Competencia lectora con textos no literarios
Los conectores y la coherencia
Al terminar vas a poder reconocer qué relación establece cada conector, explicar por qué causa y consecuencia son la misma relación vista al revés, y escoger el conector que corresponde mirando las dos ideas antes que la lista.
Qué hace un conector, y por qué no es un adorno
Los conectores son palabras que enlazan ideas y le dan coherencia al texto. Sin ellos, las oraciones sueltas no se entienden bien.
Pero hay algo más fino que conviene ver primero. Compará estas tres:
- Estudié mucho. No pasé.
- Estudié mucho, pero no pasé.
- Estudié mucho, así que no pasé.
Las tres tienen exactamente las mismas dos ideas. Lo único que cambia es el conector, y sin embargo la tercera no tiene sentido. Eso prueba lo que hay que llevarse:
El conector no une: declara. Anuncia qué relación hay entre las dos ideas, y por eso un conector equivocado no queda feo: deja el texto diciendo algo falso.
Ahí está la diferencia entre coherencia y conectores. La coherencia es que las ideas de verdad se relacionen. Los conectores son las señales visibles de esa relación. Poner señales donde no hay relación no arregla un texto incoherente: lo empeora, porque promete algo que no llega.

Las seis relaciones, y de dónde salen
No hay que aprender listas de palabras. Hay que ver que entre dos ideas solo caben unas pocas relaciones posibles, y cada grupo de conectores nombra una.
Aditivos — la segunda idea suma a la primera
además, también, y, incluso, así como. Me gusta leer, además me gusta escribir. Van en la misma dirección. Incluso es el más fuerte del grupo: suma algo que sorprende.
Adversativos — la segunda idea choca con la primera
pero, sin embargo, no obstante, aunque. Quería salir, pero llovía mucho. Marcan que lo esperable no pasó. Si después del conector viene justo lo que uno anticipaba, el adversativo está mal puesto.
Causales — la segunda idea explica la primera
porque, ya que, debido a, puesto que. No fui a clase porque estaba enfermo. Primero el hecho, después su razón.
Consecutivos — la segunda idea resulta de la primera
por lo tanto, en consecuencia, así que, entonces. Estudié mucho, por lo tanto aprobé. Primero la razón, después el hecho.
Acá está el punto que más rinde de toda la lección. Causal y consecutivo no son dos relaciones: son una sola, dada vuelta. En los dos casos hay una causa y un efecto; lo que cambia es cuál escribís primero.
| Orden en que lo escribís | Grupo | Ejemplo |
|---|---|---|
| efecto → causa | causal | No fui porque estaba enfermo. |
| causa → efecto | consecutivo | Estaba enfermo, por lo tanto no fui. |
Por eso, si te dan una oración y dudás entre porque y por lo tanto, no pienses en el significado: fijate cuál de las dos mitades es la causa y en qué lugar quedó.
Temporales — la segunda idea sigue a la primera
luego, después, finalmente, primero, mientras. Primero cené, después hice la tarea, finalmente me acosté. Ordenan en el tiempo o en la lista de pasos. Mientras es el único del grupo que marca simultaneidad, no sucesión.
De ejemplificación — la segunda idea aclara la primera
por ejemplo, es decir, o sea, así. Me gustan los deportes, por ejemplo el fútbol. No agregan información nueva: vuelven sobre la misma. Por ejemplo baja de lo general a un caso; es decir dice lo mismo con otras palabras.
Su cuerpo dejará, no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.
— Francisco de Quevedo, «Amor constante más allá de la muerte», El Parnaso español, 1648
Mas es el pero de aquella época, y hace exactamente lo que hace un adversativo: la segunda idea choca con la primera. Serán ceniza anuncia el final; mas tendrá sentido lo desmiente. Cambiá ese mas por un así que y el verso pasa a decir algo falso, que es la prueba de que el conector no une sino que declara. Dos avisos sobre cómo está impreso: mas sin tilde es la conjunción, no el más de cantidad; y la mayúscula al principio de cada verso y el punto y coma entre ellos son costumbre de las ediciones clásicas, no reglas de hoy —la RAE aceptaría coma en los dos cortes.

