Composición y ortografía (ensayo)
Conectores discursivos: organización del texto
Al terminar vas a poder nombrar la relación lógica que establece cada conector, elegir el conector correcto mirando las dos ideas y no el conector, y detectar cuándo un conector contradice lo que el texto está diciendo.
Qué son y qué problema resuelven
Los conectores discursivos son palabras o expresiones que enlazan las partes de un texto e indican la relación lógica entre las ideas. Son lo que hace que un texto sea coherente y fluido en lugar de una lista de frases sueltas.
Para ver para qué sirven, leé esto:
«Llovió toda la noche. No se suspendieron las clases. El bus no pasó. Muchos llegaron tarde.»
Cuatro hechos ciertos y ninguna relación entre ellos. El lector tiene que adivinar qué causó qué. Ahora con conectores:
«Llovió toda la noche; sin embargo, no se suspendieron las clases. Como el bus no pasó, muchos llegaron tarde.»
Los hechos son los mismos. Lo que se agregó es la lógica: que lo segundo contradice lo esperado y que lo tercero causó lo cuarto. Esa lógica no estaba en los hechos: la puso el conector.
El conector no agrega información: agrega la relación entre informaciones. Por eso un conector mal puesto no confunde un detalle, confunde el razonamiento entero.
Averiguamos que necesitaba dinero diariamente para comer, con la mayor
urgencia; sin embargo, nunca encontraba momento oportuno para trabajar.
— Mariano José de Larra, «Vuelva usted mañana», 1833
Sacale el conector y quedan dos datos sueltos: el traductor necesitaba plata todos los días, y el traductor no trabajaba nunca. Los dos son ciertos y, así puestos, no dicen nada. El sin embargo es el que avisa que lo segundo va contra lo que lo primero hacía esperar: si necesitás comer a diario, deberías trabajar. Ahí aparece la pereza, que es el tema del artículo entero. Larra no la nombra: la puso en un conector.

Las seis relaciones, y por qué son esas
No hay que tratarlas como seis listas sueltas. Entre dos ideas solo pueden pasar unas pocas cosas, y de ahí salen los tipos:
- La segunda se suma a la primera → aditivos.
- La segunda va contra lo que la primera hacía esperar → adversativos.
- La segunda explica por qué ocurrió la primera → causales.
- La segunda es resultado de la primera → consecutivos.
- La segunda ocurre antes, después o mientras → temporales.
- La segunda solo vale si se cumple la primera → condicionales.
| Relación | Conectores | Ejemplo |
|---|---|---|
| Suma | y, además, también, asimismo, incluso | Estudié toda la tarde; además, repasé de noche. |
| Contraste | pero, sin embargo, no obstante, en cambio | Estudié mucho; sin embargo, no aprobé. |
| Causa | porque, ya que, puesto que, dado que | No salí porque llovía. |
| Consecuencia | por lo tanto, así que, en consecuencia | Llovía mucho; por lo tanto, me quedé en casa. |
| Tiempo | primero, después, luego, mientras, finalmente | Primero leí el texto; después respondí. |
| Condición | si, siempre que, en caso de que | Si estudiás, aprobás. |
Las dos parejas que se confunden
Acá se pierden los puntos, y las dos confusiones tienen la misma solución: mirar el orden de las ideas.
Causa contra consecuencia. Las dos hablan de lo mismo —una cosa produjo la otra—, pero apuntan en direcciones contrarias:
- Causal: después del conector viene la causa. «Me quedé en casa porque llovía.» Lo que sigue a porque es el motivo.
- Consecutivo: después del conector viene el efecto. «Llovía; por lo tanto, me quedé en casa.» Lo que sigue a por lo tanto es el resultado.
Son la misma relación contada al revés. Si el ítem te da la causa primero, pide un consecutivo; si te da el efecto primero, pide un causal.
Adversativo contra aditivo. El aditivo suma en la misma dirección; el adversativo va contra lo esperado. La prueba: preguntate si la segunda idea es la continuación natural de la primera. «Estudié mucho» hace esperar «aprobé». Como lo que sigue es «no aprobé», hace falta un adversativo. Si lo que siguiera fuera «y saqué buena nota», sería aditivo.

Cómo se resuelve un ítem de conectores
El error que hay que evitar es mirar las opciones primero y probarlas una por una. El procedimiento correcto es al revés:
- Tapá el espacio en blanco y leé las dos ideas que se van a conectar.
