Competencia escrita
El verbo: persona, número, tiempo y modo
Al terminar vas a poder separar la raíz de la desinencia en cualquier forma verbal, explicar por qué una sola terminación dice al mismo tiempo quién, cuántos, cuándo y con qué actitud, y deducir la persona y el tiempo de un verbo que nunca hayas visto.
El verbo es la palabra que lleva más información encima
En español, el verbo no dice solo la acción. Dice además quién la hace, cuántos la hacen, cuándo ocurre y con qué actitud la presenta el hablante. Esas cuatro informaciones son los accidentes del verbo: persona, número, tiempo y modo. Por eso cantábamos es una palabra y son cinco datos: cantar, nosotros, varios, antes, como hecho real.
Esa información no está repartida por la oración: está guardada en el final del verbo. Por eso el análisis empieza cortando la palabra en dos.
Raíz y desinencia: dónde está guardada cada cosa
- Raíz: la parte que no cambia, la que lleva el significado. Se obtiene quitándole al infinitivo su terminación -ar, -er o -ir: de cantar, cant-; de comer, com-; de vivir, viv-.
- Desinencia: todo lo que viene después, y es lo que marca persona, número, tiempo y modo.
La desinencia no es un bloque: adentro trae las informaciones ordenadas. En cant-á-ba-mos, cant- es la raíz; -á- avisa que el verbo es de los terminados en -ar; -ba- marca tiempo y modo, pretérito imperfecto de indicativo; -mos marca persona y número, primera del plural.
Ese orden se repite siempre: primero lo que ubica en el tiempo, y de último quién habla. Por eso, si mirás la última letra de un verbo, casi siempre vas a encontrar la persona.

Las marcas de persona son casi las mismas en todos los tiempos
Esto es lo que permite deducir en vez de adivinar:
- -s → segunda persona del singular: cantas, cantabas, cantarás, cantarías.
- -mos → primera del plural, sin una sola excepción: cantamos, cantábamos, cantaremos.
- -n → tercera del plural, y también el «ustedes» que usamos en Costa Rica: cantan, cantaban.
- sin marca final → primera o tercera del singular: canto (yo), canta (él/ella), cantaba (puede ser cualquiera de las dos, y solo el contexto lo aclara).
En Costa Rica la segunda persona del singular es vos, y también termina en -s: vos cantás, vos comés, vos vivís. La única forma que rompe el patrón es el pretérito perfecto simple, donde la segunda del singular termina en -ste: cantaste, comiste.

Las tres conjugaciones y por qué importan
Los verbos se agrupan según cómo termina el infinitivo: primera (-ar) —cantar, jugar—, segunda (-er) —comer, leer— y tercera (-ir) —vivir, salir—.
No es una clasificación decorativa: esa vocal decide las desinencias que usará el verbo toda su vida. Por eso el imperfecto de los -ar es -aba y el de los -er y los -ir es -ía.
Tiempo: dónde se para la acción
| Tiempo (indicativo) | Qué dice | Marca en la desinencia | Ejemplo |
|---|---|---|---|
| Presente | ahora | ninguna especial | canto |
| Pretérito imperfecto | antes, sin final definido | -aba- / -ía- | cantaba, comía |
| Pretérito perfecto simple | antes, terminado | -é, -í, -ó, -ste | canté, cantó |
| Futuro | después | -ré-, -rá- | cantaré, cantarán |
| Condicional | hipótesis o deseo | -ría- | cantaría |
La diferencia que más se cobra es entre los dos pretéritos, y no está en cuándo pasó sino en cómo se mira. El imperfecto muestra la acción abierta, en curso, repetida: de niño jugaba fútbol. El perfecto simple la muestra cerrada, como un punto: ayer jugué un partido. Por eso el imperfecto es el tiempo de las descripciones y los hábitos, y el perfecto simple el de los sucesos.
Fijate además que el futuro y el condicional conservan el infinitivo completo adentro: cantar + -é = cantaré; cantar + -ía = cantaría. Son los dos únicos que se arman así, y por eso se parecen tanto.
