LecciónEspañol · Bachillerato por Madurez

Posición del texto literario ante el mundo mostrado

Tipos de narrador: quién cuenta la historia

Al terminar vas a poder separar al narrador del autor y explicar por qué no son lo mismo, deducir el tipo de narrador con solo dos preguntas, y reconocer en el fragmento la frase exacta que delata a cada uno.

Ya lo sé: ir al ejercicio ↓
Portada de La vida de Lazarillo de Tormes, edición de 1554. En la portada no hay nombre de autor, y sin embargo el libro entero lo cuenta Lázaro en primera persona: no hay prueba más clara de que el narrador es una voz de adentro del texto y no la persona que lo escribió. Imagen de Wikimedia Commons, dominio público.
Portada de La vida de Lazarillo de Tormes, edición de 1554. En la portada no hay nombre de autor, y sin embargo el libro entero lo cuenta Lázaro en primera persona: no hay prueba más clara de que el narrador es una voz de adentro del texto y no la persona que lo escribió. Imagen de Wikimedia Commons, dominio público.

Entender

El narrador no es el autor, y esa distinción vale puntos

El autor es la persona que escribió el libro: existe, firma, cobra derechos. El narrador es una voz inventada dentro del texto para contar los hechos. Puede ser una mujer, un niño, un muerto o alguien que miente. El autor lo fabrica igual que fabrica a los personajes.

No es un detalle de teoría. Si el narrador dice «yo nunca aprendí a leer», eso no significa que el autor fuera analfabeto: significa que eligió esa voz. Por eso, cuando la pregunta dice «el narrador afirma…», no estás averiguando lo que pensaba el escritor, sino lo que sostiene la voz del texto.

El narrador es el filtro. Todo lo que sabés de la historia pasó por él, y por eso su límite es tu límite.

De ahí sale la idea que ordena todo el tema: clasificar narradores es averiguar cuánto le dejó saber el autor a esa voz, y desde dónde la puso a mirar.

Dos preguntas, y con eso se clasifica todo

No hay que recorrer una lista de cinco nombres. Hay dos preguntas, y cada respuesta recorta el campo.

  1. ¿Participa en la historia? Si el que cuenta aparece adentro como personaje, la narración va casi siempre en primera persona (subí, vi). Si no participa, va en tercera (subió, vio).
  2. ¿Hasta dónde le alcanza el conocimiento? ¿Solo lo que se ve y se oye? ¿El interior de un personaje? ¿El interior de todos, más el pasado y el futuro?

La primera separa narrador personaje de narrador externo; la segunda separa los grados. Combinadas, dan la tabla completa.

NarradorPersona¿Participa?Qué sabe
Protagonistaprimerasí, es el personaje centrallo que él vive y piensa
Testigoprimera o tercerasí, como espectadorlo que presencia
Omniscienteterceranotodo: pasado, futuro, el interior de todos
Omnisciente limitadoterceranoel interior de un solo personaje
De conocimiento relativoterceranosolo lo observable, como una cámara
Dibujo de ExamenesCR.
Dibujo de ExamenesCR.

La señal que los delata en el fragmento

Cada tipo deja una huella que se puede subrayar. Esa huella es la respuesta que la prueba quiere.

  • Protagonista: primera persona y al que habla le pasan las cosas. «Subí al tren con el corazón latiéndome fuerte.»
  • Testigo: primera persona, pero los hechos importantes le pasan a otro. «Lo vi entrar y no volvió a salir.» El yo mira, no actúa.
  • Omnisciente: tercera persona más acceso al interior de más de un personaje, o anticipación del futuro. «Ella sonrió, aunque por dentro temía lo peor.»
  • Omnisciente limitado: tercera persona, pero el acceso interior se concentra en uno solo. Del resto sabemos lo que ese uno percibe.
  • De conocimiento relativo: tercera persona sin un solo pensamiento: acciones, gestos y diálogos. «El hombre dejó la taza, miró la puerta y salió.»

La pregunta que resuelve la mayoría de los casos es una sola: ¿cómo sabe eso el narrador? Si dice algo que nadie podría saber mirando desde fuera, hay omnisciencia.

En «El viejo y el mar» predomina un narrador en tercera persona que sigue de cerca la experiencia de Santiago y entra en sus pensamientos: un omnisciente limitado.

