LecciónEspañol · Bachillerato por Madurez

Recursos retóricos en textos literarios

Prosopopeya: dar vida a lo inanimado

Al terminar vas a poder reconocer una prosopopeya buscando primero el verbo, explicar por qué no es lo mismo que una metáfora aunque las dos «cambien» el sentido, y decidir qué emoción proyecta el autor sobre el objeto que animó.

Ya lo sé: ir al ejercicio ↓
Máscara de teatro cómico en terracota, griega de Chipre, de fines del siglo IV antes de Cristo. De ahí sale el nombre de la figura: prósopon, en griego, es rostro o máscara, y la prosopopeya consiste en ponerle un rostro humano a lo que no lo tiene. Imagen del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, dominio público.
Máscara de teatro cómico en terracota, griega de Chipre, de fines del siglo IV antes de Cristo. De ahí sale el nombre de la figura: prósopon, en griego, es rostro o máscara, y la prosopopeya consiste en ponerle un rostro humano a lo que no lo tiene. Imagen del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, dominio público.

Entender

Qué es y de dónde sale el nombre

La prosopopeya —también llamada personificación— es una figura de significación que consiste en atribuir cualidades humanas a seres inanimados, a animales o a ideas abstractas. Le «da voz» o «da vida» a lo que no la tiene.

El nombre viene del griego: prósopon es «rostro, máscara» y poiéin es «hacer». Literalmente, hacerle un rostro a algo. Y esa imagen sirve de definición práctica: la figura le pone cara humana a lo que no la tiene.

  • El viento suspiraba entre los árboles.
  • La ciudad dormía.
  • La muerte lo acechaba.
  • Los violines lloraban en la orquesta.

El viento no suspira ni la ciudad duerme: se les atribuyen acciones humanas.

La prueba que no falla: mirá el verbo, no el sustantivo

Casi todo el mundo busca la prosopopeya preguntándose qué cosa hay en la frase. Es al revés. La figura está en el verbo —o en el adjetivo—, no en el sustantivo.

El procedimiento es de dos pasos:

  1. Localizá el verbo y preguntate si es una acción que solo hace un ser humano: suspirar, llorar, dormir, acechar, reír, hablar, saludar, mentir, esperar.
  2. Mirá quién la hace. Si el que la hace no es humano —una cosa, un animal, una idea—, hay prosopopeya.

Verbo humano + sujeto no humano = prosopopeya. Es la única cuenta que hay que hacer.

Probalo con La muerte lo acechaba. Acechar es de gente que espía; la muerte es una idea abstracta. Cuenta cerrada.

Dibujo de ExamenesCR.
Dibujo de ExamenesCR.

Los dos grados de la figura

  • Personificación simple: se le atribuyen acciones o sentimientos humanos a una cosa. La ciudad dormía. El Poás amaneció de mal humor.
  • Prosopopeya plena: se le da voz y palabra a lo inanimado, que pasa a hablar como un personaje. El río le dijo al mar…

La diferencia es de intensidad, no de clase: en los dos casos se le hace un rostro a algo, pero en el segundo ese rostro además abre la boca. Por eso en las fábulas la figura llega al segundo grado: los animales conversan.

Prosopopeya y metáfora: por qué se confunden y cómo se separan

Las dos son figuras de significación, las dos alteran el sentido literal, y las dos pueden aparecer en la misma línea. Pero hacen operaciones distintas.

  • La metáfora identifica dos términos por semejanza: dice que A es B. Sus ojos son luceros.
  • La prosopopeya atribuye: le presta a algo no humano una conducta humana. Sus ojos me interrogaban.
ProsopopeyaMetáfora
OperaciónPresta cualidades humanasIdentifica dos términos
Dónde está la marcaEn el verbo o el adjetivoEn el sustantivo
EjemploEl mar rugía furiosoEl mar es un caballo
Qué preguntarse¿Quién hace la acción?¿Qué se dijo que era qué?

Pueden combinarse. El puñal de la lluvia acariciaba el techo tiene metáfora —la lluvia es un puñal— y prosopopeya —acariciar es de personas—. Que convivan no las vuelve la misma figura.

El caso que engaña: cuando la expresión ya se volvió común

Hay frases que técnicamente son personificación pero que el idioma gastó de tanto usarlas: el reloj camina, el sol sale, la plata vuela. Nadie las siente como figura porque son la manera normal de decir eso.