Modo: la actitud con que se presenta la acción
El modo no dice cuándo pasa algo, sino cómo lo presenta el hablante: el indicativo lo presenta como real (estudio todos los días), el subjuntivo como no real todavía —deseo, duda, posibilidad— (ojalá estudie más), y el imperativo lo pide (¡estudiá ahora!).
El subjuntivo casi nunca aparece solo: viene detrás de palabras que abren la puerta a lo no real, como ojalá, quizá o dudo que. Ese es el mejor modo de reconocerlo: mirá qué palabra viene antes.
Ejemplos resueltos
1. Analizá «cantaremos». Raíz: cant-. Desinencia: -aremos, y adentro -re- marca futuro y -mos primera persona del plural. Comprobación: si cambiás el -mos por -n, da cantarán, misma época y otra persona.
2. ¿«Comía» es primera o tercera persona? Las dos, y la forma sola no lo resuelve: yo comía y él comía se escriben igual. Por eso, en esos casos, el sujeto suele escribirse aunque normalmente se omita. Lo que sí sabés sin dudar es el tiempo: la marca -ía- es imperfecto.
3. «Ojalá llegue temprano» / «Llega temprano todos los días». ¿Qué cambia? Cambia el modo. En la segunda, llega es indicativo: se presenta como un hecho real y habitual. En la primera, llegue es subjuntivo: algo deseado que todavía no pasó, anunciado por ojalá. El tiempo no cambió; cambió la actitud.
4. «De niño jugaba en el potrero. Un día me caí y me quebré el brazo.» ¿Por qué dos pretéritos distintos? Porque hacen dos trabajos distintos. Jugaba es imperfecto: describe el marco, algo repetido y sin final marcado. Me caí y me quebré son perfecto simple: los sucesos puntuales que ocurrieron dentro de ese marco. Esa combinación es la columna de casi cualquier relato.
Los errores que más se cobran
- Cortar mal la raíz. Se saca del infinitivo, no de la forma conjugada: en cantábamos no es cantába-, es cant-.
- Confundir tiempo con modo. El tiempo dice cuándo, el modo con qué actitud. Cante y canté no se diferencian por la época sino porque uno es subjuntivo y el otro indicativo.
- Mezclar los dos pretéritos. Se escribe «ayer caminaba tres kilómetros» donde iba caminé: el imperfecto abre la acción y el perfecto simple la cierra.
- Confundir futuro con condicional. Cantaré dice que va a pasar; cantaría, que pasaría si se diera algo. Se parecen porque se arman sobre el infinitivo completo.
- Buscar la persona en el pronombre y no en el verbo. El sujeto se omite casi siempre y la persona sigue ahí, en el -mos de llegamos.
- Creer que la conjugación depende del significado. Comer y cenar se parecen y se conjugan distinto: decide la terminación del infinitivo.
Clave de análisis
Toda la lección se reconstruye con una sola imagen: el verbo es una palabra armada por piezas, y cada pieza guarda un dato. Adelante va la raíz con el significado; atrás la desinencia, y adentro de ella el orden es siempre el mismo: primero la marca de tiempo y modo, de último la de persona y número.
De ahí sale el método para analizar cualquier forma, incluso una que nunca hayas visto. Quitale al infinitivo el -ar, -er o -ir para quedarte con la raíz. Mirá la última letra o sílaba para sacar la persona: -s es segunda del singular, -mos primera del plural, -n tercera del plural. Y mirá el pedazo del medio para el tiempo: -ba- y -ía- son imperfecto, -ré- futuro, -ría- condicional.
El modo se decide aparte y casi siempre lo delata el contexto: si hay ojalá o espero que delante, viene subjuntivo; si la oración afirma un hecho, indicativo; si pide algo, imperativo. Practicá conjugando en voz alta un verbo modelo de cada conjugación: con esos tres deducís casi cualquier verbo regular.