Pues sepa V.M. ante todas cosas que a mí llaman Lázaro de Tormes, hijo

de Tomé González y de Antona Pérez, naturales de Tejares, aldea de

Salamanca. Mi nacimiento fue dentro del río Tormes, por la cual causa

tomé el sobrenombre, y fue desta manera.

— Anónimo, «Lazarillo de Tormes», 1554

Contá las señales en cuatro líneas: a mí llaman, mi nacimiento, tomé. El que cuenta está adentro y es el protagonista. Pero fijate en la que decide de verdad: V.M., «vuestra merced». El narrador le está escribiendo a alguien, y ese alguien no es el lector ni el autor: es un personaje más. Ahí se ve de un golpe que el narrador es una voz construida dentro del texto.

Por qué la persona gramatical sola no basta

Hay un atajo tentador: «primera persona, entonces protagonista». No sirve: el testigo también narra en primera persona. Al revés falla igual, porque tercera persona no es sinónimo de omnisciente: el de conocimiento relativo es tercera persona y no sabe nada por dentro. La persona gramatical responde la mitad de la pregunta; la otra mitad la responde el alcance del conocimiento.

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Ejemplos resueltos

1. «Aquella tarde me mandaron a comprar hielo. Cuando volví, don Juan ya se había ido, y nunca supimos adónde.» ¿Qué narrador es? Testigo. Hay primera persona (me mandaron, volví), pero la historia no es la del que cuenta: es la de don Juan. Además el remate lo confirma, nunca supimos: un narrador con más alcance sí sabría adónde se fue.

2. «Marta contestó que sí. No dijo que llevaba tres noches sin dormir, ni que en el fondo esperaba que él insistiera.» ¿Qué narrador? Omnisciente, o al menos con acceso interior. La clave es en el fondo esperaba: reporta un deseo que el personaje no dijo, y desde afuera eso no se ve. Para saber si es pleno o limitado hay que revisar si entra también en otros personajes.

3. «El hombre pagó, guardó el vuelto en la bolsa de la camisa y se quedó viendo la carretera hasta que pasó el bus.» ¿Cuál es y cómo se sabe? De conocimiento relativo. Tercera persona y ni un solo pensamiento: solo lo que una cámara registraría. Fijate que se quedó viendo describe una conducta observable, no un sentimiento.

4. «Nací en un pueblo donde llovía nueve meses al año, y me fui de ahí el día que cumplí quince.» ¿Protagonista o testigo? Protagonista. Primera persona y los hechos le ocurren al que habla: nací, me fui. El testigo cuenta lo que le pasó a otro; acá el centro es el mismo yo.

5. «Don Rafael no lo sabía todavía, pero esa sería la última cosecha de su vida.» ¿Qué tipo de narrador y por qué se nota tan rápido? Omnisciente. Anticipa el futuro y lo compara con lo que el personaje ignora en ese momento. Un narrador que participa en la historia no podría adelantar nada, y uno de conocimiento relativo tampoco: ninguno de los dos sabe lo que todavía no pasó.

Probar3 preguntas con respuesta y explicación

Preguntas de práctica del tema

Tres preguntas de Español del tema Posición del texto literario ante el mundo mostrado, para repasar después de «Tipos de narrador: quién cuenta la historia», con las cuatro opciones, la respuesta correcta y la explicación. Probá contestarlas antes de abrir la respuesta.

PREGUNTA 1

«Nikodem archivaba expedientes en el sótano del ministerio. En dieciocho años le pidieron cuarenta y un expedientes, y los cuarenta y uno los encontró en menos de diez minutos, porque había armado un índice propio que nadie le pidió y que no figuraba en ningún manual. Cuando digitalizaron el archivo, contrataron a una empresa que tardó siete meses en clasificar lo que él ya tenía clasificado, y no lo consultaron.»

Lea el texto anterior.

¿Cuál es la posición ante el mundo mostrado evidenciada por el texto anterior?

  • A. Nikodem tardaba varios días en localizar cada expediente solicitado.
  • B. Un saber construido fuera del manual no se reconoce como conocimiento.
  • C. La empresa contratada aprovechó el índice que Nikodem había construido.
  • D. El ministerio documentó en sus manuales el método de trabajo del archivista.
Ver la respuesta y la explicación

Respuesta correcta: la opción B.

Quien responde que tardaba varios días en localizar cada expediente contradice el dato: encontró los cuarenta y uno en menos de diez minutos.

