Bloque 2. Poblaciones: características e interacciones
Relaciones entre poblaciones
Al terminar vas a poder separar las relaciones intraespecíficas de las interespecíficas, clasificar cualquier relación con su par de signos, y explicar por qué la competencia entre individuos de la misma especie es la más dura de todas.
Dos escalas, no una
Cuando se estudian las relaciones entre seres vivos hay que decidir primero entre quiénes:
- Intraespecíficas: entre individuos de la misma especie.
- Interespecíficas: entre individuos de especies distintas.
Esa distinción no es un tecnicismo: cambia el resultado. La competencia entre dos especies distintas es fuerte; la competencia dentro de una misma especie es la más fuerte que existe, y la razón se ve de una: dos individuos de la misma especie tienen exactamente el mismo nicho. Comen lo mismo, necesitan el mismo refugio, buscan pareja en el mismo sitio. Se estorban en todo, no en una parte.
Relaciones intraespecíficas
Dentro de una misma especie, los individuos también establecen relaciones, y las hay de las dos clases:
- De cooperación. Vivir en grupo trae ventajas: manadas que cazan juntas, cardúmenes que confunden al depredador, colonias de hormigas o abejas con trabajo repartido, bandadas con muchos ojos vigilando.
- De competencia. Por alimento, por territorio, por pareja. De ahí salen la territorialidad —cada uno defiende un área— y las jerarquías dentro del grupo, que reparten el acceso a los recursos sin pelea diaria.
Fijate en que las dos conviven en el mismo grupo: una manada coopera para cazar y compite por comer primero. No son grupos «cooperativos» o «competitivos»: son las dos cosas a la vez.
Relaciones interespecíficas: la tabla de signos
Entre especies distintas, todo se clasifica con qué le pasa a cada una: (+) gana, (−) pierde, (0) ni una cosa ni la otra.
Todas las relaciones, por sus signos
| Relación | Signos | Ejemplo |
|---|---|---|
| Mutualismo | + + | abeja y flor · pez payaso y anémona |
| Comensalismo | + 0 | rémora y tiburón |
| Inquilinismo | + 0 | orquídea sobre el tronco de un árbol |
| Depredación | + − | jaguar y venado |
| Parasitismo | + − | garrapata y ganado |
| Competencia | − − | dos especies por el mismo alimento |
| Amensalismo | − 0 | el árbol que da sombra e impide crecer a las hierbas |
Se agrupan en armónicas —al menos una gana y nadie pierde— y antagónicas —alguien pierde—.
Las armónicas
- Mutualismo (+ +). Las dos se benefician. El pez payaso vive entre los tentáculos urticantes de la anémona, que lo protege de sus depredadores, y a cambio él la limpia y espanta a los peces que la comen.
- Comensalismo (+ 0). Una gana y a la otra no le pasa nada. La rémora viaja pegada al tiburón y come sus sobras.
- Inquilinismo (+ 0). Un caso particular de comensalismo: una especie usa a otra como vivienda sin dañarla. Las epífitas —orquídeas, bromelias— crecen sobre el tronco de un árbol solo para estar más cerca de la luz; no le sacan nada al árbol, porque no clavan raíces en su tejido.
Y ahí está la diferencia con el parasitismo, que es sutil y se pregunta: la epífita usa al árbol de soporte; el muérdago, que sí clava haustorios y le roba savia, es parásito. Lo que decide no es estar encima, es si le saca algo.

Las antagónicas
- Depredación (+ −). El depredador mata y come a la presa. Encuentro breve.
- Parasitismo (+ −). El parásito vive dentro o sobre el hospedero y se alimenta de él sin matarlo de inmediato. Garrapatas, piojos, Plasmodium.
- Competencia (− −). Dos especies quieren el mismo recurso limitado. Leones y hienas por la misma presa.
- Amensalismo (− 0). Una perjudica y no gana nada. Un árbol grande da sombra y frena el crecimiento de las hierbas de abajo.
Depredación y parasitismo comparten signos, así que hay que separarlos por el modo:
| Depredación | Parasitismo | |
|---|---|---|
| Duración | breve | prolongada |
| La víctima | muere | queda viva, debilitada |
| Tamaño | el depredador es mayor | el parásito es mucho menor |
| Víctimas por vida | muchas | normalmente una a la vez |
Y el porqué de fondo: al parásito le conviene que su hospedero siga vivo, porque es su casa y su comida. Matarlo rápido sería mal negocio. El depredador no tiene ese problema: come y sigue.
La aclaración que más se cobra
La depredación NO es simbiosis.
La simbiosis es una convivencia estrecha y prolongada, y por eso incluye el mutualismo, el comensalismo y el parasitismo —en los tres, las dos especies viven juntas durante un tiempo largo—. La depredación es un encuentro breve y letal: no hay convivencia de ninguna clase.
Si en un examen te ponen la depredación entre las opciones de simbiosis, es la falsa.

Los errores que más se cobran
- Confundir intraespecífica con interespecífica. Intra = dentro de la misma especie; inter = entre especies distintas.
- Clasificar la depredación como simbiosis. Falta la convivencia prolongada.
- Llamar parásita a una epífita. La orquídea usa al árbol de soporte; no le saca nutrientes.
- Poner la competencia como (+ −). Es (− −).
- Creer que la competencia entre especies distintas es la más fuerte. La más fuerte es la intraespecífica, porque el nicho es idéntico.
Tip para el examen
Dos preguntas resuelven todo. Primera: ¿la misma especie o especies distintas? Misma especie es intraespecífica, y acordate de que ahí la competencia es la más dura porque el nicho es idéntico. Segunda: ¿qué le pasa a cada una? Escribí los dos signos y el nombre sale de la tabla: + + mutualismo, + 0 comensalismo, + − depredación o parasitismo, − − competencia, − 0 amensalismo. Para separar depredación de parasitismo, preguntate si la víctima muere de una vez o sigue viva. Y si aparece la depredación entre opciones de simbiosis, es la falsa.











