LecciónEspañol · Bachillerato por Madurez

Recursos retóricos en textos literarios

Símil: comparación explícita

Al terminar vas a poder armar y desarmar un símil en sus tres piezas, explicar por qué el nexo no es un detalle de forma sino lo que cambia la afirmación, y separarlo de la metáfora, del epíteto y de una comparación que no es figura.

Ya lo sé: ir al ejercicio ↓
Ciervo con un perro pisándole los talones. San Juan de la Cruz escribió como el ciervo huiste: el nexo limita el parecido a la manera de huir y deja al Amado siendo el Amado, mientras que sin ese como el verso estaría afirmando que es un animal. Imagen del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, dominio público.
Ciervo con un perro pisándole los talones. San Juan de la Cruz escribió como el ciervo huiste: el nexo limita el parecido a la manera de huir y deja al Amado siendo el Amado, mientras que sin ese como el verso estaría afirmando que es un animal. Imagen del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, dominio público.

Entender

Qué es y de dónde viene el nombre

El símil o comparación es una figura de significación que establece una semejanza explícita entre dos términos mediante un nexo comparativo: como, cual, semejante a, parecido a, así como.

El nombre ayuda: símil viene del latín similis, «semejante». La figura no esconde nada: declara el parecido en voz alta. Por eso se la llama comparación explícita.

Las tres piezas y cómo se localizan

Todo símil tiene la misma estructura, y el análisis del examen consiste en señalarla:

  • Término real (R): lo que se describe. Es de lo que se está hablando de verdad.
  • Nexo comparativo: como, cual, semejante a. Es el gozne.
  • Término imaginario (I): la imagen con la que se compara. Es lo que se trae de afuera para aclarar.

Fórmula: R + nexo + I.

Sus ojos brillan como luceros. R = sus ojos. Nexo = como. I = luceros.

El truco para no equivocarse de pieza: el término real es el que estaba antes de la figura. Si el texto habla de una persona, la persona es R y lo que se trae —el lucero, el águila, la seda— es I. El nexo marca la frontera entre los dos.

  • Sus ojos brillan como luceros.
  • El soldado cayó cual águila herida.
  • Su voz era suave como la seda.
Dibujo de ExamenesCR.
Dibujo de ExamenesCR.

Por qué el nexo cambia lo que la frase afirma

Acá está la razón de que la prueba insista tanto con la diferencia entre símil y metáfora, y no es una cuestión de forma.

  • Sus ojos brillan como luceros afirma un parecido. Los ojos siguen siendo ojos; solo se dice que en un aspecto —el brillo— recuerdan a un lucero. El nexo conserva la distancia entre las dos cosas.
  • Sus ojos son luceros afirma una identidad. Ya no se parecen: se dice que son lo mismo, aunque sea imposible. La metáfora borra la distancia.

El símil compara y admite que son dos cosas. La metáfora identifica y sostiene que son una. Esa es toda la diferencia, y por eso la metáfora se siente más audaz.

SímilMetáfora
NexoSíNo
Qué afirmaA se parece a BA es B
Distancia entre términosSe conservaSe borra
EjemploSu voz era suave como la sedaSu voz era seda

¿Adónde te escondiste,

Amado, y me dejaste con gemido?

Como el ciervo huiste,

habiéndome herido;

salí tras ti clamando, y eras ido.

— San Juan de la Cruz, «Cántico espiritual», h. 1584

Desarmá el tercer verso: R = el Amado, el tú de huiste; nexo = como; I = el ciervo. Y ahora mirá qué afirma y qué no. El verso dice que huyó de cierta manera, no que sea un ciervo: el parecido queda limitado a la huida, y por eso el Amado sigue siendo el Amado. Si San Juan hubiera escrito un ciervo huiste, habría afirmado la identidad y el poema estaría hablando de un animal.

El caso que engaña: no toda comparación es figura

Este punto vale una pregunta entera del examen. La palabra como aparece en muchas frases que no son símiles.

  • Trabaja como cajero en el súper. Acá como significa «en calidad de». No hay semejanza: hay un oficio.
  • Vino como a las tres. Acá como significa «aproximadamente».
  • Ella corre más rápido que él. Es una comparación real de cantidad, no una imagen: los dos corren de verdad y se mide cuál más.

El criterio: hay símil cuando el término imaginario no se cumple literalmente y sirve para crear una imagen. Los ojos no son luceros de verdad; el cajero sí es cajero de verdad. Si la comparación es literal y medible, es gramática, no figura.