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PREGUNTA 2

«En la sala de espera del hospital, la señora Kovač llevaba desde las cinco de la mañana con un número en la mano. A las once la llamaron por el número, no por su nombre, y el médico le habló mirando la pantalla. Ella quiso contarle que el dolor había empezado el día del entierro de su marido, porque le parecía que eso importaba; él le explicó que para el diagnóstico eso no era relevante y le extendió la receta. Ella dobló el papel con cuidado, dio las gracias y salió. En el pasillo, otra mujer sostenía otro número.»

Lea el texto anterior.

La posición del texto anterior ante el mundo mostrado concluye que

  • A. la señora Kovač recibió del médico una atención cercana y atenta.
  • B. el médico no logró establecer un diagnóstico por falta de datos clínicos.
  • C. el sistema atiende el cuerpo y descarta por completo la historia de la persona.
  • D. las personas pacientes prefieren un número antes que ser llamadas por su nombre.
Ver la respuesta y la explicación

Respuesta correcta: la opción C.

Quien responde que las personas pacientes prefieren un número antes que su nombre invierte la escena: ella quiso contar su historia y no encontró quién la escuchara.

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PREGUNTA 3

«Doña Zoila lavó ropa ajena en la pila del patio durante treinta y seis años. Conocía a las familias por las manchas: sabía quién trabajaba en el taller, quién tenía un niño con nariz que sangraba, quién había vuelto a fumar. Cuando le preguntaban a qué se dedicaba, contestaba que a nada, que era ama de casa. Sus hijos aprendieron a decir lo mismo, y solo de grandes entendieron que habían comido de eso.»

Lea el texto anterior.

A partir de la posición del texto anterior ante el mundo mostrado, se infiere que

  • A. doña Zoila describía su ocupación con toda precisión.
  • B. un trabajo puede sostener a una familia sin ser nombrado.
  • C. el lavado de ropa ajena era considerado un oficio en esa comunidad.
  • D. sus hijos comprendieron desde muy pequeños de qué vivía toda la familia.
Ver la respuesta y la explicación

Respuesta correcta: la opción B.

Quien responde que el lavado de ropa ajena era considerado un oficio en esa comunidad contradice el punto del relato: nunca se nombró como tal.

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Los errores que más se cobran

  1. Confundir narrador con autor. Se cobra en preguntas del tipo «¿qué piensa el narrador?». Contestar con la biografía del escritor es salirse del texto: la voz que cuenta es un recurso, no una confesión.
  2. Clasificar solo por la persona gramatical. Primera persona da dos posibilidades (protagonista o testigo) y tercera da tres. La persona gramatical recorta, no decide.
  3. Llamar omnisciente a todo narrador en tercera persona. El error nace de asociar «afuera» con «lo sabe todo». Si el texto no reporta ni un pensamiento, no hay omnisciencia por ningún lado.
  4. Olvidar que el testigo puede ser protagonista de otra historia. Un yo que cuenta no es automáticamente el protagonista. Preguntate de quién es la historia: si el conflicto le pertenece a otro, el que narra es testigo.
  5. Confundir omnisciente limitado con protagonista. Los dos se concentran en una sola conciencia. Los separa la persona gramatical: el limitado sigue diciendo él o ella, aunque entre en la cabeza del personaje.
  6. Decidir con la primera línea. Un fragmento puede abrir neutro y entrar en la conciencia de un personaje tres renglones después. Hay que leerlo completo antes de clasificar.

Clave de análisis

Si se te borra la tabla, la volvés a armar con las dos preguntas que la generaron. La primera —¿el que cuenta está adentro de la historia?— parte el campo en dos: adentro da protagonista y testigo, y entre ellos decide de quién es el conflicto; afuera da los tres de tercera persona. La segunda —¿hasta dónde llega lo que sabe?— ordena esos tres en escalera: nada por dentro (conocimiento relativo), una sola conciencia (omnisciente limitado), todas las conciencias más el tiempo (omnisciente).

El atajo práctico es preguntarse, frente a cada oración del fragmento, cómo hizo el narrador para saber eso. Si lo pudo ver y oír cualquiera que estuviera ahí, el narrador es de alcance corto. Si reporta un pensamiento que el personaje no dijo, ya entró en una conciencia. Si anuncia algo que todavía no pasó, es omnisciente. Los cinco nombres salen después, solos, del alcance que descubriste.

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El narrador no es el autor, y esa distinción vale puntos

El autor es la persona que escribió el libro: existe, firma, cobra derechos. El narrador es una voz inventada dentro del texto para contar los hechos. Puede ser una mujer, un niño, un muerto o alguien que miente. El autor lo fabrica igual que fabrica a los personajes.

