LecciónEducación Cívica · Bachillerato por Madurez

4. Igualdad de oportunidades y prácticas democráticas

Los tipos de violencia

Al terminar vas a poder clasificar un caso de violencia en directa, estructural o cultural preguntándote quién es el agresor, explicar por qué las dos últimas son las más difíciles de ver, y reconocer el ámbito y la fase del ciclo en que ocurre un hecho.

Ya lo sé: ir al ejercicio ↓
Mural en una calle de El Llanito, Guanajuato, México: si te controla, te humilla, te insulta, te pega, te grita, no lo permitas, el amor no lastima. Esa lista es violencia directa: no solo los golpes, también el control, el insulto y la humillación. Imagen de Wikimedia Commons, Juan Carlos Fonseca Mata, CC BY-SA.
Mural en una calle de El Llanito, Guanajuato, México: si te controla, te humilla, te insulta, te pega, te grita, no lo permitas, el amor no lastima. Esa lista es violencia directa: no solo los golpes, también el control, el insulto y la humillación. Imagen de Wikimedia Commons, Juan Carlos Fonseca Mata, CC BY-SA.

Entender

La pregunta que clasifica: ¿dónde está el agresor?

El sociólogo noruego Johan Galtung propuso la clasificación que sigue siendo la base del estudio de la violencia, y la ordenó con una sola pregunta: ¿se puede señalar con el dedo a quien hace el daño?

Tipo¿Hay un agresor identificable?Qué hace el daño
DirectaSí, una persona concretaUn acto: golpe, insulto, amenaza
EstructuralNo, nadie en particularUn sistema que reparte mal
CulturalNo, es una idea compartidaCreencias que justifican las otras dos

Directa = un acto. Estructural = un reparto. Cultural = una excusa. Con esas tres palabras volvés a armar la clasificación aunque se te olviden los ejemplos.

Galtung las dibujó como un triángulo: la directa es la punta que sobresale del agua; las otras dos, la parte sumergida que la sostiene. De ahí lo de violencia visible e invisible.

Violencia directa: la que se ve

Es la visible, ejercida de forma intencional por un actor contra una víctima: golpes, insultos, amenazas, agresiones con armas. Es la más fácil de identificar porque hay un agresor y un acto concreto, con fecha y hora.

Ojo con la trampa: directa no significa solo física. Un insulto o una amenaza también son directos, porque alguien decide hacerlos. Lo que la define no es el golpe, sino la intención de una persona identificable.

Violencia estructural: la que está normalizada

Aquí no hay un agresor directo, sino un sistema o estructura que genera sufrimiento: pobreza, desigualdad, exclusión, falta de acceso a salud o educación. Es la más difícil de identificar porque está normalizada en las instituciones. Ejemplo: un niño que no puede estudiar porque el sistema no le ofrece una escuela cerca.

¿Por qué cuesta tanto verla? Porque nadie la firmó. Si un docente le prohibiera la entrada a ese niño, todos lo señalarían; como el problema es que la escuela nunca se construyó, no hay a quién reclamarle y el daño pasa por «mala suerte». Se mide en el hueco entre lo que una persona podría llegar a ser y lo que las condiciones le permiten.

Violencia cultural: la que da permiso

Son los aspectos de la cultura —religión, ideología, lenguaje, arte— que legitiman o justifican la violencia directa o estructural. Ejemplo: chistes que ridiculizan a un grupo, o tradiciones que normalizan el machismo.

La cultural es la más silenciosa porque no golpea ni excluye: autoriza. Es el «así ha sido siempre», el «algo habrá hecho». Cuando oís una frase que convierte una agresión en algo normal o merecido, estás ante violencia cultural, aunque quien la diga no le pegue a nadie.

Cómo se alimentan entre sí

El triángulo no es una lista de tres cosas sueltas: es un circuito.

  1. La cultural instala la idea de que cierto grupo vale menos.
  2. Esa idea se vuelve estructural al convertirse en instituciones que reparten peor para ese grupo.
  3. Y la directa aparece cuando alguien, amparado en las dos anteriores, agrede sin sentir que hace algo malo.