Ver

Ejemplos resueltos

1. «El bus iba lleno como lata de sardinas.» Señalá las tres piezas y el efecto. R = el bus. Nexo = como. I = lata de sardinas. Es símil porque el nexo está a la vista y la lata no es literal. El efecto es visual e inmediato: el lector no tiene que imaginar cuántos pasajeros hay, ve el apretujón.

2. «Su voz era seda.» ¿Símil o metáfora? Metáfora. No hay nexo. La frase no dice que la voz se parezca a la seda: dice que es seda. Si le agregás el nexo —su voz era suave como la seda— se convierte en símil. Esa prueba de agregar o quitar el como es la más rápida para decidir.

3. «Amaneció como a las cinco.» ¿Hay figura? No. El como no compara nada: significa «aproximadamente». Faltan las dos piezas del símil —no hay término imaginario— y no se crea ninguna imagen. Es uso corriente de la palabra.

4. «El aguacero cayó cual tapa de olla sobre el barrio.» ¿Qué figura y por qué el nexo es «cual»? Símil. Cual es nexo comparativo, igual que como, solo que de registro más literario: por eso aparece en poesía y en prosa cuidada. R = el aguacero; I = tapa de olla. El efecto es de golpe repentino y total, que es lo que hace una tapa al caer.

5. «Doña Lidia es como una madre para el barrio.» Analizá qué compara y qué no. Es símil: R = doña Lidia, nexo = como, I = una madre. Fijate en lo que el nexo protege: nadie afirma que sea la madre de nadie. Se traslada solo un rasgo —el cuidado— y se deja lo demás afuera. Esa selección de un rasgo es lo que hay que explicar cuando la pregunta dice «¿qué semejanza se establece?».

Sus muslos se me escapaban

como peces sorprendidos,

la mitad llenos de lumbre,

la mitad llenos de frío.

— Federico García Lorca, «La casada infiel» (Romancero gitano), 1928

El almidón de su enagua

me sonaba en el oído

como una pieza de seda

rasgada por diez cuchillos.

— Federico García Lorca, «La casada infiel» (Romancero gitano), 1928

En el primer verso tenés las tres piezas completas: R son sus muslos, el nexo es como y I son los peces sorprendidos; el nexo no afirma que sean lo mismo, solo que escaparse así se parece a eso. En el segundo, el término real ya no es algo que se ve sino algo que se oye —el crujido de una tela—, y aun así el símil arma la comparación igual: pone un sonido violento (diez cuchillos) al lado de uno leve, y esa distancia entre R e I es la que produce el efecto.

Probar3 preguntas con respuesta y explicación

Preguntas de práctica del tema

Tres preguntas de Español del tema Recursos retóricos en textos literarios, para repasar después de «Símil: comparación explícita», con las cuatro opciones, la respuesta correcta y la explicación. Probá contestarlas antes de abrir la respuesta.

PREGUNTA 1

Esperar noticias tuyas es como oír llover
en un cuarto sin ventana
: sé que está pasando,
no sé cuánto falta, no sé si cuando salga
voy a encontrar el patio inundado o apenas mojado.

Han pasado cinco meses.
Sigo oyendo llover.

Aprendí a distinguir los ruidos de la calle
del ruido que hago yo al esperar:
el primero se apaga cuando cierro la puerta,
el segundo se queda del lado de adentro.

Lea el texto anterior.

En el texto anterior, a partir del recurso retórico subrayado se interpreta que la espera

  • A. terminó cuando por fin llegaron las noticias esperadas.
  • B. transcurre con certeza del hecho y sin manera de medirlo.
  • C. se vive con total claridad sobre lo que está ocurriendo afuera.
  • D. resulta breve, porque la voz poética conoce de antemano el desenlace.
Ver la respuesta y la explicación

Respuesta correcta: la opción B.

Quien responde que se vive con total claridad sobre lo que ocurre afuera invierte la imagen: en un cuarto sin ventana se oye la lluvia pero no se ve nada.

Compartir por WhatsAppCompartir en FacebookEnlace a esta pregunta

PREGUNTA 2

Mi apellido es una puerta que abre hacia adentro:
hay que retroceder para poder pasar
,
y en el retroceso ya perdí el turno,
ya alguien más entró primero.

Lo digo despacio, deletreado,
y aun así lo escriben de otra forma,
y aun así me llaman por el otro,
el que aprendieron a decir sin esfuerzo.

Lea el texto anterior.

En el texto anterior, a partir del recurso retórico subrayado se interpreta que el apellido

  • A. resulta sencillo de escribir para quienes lo escuchan una vez.
  • B. facilita el acceso a quien lo pronuncia en cualquier situación.
  • C. obliga a quien lo lleva a ceder terreno cada vez que lo pronuncia.
  • D. fue reemplazado de manera voluntaria por la voz poética hace ya bastante tiempo.
Ver la respuesta y la explicación

Respuesta correcta: la opción C.

