Composición y ortografía (ensayo)
Precisión léxica y vicios del lenguaje
Al terminar vas a poder reemplazar un verbo comodín por el verbo exacto, reconocer por su nombre cada vicio del lenguaje según lo que rompe, y decidir con una sola pregunta si una oración lleva «que» o «de que».
En la prueba, este subtema es de los que más aportan al bloque de composición y ortografía.
Por qué existen los verbos comodín y por qué hay que sacarlos
La precisión léxica es usar la palabra exacta en vez de una vaga. Pero antes de la lista conviene entender de dónde sale el problema.
El español tiene un puñado de verbos que sirven para casi todo: hacer, tener, poner, dar, y el sustantivo cosa. Justamente porque sirven para todo, no dicen nada. Si escribís hacer un trabajo, el lector tiene que adivinar si lo redactaste o lo construiste. El comodín tapa un verbo específico que el idioma ya tiene guardado.
La corrección siempre es la misma operación: preguntate qué se hizo exactamente y el verbo preciso aparece solo.
| Con comodín | Preciso | Qué se preguntó |
|---|---|---|
| hacer un trabajo | realizar un trabajo | ¿qué se le hizo? |
| hacer una casa | construir una casa | ¿cómo se hace una casa? |
| tener una reunión | celebrar una reunión | ¿qué se hace con una reunión? |
| poner una queja | presentar una queja | ¿adónde va la queja? |
| esa cosa | ese documento, ese problema | ¿qué cosa? |
El comodín no está prohibido por feo: está mal porque obliga al lector a completar lo que el que escribe no dijo.

Los vicios del lenguaje, ordenados por lo que rompen
La lista de vicios se vuelve inmanejable si se aprende suelta. Se ordena sola si los agrupás por qué nivel de la lengua dañan.
Sobra material (el vicio es la repetición inútil):
- Pleonasmo: repetir lo que ya está dicho dentro de la palabra. Subir arriba —subir ya es hacia arriba—, salir afuera, volver a repetir, lapso de tiempo —lapso ya es tiempo—.
- Muletilla: palabra que se repite sin aportar. O sea, este, verdad, diay.
Suena mal:
- Cacofonía: choque de sonidos repetidos. Tres tristes trabajadores trabajan. No es un error de gramática, es de oído: la frase tropieza al leerla.
La palabra está mal formada:
- Barbarismo: palabra mal escrita o mal dicha. Haiga por haya, dentrar por entrar, nadien por nadie.
La oración está mal armada:
- Solecismo: error de construcción o de concordancia. Le dije a ellos en vez de les dije. El pronombre está en singular y el destinatario en plural.
- Queísmo y dequeísmo: quitar el de que hacía falta, o ponerlo donde no va.
La oración significa dos cosas a la vez:
- Anfibología: doble sentido involuntario. Vi al niño con el telescopio: ¿quién tenía el telescopio? Se arregla cambiando el orden: Con el telescopio vi al niño.
El orden va de menos a más grave: sobra una palabra, suena feo, la palabra está rota, la oración está rota, la oración engaña. Con ese orden reconstruís la lista aunque se te vaya un nombre.
La pregunta que resuelve el dequeísmo
Este es el punto que más cae y el único que tiene un procedimiento exacto.
Ejemplo resuelto. ¿Pienso de que va a llover o Pienso que va a llover?
- Convertí la oración en pregunta: ¿Qué pienso?
- La pregunta no lleva de, así que la oración tampoco: Pienso que va a llover.
- Al revés: ¿De qué me acuerdo? lleva de, así que se dice Me acuerdo de que llovió. Quitarlo sería queísmo.
La prueba de la pregunta resuelve casi todos los casos, y funciona porque el de no depende de tu gusto: lo pide —o no— el verbo. Acordarse pide de; pensar no.
Dos grupos para practicar hasta que salgan solos:
- Piden de: acordarse de, darse cuenta de, estar seguro de, tratarse de, olvidarse de, convencerse de.