En el examen, la pregunta viene sobre un texto literario donde la animación es expresiva, no rutinaria. El criterio: preguntate si el autor tenía otra forma neutra de decirlo. Si el viento suspiraba podía decirse el viento soplaba, la elección fue suya y hay figura.

Ver

Ejemplos resueltos

1. «La carreta crujía cansada por el camino de Sarchí.» ¿Qué figura hay y dónde está? Prosopopeya, y está en el adjetivo cansada. Crujir sí lo hace una carreta —eso es literal—, pero cansarse es de un ser vivo. El sujeto no humano recibe un estado humano: la cuenta se cierra. Efecto: el cansancio del boyero se traslada al objeto, y la carreta se vuelve parte del esfuerzo.

2. «El sol es un ojo de fuego.» ¿Prosopopeya? No: metáfora. Nadie le prestó al sol una acción humana; se dijo que es otra cosa. Fijate dónde está la marca: en el sustantivo ojo, no en un verbo. Si dijera el sol nos vigilaba, ahí sí habría prosopopeya.

3. «El aguacero golpeaba las ventanas.» ¿Hay figura? Lo resuelve el criterio del verbo. Golpear no es exclusivamente humano: una rama golpea. Como la acción no exige voluntad, se lee como lenguaje corriente. En cambio el aguacero tocaba a la puerta sí sería prosopopeya: tocar la puerta es conducta de visita.

4. «La esperanza nos abandonó en el último minuto.» Figura y efecto. Prosopopeya. Abandonar lo hace alguien que decide irse; la esperanza es una idea abstracta. Al animarla, el que habla se quita la responsabilidad: no dejó de tener esperanza, ella se fue. Ese desplazamiento es el efecto expresivo.

5. «Los violines lloraban en la orquesta.» ¿Qué se logra y qué sería sin figura? Sin figura: los violines sonaban tristes. Con figura: lloraban. La diferencia es que llorar tiene una causa —un dolor—, así que la frase ya no describe un sonido, sino que le supone una pena al instrumento. La prosopopeya convierte una descripción en una emoción.

La luna vino a la fragua

con su polisón de nardos.

El niño la mira, mira.

El niño la está mirando.

En el aire conmovido

mueve la luna sus brazos

y enseña, lúbrica y pura,

sus senos de duro estaño.

— Federico García Lorca, «Romance de la luna, luna», Romancero gitano, 1928

Aplicá la prueba del verbo: «mueve sus brazos» y «enseña... sus senos» son acciones de un cuerpo humano que baila, no de un astro, y esa es la prosopopeya completa, sin que el sustantivo «luna» tenga que cambiar.

Probar3 preguntas con respuesta y explicación

Preguntas de práctica del tema

Tres preguntas de Español del tema Recursos retóricos en textos literarios, para repasar después de «Prosopopeya: dar vida a lo inanimado», con las cuatro opciones, la respuesta correcta y la explicación. Probá contestarlas antes de abrir la respuesta.

PREGUNTA 1

Las manos de mi padre eran dos herramientas
que alguien dejó afuera todo un invierno
:
ásperas, torcidas en la punta,
con el filo perdido de tanto usarlas mal.

Nunca se quejó de ellas.
Las usaba para todo:
para el clavo, para la sopa,
para acomodarme el cuello de la camisa
antes de la foto de graduación.

Lea el texto anterior.

En el texto anterior, a partir del recurso retórico subrayado se interpreta que las manos del padre

  • A. fueron cuidadas con esmero por el padre toda su vida.
  • B. muestran el desgaste acumulado por un uso prolongado y sin cuidado.
  • C. conservaban su aspecto original pese al paso de los años de trabajo.
  • D. resultaban inútiles para cualquier tarea que exigiera un poco de delicadeza.
Ver la respuesta y la explicación

Respuesta correcta: la opción B.

Quien responde que conservaban su aspecto original pese a los años contradice la imagen: son herramientas dejadas a la intemperie, con el filo perdido.

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PREGUNTA 2

«Volvió después de once años y se sentó en la misma silla, que ya no crujía igual. Hablaba del país que había dejado como quien describe una fotografía que ya no se parece a nadie: con precisión en los detalles y sin ninguna certeza sobre el conjunto. Nombraba esquinas que ya tenían otro nombre y preguntaba por gente que se había mudado dos veces desde entonces. Sus recuerdos eran como un mapa dibujado a mano: servían para llegar, pero no para reconocer nada al llegar.»