- Decí con tus palabras qué relación hay entre ellas: «la segunda es lo contrario de lo que uno esperaba», «la segunda explica la primera», «la segunda pasó después».
- Recién ahí mirá las opciones y buscá el conector de esa familia.
Puesto así, el ítem deja de ser cuestión de oído. La relación la decidís vos leyendo, y el conector solo la nombra.
Ejemplos resueltos
1. «Ahorró durante dos años; ___, no le alcanzó para el carro.» ¿Qué conector va? Un adversativo: sin embargo, no obstante, pero. Razón: ahorrar dos años hace esperar que sí alcanzara. La segunda idea va contra lo esperado, y esa es exactamente la definición del adversativo.
2. «No hubo clases ___ el río se desbordó.» ¿Causal o consecutivo? Causal (porque, ya que, puesto que). Lo que va después del espacio es el motivo, no el resultado: el río desbordado explica la falta de clases. Si quisieras un consecutivo tendrías que invertir el orden: «El río se desbordó; por lo tanto, no hubo clases».
3. «Estudió todos los días; ___, hizo simulacros los fines de semana.» ¿Cuál? Un aditivo: además, también, asimismo. Las dos ideas van en la misma dirección —las dos son esfuerzo de preparación—, así que la segunda suma a la primera. Poner sin embargo ahí sería un error de lógica, no de gramática.
4. Un estudiante escribe: «Llovía mucho, por lo tanto llevé sombrilla y sin embargo me mojé.» ¿Está bien la lógica? La primera mitad sí: llover es la causa, llevar sombrilla el efecto, y por lo tanto es consecutivo. La segunda también funciona: llevar sombrilla hace esperar no mojarse, y sin embargo marca justamente que lo esperado no ocurrió. Lo que conviene arreglar es la puntuación: «Llovía mucho; por lo tanto, llevé sombrilla. Sin embargo, me mojé».
5. ¿Qué diferencia hay entre «si estudiás, aprobás» y «porque estudiás, aprobás»? Cambia de qué se está hablando. Con si (condicional), estudiar es un requisito todavía no cumplido: aprobar depende de que se cumpla. Con porque (causal), estudiar es un hecho que ya ocurre y se presenta como la causa. Una proyecta, la otra explica.
Los errores que más se cobran
- Elegir el conector por cómo suena. Sin embargo y por lo tanto suenan las dos «formales», y por eso se intercambian sin notar que dicen cosas opuestas. La elección se hace leyendo las dos ideas, no probando palabras.
- Confundir causa con consecuencia. Es la confusión central del tema. Se resuelve mirando qué viene después del conector: si es el motivo, causal; si es el resultado, consecutivo.
- Usar un adversativo donde las ideas no se oponen. Escribir «Estudió mucho; sin embargo, repasó de noche» es error de lógica: las dos ideas van en la misma dirección y lo que hace falta es un aditivo.
- Amontonar conectores. «Pero sin embargo», «aunque no obstante»: dos marcas para la misma relación. Basta una.
- Olvidar la coma después del conector que abre oración. «Sin embargo, no aprobé», «Por lo tanto, me quedé». La coma marca que el conector va aparte y no forma parte del sujeto.
Clave de análisis
Todo se reconstruye preguntándose qué le pasa a la segunda idea respecto de la primera. Las posibilidades son pocas y por eso la lista de seis no es arbitraria: o la segunda suma, o contradice lo esperado, o explica, o resulta, o se ubica en el tiempo, o pone una condición. Si podés decir en voz alta cuál de esas seis cosas está pasando, el conector se elige solo; si no podés decirlo, ningún conector te va a salvar, porque el problema está en la lectura y no en el vocabulario.
Para las dos confusiones típicas hay dos pruebas rápidas. Causa o consecuencia: mirá qué va después del conector; el motivo pide causal, el resultado pide consecutivo. Suma o contraste: preguntate si la primera idea hacía esperar la segunda.
En el examen te van a pedir completar textos con el conector correcto. Hacelo siempre en este orden: primero tapá el espacio, después nombrá la relación con tus propias palabras, y solo al final mirá las opciones. Ese orden convierte un ítem de adivinanza en un ítem de lectura, que es lo que en realidad está midiendo.