De ahí la distinción de Galtung entre paz negativa —que no haya golpes— y paz positiva —que tampoco haya estructuras injustas ni creencias que las justifiquen—. Una sociedad puede estar callada y no estar en paz.

Los ámbitos: el mismo tipo, distinto escenario

El tipo dice qué clase de violencia es; el ámbito, dónde ocurre. Son dos preguntas distintas y el examen las mezcla a propósito.

  • Intrafamiliar: dentro del hogar.
  • Escolar o bullying: en el centro educativo.
  • De género: contra las mujeres por su condición.
  • Laboral: acoso o explotación en el trabajo.
  • Ciberacoso: agresiones por medios digitales.

En Costa Rica cada ámbito tiene respuesta institucional: la Ley contra la Violencia Doméstica y la Ley de Penalización de la Violencia contra las Mujeres; el INAMU, el PANI y el 9-1-1 como puerta de emergencia. Que existan es, justamente, el intento de desarmar la parte estructural.

El ciclo de la violencia

La violencia en una relación suele repetirse en fases: tensión acumulada → explosión violenta → reconciliación o «luna de miel», y el ciclo vuelve a empezar, escalando en intensidad. La descripción de este ciclo se le debe a la psicóloga Leonore Walker.

Lo importante no es el orden de las tres palabras, sino por qué se repite: la reconciliación —las disculpas, la promesa de que no vuelve a pasar— es la que convence a la víctima de quedarse. Sin esa fase el ciclo se rompería solo. No es el final feliz: es el mecanismo que sostiene la rueda.

Dibujo de ExamenesCR.
Dibujo de ExamenesCR.

Ver

Ejemplos resueltos

1. En un barrio no hay centro de salud y los vecinos viajan dos horas para una cita. ¿Qué tipo de violencia es? Estructural. No hay a quién señalar: el daño lo produce cómo están repartidos los servicios. La pregunta que lo resuelve es «¿quién es el agresor?», y aquí no hay uno.

2. Un compañero dice que «las mujeres no sirven para las matemáticas». ¿Directa o cultural? Cultural. No agrede a nadie en concreto: difunde una creencia que justifica dejar a un grupo por fuera. Si se lo gritara a una compañera para humillarla, habría también violencia directa.

3. Una muchacha recibe mensajes con amenazas por redes sociales. Clasificá tipo y ámbito. Tipo: directa —hay un agresor y un acto intencional—. Ámbito: ciberacoso. Recordá que tipo y ámbito son dos preguntas separadas.

4. Después de una agresión, el agresor llora, pide perdón y regala flores. ¿Qué fase es y por qué importa? Es la reconciliación o luna de miel. Importa porque es la fase que reinicia el ciclo: convence a la víctima de que no va a repetirse, y la tensión vuelve a acumularse.

5. «Si nadie golpeó a nadie, no hubo violencia». ¿Es correcto? No. Confunde violencia con violencia directa. La ausencia de golpes es apenas paz negativa.

Probar3 preguntas con respuesta y explicación

Preguntas de práctica del tema

Tres preguntas de Educación Cívica del tema 4. Igualdad de oportunidades y prácticas democráticas, para repasar después de «Los tipos de violencia», con las cuatro opciones, la respuesta correcta y la explicación. Probá contestarlas antes de abrir la respuesta.

PREGUNTA 1

Un programa de conectividad instaló internet en centros educativos rurales. La evaluación muestra que el 92 por ciento de los centros cuenta con el servicio, pero solo el 41 por ciento del estudiantado tiene un dispositivo para usarlo desde su casa y el 28 por ciento carece de conexión en su hogar.

Según los datos anteriores, ¿qué se puede concluir sobre el alcance del programa?

  • A. Resolvió la conectividad del centro educativo sin cubrir el acceso desde los hogares.
  • B. Alcanzó su objetivo completo, porque la mayoría de los centros dispone del servicio.
  • C. Fracasó, porque la conectividad no llegó a los centros educativos de las zonas rurales.
  • D. Resolvió el acceso desde los hogares y dejó pendiente la conexión de los centros educativos.
Ver la respuesta y la explicación

Respuesta correcta: la opción A.

