos o expresiones, y se aprenden oyéndolos, igual que aprendiste a hablar.
Ejemplos resueltos
1. «Mi hermano es una tortuga para bañarse.» ¿Es literal o figurado? Figurado. Su hermano no es una tortuga: quiere decir que se baña muy despacio.
2. «La casa tiene techo de zinc.» ¿Y esta? Literal. Se entiende tal cual: el techo es de zinc de verdad.
3. Escribí una comparación para decir que el café está muy caliente. Por ejemplo: «El café está como lava» o «está hirviendo como el agua de la olla».
4. «Pedro está en la luna.» ¿Dónde está Pedro? En el aula, distraído. «Estar en la luna» significa estar pensando en otra cosa.
Los errores que más se cobran
- Entender la frase al pie de la letra. Es el error de fondo: contestar que la abuela tiene ramas. La prueba es preguntarse si la frase, tal cual, puede pasar de verdad.
- Creer que el lenguaje figurado es mentira. No es mentira: es una manera de decir. Quien dice «llueve a cántaros» no está engañando a nadie.
- Explicar el dicho repitiendo el dicho. «Metió la pata quiere decir que metió la pata» no explica nada. Hay que decirlo con otras palabras: se equivocó.
- Usar comparaciones que nadie entiende. Si comparás con algo que tu lector no conoce, la frase no funciona. Compará con cosas de todos los días.
- Olvidar que en un poema casi todo es figurado. Si en un poema leés «el río canta», no busqués un río con voz: buscá qué te quiso hacer sentir.
Clave de análisis
Si se te olvida todo, quedate con una pregunta: ¿esto puede pasar tal cual? Si la respuesta es no, es lenguaje figurado y hay que buscar qué quiso decir la persona.
Y si tenés que escribir algo tuyo, acordate del truco de la comparación: pensá la cualidad primero —rápido, frío, fuerte— y después buscá una cosa conocida que la tenga. Con «como» te sale una comparación; si le quitás el «como», te sale más fuerte todavía.
Cómo acompañar en casa
Esta parte es para la persona que acompaña. No hace falta saber la materia: las respuestas van al lado.
Al terminar, el estudiante tiene que poder: decir si una frase se entiende al pie de la letra o no, y explicar con sus palabras qué quiso decir.
Tres preguntas para hacerle
- «Está lloviendo a cántaros.» ¿Caen cántaros? — No: quiere decir que llueve muy fuerte. Es lenguaje figurado.
- ¿Qué quiere decir «estar en la luna»? — Estar distraído, pensando en otra cosa.
- Decime una comparación para algo muy rápido. — Por ejemplo, «corre como un rayo» o «como un venado».
Si se traba. Casi siempre es porque entiende la frase al pie de la letra. Pídale que se imagine el dibujo de la frase: si el dibujo sale disparatado —cántaros cayendo del cielo—, entonces la frase quiere decir otra cosa.
Cinco minutos en la casa. Durante la comida, cuenten cuántos dichos aparecen en la conversación o en la tele: «metió la pata», «se le subieron los humos», «está en la luna». Cada vez que salga uno, que diga qué significa con sus propias palabras.