Quien responde que facilita el acceso a quien lo pronuncia invierte la imagen: es una puerta que abre hacia adentro, y para pasar hay que retroceder.

Compartir por WhatsAppCompartir en FacebookEnlace a esta pregunta

PREGUNTA 3

«En el pueblo se supo antes de que ella lo dijera. El rumor bajó por las calles como baja el agua después del aguacero: sin que nadie lo empuje, buscando siempre la parte más baja, y metiéndose por debajo de las puertas que estaban cerradas. Cuando Marisol por fin habló, ya no había nada que contar. Lo único que le quedaba por decidir era con qué cara salía a la pulpería.»

Lea el texto anterior.

En el texto anterior, a partir del recurso retórico subrayado se interpreta que el rumor

  • A. se propagó solo y alcanzó a quienes se habían resguardado.
  • B. circuló únicamente después de que Marisol decidiera hablar.
  • C. se detuvo frente a las puertas de las casas que estaban cerradas.
  • D. necesitó que alguien lo impulsara de manera deliberada y muy constante.
Ver la respuesta y la explicación

Respuesta correcta: la opción A.

Quien responde que necesitó que alguien lo impulsara de manera deliberada contradice la comparación: el agua baja sola después del aguacero, y así se movió el rumor.

Compartir por WhatsAppCompartir en FacebookEnlace a esta pregunta

Crear mi cuenta gratis

Verificás tu correo y tenés 12 horas de acceso completo para practicar con nota y la explicación de cada pregunta.

Tu práctica

Practicá Español aquí

Las convocatorias y fechas de Bachillerato por Madurez están en el calendario de exámenes del MEP 2026, y dónde te toca examinar en Bachillerato por Madurez.

Temario de Español de Bachillerato por Madurez

Practicar este tema

Recordar

Los errores que más se cobran

  1. Llamar símil a todo lo que lleva «como». Es el error más frecuente y el más fácil de evitar: revisá si el término imaginario es literal. Si lo es —trabaja como cajero—, no hay figura.
  2. Confundir símil con metáfora. Se mezclan porque las dos apoyan una cosa en otra. La marca visible es el nexo; la marca profunda es qué se afirma: parecido o identidad.
  3. Cambiar de lugar el término real y el imaginario. El real es de lo que el texto venía hablando; el imaginario es lo que se trae de afuera. Invertirlos deja el análisis al revés aunque la figura esté bien nombrada.
  4. Buscar solo la palabra «como». También son nexos cual, semejante a, parecido a, así como, igual que. Quien busca únicamente como deja pasar la mitad de los símiles de la prueba.
  5. Quedarse en identificar y no explicar la semejanza. La pregunta suele pedir qué rasgo se traslada. En lleno como lata de sardinas lo que se traslada no es la lata entera: es el apretujamiento.
  6. Confundirlo con el epíteto o con la hipérbole. El epíteto agrega un adjetivo previsible —la blanca nieve— y no compara nada. La hipérbole exagera —te lo dije mil veces— sin traer un término imaginario para comparar.

Clave de análisis

Para rehacer esta lección desde cero alcanza con la fórmula y una pregunta. La fórmula: R + nexo + I. Localizá primero el nexo, porque parte la frase en dos y te entrega las otras dos piezas sin buscarlas: lo de la izquierda es el término real, lo de la derecha el imaginario.

La pregunta viene después y es la que decide si hay figura: ¿el término imaginario se cumple de verdad? Si el cajero es cajero y las tres son las tres, ahí no hay símil, hay lenguaje corriente. Si el bus no es literalmente una lata de sardinas, hay figura, y entonces solo falta decir qué único rasgo se trasladó, porque el símil nunca traslada todo: elige uno.

Y la frontera con la metáfora se sostiene sin aprenderla aparte, porque está en lo que cada una afirma. El nexo es lo que conserva la distancia: con él, dos cosas se parecen y siguen siendo dos; sin él, se declaran la misma. Cuando dudés entre las dos, probá quitar o poner el como y fijate qué le pasa a la frase: si al quitarlo la oración todavía se sostiene diciendo que A es B, la versión sin nexo era metáfora y la de con nexo, símil.

Compartí esta lección

Mandásela a un compañero o a tu grupo de estudio.

WhatsAppFacebookX

Más lecciones de Español

Seguí con otro tema del temario.

Te podría interesar

Del blog de ExamenesCR.