La escuela quedó conectada, pero los datos de dispositivos y conexión en el hogar muestran que fuera del aula el acceso sigue faltando. Afirmar que alcanzó su objetivo completo porque la mayoría de los centros dispone del servicio mide solo la mitad del recorrido.

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PREGUNTA 2

El Ministerio de Educación Pública aplica pruebas nacionales estandarizadas y publica los resultados por región. Los datos muestran diferencias sostenidas entre regiones centrales y periféricas. Esa información permite orientar recursos, aunque medir la brecha no la reduce por sí solo.

Con base en la situación planteada, ¿qué aporta y qué no aporta esa medición?

  • A. Aporta la reducción automática de la brecha entre las regiones evaluadas cada año.
  • B. Aporta información para orientar recursos, sin que medir resuelva por sí mismo la desigualdad.
  • C. No aporta información útil, porque las diferencias entre regiones resultan imposibles de medir.
  • D. Aporta la explicación completa de las causas que originan las diferencias entre regiones.
Ver la respuesta y la explicación

Respuesta correcta: la opción B.

Medir muestra dónde están las brechas y permite dirigir recursos, pero la prueba no cierra ninguna diferencia por sí sola. Esperar la reducción automática de la brecha entre regiones confunde el termómetro con el tratamiento.

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PREGUNTA 3

Una persona integra una comisión donde debe decidirse sobre una contratación. Una de las empresas oferentes pertenece a un familiar cercano. La persona informa la situación, se aparta de la deliberación y deja constancia en el acta antes de que se adopte la decisión.

De acuerdo con la situación anterior, ¿qué principio aplicó esa persona?

  • A. El deber de velar por los intereses de sus parientes al decidir.
  • B. Apartarse cuando hay un interés de por medio, avisándolo antes.
  • C. Poder votar igual, con tal de contar de quién es esa empresa.
  • D. El deber de callar el parentesco con las empresas que ofertan.
Ver la respuesta y la explicación

Respuesta correcta: la opción B.

Quien responde que puede votar igual con tal de contarlo se queda a medio camino: avisar no basta, hay que salirse de la decisión.

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Los errores que más se cobran

  1. Confundir tipo con ámbito. Responder «intrafamiliar» cuando preguntan el tipo. El tipo es directa, estructural o cultural; el ámbito, el escenario.
  2. Creer que la violencia directa es solo física. Amenazar e insultar también es directo: lo que manda es que haya un agresor con intención.
  3. Decir que la estructural es la más grave. Es la más difícil de identificar, que no es lo mismo.
  4. Tratar la cultural como «opiniones sin consecuencia». Es la que da permiso a las otras dos; sin ella, la directa no encontraría justificación.
  5. Leer la fase de reconciliación como una solución. Es lo contrario: es lo que hace que el ciclo se repita y escale.
  6. Pensar que sin agresor no hay violencia. Ese es el punto de la estructural: el daño existe aunque nadie lo haya firmado.

Clave de análisis

Para reconstruir la clasificación entera alcanza con una pregunta y una imagen. La pregunta es ¿dónde está el agresor? Si podés señalarlo, es directa. Si el daño lo produce el reparto de recursos y no hay a quién reclamarle, es estructural. Si lo que aparece es una creencia o un chiste que vuelve normal el daño, es cultural. La imagen es el triángulo: la punta visible se sostiene sobre dos caras sumergidas, y por eso atacar solo la punta nunca termina el problema.

Con eso salen las otras dos ideas. Los ámbitos —intrafamiliar, escolar, de género, laboral, ciberacoso— responden a otra pregunta, la de dónde: un mismo hecho tiene siempre un tipo y un ámbito. Y el ciclo —tensión, explosión, reconciliación— se reconstruye entendiendo que la fase amable es la que retiene a la víctima: si te acordás de para qué sirve cada fase, el orden sale solo.

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La pregunta que clasifica: ¿dónde está el agresor?