- No piden de: pensar que, creer que, decir que, opinar que, resultar que, temer que.

Las preposiciones que más se cobran
- de / a: vaso de agua —contenido—, no vaso a agua. Máquina de coser, no a coser.
- en / a: sentarse a la mesa es para comer; sentarse en la mesa es treparse encima.
- bajo / debajo de: bajo la lluvia, pero debajo de la mesa.
- con base en, no en base a.
- de acuerdo con, no de acuerdo a.
Ejemplos resueltos
1. Corregí: «Me di cuenta que el bus ya había pasado.» Aplicás la pregunta: ¿De qué me di cuenta? La pregunta pide de, así que la oración también: «Me di cuenta de que el bus ya había pasado.» Quitarlo era queísmo.
2. ¿Qué vicio hay en «En base a los datos del censo, la población creció»? Error de preposición. La forma correcta es con base en: Con base en los datos del censo…. Se entiende mejor si pensás en la imagen: algo se apoya en una base, no a una base.
3. Señalá el vicio: «Volvió a repetir el mismo anuncio otra vez.» Pleonasmo, y doble. Repetir ya significa volver a decir, así que volvió a sobra; y otra vez repite lo mismo por tercera vez. Queda: «Repitió el anuncio.»
4. «Le dije a los muchachos que trajeran la cédula.» ¿Está bien? No: solecismo. El destinatario es plural —los muchachos—, así que el pronombre debe ser plural: «Les dije a los muchachos…». El error se cuela porque en el habla rápida el le singular suena natural.
5. Mejorá la precisión: «Hicieron una casa y después hicieron una fiesta.» Dos comodines en una línea. ¿Qué se le hace a una casa? Se construye. ¿Y a una fiesta? Se organiza o se celebra: «Construyeron una casa y después organizaron una fiesta.»
Los errores que más se cobran
- Escribir en base a en un texto formal. Suena técnico y por eso se cuela en trabajos y notas oficiales, pero es un calco: la forma del español es con base en.
- Meter de después de verbos de pensamiento. Pienso de que, creo de que. Se cuela porque otros verbos vecinos sí lo piden —me acuerdo de que— y el oído generaliza. La pregunta lo corta en seco.
- Corregir de más y caer en queísmo. El que ya se dio cuenta del dequeísmo empieza a quitar todos los de, y arruina me di cuenta de que. El de no es un adorno que sobra siempre: lo pide el verbo.
- Dejar pleonasmos que suenan normales. Lapso de tiempo, subir arriba, entrar adentro. Son invisibles justamente porque se oyen todos los días.
- Abusar de hacer y cosa. Es exactamente lo contrario de la precisión léxica, y en un ensayo se nota porque el texto queda vago aunque no tenga ni una falta de ortografía.
- Confundir barbarismo con solecismo. Se separan por el tamaño de lo roto: el barbarismo rompe una palabra (haiga); el solecismo, la construcción (le dije a ellos).
Clave de análisis
Todo este subtema se sostiene sobre dos ideas que te dejan reconstruir el resto. La primera: la palabra vaga no es un problema de estilo, es información que falta. Por eso la corrección del comodín siempre empieza con una pregunta —¿qué se hizo exactamente?—: el verbo preciso es la respuesta a esa pregunta.
La segunda: los vicios se ordenan por el tamaño de lo que dañan. Sobra una palabra (pleonasmo, muletilla), suena mal el conjunto (cacofonía), está rota la palabra (barbarismo), está rota la oración (solecismo, queísmo, dequeísmo) o la oración dice dos cosas (anfibología). Si el examen te pone un caso y no te sale el nombre, preguntate qué nivel está fallando y la lista vuelve a aparecer ordenada.
Y para el de que, una sola herramienta: volvé pregunta la oración. Si la pregunta lleva de, la oración lleva de.