El detalle de puntuación que se cobra
Hay dos familias y se puntúan distinto.
- Los que son conjunciones —y, pero, porque, aunque, así que— van dentro de la oración, sin coma detrás: Llovía, pero salí.
- Los que son frases conectoras —sin embargo, por lo tanto, en consecuencia, no obstante, es decir— se separan con coma, y suelen abrir oración después de punto: Llovía. Sin embargo, salí.
Un sin embargo metido sin comas, o un pero con coma detrás, es error de escritura aunque la relación sea la correcta.
Ejemplos resueltos
1. «Juan entrenó todos los días ___ no ganó la carrera.» Pero —o sin embargo, con punto y coma antes—. La relación es de choque: entrenar hace esperar que gane, y no ganó. Un aditivo acá mentiría, y un consecutivo sería absurdo.
2. «Se cerró la calle por obras. ___, el bus tomó otra ruta.» ¿Causal o consecutivo? Consecutivo: Por lo tanto, En consecuencia. Fijate en el orden: la causa ya está escrita en la primera oración, así que lo que falta es el efecto. Si estuviera al revés —«El bus tomó otra ruta ___ se cerró la calle»— pediría porque.
3. «Quiero comer algo liviano, ___ una sopa.» Por ejemplo. La segunda parte no agrega una idea nueva: es un caso concreto de la primera. Poner además haría creer que la sopa es otra cosa aparte de lo liviano.
4. «Estudié toda la tarde ___ tenía examen. ___, no me sentía seguro. ___, repaso otra vez.» Porque / Sin embargo / Por lo tanto. Leélo como cadena: el primer hueco pide la razón del estudio —causal—; el segundo choca con lo esperado, porque estudiar debería dar seguridad —adversativo—; el tercero saca la consecuencia de esa inseguridad —consecutivo—.
5. ¿Por qué «Estudié mucho, así que no pasé» está mal si las dos ideas son verdaderas? Porque el conector declara que lo segundo resulta de lo primero, y estudiar no produce reprobar. Las ideas pueden ser ciertas por separado y el texto ser incoherente igual: la incoherencia está en la relación, no en los datos.
Los errores que más se cobran
- Elegir el conector por cómo suena. Sin embargo y por lo tanto suenan los dos «formales», y significan cosas opuestas. La formalidad no es criterio.
- Confundir causal con consecutivo. No es un problema de significado sino de orden: los dos hablan de la misma causa y el mismo efecto. Revisá dónde quedó la causa antes de elegir.
- Usar un adversativo sin oposición real. «Me gusta el fútbol, sin embargo también el básquet» está mal: ahí se suma, no se contradice. Va además.
- Amontonar conectores. «Pero sin embargo…», «porque debido a…». Dos marcas de la misma relación no la refuerzan: se estorban.
- Puntuar mal la frase conectora. Sin embargo, por lo tanto y es decir piden coma. Es un error de escritura que se cobra aparte del de elección.
- Creer que más conectores es mejor redacción. Un conector en cada oración cansa y confunde. Se pone donde la relación no se ve sola.
Clave de análisis
Si en el examen te queda un espacio en blanco, no repases la lista de conectores: leé las dos ideas sin el conector y preguntate qué le hace la segunda a la primera. Solo hay seis respuestas posibles. Si la suma, es aditivo. Si la contradice, adversativo. Si la explica, causal. Si sale de ella, consecutivo. Si va después en el tiempo o en los pasos, temporal. Si vuelve sobre ella para aclararla, de ejemplificación.
Y guardá las dos reglas que resuelven las preguntas difíciles. La primera: causa y consecuencia son la misma relación en dos órdenes, así que lo que decide entre porque y por lo tanto es cuál mitad escribiste primero. La segunda: el conector afirma la relación, no la crea. Por eso el control final siempre es el mismo: releé la oración completa con el conector puesto y preguntate si lo que quedó dicho es verdad.