El sociólogo noruego Johan Galtung propuso la clasificación que sigue siendo la base del estudio de la violencia, y la ordenó con una sola pregunta: ¿se puede señalar con el dedo a quien hace el daño?

Tipo¿Hay un agresor identificable?Qué hace el daño
DirectaSí, una persona concretaUn acto: golpe, insulto, amenaza
EstructuralNo, nadie en particularUn sistema que reparte mal
CulturalNo, es una idea compartidaCreencias que justifican las otras dos

Directa = un acto. Estructural = un reparto. Cultural = una excusa. Con esas tres palabras volvés a armar la clasificación aunque se te olviden los ejemplos.

Galtung las dibujó como un triángulo: la directa es la punta que sobresale del agua; las otras dos, la parte sumergida que la sostiene. De ahí lo de violencia visible e invisible.

Violencia directa: la que se ve

Es la visible, ejercida de forma intencional por un actor contra una víctima: golpes, insultos, amenazas, agresiones con armas. Es la más fácil de identificar porque hay un agresor y un acto concreto, con fecha y hora.

Ojo con la trampa: directa no significa solo física. Un insulto o una amenaza también son directos, porque alguien decide hacerlos. Lo que la define no es el golpe, sino la intención de una persona identificable.

Mural en una calle de El Llanito, Guanajuato, México: si te controla, te humilla, te insulta, te pega, te grita, no lo permitas, el amor no lastima. Esa lista es violencia directa: no solo los golpes, también el control, el insulto y la humillación. Imagen de Wikimedia Commons, Juan Carlos Fonseca Mata, CC BY-SA.
Mural en una calle de El Llanito, Guanajuato, México: si te controla, te humilla, te insulta, te pega, te grita, no lo permitas, el amor no lastima. Esa lista es violencia directa: no solo los golpes, también el control, el insulto y la humillación. Imagen de Wikimedia Commons, Juan Carlos Fonseca Mata, CC BY-SA.

Violencia estructural: la que está normalizada

Aquí no hay un agresor directo, sino un sistema o estructura que genera sufrimiento: pobreza, desigualdad, exclusión, falta de acceso a salud o educación. Es la más difícil de identificar porque está normalizada en las instituciones. Ejemplo: un niño que no puede estudiar porque el sistema no le ofrece una escuela cerca.

¿Por qué cuesta tanto verla? Porque nadie la firmó. Si un docente le prohibiera la entrada a ese niño, todos lo señalarían; como el problema es que la escuela nunca se construyó, no hay a quién reclamarle y el daño pasa por «mala suerte». Se mide en el hueco entre lo que una persona podría llegar a ser y lo que las condiciones le permiten.

Violencia cultural: la que da permiso

Son los aspectos de la cultura —religión, ideología, lenguaje, arte— que legitiman o justifican la violencia directa o estructural. Ejemplo: chistes que ridiculizan a un grupo, o tradiciones que normalizan el machismo.

La cultural es la más silenciosa porque no golpea ni excluye: autoriza. Es el «así ha sido siempre», el «algo habrá hecho». Cuando oís una frase que convierte una agresión en algo normal o merecido, estás ante violencia cultural, aunque quien la diga no le pegue a nadie.

Cómo se alimentan entre sí

El triángulo no es una lista de tres cosas sueltas: es un circuito.

  1. La cultural instala la idea de que cierto grupo vale menos.
  2. Esa idea se vuelve estructural al convertirse en instituciones que reparten peor para ese grupo.
  3. Y la directa aparece cuando alguien, amparado en las dos anteriores, agrede sin sentir que hace algo malo.

De ahí la distinción de Galtung entre paz negativa —que no haya golpes— y paz positiva —que tampoco haya estructuras injustas ni creencias que las justifiquen—. Una sociedad puede estar callada y no estar en paz.

Los ámbitos: el mismo tipo, distinto escenario

El tipo dice qué clase de violencia es; el ámbito, dónde ocurre. Son dos preguntas distintas y el examen las mezcla a propósito.

  • Intrafamiliar: dentro del hogar.
  • Escolar o bullying: en el centro educativo.
  • De género: contra las mujeres por su condición.
  • Laboral: acoso o explotación en el trabajo.
  • Ciberacoso: agresiones por medios digitales.

