Competencia lectora con textos no literarios
El texto argumentativo
Al terminar vas a poder encontrar la tesis de un texto argumentativo, explicar por qué una afirmación con la que nadie podría estar en desacuerdo no es una tesis, clasificar los argumentos según de dónde sacan su fuerza y reconocer qué valores defiende el texto.
Convencer no es lo mismo que informar
Un texto informativo te cuenta cómo son las cosas. Un texto argumentativo quiere que pienses algo. Por eso tiene una pieza que el informativo no tiene, una afirmación discutible, y otra que se deriva de ella: razones que la sostienen, porque si la afirmación fuera obvia no haría falta sostenerla.
Todo texto argumentativo se arma sobre la misma pregunta: ¿qué quiere que yo acepte, y con qué me lo quiere hacer aceptar? La respuesta a la primera parte es la tesis; a la segunda, los argumentos.
La tesis: la afirmación que se puede discutir
La tesis es la idea principal que el texto defiende, y tiene una marca que la delata: una tesis siempre admite un desacuerdo razonable.
- El agua está compuesta de hidrógeno y oxígeno. Nadie puede estar en contra: no es tesis, es un hecho.
- En los colegios debería haber veinte minutos de lectura diaria. Alguien podría decir «mejor usar ese tiempo en otra cosa»: sí es tesis.
Por eso la tesis casi nunca es un dato: suele traer verbos como debería, hay que, conviene, o adjetivos de valoración como injusto, urgente, inaceptable. Y suele estar en la introducción, cuando el autor quiere que sepás desde el principio a dónde va, o en la conclusión, cuando prefiere convencerte primero. Si el texto arranca con datos sueltos, buscá la tesis al final.

Los argumentos se clasifican por de dónde sacan la fuerza
Los argumentos son las razones que apoyan la tesis. No se clasifican por el tema del que hablan, sino por de dónde toman su poder de convencer. Si entendés eso, la lista se deduce.
| Tipo | De dónde saca la fuerza | Ejemplo | Punto débil |
|---|---|---|---|
| De autoridad | de quién lo dice | Según la OMS, el ejercicio mejora la salud. | si la fuente no es del tema |
| De ejemplo | de un caso concreto | Mi abuelo camina diario y está sano. | un caso no prueba lo general |
| De datos | de cifras o estudios | El 80% mejora con práctica. | si la cifra no se verifica |
| De analogía | de un parecido | Cuidar el planeta es como cuidar tu casa. | si el parecido es débil |
La última columna es la que más rinde en las preguntas de análisis: cada argumento tiene su punto débil, y ese punto débil sale de su propia fuerza.
La estructura, y los conectores que la marcan
La introducción presenta el tema y casi siempre la tesis; el desarrollo expone los argumentos, uno por párrafo; la conclusión refuerza la tesis.
Los conectores son el mapa del texto: en primer lugar y además ordenan los argumentos; sin embargo y aunque anuncian una objeción; por lo tanto y en conclusión anuncian el cierre. Cuando veas uno de estos últimos, prestá atención: la oración que sigue es candidata fuerte a ser la tesis.
Hecho y opinión: la prueba de la comprobación
- Hecho: algo comprobable. Costa Rica abolió el ejército en 1948.
- Opinión: un juicio personal. Creo que fue una excelente decisión.
La prueba es una sola pregunta: ¿se puede comprobar quién tiene razón? Y un detalle que se cobra: un hecho falso sigue siendo un hecho. La diferencia no es entre verdad y mentira, es entre lo que se puede verificar y lo que no.

La posición del texto: qué valores defiende
Un texto argumentativo nunca es neutral: al defender una tesis, defiende también una manera de ver el mundo, aunque no la diga. Por eso hay preguntas que van más allá de lo explícito —«¿qué valores promueve?», «¿qué tipo de sociedad propone?»—, y se contestan mirando qué cosas el texto trata como buenas sin discutirlas.
Un texto que defiende la lectura diaria, por ejemplo, da por bueno que el colegio debe formar más allá de las notas. Eso no está escrito: se deduce de lo que el texto supone para que su tesis tenga sentido. Separá entonces dos niveles: el explícito, lo que se dice con todas sus letras, y lo que se da por sentado. Las preguntas de valores viven en el segundo y se responden con evidencia del primero.
Ejemplos resueltos
1. «La lectura debería ser diaria en los colegios. Primero, leer mejora el vocabulario. Segundo, según estudios, quienes leen diario obtienen mejores notas. Por lo tanto, veinte minutos de lectura ayudarían al aprendizaje.» Tesis: la primera oración, y el debería la delata. Argumentos: el primero apunta a un beneficio; el segundo es de datos. Conclusión: la última, anunciada por por lo tanto, que no agrega razones sino que repite la tesis como propuesta.
2. «Los videojuegos son dañinos: mi primo jugaba todo el día y reprobó el año.» Es un argumento de ejemplo: su fuerza es que el caso es concreto y su debilidad es la de todos los de su tipo, un caso no demuestra una regla general. Con el mismo método se «probaría» lo contrario.
3. «Según mi tío, que es albañil, la vacuna no sirve.» ¿Por qué es débil? Es un argumento de autoridad, y falla en lo único que le da fuerza: la autoridad tiene que serlo en el tema. Ser albañil no lo hace experto en medicina.
4. «Es urgente proteger los ríos del país. Sin agua limpia no hay salud, ni turismo, ni agricultura.» ¿Qué valores promueve? En lo explícito, proteger los ríos. En lo que da por sentado, trata el ambiente como bien común y la salud, el trabajo y la producción como cosas que dependen unas de otras: la evidencia es que enumera tres consecuencias de tipos distintos.
Los errores que más se cobran
- Confundir el tema con la tesis. La lectura es el tema; la lectura debería ser diaria es la tesis. Si tu respuesta no afirma algo discutible, no diste con ella.
- Tomar por tesis un hecho comprobable. Los hechos no se defienden, se verifican: si nadie puede estar en contra, esa oración es un argumento.
- Buscar la tesis solo en la primera línea. Muchos textos la guardan para el final, para que llegués solo a la conclusión.
- Clasificar el argumento por su tema. Uno que habla de salud no es «argumento de salud»: si cita a un experto es de autoridad.
- Creer que una opinión es un hecho porque suena segura. El tono no cambia nada.
- Contestar las preguntas de valores con lo que vos pensás. Preguntan qué defiende el texto, no si estás de acuerdo con él.
Clave de análisis
Todo se reconstruye desde la intención: este texto existe para que alguien acepte algo. De ahí sale la tesis, y de ahí sale que tenga que ser discutible, porque nadie defiende lo que nadie discute. Y de ahí salen los argumentos, que existen porque la tesis no se sostiene sola.
La clasificación de los argumentos se deduce preguntando de dónde toman su fuerza: de quién lo dice, de un caso, de una cifra o de un parecido. Y como cada uno la saca de un lugar distinto, cada uno se cae por un lugar distinto: la autoridad que no es del tema, el caso excepcional, la cifra que no se verifica, la comparación que no se sostiene. Es la misma lista vista al revés. En el examen, subrayá los conectores, marcá la tesis y numerá los argumentos: con el mapa hecho, el resto se contesta releyendo.