Lea el texto anterior.

En el texto anterior, a partir del recurso retórico subrayado se interpreta que los recuerdos del personaje

  • A. reproducen con exactitud el paisaje que dejó al partir.
  • B. resultan inútiles para ubicarse dentro del país que había dejado.
  • C. lo orientan hacia el lugar, pero ya no coinciden con lo que encuentra.
  • D. le permiten identificar cada uno de los cambios ocurridos en su ausencia.
Ver la respuesta y la explicación

Respuesta correcta: la opción C.

Quien responde que reproducen con exactitud el paisaje que dejó al partir toma la fotografía como fiel, y la comparación dice lo contrario: ya no se parece a nadie.

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PREGUNTA 3

Mi madre era un río de esos que no se oyen:
ancho, lento, sin piedras que lo hicieran sonar
,
y uno solo notaba la corriente
cuando intentaba cruzarlo de frente.

Nunca levantó la voz.
Nunca hizo falta.
Bastaba con quedarse quieto
y sentir hacia dónde lo llevaba a uno.

Lea el texto anterior.

En el texto anterior, a partir del recurso retórico subrayado se interpreta que la madre

  • A. carecía por completo de influencia sobre los demás.
  • B. ejercía una influencia constante que no necesitaba manifestarse.
  • C. imponía su voluntad mediante gritos y discusiones muy frecuentes.
  • D. resultaba imposible de percibir incluso para quien convivía con ella.
Ver la respuesta y la explicación

Respuesta correcta: la opción B.

Quien responde que imponía su voluntad mediante gritos y discusiones frecuentes contradice la imagen: es un río que no suena, y nunca levantó la voz.

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Los errores que más se cobran

  1. Buscar la figura en el sustantivo. Es la costumbre que deja la metáfora, donde la marca sí está ahí. En la prosopopeya la marca está en el verbo o el adjetivo: empezar por el sustantivo hace perder el caso.
  2. Llamar metáfora a toda prosopopeya. Se confunde porque en las dos «las palabras no significan lo que dicen». Se separan con una pregunta: ¿se dijo que algo era otra cosa —metáfora— o se le hizo hacer algo de humanos —prosopopeya—?
  3. Exigir que el sujeto sea un objeto. También se personifican animales e ideas abstractas: la muerte acecha, el tiempo no perdona. Buscar solo cosas materiales deja fuera la mitad de los ejemplos.
  4. Ver figura en cualquier verbo aplicado a una cosa. El río baja no es prosopopeya: bajar lo hace cualquier cuerpo. La acción tiene que ser propia de un ser humano.
  5. Quedarse en el nombre de la figura. La pregunta suele ser por el efecto. El efecto se deduce siempre igual: preguntate qué emoción queda pegada al objeto una vez que se le prestó la acción.
  6. Confundirla con el epíteto. La blanca nieve le pone un adjetivo previsible a la nieve, pero blanco no es una cualidad humana: es epíteto. La nieve dormida sí es prosopopeya.

Clave de análisis

Toda la lección cabe en una cuenta: acción humana + sujeto que no es humano. Si podés contestar «esto lo hace la gente» y «el que lo hace aquí no es gente», tenés la figura identificada, aunque se te haya ido el nombre griego. Y si querés reconstruir el nombre, acordate de qué significa: prósopon es rostro, la figura le pone rostro a lo que no lo tiene.

De ahí sale sola la separación con la metáfora, que es lo que más se pregunta. La metáfora trabaja con el ser: dice que A es B, y la marca queda en el sustantivo. La prosopopeya trabaja con el hacer: le presta una conducta a algo, y la marca queda en el verbo. Si dudás, fijate en qué palabra está lo raro de la frase.

Y para el efecto, razonalo así: cuando un objeto suspira, llora o acecha, lo que en realidad se describe es el ánimo de quien lo mira. El paisaje que se pone triste es un narrador triste. Por eso la figura no es adorno: es la manera de decir una emoción sin nombrarla.

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Qué es y de dónde sale el nombre

La prosopopeya —también llamada personificación— es una figura de significación que consiste en atribuir cualidades humanas a seres inanimados, a animales o a ideas abstractas. Le «da voz» o «da vida» a lo que no la tiene.