En Costa Rica cada ámbito tiene respuesta institucional: la Ley contra la Violencia Doméstica y la Ley de Penalización de la Violencia contra las Mujeres; el INAMU, el PANI y el 9-1-1 como puerta de emergencia. Que existan es, justamente, el intento de desarmar la parte estructural.

El ciclo de la violencia

La violencia en una relación suele repetirse en fases: tensión acumulada → explosión violenta → reconciliación o «luna de miel», y el ciclo vuelve a empezar, escalando en intensidad. La descripción de este ciclo se le debe a la psicóloga Leonore Walker.

Lo importante no es el orden de las tres palabras, sino por qué se repite: la reconciliación —las disculpas, la promesa de que no vuelve a pasar— es la que convence a la víctima de quedarse. Sin esa fase el ciclo se rompería solo. No es el final feliz: es el mecanismo que sostiene la rueda.

Dibujo de ExamenesCR.
Dibujo de ExamenesCR.

Ejemplos resueltos

1. En un barrio no hay centro de salud y los vecinos viajan dos horas para una cita. ¿Qué tipo de violencia es? Estructural. No hay a quién señalar: el daño lo produce cómo están repartidos los servicios. La pregunta que lo resuelve es «¿quién es el agresor?», y aquí no hay uno.

2. Un compañero dice que «las mujeres no sirven para las matemáticas». ¿Directa o cultural? Cultural. No agrede a nadie en concreto: difunde una creencia que justifica dejar a un grupo por fuera. Si se lo gritara a una compañera para humillarla, habría también violencia directa.

3. Una muchacha recibe mensajes con amenazas por redes sociales. Clasificá tipo y ámbito. Tipo: directa —hay un agresor y un acto intencional—. Ámbito: ciberacoso. Recordá que tipo y ámbito son dos preguntas separadas.

4. Después de una agresión, el agresor llora, pide perdón y regala flores. ¿Qué fase es y por qué importa? Es la reconciliación o luna de miel. Importa porque es la fase que reinicia el ciclo: convence a la víctima de que no va a repetirse, y la tensión vuelve a acumularse.

5. «Si nadie golpeó a nadie, no hubo violencia». ¿Es correcto? No. Confunde violencia con violencia directa. La ausencia de golpes es apenas paz negativa.

Los errores que más se cobran

  1. Confundir tipo con ámbito. Responder «intrafamiliar» cuando preguntan el tipo. El tipo es directa, estructural o cultural; el ámbito, el escenario.
  2. Creer que la violencia directa es solo física. Amenazar e insultar también es directo: lo que manda es que haya un agresor con intención.
  3. Decir que la estructural es la más grave. Es la más difícil de identificar, que no es lo mismo.
  4. Tratar la cultural como «opiniones sin consecuencia». Es la que da permiso a las otras dos; sin ella, la directa no encontraría justificación.
  5. Leer la fase de reconciliación como una solución. Es lo contrario: es lo que hace que el ciclo se repita y escale.
  6. Pensar que sin agresor no hay violencia. Ese es el punto de la estructural: el daño existe aunque nadie lo haya firmado.

Clave de análisis

Para reconstruir la clasificación entera alcanza con una pregunta y una imagen. La pregunta es ¿dónde está el agresor? Si podés señalarlo, es directa. Si el daño lo produce el reparto de recursos y no hay a quién reclamarle, es estructural. Si lo que aparece es una creencia o un chiste que vuelve normal el daño, es cultural. La imagen es el triángulo: la punta visible se sostiene sobre dos caras sumergidas, y por eso atacar solo la punta nunca termina el problema.

Con eso salen las otras dos ideas. Los ámbitos —intrafamiliar, escolar, de género, laboral, ciberacoso— responden a otra pregunta, la de dónde: un mismo hecho tiene siempre un tipo y un ámbito. Y el ciclo —tensión, explosión, reconciliación— se reconstruye entendiendo que la fase amable es la que retiene a la víctima: si te acordás de para qué sirve cada fase, el orden sale solo.