Bloque 1. Sistemas biológicos
Hábitat y nicho ecológico
Al terminar vas a poder separar hábitat de nicho ecológico con una sola pregunta, explicar por qué el nicho real de una especie es más chico que el que podría ocupar, y aplicar el principio de exclusión competitiva a un caso costarricense.
Dos preguntas distintas sobre la misma especie
Cuando se estudia una especie hay dos preguntas que parecen la misma y no lo son:
- ¿Dónde vive? La respuesta es el hábitat: el lugar físico, con sus condiciones. Es su dirección.
- ¿De qué vive y qué hace ahí? La respuesta es el nicho ecológico: qué come, cuándo está activa, dónde se reproduce, con quién compite, quién la come a ella, qué aporta al ecosistema. Es su profesión.
El hábitat del perezoso es el dosel del bosque tropical húmedo. Su nicho es comer hojas de ciertos árboles, moverse muy despacio, bajar al suelo cada varios días y servir de presa al águila harpía.
La pregunta que los separa siempre: ¿la respuesta es un lugar o una actividad? Si es un lugar, es hábitat. Si es algo que la especie hace, es nicho.
Y la consecuencia que se pregunta: en un mismo hábitat caben muchísimas especies —en un solo árbol del bosque lluvioso viven cientos—, pero cada una tiene su propio nicho. Compartir dirección se puede; compartir profesión, no.

Nicho potencial y nicho efectivo
Acá está la parte que casi nunca se explica y que vuelve útil el concepto.
- Nicho potencial (o fundamental): todo el conjunto de condiciones y recursos donde la especie podría vivir si estuviera sola, sin nadie que le disputara nada.
- Nicho efectivo (o realizado): el conjunto de condiciones donde realmente vive.
El efectivo es siempre más pequeño que el potencial, y la razón es concreta: la competencia lo recorta. Una especie podría alimentarse de cinco cosas, pero hay otra que le gana en tres de ellas, así que termina viviendo de dos. Podría ocupar toda la ladera de la montaña, pero otra especie domina la parte baja, así que queda arriba.
Por eso el nicho efectivo no es una propiedad de la especie sola: depende de con quién le toque convivir. Si el competidor desaparece, el nicho efectivo se agranda; si llega uno nuevo, se encoge. Eso explica por qué una especie introducida puede desplazar a otra que llevaba siglos ahí.

Principio de exclusión competitiva (Gause)
Georgi Gause lo enunció a partir de experimentos con protozoos en tubos de ensayo: dos especies no pueden ocupar exactamente el mismo nicho, en el mismo lugar y al mismo tiempo, indefinidamente. La mejor competidora termina desplazando a la otra.
Por qué tiene que ser así, razonado: si dos especies usan exactamente los mismos recursos de la misma manera, cualquier ventaja por pequeña que sea se acumula generación tras generación. Una crece un poco más rápido, deja un poco más de descendencia, consume un poco más del recurso, y la otra se queda con menos todavía. No hay punto de equilibrio: el desenlace es que una de las dos se va o se extingue localmente.
Y de ahí sale lo interesante, que es lo que se observa en la naturaleza: como la coexistencia es imposible con nichos idénticos, las especies parecidas que sí conviven tienen que diferenciarse en algo. A eso se le llama reparto de recursos: una caza de día y otra de noche, una come semillas grandes y otra pequeñas, una se alimenta en la copa y otra en el tronco.
Así que la exclusión competitiva no explica solo quién se va: explica por qué las especies que conviven son distintas entre sí. La competencia empuja a la diferenciación.
Un ejemplo costarricense
En el bosque nuboso de Monteverde conviven varias especies de colibríes. Todas se alimentan de néctar y todas viven en el mismo bosque: comparten hábitat.
Si tuvieran el mismo nicho, por Gause una debería desplazar a las demás. No ocurre, y la razón se puede ver:
- Cada especie visita flores de forma y largo distintos, según el largo de su propio pico.
- Se alimentan a alturas diferentes del dosel.
- Algunas son activas a horas distintas del día.
- Algunas defienden un territorio con flores y otras van de flor en flor sin defender nada.
Comparten la dirección y tienen profesiones distintas. Eso es exactamente reparto de recursos, y es lo que permite que convivan.
Los errores que más se cobran
- Dar el nicho como un lugar. «El nicho del jaguar es el bosque tropical» está mal: eso es el hábitat.
- Decir que dos especies no pueden compartir hábitat. Sí pueden, y de hecho lo hacen todo el tiempo. Lo que no pueden compartir es el nicho.
- Confundir nicho potencial con efectivo. El potencial es sin competencia; el efectivo, el que la competencia le deja.
- Creer que el reparto de recursos evita la competencia. Es el resultado de la competencia, no su ausencia.
Tip para el examen
Una sola pregunta resuelve la mitad de este tema: ¿lugar o actividad? El lugar es el hábitat —la dirección—; la actividad es el nicho —la profesión—. Para la otra mitad acordate de Gause: dos especies no pueden tener el mismo nicho en el mismo sitio, y por eso las especies parecidas que conviven están obligadas a diferenciarse en el horario, la altura, el tamaño del alimento o la técnica. Y el nicho efectivo siempre es más chico que el potencial, porque los vecinos se lo recortan.