El nombre viene del griego: prósopon es «rostro, máscara» y poiéin es «hacer». Literalmente, hacerle un rostro a algo. Y esa imagen sirve de definición práctica: la figura le pone cara humana a lo que no la tiene.

  • El viento suspiraba entre los árboles.
  • La ciudad dormía.
  • La muerte lo acechaba.
  • Los violines lloraban en la orquesta.

El viento no suspira ni la ciudad duerme: se les atribuyen acciones humanas.

Máscara de teatro cómico en terracota, griega de Chipre, de fines del siglo IV antes de Cristo. De ahí sale el nombre de la figura: prósopon, en griego, es rostro o máscara, y la prosopopeya consiste en ponerle un rostro humano a lo que no lo tiene. Imagen del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, dominio público.
Máscara de teatro cómico en terracota, griega de Chipre, de fines del siglo IV antes de Cristo. De ahí sale el nombre de la figura: prósopon, en griego, es rostro o máscara, y la prosopopeya consiste en ponerle un rostro humano a lo que no lo tiene. Imagen del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, dominio público.

La prueba que no falla: mirá el verbo, no el sustantivo

Casi todo el mundo busca la prosopopeya preguntándose qué cosa hay en la frase. Es al revés. La figura está en el verbo —o en el adjetivo—, no en el sustantivo.

El procedimiento es de dos pasos:

  1. Localizá el verbo y preguntate si es una acción que solo hace un ser humano: suspirar, llorar, dormir, acechar, reír, hablar, saludar, mentir, esperar.
  2. Mirá quién la hace. Si el que la hace no es humano —una cosa, un animal, una idea—, hay prosopopeya.

Verbo humano + sujeto no humano = prosopopeya. Es la única cuenta que hay que hacer.

Probalo con La muerte lo acechaba. Acechar es de gente que espía; la muerte es una idea abstracta. Cuenta cerrada.

Dibujo de ExamenesCR.
Dibujo de ExamenesCR.

Los dos grados de la figura

  • Personificación simple: se le atribuyen acciones o sentimientos humanos a una cosa. La ciudad dormía. El Poás amaneció de mal humor.
  • Prosopopeya plena: se le da voz y palabra a lo inanimado, que pasa a hablar como un personaje. El río le dijo al mar…

La diferencia es de intensidad, no de clase: en los dos casos se le hace un rostro a algo, pero en el segundo ese rostro además abre la boca. Por eso en las fábulas la figura llega al segundo grado: los animales conversan.

Prosopopeya y metáfora: por qué se confunden y cómo se separan

Las dos son figuras de significación, las dos alteran el sentido literal, y las dos pueden aparecer en la misma línea. Pero hacen operaciones distintas.

  • La metáfora identifica dos términos por semejanza: dice que A es B. Sus ojos son luceros.
  • La prosopopeya atribuye: le presta a algo no humano una conducta humana. Sus ojos me interrogaban.
ProsopopeyaMetáfora
OperaciónPresta cualidades humanasIdentifica dos términos
Dónde está la marcaEn el verbo o el adjetivoEn el sustantivo
EjemploEl mar rugía furiosoEl mar es un caballo
Qué preguntarse¿Quién hace la acción?¿Qué se dijo que era qué?

Pueden combinarse. El puñal de la lluvia acariciaba el techo tiene metáfora —la lluvia es un puñal— y prosopopeya —acariciar es de personas—. Que convivan no las vuelve la misma figura.

El caso que engaña: cuando la expresión ya se volvió común

Hay frases que técnicamente son personificación pero que el idioma gastó de tanto usarlas: el reloj camina, el sol sale, la plata vuela. Nadie las siente como figura porque son la manera normal de decir eso.

En el examen, la pregunta viene sobre un texto literario donde la animación es expresiva, no rutinaria. El criterio: preguntate si el autor tenía otra forma neutra de decirlo. Si el viento suspiraba podía decirse el viento soplaba, la elección fue suya y hay figura.

Ejemplos resueltos

1. «La carreta crujía cansada por el camino de Sarchí.» ¿Qué figura hay y dónde está? Prosopopeya, y está en el adjetivo cansada. Crujir sí lo hace una carreta —eso es literal—, pero cansarse es de un ser vivo. El sujeto no humano recibe un estado humano: la cuenta se cierra. Efecto: el cansancio del boyero se traslada al objeto, y la carreta se vuelve parte del esfuerzo.