Recursos retóricos en textos literarios

Símil: comparación explícita

Al terminar vas a poder armar y desarmar un símil en sus tres piezas, explicar por qué el nexo no es un detalle de forma sino lo que cambia la afirmación, y separarlo de la metáfora, del epíteto y de una comparación que no es figura.

Qué es y de dónde viene el nombre

El símil o comparación es una figura de significación que establece una semejanza explícita entre dos términos mediante un nexo comparativo: como, cual, semejante a, parecido a, así como.

El nombre ayuda: símil viene del latín similis, «semejante». La figura no esconde nada: declara el parecido en voz alta. Por eso se la llama comparación explícita.

Las tres piezas y cómo se localizan

Todo símil tiene la misma estructura, y el análisis del examen consiste en señalarla:

  • Término real (R): lo que se describe. Es de lo que se está hablando de verdad.
  • Nexo comparativo: como, cual, semejante a. Es el gozne.
  • Término imaginario (I): la imagen con la que se compara. Es lo que se trae de afuera para aclarar.

Fórmula: R + nexo + I.

Sus ojos brillan como luceros. R = sus ojos. Nexo = como. I = luceros.

El truco para no equivocarse de pieza: el término real es el que estaba antes de la figura. Si el texto habla de una persona, la persona es R y lo que se trae —el lucero, el águila, la seda— es I. El nexo marca la frontera entre los dos.

  • Sus ojos brillan como luceros.
  • El soldado cayó cual águila herida.
  • Su voz era suave como la seda.
Dibujo de ExamenesCR.
Dibujo de ExamenesCR.

Por qué el nexo cambia lo que la frase afirma

Acá está la razón de que la prueba insista tanto con la diferencia entre símil y metáfora, y no es una cuestión de forma.

  • Sus ojos brillan como luceros afirma un parecido. Los ojos siguen siendo ojos; solo se dice que en un aspecto —el brillo— recuerdan a un lucero. El nexo conserva la distancia entre las dos cosas.
  • Sus ojos son luceros afirma una identidad. Ya no se parecen: se dice que son lo mismo, aunque sea imposible. La metáfora borra la distancia.

El símil compara y admite que son dos cosas. La metáfora identifica y sostiene que son una. Esa es toda la diferencia, y por eso la metáfora se siente más audaz.

SímilMetáfora
NexoSíNo
Qué afirmaA se parece a BA es B
Distancia entre términosSe conservaSe borra
EjemploSu voz era suave como la sedaSu voz era seda

¿Adónde te escondiste,

Amado, y me dejaste con gemido?

Como el ciervo huiste,

habiéndome herido;

salí tras ti clamando, y eras ido.

— San Juan de la Cruz, «Cántico espiritual», h. 1584

Desarmá el tercer verso: R = el Amado, el tú de huiste; nexo = como; I = el ciervo. Y ahora mirá qué afirma y qué no. El verso dice que huyó de cierta manera, no que sea un ciervo: el parecido queda limitado a la huida, y por eso el Amado sigue siendo el Amado. Si San Juan hubiera escrito un ciervo huiste, habría afirmado la identidad y el poema estaría hablando de un animal.

Ciervo con un perro pisándole los talones. San Juan de la Cruz escribió como el ciervo huiste: el nexo limita el parecido a la manera de huir y deja al Amado siendo el Amado, mientras que sin ese como el verso estaría afirmando que es un animal. Imagen del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, dominio público.
Ciervo con un perro pisándole los talones. San Juan de la Cruz escribió como el ciervo huiste: el nexo limita el parecido a la manera de huir y deja al Amado siendo el Amado, mientras que sin ese como el verso estaría afirmando que es un animal. Imagen del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, dominio público.

El caso que engaña: no toda comparación es figura

Este punto vale una pregunta entera del examen. La palabra como aparece en muchas frases que no son símiles.

  • Trabaja como cajero en el súper. Acá como significa «en calidad de». No hay semejanza: hay un oficio.
  • Vino como a las tres. Acá como significa «aproximadamente».
  • Ella corre más rápido que él. Es una comparación real de cantidad, no una imagen: los dos corren de verdad y se mide cuál más.

El criterio: hay símil cuando el término imaginario no se cumple literalmente y sirve para crear una imagen. Los ojos no son luceros de verdad; el cajero sí es cajero de verdad. Si la comparación es literal y medible, es gramática, no figura.

Ejemplos resueltos

1. «El bus iba lleno como lata de sardinas.» Señalá las tres piezas y el efecto. R = el bus. Nexo = como. I = lata de sardinas. Es símil porque el nexo está a la vista y la lata no es literal. El efecto es visual e inmediato: el lector no tiene que imaginar cuántos pasajeros hay, ve el apretujón.