No es un detalle de teoría. Si el narrador dice «yo nunca aprendí a leer», eso no significa que el autor fuera analfabeto: significa que eligió esa voz. Por eso, cuando la pregunta dice «el narrador afirma…», no estás averiguando lo que pensaba el escritor, sino lo que sostiene la voz del texto.

El narrador es el filtro. Todo lo que sabés de la historia pasó por él, y por eso su límite es tu límite.

De ahí sale la idea que ordena todo el tema: clasificar narradores es averiguar cuánto le dejó saber el autor a esa voz, y desde dónde la puso a mirar.

Portada de La vida de Lazarillo de Tormes, edición de 1554. En la portada no hay nombre de autor, y sin embargo el libro entero lo cuenta Lázaro en primera persona: no hay prueba más clara de que el narrador es una voz de adentro del texto y no la persona que lo escribió. Imagen de Wikimedia Commons, dominio público.
Portada de La vida de Lazarillo de Tormes, edición de 1554. En la portada no hay nombre de autor, y sin embargo el libro entero lo cuenta Lázaro en primera persona: no hay prueba más clara de que el narrador es una voz de adentro del texto y no la persona que lo escribió. Imagen de Wikimedia Commons, dominio público.

Dos preguntas, y con eso se clasifica todo

No hay que recorrer una lista de cinco nombres. Hay dos preguntas, y cada respuesta recorta el campo.

  1. ¿Participa en la historia? Si el que cuenta aparece adentro como personaje, la narración va casi siempre en primera persona (subí, vi). Si no participa, va en tercera (subió, vio).
  2. ¿Hasta dónde le alcanza el conocimiento? ¿Solo lo que se ve y se oye? ¿El interior de un personaje? ¿El interior de todos, más el pasado y el futuro?

La primera separa narrador personaje de narrador externo; la segunda separa los grados. Combinadas, dan la tabla completa.

NarradorPersona¿Participa?Qué sabe
Protagonistaprimerasí, es el personaje centrallo que él vive y piensa
Testigoprimera o tercerasí, como espectadorlo que presencia
Omniscienteterceranotodo: pasado, futuro, el interior de todos
Omnisciente limitadoterceranoel interior de un solo personaje
De conocimiento relativoterceranosolo lo observable, como una cámara
Dibujo de ExamenesCR.
Dibujo de ExamenesCR.

La señal que los delata en el fragmento

Cada tipo deja una huella que se puede subrayar. Esa huella es la respuesta que la prueba quiere.

  • Protagonista: primera persona y al que habla le pasan las cosas. «Subí al tren con el corazón latiéndome fuerte.»
  • Testigo: primera persona, pero los hechos importantes le pasan a otro. «Lo vi entrar y no volvió a salir.» El yo mira, no actúa.
  • Omnisciente: tercera persona más acceso al interior de más de un personaje, o anticipación del futuro. «Ella sonrió, aunque por dentro temía lo peor.»
  • Omnisciente limitado: tercera persona, pero el acceso interior se concentra en uno solo. Del resto sabemos lo que ese uno percibe.
  • De conocimiento relativo: tercera persona sin un solo pensamiento: acciones, gestos y diálogos. «El hombre dejó la taza, miró la puerta y salió.»

La pregunta que resuelve la mayoría de los casos es una sola: ¿cómo sabe eso el narrador? Si dice algo que nadie podría saber mirando desde fuera, hay omnisciencia.

En «El viejo y el mar» predomina un narrador en tercera persona que sigue de cerca la experiencia de Santiago y entra en sus pensamientos: un omnisciente limitado.

Pues sepa V.M. ante todas cosas que a mí llaman Lázaro de Tormes, hijo

de Tomé González y de Antona Pérez, naturales de Tejares, aldea de

Salamanca. Mi nacimiento fue dentro del río Tormes, por la cual causa

tomé el sobrenombre, y fue desta manera.

— Anónimo, «Lazarillo de Tormes», 1554

Contá las señales en cuatro líneas: a mí llaman, mi nacimiento, tomé. El que cuenta está adentro y es el protagonista. Pero fijate en la que decide de verdad: V.M., «vuestra merced». El narrador le está escribiendo a alguien, y ese alguien no es el lector ni el autor: es un personaje más. Ahí se ve de un golpe que el narrador es una voz construida dentro del texto.

