Competencia lectora con textos no literarios
Competencia lectora con textos no literarios
Al terminar vas a poder decidir dónde busca la pregunta en un artículo, un texto científico, un afiche o un ensayo, deducir el sentido de una expresión por lo que la rodea, y reconocer qué posición toma un texto que parece neutral.
Cuatro textos que se leen distinto
La tabla fija cuatro: artículo de periódico, texto científico, afiche con anuncio publicitario y ensayo. No son cuatro nombres: son cuatro intenciones, y la intención decide dónde está la respuesta.
| Texto | Para qué se escribió | Dónde suele estar la respuesta |
|---|---|---|
| Artículo | Informar sobre un hecho | En los primeros párrafos y en las cifras |
| Texto científico | Explicar un proceso | En la definición y en la relación causa–efecto |
| Afiche | Convencer de algo | En las condiciones y la letra pequeña |
| Ensayo | Defender una postura | En la tesis y en los conectores |
El afiche publicitario es el que más sorprende, y aparece con frecuencia: un aviso con título, condiciones y letra pequeña. Se lee distinto que una noticia, porque está escrito para convencer. Lo que en él parece adorno —el tamaño de la letra, qué va arriba— es una decisión para dirigir tu atención.
Lo que el texto dice de forma directa
En la prueba, este tema trae 15 preguntas: 9 de lo que el texto dice de forma directa, 3 de cotexto y 3 de posición ante el mundo. La mayoría se responde con el texto a la vista: si no podés señalar la línea que sostiene tu respuesta, todavía no contestaste. Y explícito no es copiar: la opción correcta suele decir lo mismo con otras palabras.
En un afiche, prestá atención a las condiciones: «máximo una hora cuando hay fila», «no se prestan cargadores». Ahí es donde la pregunta busca, porque es donde el lector apurado no llega. La prueba no pregunta por el titular grande: pregunta por lo que el titular tapa.
La pregunta vive donde la vista no se detiene. En el afiche, la letra pequeña; en el artículo, el dato que no está en el titular; en el ensayo, la frase que contradice lo esperado.
El cotexto: semántica y pragmática
Es entender una palabra o expresión por el lugar donde está, no por su significado de diccionario.
- Semántica: qué significa la expresión.
- Pragmática: qué logra decir en esa situación concreta.
La pregunta típica dice «la expresión subrayada hace referencia a…» o «al mencionar X, el texto busca…». Se responde mirando qué hay antes y después de la expresión, nunca la expresión sola.
Ejemplo del razonamiento: si un afiche aclara «la consulta es gratuita», esa frase está puesta ahí porque alguien podría frenarse pensando que cuesta. Su función es anticipar un obstáculo del lector. La semántica dice «no hay que pagar»; la pragmática dice «no se detenga por el precio».
Lo mismo con una expresión figurada. Si un artículo dice que una carretera «volvió a respirar», ningún diccionario da la respuesta: el sentido lo pone el párrafo, que seguramente venía hablando de presas.
La posición del texto ante el mundo representado
Es qué actitud toma el texto frente a lo que cuenta. Ningún texto es neutro del todo: elige qué destacar, qué palabras usar y qué dejar afuera. Esas tres decisiones son la posición.
- Un artículo puede presentar un cambio como positivo, riesgoso o provisional.
- Un afiche siempre promueve algo: hay que ver qué valor propone.
- Un ensayo defiende una postura y discute otra.
Se responde mirando el titular, los adjetivos y qué información se puso primero. Las tres pistas se ven sin interpretar de más: el titular dice qué le pareció importante al que escribió; los adjetivos, cómo lo valora; el orden, qué quiere que leas antes de cansarte.
Un afiche leído como lo pide la prueba
Biblioteca comunal · Préstamo de computadoras
Servicio gratuito para personas asociadas. Máximo una hora por persona cuando hay fila.
No se prestan cargadores. Los menores de 12 años deben venir acompañados.
- Lo que el texto dice de forma directa: ¿puede un niño de 10 años usar el servicio solo? No. La condición está en la penúltima línea, que es justo donde el lector apurado no llega.
- Cotexto: «cuando hay fila» no limita a una hora siempre, sino solo en ese caso. Cambiar esa condición por «siempre» es el distractor típico.
- Posición ante el mundo: el afiche promueve el acceso a la tecnología como un bien comunitario, y lo deja ver al abrir con la palabra gratuito.
Y fijate en «personas asociadas»: también es una condición, y convive con «gratuito» sin contradecirlo. Gratis no es lo mismo que abierto a cualquiera.


Ejemplos resueltos
1. El afiche dice «máximo una hora por persona cuando hay fila». Una opción afirma: «Cada persona puede usar la computadora una hora al día.» ¿Sirve? No. Le quita la condición. El límite existe solo cuando hay fila; sin fila, el afiche no fija tope. Convertir una condición en regla general es el distractor más usado.
2. Un artículo titula «Puente reabre tras seis meses de cierre» y en el cuarto párrafo dice que quedó pendiente una revisión. ¿Qué posición toma? Presenta el cambio como positivo pero provisional. Se deduce del orden: la reapertura va en el titular; la salvedad, en el cuarto párrafo. Lo que se pone primero es lo que el texto quiere que pese.
3. Un texto científico explica que cierto hongo se propaga con humedad alta, y da tres casos: Sarapiquí, Guápiles y Golfito. ¿Qué se pregunta? Lo que los tres tienen en común: zonas húmedas. Los ejemplos sostienen la regla; contestar «en Golfito» es confundirlos con ella.
4. Un ensayo dice: «Es cierto que el transporte público ha mejorado; sin embargo, sigue siendo inaccesible para muchos.» ¿Cuál es la postura? La postura está después del «sin embargo»: el transporte sigue siendo inaccesible. La primera parte es la concesión, no la tesis. El conector marca cuál de las dos ideas manda.
Los errores que más se cobran
- Interpretar una expresión por su significado de diccionario. El error nace de tratar la palabra como si estuviera sola; en un texto, el sentido lo fija lo que está antes y después.
- Creer que un texto informativo no toma posición. Elegir qué contar, con qué adjetivos y en qué orden ya es una posición. Neutral no existe.
- Saltarse la letra pequeña del afiche. Se salta porque está diseñada para que se salte, y por eso mismo es donde la prueba pregunta.
- Confundir lo que el texto dice con lo que uno sabe del tema. Cuando el asunto nos resulta familiar contestamos por cuenta propia. La pregunta es por ese afiche, ese artículo.
- Tomar el ejemplo por la regla. Si el texto da tres ejemplos, la pregunta suele ser por lo que tienen en común, no por uno de ellos.
- Quedarse con la primera mitad de una oración con «pero» o «sin embargo». En ese tipo de frase, la idea que el texto defiende es la segunda.
Clave de análisis
Lo no literario se reconstruye desde para qué se escribió el texto. Si el propósito es informar, el peso está en los hechos y las cifras; si es explicar, en la relación causa–efecto; si es convencer, en las condiciones que el diseño esconde; si es defender una postura, en la tesis y en los conectores. De ese propósito salen las cuatro maneras de leer: se deducen preguntando qué quería lograr el que escribió.
Las tres clases de pregunta también se ordenan solas. La explícita se comprueba señalando la línea. El cotexto, mirando alrededor: qué frase viene antes, qué obstáculo del lector anticipa la expresión. La posición, con tres pistas visibles —titular, adjetivos y orden—, y por eso responderla no es opinar: es leer qué decisiones tomó el texto. Si te llevás una sola idea, que sea esta: en un texto no literario nada está ahí por casualidad, ni siquiera el tamaño de la letra.