2. «Su voz era seda.» ¿Símil o metáfora? Metáfora. No hay nexo. La frase no dice que la voz se parezca a la seda: dice que es seda. Si le agregás el nexo —su voz era suave como la seda— se convierte en símil. Esa prueba de agregar o quitar el como es la más rápida para decidir.

3. «Amaneció como a las cinco.» ¿Hay figura? No. El como no compara nada: significa «aproximadamente». Faltan las dos piezas del símil —no hay término imaginario— y no se crea ninguna imagen. Es uso corriente de la palabra.

4. «El aguacero cayó cual tapa de olla sobre el barrio.» ¿Qué figura y por qué el nexo es «cual»? Símil. Cual es nexo comparativo, igual que como, solo que de registro más literario: por eso aparece en poesía y en prosa cuidada. R = el aguacero; I = tapa de olla. El efecto es de golpe repentino y total, que es lo que hace una tapa al caer.

5. «Doña Lidia es como una madre para el barrio.» Analizá qué compara y qué no. Es símil: R = doña Lidia, nexo = como, I = una madre. Fijate en lo que el nexo protege: nadie afirma que sea la madre de nadie. Se traslada solo un rasgo —el cuidado— y se deja lo demás afuera. Esa selección de un rasgo es lo que hay que explicar cuando la pregunta dice «¿qué semejanza se establece?».

Sus muslos se me escapaban

como peces sorprendidos,

la mitad llenos de lumbre,

la mitad llenos de frío.

— Federico García Lorca, «La casada infiel» (Romancero gitano), 1928

El almidón de su enagua

me sonaba en el oído

como una pieza de seda

rasgada por diez cuchillos.

— Federico García Lorca, «La casada infiel» (Romancero gitano), 1928

En el primer verso tenés las tres piezas completas: R son sus muslos, el nexo es como y I son los peces sorprendidos; el nexo no afirma que sean lo mismo, solo que escaparse así se parece a eso. En el segundo, el término real ya no es algo que se ve sino algo que se oye —el crujido de una tela—, y aun así el símil arma la comparación igual: pone un sonido violento (diez cuchillos) al lado de uno leve, y esa distancia entre R e I es la que produce el efecto.

Los errores que más se cobran

  1. Llamar símil a todo lo que lleva «como». Es el error más frecuente y el más fácil de evitar: revisá si el término imaginario es literal. Si lo es —trabaja como cajero—, no hay figura.
  2. Confundir símil con metáfora. Se mezclan porque las dos apoyan una cosa en otra. La marca visible es el nexo; la marca profunda es qué se afirma: parecido o identidad.
  3. Cambiar de lugar el término real y el imaginario. El real es de lo que el texto venía hablando; el imaginario es lo que se trae de afuera. Invertirlos deja el análisis al revés aunque la figura esté bien nombrada.
  4. Buscar solo la palabra «como». También son nexos cual, semejante a, parecido a, así como, igual que. Quien busca únicamente como deja pasar la mitad de los símiles de la prueba.
  5. Quedarse en identificar y no explicar la semejanza. La pregunta suele pedir qué rasgo se traslada. En lleno como lata de sardinas lo que se traslada no es la lata entera: es el apretujamiento.
  6. Confundirlo con el epíteto o con la hipérbole. El epíteto agrega un adjetivo previsible —la blanca nieve— y no compara nada. La hipérbole exagera —te lo dije mil veces— sin traer un término imaginario para comparar.

Clave de análisis

Para rehacer esta lección desde cero alcanza con la fórmula y una pregunta. La fórmula: R + nexo + I. Localizá primero el nexo, porque parte la frase en dos y te entrega las otras dos piezas sin buscarlas: lo de la izquierda es el término real, lo de la derecha el imaginario.

La pregunta viene después y es la que decide si hay figura: ¿el término imaginario se cumple de verdad? Si el cajero es cajero y las tres son las tres, ahí no hay símil, hay lenguaje corriente. Si el bus no es literalmente una lata de sardinas, hay figura, y entonces solo falta decir qué único rasgo se trasladó, porque el símil nunca traslada todo: elige uno.

Y la frontera con la metáfora se sostiene sin aprenderla aparte, porque está en lo que cada una afirma. El nexo es lo que conserva la distancia: con él, dos cosas se parecen y siguen siendo dos; sin él, se declaran la misma. Cuando dudés entre las dos, probá quitar o poner el como y fijate qué le pasa a la frase: si al quitarlo la oración todavía se sostiene diciendo que A es B, la versión sin nexo era metáfora y la de con nexo, símil.