Por qué la persona gramatical sola no basta

Hay un atajo tentador: «primera persona, entonces protagonista». No sirve: el testigo también narra en primera persona. Al revés falla igual, porque tercera persona no es sinónimo de omnisciente: el de conocimiento relativo es tercera persona y no sabe nada por dentro. La persona gramatical responde la mitad de la pregunta; la otra mitad la responde el alcance del conocimiento.

Ejemplos resueltos

1. «Aquella tarde me mandaron a comprar hielo. Cuando volví, don Juan ya se había ido, y nunca supimos adónde.» ¿Qué narrador es? Testigo. Hay primera persona (me mandaron, volví), pero la historia no es la del que cuenta: es la de don Juan. Además el remate lo confirma, nunca supimos: un narrador con más alcance sí sabría adónde se fue.

2. «Marta contestó que sí. No dijo que llevaba tres noches sin dormir, ni que en el fondo esperaba que él insistiera.» ¿Qué narrador? Omnisciente, o al menos con acceso interior. La clave es en el fondo esperaba: reporta un deseo que el personaje no dijo, y desde afuera eso no se ve. Para saber si es pleno o limitado hay que revisar si entra también en otros personajes.

3. «El hombre pagó, guardó el vuelto en la bolsa de la camisa y se quedó viendo la carretera hasta que pasó el bus.» ¿Cuál es y cómo se sabe? De conocimiento relativo. Tercera persona y ni un solo pensamiento: solo lo que una cámara registraría. Fijate que se quedó viendo describe una conducta observable, no un sentimiento.

4. «Nací en un pueblo donde llovía nueve meses al año, y me fui de ahí el día que cumplí quince.» ¿Protagonista o testigo? Protagonista. Primera persona y los hechos le ocurren al que habla: nací, me fui. El testigo cuenta lo que le pasó a otro; acá el centro es el mismo yo.

5. «Don Rafael no lo sabía todavía, pero esa sería la última cosecha de su vida.» ¿Qué tipo de narrador y por qué se nota tan rápido? Omnisciente. Anticipa el futuro y lo compara con lo que el personaje ignora en ese momento. Un narrador que participa en la historia no podría adelantar nada, y uno de conocimiento relativo tampoco: ninguno de los dos sabe lo que todavía no pasó.

Los errores que más se cobran

  1. Confundir narrador con autor. Se cobra en preguntas del tipo «¿qué piensa el narrador?». Contestar con la biografía del escritor es salirse del texto: la voz que cuenta es un recurso, no una confesión.
  2. Clasificar solo por la persona gramatical. Primera persona da dos posibilidades (protagonista o testigo) y tercera da tres. La persona gramatical recorta, no decide.
  3. Llamar omnisciente a todo narrador en tercera persona. El error nace de asociar «afuera» con «lo sabe todo». Si el texto no reporta ni un pensamiento, no hay omnisciencia por ningún lado.
  4. Olvidar que el testigo puede ser protagonista de otra historia. Un yo que cuenta no es automáticamente el protagonista. Preguntate de quién es la historia: si el conflicto le pertenece a otro, el que narra es testigo.
  5. Confundir omnisciente limitado con protagonista. Los dos se concentran en una sola conciencia. Los separa la persona gramatical: el limitado sigue diciendo él o ella, aunque entre en la cabeza del personaje.
  6. Decidir con la primera línea. Un fragmento puede abrir neutro y entrar en la conciencia de un personaje tres renglones después. Hay que leerlo completo antes de clasificar.

Clave de análisis

Si se te borra la tabla, la volvés a armar con las dos preguntas que la generaron. La primera —¿el que cuenta está adentro de la historia?— parte el campo en dos: adentro da protagonista y testigo, y entre ellos decide de quién es el conflicto; afuera da los tres de tercera persona. La segunda —¿hasta dónde llega lo que sabe?— ordena esos tres en escalera: nada por dentro (conocimiento relativo), una sola conciencia (omnisciente limitado), todas las conciencias más el tiempo (omnisciente).

El atajo práctico es preguntarse, frente a cada oración del fragmento, cómo hizo el narrador para saber eso. Si lo pudo ver y oír cualquiera que estuviera ahí, el narrador es de alcance corto. Si reporta un pensamiento que el personaje no dijo, ya entró en una conciencia. Si anuncia algo que todavía no pasó, es omnisciente. Los cinco nombres salen después, solos, del alcance que descubriste.