2. «El sol es un ojo de fuego.» ¿Prosopopeya? No: metáfora. Nadie le prestó al sol una acción humana; se dijo que es otra cosa. Fijate dónde está la marca: en el sustantivo ojo, no en un verbo. Si dijera el sol nos vigilaba, ahí sí habría prosopopeya.

3. «El aguacero golpeaba las ventanas.» ¿Hay figura? Lo resuelve el criterio del verbo. Golpear no es exclusivamente humano: una rama golpea. Como la acción no exige voluntad, se lee como lenguaje corriente. En cambio el aguacero tocaba a la puerta sí sería prosopopeya: tocar la puerta es conducta de visita.

4. «La esperanza nos abandonó en el último minuto.» Figura y efecto. Prosopopeya. Abandonar lo hace alguien que decide irse; la esperanza es una idea abstracta. Al animarla, el que habla se quita la responsabilidad: no dejó de tener esperanza, ella se fue. Ese desplazamiento es el efecto expresivo.

5. «Los violines lloraban en la orquesta.» ¿Qué se logra y qué sería sin figura? Sin figura: los violines sonaban tristes. Con figura: lloraban. La diferencia es que llorar tiene una causa —un dolor—, así que la frase ya no describe un sonido, sino que le supone una pena al instrumento. La prosopopeya convierte una descripción en una emoción.

La luna vino a la fragua

con su polisón de nardos.

El niño la mira, mira.

El niño la está mirando.

En el aire conmovido

mueve la luna sus brazos

y enseña, lúbrica y pura,

sus senos de duro estaño.

— Federico García Lorca, «Romance de la luna, luna», Romancero gitano, 1928

Aplicá la prueba del verbo: «mueve sus brazos» y «enseña... sus senos» son acciones de un cuerpo humano que baila, no de un astro, y esa es la prosopopeya completa, sin que el sustantivo «luna» tenga que cambiar.

Los errores que más se cobran

  1. Buscar la figura en el sustantivo. Es la costumbre que deja la metáfora, donde la marca sí está ahí. En la prosopopeya la marca está en el verbo o el adjetivo: empezar por el sustantivo hace perder el caso.
  2. Llamar metáfora a toda prosopopeya. Se confunde porque en las dos «las palabras no significan lo que dicen». Se separan con una pregunta: ¿se dijo que algo era otra cosa —metáfora— o se le hizo hacer algo de humanos —prosopopeya—?
  3. Exigir que el sujeto sea un objeto. También se personifican animales e ideas abstractas: la muerte acecha, el tiempo no perdona. Buscar solo cosas materiales deja fuera la mitad de los ejemplos.
  4. Ver figura en cualquier verbo aplicado a una cosa. El río baja no es prosopopeya: bajar lo hace cualquier cuerpo. La acción tiene que ser propia de un ser humano.
  5. Quedarse en el nombre de la figura. La pregunta suele ser por el efecto. El efecto se deduce siempre igual: preguntate qué emoción queda pegada al objeto una vez que se le prestó la acción.
  6. Confundirla con el epíteto. La blanca nieve le pone un adjetivo previsible a la nieve, pero blanco no es una cualidad humana: es epíteto. La nieve dormida sí es prosopopeya.

Clave de análisis

Toda la lección cabe en una cuenta: acción humana + sujeto que no es humano. Si podés contestar «esto lo hace la gente» y «el que lo hace aquí no es gente», tenés la figura identificada, aunque se te haya ido el nombre griego. Y si querés reconstruir el nombre, acordate de qué significa: prósopon es rostro, la figura le pone rostro a lo que no lo tiene.

De ahí sale sola la separación con la metáfora, que es lo que más se pregunta. La metáfora trabaja con el ser: dice que A es B, y la marca queda en el sustantivo. La prosopopeya trabaja con el hacer: le presta una conducta a algo, y la marca queda en el verbo. Si dudás, fijate en qué palabra está lo raro de la frase.

Y para el efecto, razonalo así: cuando un objeto suspira, llora o acecha, lo que en realidad se describe es el ánimo de quien lo mira. El paisaje que se pone triste es un narrador triste. Por eso la figura no es adorno: es la manera de decir una emoción sin nombrarla.